viernes, 4 de enero de 2019

POR EL IBÓN DE ACHERITO (circular)

Día 31 de diciembre de 2018
            Nada mejor para despedir este revuelto año que un garbeo por este bello rincón pirenaico, su paisaje y la necesidad de rebajar algún gramo adquirido en estos días plenos de gula ejercen el necesario magnetismo para coger el buga, subir hacia la impresionante Selva de Oza, detenernos en el parking de La Mina (1225 m.), cargar las mochilas en la espalda y tirar "p´Arriba".
          Son fechas de poco personal por la montaña; Maite y yo, felizmente solos, vamos a recorrer el sendero denominado "S.5" de la Red Natural de Aragón ubicado en el Parque Natural de los Valles Occidentales, uno de los ecosistemas mejor conservados del territorio, en el que el desarrollo urbanístico ha sido bastante menos agresivo que en otros valles. Los hábitats pueblan la zona de influencia se componen de hayedos, bosques de pino negro, abetales, y pastizales. En cuanto a la fauna, destacan el oso pardo, sarrio, quebrantahuesos, buitre leonado, pico dorsiblanco, insectos protegidos y varias plantas endémicas.
Dulce mirada del Sarrio.
Salvando el Barranco de las Foyas.
            Hoy el cielo luce un espléndido color azul; las aguas del Aragón Subordán se van, sus puentes se quedan; los puentes dicen del río: ¡quién se pudiera marchar! y el río dice de los puentes: ¡quién se pudiera quedar!. 
         Nosotros que no somos puente ni río, calentamos las garras ascendiendo por el barranco de la Foyas en dirección hacia el Puerto del Palo, es la senda que discurre por la antigua calzada romana Cesaraugusta-Beneharnum, vía que unía la Hispania romana con las tierras de las Galias, a través del valle de Hecho ––no sé los romanos, leches, la cuestecita se las trae––.
Collarada.
            Pero nuestro destino es otro, las Galias habrán de esperar, ya que en la cota 1600, una indicación nos indica que hemos de girar a la izquierda, bajo la muralla que conforman los mallos Cristian y Las Foyas. Sus desvestidas paredes, carentes del manto blanco que en estas fechas las debería cubrir, nos impulsan a echar la vista atrás; allí, con la majestuosidad que le caracteriza, surge el Castillo d´Acher provocativamente enfrentado con la punta de Chipeta Alto. Más lejos, esta sí, Collarada luce su túnica blanca.
Castillo d´Acher.
¡Qué envidia!
             Antes de alcanzar la Solana del Buxe, bajo nuestros pies, observando el camino recorrido, adivinamos la figura de un montañero que sigue nuestros pasos ––¡no estamos solos!.
          Me reafirmo en lo de que "no estamos solos" pues la soledad de esta mañana, nos premia con el descubrimiento del ir y venir de algunos sarrios saltando de risco en risco. De vez en cuando se detienen a observarnos y, no sé, supongo que adivinando la envidia que nos produce el no ser tan ágiles como ellos.
           El sendero se va suavizando, a nuestro paso aparece algo de nieve; otros sarrios juguetean en la ladera que nos separa del barranco de Acherito; el sol aprieta más de lo que debería en este último día del año; las chovas emiten sus sonidos mientras vuelan en bandada, cuando nosotros, casi volando, nos presentamos en el Ibón de Acherito (1875 m.).
Llegando al...

...Ibón de Acherito.
Al fondo el Pic du Lac de Chourique.
         Ahora es cuando los sentidos, los recuerdos y la imaginación se centran en este bello y solitario rincón. En los espejos del agua se contemplan viejas historias de las gentes que, huyendo de los posos del dictador, huían hacia Francia; imaginamos, también, la presencia de las "fadas d´os ibons", que recorrían todos los ibones del Pirineo en las noches de luna llena; asimismo recordamos cuando, hace algunos años, el que fue nuestro perro Atos probó las frías aguas del ibón.
          Como espejos, en las aguas de Acherito se reflejan las laderas que lo rodean, manchadas por una nieve que se resiste a cubrir las paredes del Pic du Lac de Chourique (2116 m.).
Descenso.
            De tan relajante lugar no podemos marchar con prisas, nos sentamos junto al desagüe natural; aparece el "lobo solitario" que hemos visto en la subida; se trata de Ángel un montañero valenciano que huye de las celebraciones propias de estas fechas, subiendo picos y recorriendo este y aquellos otros lugares menos agresivos que las ––según cuenta–– opulentas cenas. Nos intercambiamos cámaras y algunas charradas, echamos una última mirada al ibón y ¡p´abajo!.
           El descenso, al estar más protegido del sol, presenta algo más de nieve en nuestro camino por lo que debemos caminar con algo de prudencia.
Desde el ibón.
Cabecera del Barranco Acherito.
            De vez en cuando nos detenemos a admirar el paisaje: abajo, en los pastos que rodean los primeros metros del barranco de Acherito, se adivina el sendero por el que deberemos pasar, así como el refugio del Barcal de Acherito. Por encima de todo esto, apuntando al cielo azul, el Mallo Acherito (2374 m.), Sobarcal (2257 m.), Petrechema (2371 m.), Petraficha (2186 m.)... En fin, todo un espectáculo que solo se puede contemplar desde este maravilloso palco.
        Llegados al mencionado refugio, nos reencontramos con Ángel y, sentados en su soleada puerta, sacamos de las mochilas el escaso condumio que hemos acarreado ––hay que dejar espacio para la cena de Nochevieja.
Mallo Acherito.
Barranco de Acherito.
             Se está bien en el garito pero aún queda camino, eso sí, ahora más sencillo de recorrer. Se trata de seguir las aguas del Barranco de Acherito, aguas que como la vida unas veces corren bravas y otras descansan en frescos remansos; aguas cristalinas unas veces y otras turbias; aguas que acabarán deslizándose suavemente por el fértil valle para dar de beber al ganado y a las gentes; aguas que nacen allá arriba, y que mueren para dar vida al río Aragón Subordán.
         Como el río, como la vida, hemos ido avanzando hasta alcanzar el punto de partida, atrás ha quedado una mañana, la última de este año. En el 2019, otras mañanas vendrán y luego se irán, saldrá el sol y luego se ocultará, vendrán amigos y luego se irán, pero ellas, las montañas, siempre estarán esperándonos con sus ibones, sus valles, sus barrancos, sus gentes...
        Ya en el pueblo, frente a San Pedro de Siresa, nos tomamos unas merecidas cervezas. Terminaremos la jornada cenando al calor de la lumbre y de la entrañable compañía de los hermanos y sobrinos de Maite. Con las uvas, cada cual haga lo que pueda.

           Hasta pronto

Datos técnicos
Recorrido
Perfil:
Distancia, 11 Km.
Ascenso total, 703 m.
Descenso total, 703 m.

jueves, 20 de diciembre de 2018

PICO DEL ÁGUILA (Arguis) Y ALGO MÁS

Dia15 de diciembre de 2018
Arguis y su embalse.
          Hoy hemos madrugado menos, el viaje es corto, vamos con destino allá donde la Hoya de Huesca deja de ser hoya, anticipo que nos regalan las sierras exteriores cuando viajamos camino del Pirineo, remanso de paz, lugar que nos enseña su embalse al que, como de costumbre, comentamos de la cota de su alterada lámina de agua, alimentada por varios barrancos (Fulco, Forna, Castil y Pozanco) y el río Isuela, testigo de casi medio siglo de las obras de unas carreteras que, como el Guadiana, aparecen y desaparecen una y otra vez.
          Con los de Esbarre despedimos este año montañero, aquí cerca de casa, en un entorno en el que la naturaleza y las comunicaciones libran una dura batalla en el mundo de las prisas.
Saliendo de Arguis.
          A la entrada de la población de Arguis, que será punto de partida de esta travesía, nos detenemos en el primer garito, a tomar un inmerecido desayuno y demás menesteres matutinos propios del ser humano.
         Arrancamos a caminar veinticinco pares de botas, atrás dejamos la sierra de Gratal y el Embalse de Arguís (este año presenta un aspecto bastante saludable). El cielo está cubierto pero la temperatura es agradable para la marcha de este animoso grupo.
          Frente a nosotros, adivinamos la sierra de Bonés medio tapada por las nubes, a la derecha la nueva autovía con poco tráfico para lo habitual en estas fechas (las pistas de esquí pirenaicas no han abierto sus puertas a los amantes del deporte de nieve).
Embalse de Arguis
Barranco del Fulco.
        Abajo, las aguas del castigado barranco del Fulco, lloran una vez más. Es la enésima vez que se construye sobre su cauce una carretera, arrojando sobre él tierras y materiales como si de una escombrera se tratare. Es el precio del progreso diseñado y ejecutado por elementos poco respetuosos con el medio en que vivimos.
             El sendero sube y baja (más de lo primero) por un terreno compuesto de grises margas y de escasa aunque interesante vegetación.
              Un repecho nos deja en Mesón Nuevo (ya no lo es tanto). Por ser punto divisorio de dos barrancos, corre el aire con unas ganas asombrosas de cortar las pieles. Paramos al abrigo de sus paredes.
En el Mesón Nuevo.
Caminantes haciendo camino.
            Este lugar, que en otros tiempos era el "camino muletero de Huesca a Biescas", ya tenía cierto trasiego desde antaño, había numerosos mesones u hostales repartidos por el camino. Uno de ellos es el Mesón Nuevo, ahora apartado de la carretera general. Siglos en pie viendo el trajín de las gentes a su alrededor.
             Girando en dirección sur, reanudamos la marcha por un bonito sendero que asciende suavemente; caen unas gotas justificativas de las predicciones metereológicas que auguraban ¡a cántaros!. Sí que es cierto que la humedad es alta, el suelo se encuentra mojado y algo resbaladizo, cosa sin importancia para este experto grupo.
Paisaje cercano-
           Poco a poco vamos ganando altura, alcanzando un cordal con la cubeta de Arguis a la derecha y Belsué a la izquierda, ¡qué bonitas vistas serían si la niebla nos lo permitiera!. Así pues, disfrutaremos de la compañía y del entorno más próximo en el que el pino silvestre y algún ejemplar de roble van dando paso al erizón, esa mata semiesférica de forma almohadillada sobre la que no recomiendo a nadie sentarse, ni siquiera a las monjas más curtidas en la mortificación de la carne, porque el erizón pincha, y pincha mucho: de ahí que se le llame popularmente como  piorno, cojín de monja, rascamoños...
En la Punta del Águila.
            Pronto alcanzamos el punto más alto de la jornada, la Punta del Águila (1627 m.) perfectamente amojonada con un hito de piedras. Lugar en el que nos autofotografíamos (selfie le dicen ahora) ya que el paisaje se halla ausente.
          Un ligero descenso nos acerca hasta la pista asfaltada que sube desde Mesón Nuevo y... ¡zas! ya estamos en el denominado Pico del Águila (1609 m.) que aunque algo más bajo, sí más famoso que la "punta" por albergar un bosque de antenas repetidoras y por ejercer de mirador hacia los Pirineos, Hoya de Huesca, Sierra Ibérica, y un sinfín de lugares emblemáticos que hoy, hoy no toca, la niebla nos impide ver más allá de la base de las toneladas de hierro de estas gigantes torres del progreso.
Antenas.
El grupo en el Pico del Águila (detrás, tras la niebla, el Pirineo)
Al fondo comienza a verse la Hoya de Huesca (se adivina el embalse de La Sotonera).
Descenso por el Barranco Castil de Villas.
           Un pequeño descanso, fotos de grupo, y ¡p´abajo! volviendo durante unos metros por la pista hasta un desvío de la senda que hemos de tomar, que lleva camino de la ermita de Ordás y de Arguis.
         Poco a poco la niebla se va abriendo, arriba sobre nosotros los buitres de anchas alas inician sus majestuosos vuelos; mientras, el embalse de Arguis se deja ver, no así las Sierra de Gratal que se esconde bajo las nubes. 
       El sendero desciende apaciblemente mostrándonos, a nuestra izquierda, el profundo tajo abierto por el barranco Castil de Villas y los potentes espinazos calizos que atraviesan la montaña descubriéndonos un paisaje sorprendente, más allá del que nos ha mostrado la vertiente de subida.
Arguis.
¡Agarrate fuerte!
          Un paso equipado con cadena lo salvamos sin ningún problema; más abajo todavía, el camino desciende en un agradable zig zag sobre un canchal pedregoso retenido mediante fuertes muros de piedra. Es el vivo ejemplo del terreno inestable que tantos dolores de cabeza proporciona a los constructores del puerto de Monrepós.
            La canchalera va dando paso a un frondoso bosque de pino royo con ejemplares de gran altura por el que discurre el sendero que en este tramo se muestra particularmente amable con estas gentes, sendero que en sus últimos metros se ha visto engullido por las obras de la A-23, que hemos de salvar caminando entre andamios, cables, escombros, hierros y demás materiales de construcción, atravesando la autovía por el desagüe del barranco Castil de Villas.
Por la canchalera.
El camino grande se come al pequeño.
El ocaso.
            Ya llegamos a nuestro destino, el garito de la mañana; ahora no pedimos café, el grifo barrilero escupe una birra de gran aprecio para acompañar a bocatas y demás artículos comestibles.
          Sobre las aguas del Embalse de Arguis se refleja un sol que se esconde tras nubes y montañas; se esconde, no sé si avergonzado, no sé si cansado o, simplemente, se aleja en esta tarde de invierno que camina hacia aquellos otros lugares donde el crepúsculo corre borrando las barbaridades e insolidaridades que resultan baratas de adquirir en el mercado de la insensatez. 
               Ha sido, la de hoy, una sencilla travesía por un bonito paraje, algo apagado por la niebla, que nos ha impedido disfrutar de las vistas de estas tierras pero no importa, las montañas y sus valles siempre estarán allí, aquí están nuestros amigos de Esbarre finalizando la última salida de un programa  anual elaborado con entusiasmo.

Datos técnicos
(El track para GPS pulsando sobre la palabra wikiloc de abajo)


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Por los Pinares de Venecia (Foto de Ignacio Herrero).
          Mañana, día 16, cambiaremos el chip, Maite y yo nos iremos con la buena compañía del CAI Nordic Walking a recorrer algunos lugares del sur de Zaragoza, comenzando en el Parque José Antonio Labordeta, para subir por el cabezo de Buenavista hacia los Pinares de Venecia, lugar que me trae recuerdos de mi niñez y adolescencia cuando guerreábamos por "aquestos lugares".
              El viejo camino del tiro de bola (o de las Canteras) nos acercará hacia la Planas de Torrero para descender hasta las inmediaciones de Cuarte. A partir de aquí, el río Huerva y el Canal Imperial de Aragón, nos devolverán al lugar de partida para, en buena fonda,  dar rienda suelta al pecado de la gula y homenajear al dios Baco.
                En los postres, los responsables del grupo nos mostrarán un audiovisual con algunas de las joyas de la programación para el próximo y cercano año.
CAI Nordic Walking en la Fuente de La Junquera (foto de Ignacio Herrero).
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Con las gentes del Stadium Casablanca.
            Y nada, se nos va otro año más, un año que comenzamos en tierras cubanas con nuestros amigos Alfredo y María Ángeles; un año que, en varias salidas hemos compartido senderos con las gentes del Stadium Casablanca de Zaragoza; un año más compartiendo cuestas y mesas con los mozos y mozas de Esbarre; otro año en el que hemos ascendido algún "piquito", descendido valles, sudado camisetas, olido flores, escuchado el dulce cantar de los pájaros (y algún ronquido), mojado bajo alguna que otra tormenta.
Esbarre.

         Otro año en que ese otro grupo, denominado "Estalentaos", sin más reglas que la amistad, hemos realizado los acostumbrados trekkings de verano por tierras de las Vals d´Arán y Barrabés, y por los Carpatos rumanos; un año en que Maite, Alfredo, María Ángeles y un servidor, hemos caminado por un bonito recorrido entre Colliure y Cadaqués con el Mediterráneo a nuestros pies, mar que cada vez que lo miraba me recordaba las vidas que cada día están quedando bajo sus aguas, y de la vergüenza que siento de pertenecer a una sociedad tan insolidaria con los que huyen de guerras y hambrunas.
Por Rumanía.
Algunos "Estalentaos" en el refugio Cap de Llauset
Cuba (Parque Nacional Alejandro Humbold)
             Y, finalmente, un año que se nos ha llevado a dos amigos, Lola y Luis. En cada uno de los senderos que nuestros pies pisan, en cada cima que conseguimos alcanzar, en esos momentos de charradas y risas, en cada proyecto montañero y frente a estas teclas, difícil no recordarles y echarles de menos. Son dos personas a las que todos queríamos y, como decía Maite en la despedida de sus amigos, allá en la Basa de la Mora: "A su lado, nunca nos faltó una chispa de cariño; unas risas; unas gotas de betadine; un “esto no es nada"; una buena charrada, (especialmente con Lola, esa mujer de dulce mirada y buenos sentimientos).
    ...hay un recuerdo que sobresale por encima de todos, es ese cariño que siempre tuvieron el uno con el otro, esas miradas de cómplice dulzura, esa preocupación para con los suyos, esa dedicación a quien requiriera de su afecto y, sobre todo, el amor que tenían a sus hijas Teresa y María"...
                  Hasta siempre amigos
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          No necesitaremos muchos parabienes para que en el año que se nos aproxima las cosas vayan mejor, los recuerdos nos empujan a seguir caminando por esos senderos y, si la salud nos lo permite, seguir subiendo y bajando cuestas un día tras otro; como decía en la anterior entrada, "...finalizada la jornada, echaremos una mirada atrás, no sé si a la montaña, no sé si a la vida, veremos la cumbre que unas veces alcanzaremos y otra se nos resistirá, pero no importa, en el camino descubriremos cosas bellas. Subiremos despacio, con firmeza, disfrutando de cada momento y al llegar a la cima la recompensa de su paz será el regalo".
              Mientras tanto esta, "Vieja Mochila" de creencias mundanas, en estas jornadas dedicadas a "San Colesterol" "os desea que sean de buen rollo. También os pide un pequeño recuerdo para con aquellos que no lo tienen tan fácil".
              Y, como no, a todos los que le soléis  echar un vistazo a este vuestro blog os deseo un feliz año nuevo.
                Hasta pronto.

jueves, 13 de diciembre de 2018

PUNTA RAMÍREZ (o Remílez)

Día 8 de diciembre de 2018
Punta Ramírez y Barranco Bernaza.
            No tiene la altura del Aneto, ni la estampa de Collarada; no tiene las paredes de sus hermanos Ezcaurre o Güerri; no se llama Bisaurín, ni Castillo d´Acher, se llama, simplemente, Ramírez o Remílez. ¿Que por qué se llama así?, ni idea, si alguien lo sabe cuéntemelo; eso sí, subir hay que subirlo, sus mil metros de desnivel lo atestiguan y arriba las vistas son impresionantes. Así que Maite y yo, en esta templada mañana de invierno ¡allá que vamos!. 
            Dejamos el "buga" aparcado junto a esas famosas granjas cuya construcción afea la bella estampa de uno de los pueblos más bonitos de Aragón que es Hecho.
                    Convencidos que hoy la cosa es de subir y bajar, los falsos llanos los dejamos para otro día, comenzamos a caminar cruzando el barranco de Bernaza por encima de las gradas de hormigón que ejercen de colchón hidráulico. Aquí, las sendas se dividen en forma de "Y", a la izquierda queda la que nos verá llegar, cogemos, lógicamente, la de la derecha.
Hecho
Sendero por encima del barranco.
         Los primeros metros los recorremos por un sendero, algo aéreo, que va subiendo por la margen derecha del citado barranco.
            Abajo va quedando Hecho, sus gentes desadormecen, los enamorados que en la noche anterior cantaban en cheso aquello de "S'ha feito de nuei", ya van espabilando; los que lo hemos hecho en Siresa, al menos a mí "Lo peito me brinca'n tornarte a besar" (lo siento, "s'ha feito de nuei" es una canción que me encanta).
       El sendero se va introduciendo en un espeso bosque de pinos, hayas, robles, boj, algún acebo y otras plantas; las de hoja caduca, poco a poco, van desnudándose para recibir las nieves que, digo yo, tienen que venir.
Por camino alfombrado.
                La subida es continuada, una pista que serpentea la atajamos cruzándola tres veces por atajos de alfombrada senda.
         Alcanzamos la cresta divisoria con el valle de Urdués siguiendo senderos, más o menos marcados, ascendentes. Tras alcanzar un alto relativo topamos con una nueva senda que desciende hacia la misma cuenca y que por un momento confunde nuestros pasos, pero pronto corregimos el error recuperando la cresta esta vez durante un tramo con un camino más definido correspondiente a una antigua trocha.
          Caminamos a paso de montañeros entrados en años, de vez en cuando me vuelvo a ver que tal va Maite, llevamos ya un buen palizón de subir y subir y, ya se sabe, dice la canción: "cuando l'uno caye, l'otri a devantar"
Un alto en el camino.
Tramo sin definición
            A partir, aproximadamente, de los 1470 metros el camino pierde definición, hay que ir orientándose por el GPS, sabiendo que hemos de tirar "p´arriba" hacia el norte-nordeste por la línea de cresta, campo a través, sin mayores dificultades que el desnivel acumulado en nuestras "garras". 
          Arriba ya se ve el vértice geodésico de la cima, un empentón más y ya estamos en lo más alto de Punta Ramírez o Remílez (1824 m.), que de ambas formas lo llaman.
            Como decía al principio, las vistas son impresionantes: algunas nubes no impiden la contemplación de montañas tan emblemáticas como Bisaurín, Agüerri, Ezcaurri, Los Alanos coronados por Peña Forca, Peña Oroel, Santo Domingo, Collarada, Pala de Ip... 
En la cima.
Peña Oroel.
Tras Las Cutas asoma el Bisaurín.
Agüerri.
Descenso hacia Los Cubilares
           En fin, imposible de plasmar en esta página las sensaciones que se sienten en estos momentos, tras realizar un esfuerzo y recoger la recompensa de esta acertada afición a la montaña. Además, el hecho de no haber encontrado un alma en todo el ascenso, de encontrarnos con los ojos apuntando al mismo objetivo y volverlos el uno hacia el otro... "Dicen que un querer ye dos no más".
            Pero, amigos míos, hay que despertar; desde aquí está claro el camino de descenso. Bajamos por la cresta que, en dirección oeste, delimita el valle del Barranco de Bernaza y Los Cubilares; si lo hiciéramos en el otro sentido iríamos hacia Las Cutas y el Collado de Lo Foratón. El fuerte desnivel lo atacamos, en algunos momentos, zigzagueando entre los varios senderos surcados por el ganado. En el camino, una vaca de buen ver, se aparta para dejar libre nuestro paso. Poco más abajo, un joven pastor nos pregunta si hemos visto una vaca que está a punto de parir, ¿será esta?.
¿Será esta la vaca perdida?
Nuestro mesón
               Atentos a no despistarnos en un tramo del que parten varios senderos, alcanzamos un refugio forestal en cuyos alrededores descansan unas vacas ignorando, desagradecidas, nuestra presencia (con el fondo de Los Alanos forman una bella estampa). En la puerta de la caseta unas piedras acogen con gran cariño las nalgas de ambos, el sol calienta el resto; espléndido lugar y momento para darle rienda suelta al bigote y meternos al cuerpo unos filetes de jamón turolense entre unas rebanadas de pan de Bailo. Se echan de menos algunas botas de vino como la de Toño o la de Valentín, ¡qué le vamos a hacer!.
Bella estampa.

Descendiendo.
           Tras un buen rato, con mucha pena, abandonamos el lugar pues aún queda un buen trecho de descenso que por el momento transita por el cordal, ahora en dirección sur. Poco a poco la vegetación, principalmente compuesta por pinos, robles y boj, va apareciendo. El sendero, con trazado más evidente que el de la subida, conforme va bajando lo hace más bruscamente pero su trazado en zig-zag lo agradecen nuestras tabas como si se tratara un regalo pre-navideño.
          Hecho se ve cada vez más cerca, por encima de la villa, otra, Siresa nos muestra con arrogancia su impresionante monasterio románico de San Pedro.
Siresa
Finalizando.
        El sendero sigue descendiendo, ahora cruzamos una pista que nos va acercando al Barranco de Bernaza, auténtico artífice del espectacular valle que hemos circunvalado y que, alcanzado su fondo, nos devuelve al punto de arranque de esta mañana.
             Finalizada la jornada, echamos una mirada atrás, no sé si a la montaña, no sé si a la vida, ves la cumbre que unas veces alcanzamos y otra se nos resiste, pero no importa, en el camino descubrimos cosas bellas. Subimos despacio, con firmeza, disfrutando de cada momento y al llegar a la cima la recompensa es el regalo perfecto de este "gran viaje".
               Ya en casa, aporreando las teclas, miro a través de los cristales de la ventana y "s'ha feito de nuei"
               Hasta pronto
Datos técnicos
(El track para GPS lo tienes haciendo clic sobre la palabra wikiloc del mapa)