lunes, 23 de febrero de 2015

CAMINO NATURAL DEL SOMONTANO DE BARBASTRO (2ª Etapa: De Morrano a Las Almunias)

Día 21 de Febrero de 2015.

La noche se va acortando, no obstante está muy presente cuando salimos Atos (nuestra nonagenaria mascota) y yo al primer paseo del día. La calle está mojada. En el bulevar, solo vemos una persona que vive por los cajeros bancarios de la zona. Deberían de instalar aseos en tales cubículos, sería una buena inversión de la "obra social" con que se les llena la boca a algunas entidades.
La "sección Sudeste" del pelotón madrugador, hemos quedado en la esquina para acercarnos a pie hasta la salida del autobús que los del Stadium Casablanca han fletado para la aventura de hoy. Por el centro de la ciudad, vemos mucha juventud luciendo sus mejores galas y calenturas: ellos,  traje oscuro, camisa blanca y pajarita (algunos la habían perdido), que, dicho sea de paso, a algunos les sentaba como si tal vestimenta se la pusiera Atos; ellas largos vestidos que a modo de gamuza, recogen un buen caudal del agua caída en la mágica noche. Denominador común de ambos: "se han mojado por sus adentros".
Bueno, a lo que íbamos: Desayunamos en Huesca, no nos fiamos de encontrar garito alguno para tal menester, ya nos pasó en la anterior etapa (que puedes ver aquí) y no somos animales de tropezar dos veces en la misma piedra.
Foto de grupo.
El Huevo de Morrano entre tinieblas.
Partimos de Morrano, (pueblo que ya describí en la anterior) algo más de cuarenta almas, en una mañana que poco a poco va dejando que el sol se haga con el poder allá en el cielo como en la tierra.
Sobre las huellas que dejamos marcadas hace menos de un mes, nos vamos acercando hacia el Huevo de Morrano o Peña Falconera que es como la llaman aquí e insisto: que ya describí en el relato del 24 de Enero.
Las nubes que abrazan a la Falconera, pronto la abandonan para dar paso a estos intrépidos y variados miembros del ejército senderista del Stadium.

Cabras.
En la costera de la Peña Paco, hermana del Huevo, unas cabras observan el paso de unos extraños seres, estas a su vez, son observadas por los buitres que sobrevuelan la zona, creo que lo hacen por si alguna deja de respirar, aunque siempre nos cabe la duda si también nosotros estamos dentro de su posible menú.
Bajo las costeras del conglomerado que albergan cabras y buitres, a los extraños seres nos entra el complejo de ganado, pues la senda se encuentra vallada para que nadie pueda escaparse de la manada. "Espero que a nadie se le ocurra montar un servicio de ascensores en la montaña". Lo siento, el excesivo amueblamiento a que está siendo sometido el campo, ¡me exacerba!. (Y el hombre del cajero, sin aseo).
Cristina, Luis y Fernado.
El camino, es, de momento, bastante llano y agradable en su transitar. El sol se va imponiendo y va despojándonos de alguna prenda. Adelante, Félix como siempre, encabeza la comitiva, siempre en dirección N.O. y en un cruce nos indica que hemos de tomar el que en dirección N.E. nos conduce hacia Pedruel.
Observo que uno de los cuarenta y tantos, tiene la autoestima muy desarrollada, pues lleva una de esas cámaras de vídeo que amarrada a un palo, sirve para enfocarse a sí mismo (creo que le llaman selfie o algo así).
En esta zona, es el pino carrasco el que domina entre la vegetación.
Pino carrasco.
El clima y lo fácil del camino, anima al personal a establecer buenas charradas, el ambiente entre la gente es agradable. A la izquierda se adivina el Puntal de la Peonera. ¿Qué es eso del "Puntal"?. Estamos recorriendo la ribera del Río Alcanadre y en él no hay remansos sino badinas o gorgas, si éstas son profundas hay basetas en vez de balsas. Las cumbres más bajas de las sierras se llaman puntales y no existen montículos sino tozales. Llaman palomeras a los lugares de difícil acceso en donde anidan las palomas y pacos, a las umbrías. Las laderas pendientes se llaman costeras y los llanos elevados coronas. 
Castillo de Naya.
No tardamos en divisar el castillo de Naya (en aragonés, lomo o galería), formación rocosa que, seguro, fue testigo de grandes batallas. Cerca de este punto, al sur, se encuentra una vieja paridera, la de Oliván, que alberga un majestuoso quejido, posiblemente uno de los más viejos de la Sierra de Guara. Su altura supera los 22 m. y el perímetro en su base alcanza los 8 m. Está rodeado de otros ejemplares de gran porte, entre los que destaca otro de unos 20 m. de altura y 4´30 m. de circunferencia. Su estado es parejo al de Atos.
Castillo de Naya y Quejido de Oliván.
Hay que subir, amigos míos.
Pero para "quejidos", los de los no muy habituados a las cuestas y es que ahora, la pista se empina hacia el cielo, ¡p´arriba!. En una distancia de alrededor de un kilómetro y medio, la pista salva unos doscientos metros de piedra suelta. El grupo se estira como si fueran los metros cuadrados del piso del Rouco, a la derecha, allá abajo, quedan las aguas del Alcanadre que a fuerza de mucho trabajo, se abre paso entre las rocas formando "badinas, gorgas y basetas".
Detrás de nosotros, El Huevo, va quedando más lejano, más bajo,  más pequeño, como si fuera de codorniz.
Con Félix.
Antes de coronar la cuesta, que a algunos "les cuesta", nos detenemos en una zona con vistas.
Hacia el Norte, las nubes no nos dejan ver más allá del cabezo de Guara y la entrada al Barranco del Mascún, con Rodellar en sus puertas. En el Este, es la Sierra de Sevil la que muestra todo su encanto, que no sus cimas que para eso se han puesto a las nubes por antifaz. Al sur se adivina muy a lo lejos la Sierra de Alcubierre, de la que destaca la ermita de Santa Quiteria.
Van llegando los rezagados, eso sí, con buena cara y mejor ánimo. Son "good people". Un pequeño esfuerzo más y ya coronamos la subida.
Río Alcanadre
A partir de aquí, el camino desciende por una pista en la que algún vehículo ha dejado la huella de la sangre de su herida en forma de aceite. Es que nos empeñamos en ir al monte en coche y pasa lo que pasa.
El Alcanadre y las nubes que se van formando al Norte, son lo más destacado de la bajada. El paisaje es algo monótono, lo que aprovechamos para ir charrando de mil y un asuntos. Antonio se interesa por las aventuras de "Os Estalentaos" por el Himalaya y las sensaciones físicas que se producen en alturas de más de 5000 metros. Y eso: bla, bla, bla...

Roble.






...bla, bla, bla.. y llegamos poco a poco a Pedruel. En sus inmediaciones, grandes Robles que han resistido a más de una agresión.
Casa Oliván
Pedruel se encuentra justo donde la Sierra de Arangol vierte las aguas al río Alcanadre.
Entre las voluminosas construcciones despunta casa Oliván s. XVII, con puerta dovelada, hogar central y comedor empedrado con cantos rodados. 
Todavía está en pie su iglesia parroquial dedicada a El Salvador (Salbador pone en su puerta), erigida en el siglo XVI en la parte alta del pueblo. A un lado y otro de la entrada, se encuentra el Campo Santo.
Chimenea.
Además de sus casas con muros de piedra y bellas chimeneas cilíndricas, aquí perviven muchos usos y giros del lenguaje propios de este rincón del Alto Aragón y que pueden rastrearse a través de la toponimia. El nombre del pueblo, Pedruel, derivado del latín Petra, no hace referencia sino a la naturaleza pedregosa del lugar en donde se encuentra y es que se cuenta que cuando "El Amo" terminó de construir el mundo, las piedras que le sobraron las tiró  por aquí (espero que no haga lo propio hoy). El cielo se está cerrando y el viento se apodera del valle, por lo que retomamos el camino.
Viejo balcón.




















Río Alcanadre.
Caen algunas gotas a la salida de Pedruel, es tan solo una nube que, ayudada por el viento, tiene a bien visitar nuestros seres y remojar las piedras con que la senda de bajada está embaldosada, -¡cuidado de no resbalar!- dice alguien. 
Noticia importante: Tras varias etapas por este camino y el de la Hoya de Huesca, hemos cruzado el río ¡por un puente!. Bueno la verdad es que este ya estaba antes de que señalizaran el Camino Natural del Somontano. 
El Alcanadre baja caudaloso y con bravura, el deshielo y las recientes lluvias, alimentan estos bellos cauces de los ríos de Guara.

Puente medieval de Pedruel.



Las Almunias de Rodellar.
Aunque no lo vamos a cruzar, aguas arriba, siguiendo la senda que lleva a Rodellar, existe un puente medieval. Los puentes medievales son estrechos porque los caminos de la época también lo eran. El perfil a dos vertientes del tablero, formando el "lomo de asno" característico de los puentes medievales, le aporta su espigada y elegante silueta. Con el avance de los tiempos, el tablero se irá haciendo más plano para facilitar la creciente circulación de carros y carruajes.
Pero nosotros nos dirigimos a Las Almunias en donde nos espera el autobús, que tras acicalarnos "una miaja", nos lleva a Rodellar en el que, regadas con cerveza, damos cuenta de la comida que portamos en las mochilas, aunque aún hay algunos que lo del Güevo les ha llegado a lo más profundo de sus almas y piden unos de gallina, que estos sí, estos les llegan a lo más profundo de sus intestinos. Cafés, quesos, dulces, pacharán y buen rollo, nos dejan bien contentos, cosa que quedará suficientemente demostrada en el viaje de regreso.
Como de costumbre, me pongo los auriculares en los que, esta vez, Diana Krall entona un sensual "Five", los ojos y la conciencia se van cerrando, pero poco a poco me rindo ante la "conversación sin sentido" de quienes me rodean. Además Caco, micrófono en mano, pone un granito de arena en el ataque a "mi Morfeo particular" cuando nos comenta las próximas novedades y nos lee una bonita historia de Nocito, escrita por uno de los acompañantes. Casi sin darnos cuenta, estamos cruzando un Ebro caudaloso, un río bravo en esta época y humilde en el estío, un río al que quieren, como en aquel sendero, ponerle vallas, pero la naturaleza es libre y el Ebro siempre nos enseñará por donde va él y por donde debemos ir nosotros.
Hasta pronto.
El resto de mis fotos las puedes y descargar aquí.
El track para GPS, anda por aquí.

Datos técnicos:
Recorrido.

Perfil: Distancia, 13,3 Km. - Desniveles acumulados: de ascenso, 600 m; de descenso, 554 m.

domingo, 15 de febrero de 2015

¿BARRANQUISMO EN ZARAGOZA?

Día 14 de Febrero de 2015 (Día de los enamorados)
Trangas y Madamas en el Carnaval de Bielsa.
Fin de semana con el calendario cargado de celebraciones, el carnaval y el amor destacan sobre cualquier otro acontecimiento que pudiere ensombrecer este apasionante (o apasionado) día. Hay quien dice que el origen del carnaval viene de la iglesia católica medieval cuando se señalaba el momento de dejar de comer carne durante la cuaresma. Otra opinión, algo más pagana, dice todo lo contrario, o sea que "había que darle gusto a la carne". No digo a lo qué un servidor se apunta, es obvio, pero lo cierto es que se ha convertido en una fiesta tradicional en la que el disfraz esconde el rostro del pecador (o no).
"Cornelio, trangas, madamas, osos" en el de Bielsa; "las escuelas" do Brasil; "el colorido y ritmos" de Canarias; "las chirigotas" de Cádiz; incluso aquí en la Zaragonia, hay quien se atreve a combatir el frío con lo más variado del disfraz y que conste que hasta mis nietos se disfrazan con atuendos de lo más variado, la verdad es que "cualquier trapito" les queda bien (palabra de yayo).
S. Valentín.
Y que decir del "Día de San Valentín". Aunque ha sido el comercio el que a mediados del siglo XX, lanzó el tema para llenar sus arcas, dicen los historiadores, más o menos creíbles, del amigo Valentín, sacerdote para más señas, que allá en el siglo III (aun no se había inaugurado "elcorteingles"), el emperador Claudio II, prohibió contraer matrimonio a los jóvenes (solteros, eran mejores soldados), pues eso, que el cura montó una agencia matrimonial clandestina, en un local de Roma. Por enredar, le encarcelaron y, posteriormente, ejecutaron un 14 de Febrero de un año de aquellos tiempos.
Grullas.

¡Y nosotros sin planes!, ni de carnaval ni de regalos corteingleses, vamos que los anuncios de TV de las mil y una fragancias con que regalar a tu amado o amada en tan señalado día, no ha entrado en nuestros corazones (ni en nuestro bolsillo). Bueno, corrijo, Maite y quien suscribe, se han disfrazado con las galas de monte y se han regalado para San Valentín una mañana de encanto, de esas que enamoran, en las que el perfume brota del tomillo y no de la muestra que una señorita tras otra te ponen en las narices, una mañana en las que las grullas sobrevuelan por encima de nosotros, una mañana en la que "el silencio ha entonado la más hermosa canción de amor".
Castillo de al-Marya.
La mismísima orilla del río que da apellido a la población de María de Huerva, partimos por un sendero que en pocos momentos nos traslada al castillo de "al-Marya", de origen árabe que se alza sobre un cerro ubicado a las afueras del pueblo, en un acantilado que domina el valle del Huerva. La fortaleza albergó a las tropas de Abderramán III en el año 935 y sirvió en la defensa de Zaragoza contra Alfonso I el batallador en 1118. Tras la conquista cristiana el castillo pasó a manos de los reyes de Aragón, y conoció numerosos dueños. Jaime I lo cambió con Blasco de Alagón en el año 1233 por Morella (ya hacíamos esos negocios). En 1348 fue sucesivamente conquistado primero por los unionistas y después por el ejército real, mandado por Lope de Luna. Finalmente la fortaleza fue a parar a manos de la familia de los Fernández de Heredia, más tarde condes de Fuentes. Su estado ruinoso y la dificultad de adentrarse en él, nos aconsejan seguir nuestro camino.
En el Cabezo del Sillón.
Varios orificios en las rocas, me recuerdan el programa del Monesma "Los secretos de las piedras". La ruta sigue por un terreno en el que el viento y principalmente la lluvia, lo han moldeado como si de un papel arrugado se tratara. De las Planas de María, surgen multitud de barrancos que el agua ha esculpido en  terreno de yesos y arcillas. Nosotros seguimos andando en un sube y baja (de momento, "más sube"), entre matorrales de romero, tomillo, aliaga, enebro y de los que sobresalen algunos pinos y sabinas.
En dirección sur, a nuestra derecha, observamos lo imponente del Barranco de la Dehesa y a la izquierda el Barranco del Cabezo del Sillón.
Al Cabezo del Sillón accedemos por una empinada cuesta, bastante descarnada pero que la salvamos sin dificultad. Su cima se encuentra adornada, como no, por una especie de capilla en la que se encuentran, ¡no una, ni dos!, tres vírgenes del Pilar y un pilar sin virgen (no comment). 
Descendiendo del Cabezo del Sillón.
Impresionante mirador si no fuera por que algunas nubes impiden ver el Moncayo al Norte y los Pirineos al Este. Adivinamos, asomando entre la bruma, los Gratal, Fragineto, Tozal de Guara y alguna de las faldas de los más emblemáticos picos pirenaicos. Un viento fresco, nos invita a bajar, cosa que realizamos por una accidentada senda hasta un cruce en el que confluyen varios caminos, algunos de ellos castigados por el paso de vehículos motorizados de dos ruedas que, afortunadamente, hoy no hemos tenido el placer de sufrir.
Ahora la senda asciende por un pinar en el que salvamos varias cadenas que alguien se empeña en colocar en "su monte". Supongo que el amo las habrá puesto por lo de las motos y no por los que acostumbramos a respetar esos caminos por los que andamos.
Ejemplo de una senda erosionada por el paso de motos.
Las Planas de María.
Alguien debería de poner orden en el monte y educar a las cabras, digo, a los moteros.
No tardamos en alcanzar Las Planas De María, enclave más alto de la ruta en el que los campos de labor agrícola y el viento son los protagonistas. Hacía muchos años que no venía por este lugar y me ha sorprendido la cantidad de aerogeneradores que lo pueblan, vamos, que "Don Quijote se lo pasaría pipa por este campo de gigantes". Todavía quedan algunos neveros de las recientes nevadas.
Rodeamos los campos sembrados de cereal por sus márgenes, la senda transita un pinar, dos metros por debajo de La Plana.
Por el Barranco de la Morera.
La Balsa (ahora seca) de Corralé, es el punto en el que debemos de girar bruscamente hacia el Norte e iniciar lo que da título a esta página: ¡Barranquismo en Zaragoza?.
Estamos en la cabecera del Barranco de la Morera, que vamos a descender en todo su recorrido. Sorprende como a un tiro de piedra de casa, en medio de un agreste paisaje coronado por un montón de molinos y rodeado por pueblos, polígonos industriales y urbanizaciones, se encuentra un paraje como este en el que, una vez en sus entrañas, la imaginación te traslada a algunos otros que en lugares como Guara, hemos visitado.
Pasando un húmedo obstáculo.
El barranco se encañona, su paso en algún tramo se hace con algo de dificultad, las recientes lluvias y vientos han tumbado algunos pinos sobre él, así como desprendimientos de tierra y rocas de yeso.
Van apareciendo algunos remansos de agua que hay que salvar como se puede, unas veces por las paredes laterales, otras pisando algunas piedras, otras poniendo a prueba la estanqueidad de las botas, otras...
El barranco serpentea una y otra vez, cincelando la roca como si fuera papel, lavando su superficie y puliéndola convirtiéndola en liso y brillante alabastro.
El cielo reflejado en el agua.
En el barranco.
Poco a poco, vamos descendiendo, lo hacemos en silencio por ver si divisamos alguna cabra de las que campan por estos lugares y que han dejado huellas al bajar al cauce del barranco a apaciguar su sed.
Poco a poco, el barranco se va abriendo algo, no mucho, ahora su serpentear me recuerda más a una red arterial en la que confluyen otras como los barrancos de Los Pozos, La Salina,  que a su vez han recogido otros, que a su vez... Mejor que explicaciones, dejo una foto aérea de la zona que hemos recorrido como prueba de lo que son los barrancos de la Plana de María.

Arterias de La Plana.
El Bisonte.
En lo alto de las paredes, oímos por primera vez en lo que va de día, unas voces, son unos ciclistas que recorren algunas pistas, otro nos adelanta en silencio, el sendero se va ensanchando y esto anima a los de las dos ruedas a recorrer tan bellos lugares aunque ver, lo que se dice ver, no creo que sea mucho, van con la vista puesta en el accidentado suelo.
Llegamos al Bisonte, un lugar en que una pintura que al encontrarse sobre deteriorada roca podríamos denominarla rupestre. Pero no va asociada a antigüedad y valor histórico alguno, se trata de una pintura moderna de unos pocos años de historia que algún espontáneo ha esculpido por esta zona, cosa que podemos comprobar más adelante al llegar al lugar en el que se encuentra un petroglifo que, supongo, será del mismo autor.
La civilización.
A nuestra izquierda, desemboca el Barranco del Cabezo Sillón, bueno, más que desembocar, ambos se funden en un abrazo (como corresponde al día) para, juntos, verter sus aguas al Huerva.
Ya se ven las casas de María, se oyen unos niños jugando a la pelota, le comento a Maite que tras un día sin nadie en nuestra ruta, ya estamos llegando a la civilización, pero unas ruedas viejas y otros desperdicios en el camino siembran la duda: "¿civilización?.
El cruce del río Huerva, nos devuelve al punto de partida, pero sigue siendo 14 de Febrero, día de San Valentín, estamos en "carnem levare", o sea que...
Hasta pronto.


Si se quieren ver más fotos, click aquí.
Track para GPS, aquí.
Datos técnicos:
Recorrido

Perfil: Distancia, 13 Km.; Desnivel de ascenso, 453 m.; de descenso, 453 m.

martes, 3 de febrero de 2015

RAQUETAS POR LA VAL D´ARAN

Día 31 de Enero de 2015
Puerta del Carmen a principios del s. XX
Un año más y van...(no recuerdo), nos montamos a la clásica salida que el Stadium Casablanca realiza a tierras aranesas. La celebración de la 36ª Martxa Beret de esquí de fondo nos lleva, a pesar de las previsiones climatológicas, a acompañar a algunos participantes y aprovechar el asunto para desempolvar las raquetas de nieve.
Pese a algunas deserciones de última hora, un animado autobús parte de las proximidades de la histórica "Puerta del Carmen", bastión de la resistencia aragonesa en la guerra de Los Sitios.


Sin palabras.
Y buena dosis de resistencia vamos a necesitar para soportar una de las más fuertes nevadas de las últimas décadas.
Lo temprano del día, nos lleva hasta la parada de rigor, con los ojos más cerrados que el cerebro de alguno de los personajes del panorama público.
Arén, pequeña localidad ribagorzana con el corazón aragonés y los pies catalanes, nos acoge en un par de sus establecimientos hosteleros en los que desayunamos con muy buena gana.
El autobús reemprende la marcha en dirección norte, pasamos los 13 túneles de Escales. Poco más adelante, algunos me recuerdan el trekking de los 3 Valls, que por motivos varios, algunos no pudimos realizar, en Julio de 2014.
Unha.
Comienzan a caer algunos copos de nieve, poco a poco la montaña se va vistiendo de blanco, antes de entrar al túnel de Vielha por su boca sur, vemos el refugio de Conangles totalmente cubierto por la nieve. A la salida, allá abajo, Vielha se asemeja a cualquier ciudad alpina con sus calles y tejados de un blanco inmaculado. Al paso por Betrén, Félix recuerda el baño que se dio al terminar el trekking del 2013, el Setau Sageth (te invito a echarle un vistazo aquí).
No tardamos en desembarcar en Salardú, población que como cada año, será cuartel general por este fin de semana y en la que se encuentra la iglesia románica de San Andreu (s. XII) de la que ya di cuenta en pasadas ediciones.
Primeros pasos
Como está cayendo semejante nevada, con buen criterio, los responsables de la sección deciden que los raquetistas que lo deseen dejen el equipaje en el albergue y realicen alguna excursión por uno de los valles de la zona. El resto suben a Pla de Beret con la intención de acercarse al santuario de Montgarri. Me cuentan que por peligro de aludes, deciden darse la vuelta. El resto hacemos dos grupos, para marchar en dirección a Baños de Tredòs por el espectacular Val D´Arriu Aiguamog. Unos suben hasta el embalse del mismo nombre para practicar el arte de la raqueta, el resto, ya diestros en su uso, tiramos hasta el fondo del valle.
Abetos.
Es la enésima vez que algunos recorremos este valle, pero el paisaje de hoy nada tiene que ver con ocasiones anteriores. La intensa nevada que está cayendo pinta de blanco todo lo que nuestros ojos pueden captar. Seguro que sobre ella, el sol vive en el letargo invernal de este último día del primer mes del año, pero la nieve protagoniza el momento que una quincena de aguerridos amantes de la montaña, están viviendo. Dicen los medios, que el frío es intenso, pero nadie se queja de él, todo lo contrario, las cuestas y el placer, arrancan alguna prenda de abrigo de estos humanos.
Con Maite.
Las ramas de los abetos, se rinden ante el peso de la nieve, algunos de ellos adquieren caprichosas formas. El azul negruzco de algún grajo destaca sobre el intenso blanco, y ya se sabe: "cuando el grajo vuela bajo..."
No voy a relatar lo ya relatado en años anteriores, pero pido disculpas por intentar transmitir tan reconfortantes sensaciones, ya volveremos mañana a la realidad, pero hoy, por favor, déjenme soñar. Sueño, tan solo roto por el ir y venir de las motos de nieve, que llevan a los clientes del hotel de Baños de Tredòs.
Baños de Tredòs.
Algunas bordas que se encuentran a uno y otro lado del camino, nos van guiando a nuestro destino al que llegamos tras unas tres horas de caminar.
Nos sirven unas cervezas, caldo caliente para algunos, unos cafés, pero eso sí, el que quiera acompañar todo eso con el bocata que lleva en la mochila, "a la puñetera rue". Esta gente está en la montaña pero la montaña no está en ellos. El sitio es como de película navideña, en la que St. Claus sería el protagonista.
Hay que dejar de soñar, son las tres de la tarde, hay que volver y la luz del día, todavía nos puede abandonar, así que...
Arriú (río) D´Aiguamóg
Nieve en equilibrio.
La temperatura está bajando, se nota en el paso del personal, nos vamos tragando los metros a velocidad de crucero.
La vuelta la realizamos por el mismo camino hasta el desvío que lleva al pueblo de Tredòs. La senda se encuentra totalmente tapada por más de un metro de nieve, las ramas de los árboles la cierran del todo, así que como ha sido idea del menda bajar por ese lugar, clavando el cuerpo hasta la cintura y paleando las ramas para que suelten su carga y se eleven a su posición natural, abro paso al grupo en el que alguno de sus miembros, da con el trasero en la nieve.
¿Perros?, no, ventana de la Pensión Montanha.
Atravesamos las calles vacias de Tredòs, pueblo más alto de la Val D´Aran bañado por el río Garona y puerta del núcleo de Baqueira cuya arquitectura le sienta a tan bello valle, como una "patada en nobles partes".
La margen derecha del Garona, nos conduce hasta Salardú, cuyas luces ya se encienden para alumbrar una animada población en la que esquiadores y demás fauna montañera, transitan sus blancas calles de un lado para otro.

Ya en Tredòs. La foto es de Félix.
Así se sirve el vino caliente.
Tomadas posesiones de nuestras estancias y una vez acicalados para la ocasión, nos dirigimos a la Pensión Montanha a cumplir con esa especie de rito pagano de tomarnos un rico y reconstituyente vino caliente, que la regencia del establecimiento tiene a bien servirnos. El repertorio musical que acompaña la fiesta, se compone del más variado de los estilos: tras el arranque de Félix con la canción  "S'ha feito de nuey", jotas, canciones de tuna, albadas, ye-yes, etc. ¡Vamos! que el "vinillo calentorro alegra el morro".
Por las heladas calles, volvemos al albergue, hay que cenar y tras la cena, toca ascender al piso superior de la litera, por esta vez dejo la planta baja a Maite..."Bona net".
Río Garona a su paso por Salardú.
Datos de la jornada:
Por aquí hemos andado...

...o sea, 16,2 Km de distancia y acumulada una subida de 588 m, lo mismo que hemos bajado.

Día 1 de Febrero de 2015
Vista (a duras penas) de Unha.
La habitación 118, despierta de su letargo nocturno, el resto de dormitorios ya anda de movida mañanera. Desciendo de la planta superior de la litera, cual intrépido rapel, y, legañas fuera, bajamos al comedor en pos del desayuno que nos ponga en forma. La nevada ha seguido acumulando blancura durante toda la noche, la temperatura es más baja que el salario mínimo (que ya es estar baja), el cielo amanece más gris que ayer y, sorpresa, la 36ª Martxa Beret se ha suspendido, el Pla es inaccesible y la organización aplaza el evento para el mes de Marzo.
Nosotros, como la cosa no está para mucha floritura, decidimos calzarnos las raquetas y subir a Bagergue.
Nosotros, también, ¡podemos!.
Somos una veintena los que salimos de Salardú, pronto cruzamos el puente que separa esta población con el encantador pueblo de Unha, uno de los que mejor ha resistido el paso del tiempo y testimonio de ello es su iglesia románica dedicada a Santa Eulalia, con una bellísima torre octogonal, que se alza sobre el armónico conjunto de casas aranesas entre las que destacan Ço de Basteret. En esta casa de 1580 se ubica actualmente el interesante Museo de la Nieve, y en su iglesia se descubrieron los frescos de un maravilloso pantocrátor en los años noventa. Con dificultad, nos detenemos a ver el molino que se encuentra en el barranco del Arriú Unhóla, que es por el que ascenderemos.
¡Y las piernas?.
La senda esta "missing", una buena capa de nieve la ha escondido y las ramas son presas del blanco volumen que las cubre. Tenemos que abrir huella, cosa que hacemos en principio en relevos de tres a los que posteriormente, se suman otros dos voluntarios. Las raquetas se hunden mas de medio metro y hay que mover mucha masa blanca en cada paso, además de aliviar de peso al follaje (vegetal) para que los de atrás, caminen cómodos.
No tardamos en alcanzar Bagergue.
S. Feliú, en Bagergue.
Se trata del pueblo más alto de la Val D´Arán, que a sus 1490 m. nos muestra su  parroquia de Sant Feliú, de líneas primitivas románicas con diversas reformas.
La puerta de poniente está formada por tres archivoltas, enmarcadas en el exterior por un guardapolvo con moldura chequeada. El campanario, es de torre de base cuadrada y cubierta piramidal. Tiene una nave que había tenido vuelta de cañón, con dos capillas por lado, se conservan los arcos. El altar es un antiguo bloque de piedra decorado prerrománico y en una capilla del presbiterio se venera una imagen renacentista de la Virgen.
En el Seixes.
Algunos, la mayoría, nos acercamos al Hotel Seixes, el resto se dan un garbeo por las nevadas y bonitas calles del pueblo. Me adelanto por ver si está abierto y tienen a bien servirnos una inmerecida cerveza, me asomo y llamo con un par de gritos en una desierta recepción y ¡como no!, aparece Carmen que tras refrescarle la memoria de aquella noche que "Os Estalentaos", pasamos en el establecimiento tras la riada del 2013, nos invita a pasar y se sumerge en la cocina a preparar, seguro, una buena comida para sus clientes (tiene una mano que...). Nos atiende su hermana en la mesa desde la que en días sin nubes (hoy no es el caso), se divisan las Maladetas y el Aneto. Nos obsequia con unos frutos secos a los de las birras y unas palmeras a los del café.
Un poco de emoción.
Como nosotros comeremos en Salardú, a la hora prevista nos congregamos en la puerta de la parroquia para iniciar el descenso que realizaremos por el mismo sitio de subida, no es caso de abrir más huellas. El Sancho y yo, decidimos darle un poco de emoción y remover la adrenalina de los que osen seguirnos, tirándonos por un empinado prado en el que la nieve, lo aseguro, en algún tramo me llega hasta el pecho (no se que sería sin raquetas), pues me encargo de abrir cortejo.
La comida, se ha adelantado de horario y a las 14 horas, estamos dando buena cuenta de un apetitosa "olla aranesa" y un asado de cordero muerto al que solo le dejamos los huesos.
El camino, ya abierto.
Ya en el autobús, no me pidan que cuente mucho, la olla y el cordero han hecho en mí (y en los demás) estragos y el sopor se adueña del personal. Una parada de descanso, ya sin nieve y con la seguridad de que el sol existe, vuelvo en mí (los demás, en sí).
Pese a las duras condiciones climatológicas que han acompañado el fin de semana, la cosa no ha podido salir mejor, algunos desertaron por ese motivo, pretendían andar con raquetas por la nieve, en invierno y que "no hiciera frío, que no nevara, que...". Creo que eso se da más en verano.
A los de Stadium, de nuevo reconocerles el esfuerzo realizado y a ti, que has llegado hasta la última línea de este humilde relato, ¡gracias! y...hasta pronto.

Si te apetece ver más fotos de las dos jornadas, enlázate aquí.

Datos técnicos de la segunda jornada:
Corto, pero trabajoso paseo.

2,1 Km + cerveza + 2,1 Km.= 4,2 Km y medio barril. Subida de 220 m. y bajada de lo mismo más la birra.