lunes, 28 de enero de 2013

PIEDRAFITA (raquetas)

Dia 26 de Enero de 2013

Recorrido

Prudencia (del lat. "prudentia") f. Moderación en el comportamiento para acomodarlo a lo que es sensato, discreto o exento de peligro: "Comer con prudencia". *Cautela. *Circunspecto. *Comedimiento. *Discreción. *Moderación. *Precaución. *Reserva. *Sensato. Imprudencia. Constituye una de las llamadas "*virtudes cardinales".
El párrafo a que hago referencia en la entrada, es copia del diccionario de María Moliner. Me recuerda a una pregunta de no se bien en que oposiciones, que la respuesta de un candidato a la definición de las "virtudes cardinales" fue: Norte, Sur, Este, Oeste. Lógicamente no aprobó.
También son cuatro, y es  "la prudencia" la que llevó a los responsables de Esbarre a, en un primer momento,  cambiar la fecha de la excursión con raquetas por la zona del Portalet y en un segundo, sustituir el recorrido, el tiempo no acompañaba y el riesgo de aludes era alto por lo que decidieron subir al ibón de Piedrafita, suave pero bonito recorrido.

El Monrepos está nevado y aunque algunos coches paran a poner cadenas, el asfalto está limpio y la habilidad de Pablo, el conductor del bus, nos deja en un momento tomando café en el Casbas,
El segundo grupo encabezado por Maite
Se suma a la expedición el amigo Javier Lacadena, hoy le toca la faena de guiar al grupo.
La carretera sigue limpia por la labor de las máquinas quita nieves, hasta que el desvío de Piedrafita obliga a Pablo a sortear la lazada de nevadas curvas y contracurvas con una facilidad que ni el propio Carlos Sainz lograría salvar con un vehículo de las características de este. No voy a comentar las maniobras dentro del pueblo para dar la vuelta al autobús, pero resumiendo: ¡espectacular!. Nos calzamos las botas y las raquetas y comenzamos la subida.

Típica formación esbarriana
Todos estamos contentos, años hacía que no veíamos tan espeso manto de nieve.
Javier encabeza el grupo marcando un paso muy de "justicia", el personal que le sigue con gran "fortaleza", ataca con mucha "templanza" la huella que alguien que ha madrugado más que nosotros, ha marcado. (Ya he quedado satisfecho cumpliendo con mis deseos de exponer las virtudes  cardinales del los miembros de Esbarre).
Huella sobre huella
A nuestra izquierda, la sierra de la Partacua, es testigo de nuestros pasos por el blanco manto que cubre el suelo de tan fascinante rincón del Pirineo.Y si pongo tal adjetivo es porque a un tiro de piedra de los despropósitos especulativos e inmobiliarios a que ha sido sometido el valle de Tena, caminar por estos lugares es un lujo.
Tras girar en una vaquería, pasamos por el parque-jaula de La Cuniacha, la claridad del bosque deja pasar el viento que en rachas de cierta importancia, te deja la cara más pulida que la barandilla.
Maite y Maribel
 La nubes son arrastradas por el viento a gran velocidad, en algunos momentos asoma el sol, en otros 
desaparece.
Lola abandona la huella
A la derecha se adivina la zona del bosque del Betato y algún claro, de vez en cuando, nos muestra la punta de la Cuasta.
Poco a poco el bosque va desapareciendo, el viento sopla aún más fuerte, lo que provoca que el lindo sombrero de lana que luce Piedad vuele cuán cometa nepalí. Dos caballeros de la montaña en un acto de aventurera caballerosidad, rescatan tan preciada prenda con la rapidez que requiere el momento.

Sale el Sol
 El manto de nieve, cada vez es más espeso y la clásica formación de marcha de los chicos de Esbarre
marca una perfecta huella en el camino que nos va acercando al ibón.

Caminando
Ante nosotros, Peña Telera nos anuncia que ya nos acercamos al ibón de Piedrafita, que no vemos pero que adivinamos bajo la espesura de la nieve que el viento a ventisqueado sobre sus heladas aguas.
Buscamos un abrigo para descargar la mochila de algo de avituallamiento, pero la ventisca nos aconseja volver sobre nuestros pasos y realizar tal menester en cotas más abrigadas.
Lo hacemos bajo la protecciónde unos pinos a los que Maite se empeña en buscar sus raíces dentro de la nieve, para lo que se hunde dando con el c... en las profundidades.

Bonita imagen
El descenso lo hacemos rápido, algunos miembros del grupo, ya creciditos, se divierten arrojando bolas de nieve sobre los sufridos receptores.
La presencia de Maite, encubre la de algún prostático que al fondo...


Las peñas Blanca y Telera testifican la velocidad del viento


Yo también estaba
El viento sopla
En Piedrafita, vamos a uno de sus establecimientos y tras acomodarnos en unos bajos, nos sirven caldo, cerveza y cafés que acompañados de nuestra artillería gastronómica, nos dejan los cuerpos en condiciones para volver a casa.
Jugamos unas partidas al futbolín, algunos siguen demostrando que pese a los años pasados (muchos) , no han perdido el manejo de la muñeca. Y de vuelta para la citi, en el autobús, también algunos demuestran sus dotes de cantantes roncadores.
Ha sido una jornada más, que pese a la climatología, ha resultado agradable tanto por la actividad como por el buen rollo que caracteriza a estas gentes del monte.

Hasta pronto

Imágenes de la jornada en el margen derecho donde dice: Fotos




martes, 22 de enero de 2013

CERRO ESPINO

Lola, Maite y los Luises entre carrascas
 Día 20 de Enero de 2013
Algunos, como yo mismo, creíamos que el invierno, este año no nos iba a visitar. Y es que el abajo firmante, preocupado con eso del cambio climático y la corruptela de algunos de nuestros mandamases, anda con el cuerpo  bastante helado y la mente estalentadamente caliente.
Salimos a disfrutar de la naturaleza, a recorrer valles con sus ríos llenos de vida. Subimos a las montañas a recibir más de cerca la luz que el sol nos regala. Nuestros oídos perciben el cantar de los pájaros a nuestro paso, el sonido que el silencio extiende por las laderas. La verbena de colores de las plantas, sea cual sea la estación del año, alegran nuestros ojos y nos hacen olvidar, aunque no sea más que por unas horas, la cruda realidad. Y es que vuelves a casa, abres las páginas de los periódicos y todo es lo mismo: El pueblo llano pasándolas canutas y dirigentes, banqueros, asesores, miembros de la corona..., enriqueciéndose y eludiendo impuestos de esos que los asalariados apoquinamos cada día para que estos desvergonzados personajes los sustraigan de nuestras arcas y los trasladen a paraísos fiscales. ¿Hay plaga de ratas? ¡Ya basta!.

En la fuente de Jordana
Ahora que ya me he desahogado, vamos al grano.
En el calendario de Esbarre, el pasado sábado estaba programada una salida por la zona de Portalet-Pombie. Las predicciones climáticas y el riesgo de aludes llevó a los responsables a , con excelente criterio, aplazar la excursión para otro día.
Pero nuestros cuerpos, que no pueden estarse quietos, los echamos esta vez por la Sierra de Algairen.
Esta sierra, no por estar cerca de Zaragolandia, ni por sus cotas, deja de tener su atractivo.
Musgo
Para el domingo, la predicción era de cierzo y los que con él convivimos, ya sabemos que cuando este sopla, es raro que llueva. Bueno eso es lo normal porque a primera hora, cuando comenzamos la marcha, teníamos las dos cosas: viento y nieve. Poco a poco las nubes hicieron algún que otro hueco al "astro rey" (no confundir con la familia de Urdangarín).
Almonacid de la Sierra, está tranquilo, la mañana es fría y a estas tempranas horas  sus habitantes están a la lumbre del fuego.
Una vez que llegamos al punto de partida con lo coches, cosa que nos cuesta de lo lindo, los cinco personajes (Lola, Luis Lasala, Luis Casao; Maite y yo) nos calzamos las botas y comenzamos un recorrido circular de algo más de 12 kilómetros y con un desnivel de 790 metros que recorre en  una buena parte, el valle del Mesomero y que invito a quien lo desee, a darse una vuelta por el lugar, si es que quiere contemplar
Lola rescatando la caza
uno de los pocos bosques de roble albar de nuestra Hispania.
Las primeras cuestas las abordamos con una pequeña nevada que acompañada del cierzo, nos obliga a ajustarnos los refajos. Un pinar nos lleva hasta el collado de la Hermana desde el que se contempla, a un lado el productivo campo de Carñena que tan buen vino nos da y por el otro, la zona del Frasno e Inoges con su radar que fue de uso conjunto con los yanquis y al fondo adivinamos la
Cresta hacia el cerr
presencia del Moncayo, las nubes lo cubren aunque dejan ver sus nevadas laderas. 
El sol y las cuestas nos desprenden de alguna de nuestras capas de ropa y en un momento vamos descendiendo por el valle del  Mesomero. La vegetación ha cambiado, ahora son carrascas, romero, espliego y algún que otro rododendro los que nos acompañan. En las zonas mas húmedas el suelo aparece pintado del verde musgo que las recientes lluvias ha mojado.
El descenso finaliza a orillas del río Tiermas, responsable de la belleza de
En el Cerro Espino
este valle. Seguimos, dejando a nuestra derecha la paridera del Mesonero y a los pocos metros paramos a visitar la fuente de Jordana.
A partir de este momento es cuando en pronunciada subida, recorremos el frondoso robledal blanco.
Las caras de estos himalayistas convertidos en algairenistas es de satisfacción y de sosiego al coronar el collado del tío Francisco que nos indica que giremos a la izquierda, a la derecha iríamos a otra zona que ya conocemos, la del mirador de La Falaguera.
En unas rocas, al refugio del viento, nos paramos a apaciguar los ruidos abdominales que nuestras tripas producen y que unos con bocadillo y otros con fruta y frutos secos, logramos mitigar.
Solo nos queda un suave, aunque
Los cinco jóvenes
empinado cresteo para alcanzar el Cerro Espino de 1188 metros , cumbre señalada, una vez más, por una cruz.
Ahora si que vemos el Moncayo con todo su esplendor, al norte inmediato, los pueblos que conforman el campo de Cariñena:  Aguarón, Cosuenda, Almonacid, Alfamén, Longares, el propio Cariñena...
Un fuerte y rápido descenso nos coloca en un momento en el punto de partida, una pista en cuyas cunetas asoman diversas plantas de escaramujo seco en espera de la primavera.
Almonacid está más concurrida, su famoso mesón atrae mucha clientela de otras geografías.
Escaramujo, gabarda, gabardeta, tapaculos...
No hemos subido grandes cimas, no podemos contar grandes batallas (si excluimos el insecto que Luis L. ha cazado con su ojo y que Lola haciendo gala de su habilidad como pediatra, ha extraído), no hemos pisado la belleza de las nieves invernales del Pirineo, pero hemos pasado una agradable mañana solo oscurecida por la ausencia de nuestra amiga Piedad a la que ese "bicho que corre por ahí" se le ha introducido en su estómago y le ha obligado a quedarse en la urbe.


Hasta la próxima.



RUTA CIRCULAR AL CERRO ESPINO POR EL VALLE DEL MESOMERO

domingo, 13 de enero de 2013

2013 ¿Año de bienes?

31 DE DICIEMBRE DE 2012

Último día de este año 2012. Los grandes "pensadores de la patria" nos han asegurado que en el que entramos, finaliza el principio de no se sabe qué. Los que no somos de esa casta, es decir, los que sufrimos las consecuencias de sus agresiones, seguiremos caminando.
Por las  montaña y senderos que hemos recorrido, lo anterior descrito, de alguna manera ha sido un lastre que nuestras mochilas han transportado a lo largo de la geografía de nuestro planeta.
Y por muchas promesas que estos personajes nos hacen para este 2013, me temo que el peso de la crisis (no de todos) va a cargar nuestras espaldas. Otra cosa será las fuerzas que tengamos para soportar tan pesado lastre o para ir aligerando el contenido de nuestra vieja amiga: la mochila. 

Cada año, para estas fechas, solemos pasarlo en Siresa, en compañía de la familia de Maite.
Para despedir el año y de paso aliviar de calorías a nuestras células, nos fuimos a andar, en cuesta, hasta el collado bajo de Lenito.
Atos, que no entiende de crisis (vive como un perro), anduvo como un cachorro y eso que ya va hacia los 12 años.
Por el barranco del Hospital, con el coche, nos acercamos hasta el punto que el estado de la pista nos lo permitió
Mañana fría la de este último día del año, aunque poco a poco la temperatura cambió a grados muy poco adecuados para estas fechas.

El suelo, en las sombras, está algo helado y conforme subimos por el pelado bosque de hayas, la nieve va apareciendo y la senda desapareciendo. En algún momento nos tenemos que apoyar en la tecnología de posicionamiento para no desviarnos de la ruta.



El paseo es corto, pero una subida es una subida y no la hay que cueste un esfuerzo, aunque sea pequeño.






El entorno está solitario y silencioso, las gentes del valle andan preparando el cordero para la fiesta gastronómica de esta noche.
Maite ascendía por la dura nieve de algunos tramos, concentrada en no resbalar.


Ya en el collado, descansamos un poco y tras la foto de rigor, iniciamos el descenso para comer en familia.


Atos, como siempre, disfrutando de la nieve.
El resto de la jornada la dedicamos a realizar una excursión por el Sobrepuerto, concretamente a Espierre, pueblo en el que Tomas, el hermano de Maite, está rehabilitando una borda.
Cena, uvas y...
...feliz año 2013