lunes, 16 de enero de 2017

A LAS ESPALDAS DEL MONCAYO

Día 14 de Enero de 2017
Cara ciercera del Moncayo..
        Hola amigos.
   Terminadas esas "minivacaciones de mayores" por tierras levantinas, nos hemos apuntado al estreno de temporada del "Esbarre Group", con veintitrés valientes participantes que hemos obviado las predicciones climatológicas que nos anuncian el comienzo de un ola de frío en tierras aragonesas. 
       Nosotros que siempre solemos observar la silueta del Moncayo (2314 m) desde su cara más "ciercera", nos vamos a sus espaldas, a esas tierras calladas bañadas por el río Isuela, tierras que ya recorrimos en la primavera del trece (enlace aquí), tierra de escaladores, y... cielo de buitres y águilas.
          La vieja autovía de Madrid nos deja en una serpenteante carretera que nos lleva por un paisaje agreste en el que tan solo algunos cazadores se atreven a compartir con nosotros.
Illueca.
       A nuestra izquierda dejamos Sabiñán, patria de la oliva bolvina; poco más adelante el autobús pasa cerca de Brea e Illueca, conocidas por su calzado. "Fue Illueca, también, la que vio nacer a Pedro Martínez que, ya convertido en el Papa Benedicto XIII, marchó un verano de vacaciones a Peñíscola, subió a la gaviota (barca turística) con los guiris, y cayó su anillo papal al Mediterráneo, por lo que hubó de tallar una escalera sobre la roca que sustenta el castillo, para bajar a buscarlo". Bueno, esto último es de mi cosecha pero "bien podría haber ocurrido así".
          A lo que vamos: En el albergue de Calcena nos tomamos  un inmerecido desayuno y arrancamos a caminar por el puente que cruza las aguas del Isuela.

Primeras cuestas.
        La temperatura es baja pero soportable, las nubes están abrazadas al Moncayo aunque, de vez en cuando, alguna se desprende y deja caer sobre nosotros algunos pequeños copos de esos que por aquí llamamos "matacabras".
       Como en la senda no han instalado hilo radiante, nada mejor que una buena cuesta para calentar el cuerpo, cuesta que, serpenteando, nos deja en la ermita de San Cristóbal, que más que ermita parece soporte de antenas, pues sobre su estructura se sustentan montones de hierros de comunicación.


Ermita de San Cristóbal-
       Se encuentra cerrada, cuentan que en su interior alberga elementos góticos, testero recto con bóveda de crucería del s XV, así como un crucifijo medieval y un retablo con pinturas de transición del gótico al renacimiento.
         Pero lo mejor es el paisaje que se domina desde este cerro de San Cristóbal, situado a 1.141 m de altitud en la “cara oculta del Moncayo”. Hoy se esconden tras las nubes, pero algunos que tuvimos la suerte de hacer este recorrido, veinte días antes, pudimos disfrutar de sus vistas: Hacia el norte, una excepcional panorámica de la localidad de Calcena, el valle del Isuela, la cara sur del Moncayo, las muelas (relieves elevados, tabulares constituidos por una plataforma horizontal sobre materiales resistentes).
Paisaje de hoy.
       La vertiente sur oriental del Parque Natural del Moncayo se caracteriza por su relieve peculiar con un destacado conjunto de montañas: las muelas de Beratón, Lobera (2.226 m, segunda cumbre del macizo), Cerro Morrón (1.731 m), Plana de Valdeascones (1.382 m), Peñas de Herrera , Peñas Albas, Cabezo del Fraile, La Tonda y Canteque.
         Hacia el sur del Parque Natural de la Dehesa del Moncayo se localiza la Sierra de la Virgen a 1.417 m, que forma parte de una estribación del Sistema Ibérico, y está dentro de tres valles: el Aranda, el Ribota y el Jalón.

Paisaje de hace veinte días.
          Al oeste, la sierra del Tablado, 1.472 m formando una muralla fronteriza con las tierras castellanas.
           En este lugar, los de Esbarre nos autofotografiamos y, como "sopla el cierzo", retomamos la marcha que ¡p´aeso hemos venido!, cosa que hacemos durante unos metros por una pista en dirección Sur. 
           Pronto dejamos este camino para descender por un barranco entre encinas, carrascas y traidoras aliagas, de esas que te dejan marcado, aunque con la cantidad de prendas que hoy portamos...
       El sendero termina en los corrales de Valderromper, lugar de encuentro de nuestro barranco con el de Calcena, así como con la carretera por la que, bien temprano, nos ha traído el bus.
Corrales de Valderromper.
Junto a la Cueva
       Recorremos la carretera, en dirección hacia Calcena durante un kilómetro, hasta que tomamos una senda a la derecha que nos sube hacia las moles pétreas que dominan este paraje.
       Aunque se puede evitar, el grupo atraviesa una estrecha senda entre dos enormes rocas para, una vez fuera del desfiladero, alcanzar la Cueva Honda.
       En el interior se han formado estalagtitas y estalagmitas, algunas juntándose en columnas. En la prehistoria se utilizó como cueva sepulcral, en ella se han encontrado "materiales de época neolítica (dejo aquí un enlace para ver el interior en 360º).
Yo también fui.

Boca de Cueva Honda.
       La cueva se encuentra cerrada, pues es habitada por varias especies de murciélagos como el grande de herradura, murciélago pequeño de herradura, murciélago de cueva y murciélago de borde claro. 
       El descenso hasta la carretera lo realizamos por un fuerte atajo.      Llevamos caminados nueve kilómetros cuando a la entrada de Calcena, con el círculo casi cerrado, tomamos la GR- 90.2 que se dirige hacia Purujosa.
        El primer tramo lo realizamos por la margen derecha del Isuela hasta el barranco del Roble, que seguimos durante un rato, no sin antes detenernos diez minutos a recuperar fuerzas, pues ahora nos tocará subir una larga cuesta (¿la de Enero?) y se va notando el cansancio en las garras, pero "estos esbarristas no reblan jamás" y no hay subida ni matacabras que pueda con ellos.
Caminando...
      Coronada la "cuestecica" con la Peña Negra (2172 m.) frente a nosotros, descendemos hasta la confluencia de los barrancos De la Peña y Palancar para, otra vez, subir hasta alcanzar el Collado de Mescuezo (vaya usted a saber el origen del nombrecito).
      De nuevo ¡toca descender!, y van...,veces, hasta el barranco de Matarranas y... ¡hale!, otra vez "p´arriba" por una pista que alcanza un collado en el que se unen varios caminos ("esbarres" en aragonés). Cogemos el que nos baja hasta el puente que cruza el Isuela, ya en Purujosa, donde nos espera el autobús.

Purujosa
       Nos cambiamos de calzado bajo una nube que deja caer sobre nosotros, pequeños copos de nieve en forma de estrella de seis puntas que se disuelven como se disuelve esta caminata que se ha desarrollado en un ambiente verdaderamente amistoso, bajo la atenta vigilancia de "Monte Cano" y en un comienzo de temporada que promete muchas emociones.
        Nos acercamos hasta Calcena y en el albegue sacamos toda nuestra artillería gastronómica que acompañamos con fresca cerveza. Algunos toman café y otros toman...
Hasta pronto.



Datos técnicos
Recorrido.

Perfil:
Distancia = 16,8 Km.
Desnivel acumulado positivo = 749 m.
Desnivel acumulado negativo = 641 m.

martes, 10 de enero de 2017

SIERRA Y PICO DE AITANA (Alicante)

Día 7 de Enero de 2016

Fría mañana en la Font de Partegat.
          Nos vamos camino del techo alicantino, en concreto a lo más alto de la Sierra de Aitana que con sus 1588 m. alberga una polémica base militar.
        Por una sinuosa carretera, seguida de una pista nos acercamos hasta la Fuente de Partagat.
       El termómetro del coche marca bajo cero, la escarcha domina todo el entorno que al encontrarse en la cara norte de las paredes de Aitana, el sol tardará en iluminar este bonito lugar.
         Nos abrigamos, calzamos y ¡al ataque!. No estamos solos, el puente de Reyes ha animado a bastante gente a disfrutar de nuestra compañía, incluso tenemos buena presencia de mascotas caninas.
¿Cuando cayeron?
          Maite y yo tomamos una senda que acorta unos metros el camino, aunque hay que ir con cuidado, el suelo presenta zonas heladas. Este sendero confluye con el PR-CV.21, por el que va llegando la "cabalgata".
        Atravesamos una zona de bloques que alguna vez han debido caer de las paredes de la sierra (más adelante cuento el porqué).           Pasamos por la fuente de la Noguera de la que no bebemos, el agua debe salir muy fría y no es momento de enfriar más nuestro ser.
    El sendero continúa ascendiendo en dirección Oeste hasta otra fuente, la de Forata, en cuyo punto giramos en dirección SE y ntransitamos bajo la sombra de las paredes de Aitana.
Fuente de la Noguera.
Hacia el Pas de la Rabosa.
Pas de la Rabosa.
Sima de Partegat.
         Pronto llegamos al punto más delicado de la jornada, se trata del Pas de la Rabosa. Aquí hay que usar las manos y pasar entre algunas rocas que no sé, me da la impresión de que por su estrechez, más de uno no podría hacerlo entre ellas. Incluso, luego nos enteraremos que algún cánido urbano se ha tenido que dar la vuelta.
       Tras cruzar el último estrecho, bajo nosotros se abre la sima de Partagat que rodeamos para dirigirnos hacia la cima de nuestro objetivo, el pico Aitana (1558 m.)
El punto más alto al que podemos llegar es un mojón que hay a 1550 metros de altitud. El vértice geodésico queda fuera de nuestro alcance, dentro de las instalaciones militares. 
En la cima de Aitana.
La otra cara del Puy Campana.
         Desde aquí se disfruta de una buena vista. Hacia el norte, las sierras de Serrella y de Aixorta. Hacia el este, la sierra de Bernia y el peñón de Ifach. Hacia el sur y sureste, el lado opuesto del que divisamos desde la Serra Gelada, el Puig Campana. También el Cabeçó d´Or y la línea de costa desde Benidorm hasta Santa Pola.
    En esta cumbre nos da la sensación de encontrarnos sobre algo que se mueve. Efectivamente, me informo que la Sierra de Aitana, ubicada en la cordillera Bética oriental, y, más concretamente, la zona de Partagat, comenzó a quebrarse hace mucho tiempo —se cree que hacia el Cuaternario— y desde entonces no ha parado.
Sin palabras.
     Los estudios geológicos determinaron que las grandes y espectaculares moles rocosas se encuentran asentadas sobre un suelo compuesto por margas, de modo que el paso del tiempo, los factores atmosféricos y la fuerza de la gravedad provocan la lenta deformación de estas margas, así como la consecuente caída y desplazamiento, ladera abajo, de los grandes bloques rocosos.
      Las simas de Partagat, cuyo origen se encuentra ligado directamente a la falla de Aitana, que alcanza los 300 metros de caída en la zona de Partagat, aumentan su anchura paulatinamente con el paso del tiempo y, probablemente, desaparecerán. Se cree que en unos pocos miles de años (un espacio de tiempo más bien corto, geológicamente hablando) los bloques terminarán por desmoronarse cayendo ladera abajo y provocando, al mismo tiempo, el retroceso del frente montañoso situado al norte de la sierra de Aitana. ¿Aún estarán las antenas?
Cordal de descenso.
       Pero, afortunadamente...¡hoy no toca! por lo que aquí arriba tomamos aire, tomamos un tentempié, tomamos unas fotos y... "tomamos las de Villadiego", así que "p´abajo", cosa que hacemos por un sendero que transita en dirección Este, tras la zona de la sima de Partagat.
      La senda recorre el cordal por la parte alta de la sierra en un continuo sube y baja, salvando varios vértices, en alguno de ellos nos asomamos para disfrutar de las vistas que nos ofrece tan espectacular lugar, principalmente el valle que tenemos abajo, el de Guadalest, en el que emerge la población de "Castell de Guadalest" que visitamos ayer y que recomiendo hacer lo propio, pues se trata de una construcción única con mucha historia. Para no extenderme, dejo un enlace aquí.
Abajo, Catell de Guadalest.
Puerta del Pou dels Teixos.
      Tras pasar junto al último de los vértices, la senda desciende fuertemente hasta el collado de Tagarina, donde nos encontramos con el PR-CV 10 que une Benifato y Sella. Giramos a la izquierda y bajamos por una pista que discurre por la cara norte de las enormes paredes por las que, solo hace unos minutos, hemos tenido a nuestros pies. 
    Nos abrigamos, hasta aquí hemos caminado en camiseta corta, pero la umbría deja la temperatura por los suelos.
     Abandonamos la pista para desviarnos por un helado sendero para ver el Pou dels Teixos, un pozo de nieve
bastante bien conservado.
Interior del pozo de nieve.
Atrás queda la Sierra de Aitana.
      Descendemos hasta la pista con mucho cuidado, el suelo está con hielo, y pronto estamos en el lugar de inicio, la Font de Partagat, un lugar de recreo.
      Y nada más, una semana para los que disfrutamos de eso que llaman "turismo activo para mayores" del IMSERSO, por lugares que nos permiten descubrir algunas montañas desconocidas para nosotros, pero por eso no menos atractivas que las que tenemos la suerte de tener a los que vivimos cerca de los Pirineos.      Nos han quedado lugares que descubrir pero hay que hacer otro tipo de turismo y, sin tardar mucho, preparar el abrigo y volver a casa.
       Hasta pronto.


Datos técnicos:
Recorrido

Perfil:
Distancia: 10,2 Km.
Desnivel + = 680 m.
Desnivel - = 680 m.

sábado, 7 de enero de 2017

SERRA GELADA (Sierra Helada) (Alicante)

Día 5 de Enero de 2017
            Nada mejor que alguna que otra caminata para rebajar esas lorzas corporales que los fastos de estas fechas han tenido a bien regalarnos. Cambiamos de aires: de las nieblas y cierzo de mi tierra aragonesa, nos vamos más al sur, en donde el sol premia a los que, ya entrados en años, no andamos sobrados de calorías. Pues ¡mira tú! que como mi ser no está acostumbrado a la benevolencia climática mediterránea, va y pilla el primer catarro (tamaño trancazo) de este invierno. 
          Con un día de retraso, por eso de la afección, vamos a realizar una ruta que separa, o une según se mire, L´Albir (nuestra sede social para mayores durante una semana) y Benidorm. Se trata de La Serra Gelada o Sierra Helada.
Faro d´Albir.
         El día de llegada, tres de Enero,, nos dimos un paseo hasta el Faro del Albir caminando por una senda asfaltada y que, deteniéndonos a observar, descubrimos algunas plantas como el pino carrasco, arbustos típicos del mediterráneo como el palmito, el brezo, las jaras, el lentisco, la lavanda, la madreselva y, entre todos ellos  asoman unos narcisos amarillos.
Brezo en flor.
Narcisos
Restos de la vivienda del capataz.
         En el camino al faro, unas sendas te llevan a las minas de ocre y su cala. Las minas se las conocía como la Mina de la Virgen del Carmen y estuvo en marcha desde mediados del siglo XIX hasta principios del siglo XX. Aún se conserva la vivienda del capataz y una línea de pilares que bajan por el barranco que servían de soporte para los raíles de las vagonetas que llevaban el mineral hasta la orilla, para ser embarcado y transportado por mar.
Cala de la Mina.
         Llegamos al faro faro, el paisaje se nos abre hacia el mar y  a la tierra que parece querer penetrar en su fondo como, por ejemplo, el Peñón de Ifach. Desde aquí las vistas son impresionantes, la bahía de Altea, la piscifactoría, los cortados de Serra Gelada con la antena en su punto más alto y el mar Mediterráneo.
Peñón de Ifach.

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Sierra Gelada
Serra Gelada.
Nos saluda.
      Y hoy, quinto día del año diecisiete, Maite y un servidor, con el moco fuera, nos vamos a recorrer, de cabo a rabo, la Serra Gelada, cosa que comenzamos caminando bajo la atenta mirada de un par de juguetonas ardillas.
      El camino comienza en el mismo punto que, un par de días atrás, cogimos para ir al faro d´Albir, aunque hoy, al poco de comenzar, entramos por una senda que se dirige al "Alt del Gobernador".
      Por este camino, la pendiente es bastante pronunciada en los dos primeros kilómetros, así que la tomamos con tranquilidad, disfrutando del paisaje.
       Tras este primer esfuerzo, alcanzamos el Alt del Gobernador, un pico, como muchos otros, sembrado de antenas de todo tipo.
Desde el Alt del Gobernador.
       Un acantilado de 438 m. de altura nos separa de las aguas del Mediterraneo y, asomados al vacío, nos convencemos de que es mejor no medir.
        En el lado opuesto destacan la Sierra de Bernia y Puig Campana que con sus 1406 m. es el segundo en altura, tras el de Aitana, de estas tierras, con una brecha bien marcada en su cresta y que por aquí cuentan que fue (también) el amigo Roldán  quien asestó un puntapié al monte y su huella formó "El Tajo de Roldan". Es lo que tiene el amor aunque seas comandante de Carlomagno.          Los restos del monte quedaron en las aguas del Mediterráneo,  frente a Benidorm, en forma de isla. Esta historia me suena, es una vieja leyenda, pero tajo ¡lo hay! e isla ¡también!.
El Puig Campana y su "Tajo de Roldán"
Maite y, al fondo, "Alt del Gobernador y Peñón de Ifach)
         Un alto en el lugar para tomar una fruta y pronto estamos bajando por un camino asfaltado de servicio para las instalaciones existentes en el repetidor y antenas, y unos metros más abajo, giro a la izquierda para comenzar una senda de continuos sube y baja que, que sigue todo el cordal de la sierra.
          En algunos puntos el camino se torna bastante delicado, ya no voy a decir que peligroso, porque teniendo precaución, minimizas riesgos, pero esas ganas de asomarte al acantilado, sacar una fotografía al borde...
         Hace calor, un calor al que no estamos acostumbrados en estas fechas pero ¡bendito sea!, que en nuestra tierra del fondo del Valle del Ebro, hacía muchas jornadas que el sol brillaba por su ausencia.
Y debajo... el Mediterráneo.

¿Un ibón?
¡Que pequeña se te ve desde aquí!
       De nuevo nos detenemos a echar un bocado, este sube y baja agota las baterías y es preciso su recarga.
        Poco a poco van asomando los rascacielos de Benidorm. Hay a quien les gusta estas monstruosidades, a mí me parece un "gran monumento al pelotazo".
        La última de las bajadas nos acercan a un punto conocido como la "Cruz de Benidorm", ya en la población, aunque observamos que todavía estamos por encima de la mayoría de los edificios, así que toca bajar por una carretera asfaltada hasta el centro de la ciudad que, nos cuentan, la llaman la que "nunca duerme". Así es, pese a encontrarnos en pleno invierno, gracias a la benevolencia climatológica con que es premiada, Benidorm presenta un aspecto veraniego con sus playas con mucha gente tomando el sol, algunos se bañan, y un par de personajes algo "estalentaos", con botas por chancletas, sentados en cómoda posición, se toman un bocata con acompañamiento de birra fresca.
¡Y qué grande desde aquí!
        No ha estado mal esta ruta, no recomendada para quienes padecéis de acrofobia pues su recorrido discurre en buena parte sobre la vertical de respetables acantilados, algo así como las fajas a las que estamos acostumbrados los que pateamos las de Ordesa, solo que aquí no hay valle, aquí hay un inmenso ibón, -digo mar- el Mediterráneo, cantado y contado por juglares y poetas, y hoy con sus aguas manchadas de tragedia que no conviene olvidar cuando disfrutamos de ellas.
     




Datos técnicos:
Recorrido.

Perfil:
Distancia 9,3 Km.
Desnivel positivo: 682 m.
Desnivel negativo: 725 m.
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Torre de Guaita del Cap d´Or.
       Mañana nos iremos a dar un paseo hacia la "Torre de Guaita (vigía) del Cap d´Or", ubicada sobre una alargada y abrupta lengua de tierra que se adentra en el mar, en dirección norte-sur. Hacia su vertiente oeste cae de forma algo más suave, cerrando la pequeña bahía de Moraira y cobijando la playa del Portet de Moraira.
    Hacia su vertiente este, supone la terminación de una escarpada línea de costa, formada por acantilados, barrancos y calas, que se prolonga desde el Cabo de la Nao.
   Hacia el oeste, podremos disfrutar de un atardecer con vistas al Peñón de Ifach, la Serra de Bernia, Serra Gelada (la de ayer) al fondo, y buena parte de la costa norte de la provincia de Alicante. Una auténtica gozada!!!. Y de no ser por la bruma, podremos ver la isla de Ibiza.
Maite y la torre, mirando al mar.

        Aclaro que cuando escribo, ya hemos realizado el paseito que al igual que el de la Sierra Gelada, poco recomendado para quienes padecen de acrofobia. Es lo que tiene este trozo de costa mediterránea.

Hasta pronto.