domingo, 31 de julio de 2016

TOUR DEL ANETO

       De nuevo "¡os estalentaos attack!", y esta hace la número ocho en el Pirineo que si sumamos otras montañas del planeta, son...
        Esta vez nos vamos a tierras graníticas cuyas cuencas recogen el agua de la lluvia, tierras en que las flores pasan bajo nuestros pies como alfombras persas, prados que alimentan el ganado, y "el Aneto" como eje de esta travesía circular alrededor de este impresionante macizo.
        Ya, a finales del siglo XIX, el francés Alfred Tonnellé pensó que podría dar la vuelta a todo el macizo de la Maladeta y, de hospital en hospital (de hospedaje), collado tras collado, desde Vielha como punto de partida, logró su sueño de realizar aquel "Tour del Aneto" (TA).
      Decía "hospital", pues ya desde el siglo XII, la orden de los Hospitalarios de San Juan de Dios, impulsaba la construcción de varios de estos alojamientos para viajeros y peregrinos que andaban por estas montañas.
         Nosotros nos alojaremos en dos de ellos: el Hospice de France y el Hospital de Benasque, este último convertido en acogedor hotel de montaña. En el camino, algo abandonados, veremos el del Artiga de Lin y el Espitau de Vielha.
        Si altas son las montañas, verdes los prados, bonitas las flores y fresca el agua; sin la compañía de los amigos que formamos el grupo de este año, no serían tan altas las montañas, ni tan verdes los prados, ni tan bellas las flores, y el agua no estaría tan fresca.
           Y es que vamos cumpliendo años con las garras más o menos óptimas, para subir y bajar cuestas; con fuerzas para charrar entre valle y valle; para compartir sudores; para, allá arriba, respirar ese aire puro que solo se encuentra tras el esfuerzo compartido; para entonar, de forma manifiestamente mejorable, canciones de nuestra tierra...  En esta ocasión, tampoco hemos estado todos los que somos pero a los que hemos estado, me permito presentarlos:

Félix
Fernando Cebrián


Armando
Luis Lasala
Maite


Chema

Fernando Morata


Victor
Celia
Enrique



Maribel
Lola

Javier




Luis Casao
Piedad
Un servidor











Día 16 de Julio de 2016 (Caminito de la Val D´Arán)
Imposición a Celia.
     Se nota que la mayoría estamos en plena edad de jubileo, con mucho adelanto de la hora prevista estamos todos reunidos en Puente de Montañana con un par de huevos en el plato, acompañados de derivados del cochino y con unas inmensas ganas de iniciar el trekking de este año.
       A los amigos Celia y Enrique les son impuestas las condecoraciones de "debutantes", vamos, que les tocará servirnos si quieren superar el "periodo de prueba".
En los Uelhs deth Joeu.
         Con los deberes hechos nos trasladamos a L´Artiga de Lin, a comprobar  si es cierto lo que el espeleólogo Norbet Casteret descubrió de que el agua que desaparecía por un forau (agujero en aragonés), el D´Aigualluts, salía por los "Uelhs deth Joeu" (Ojos del Judío en Aranés).
           Sin más diferencia de que el día es espléndido y de que son otros los compis de viaje, no voy a añadir nada nuevo a lo que ya contaba en la reciente visita a este "rincón de mi paraíso" (aquí esta la crónica de aquel día).
         Una pequeña ruta circular nos muestra esta maravilla de la naturaleza, de cómo las aguas salvan las montañas y pasan de cuenca en cuenca uniendo la "Bal de Benas" y "la Vall D´Arán".
El agua del Aneto rumbo al Atlántico.
          No es mal lugar para comer pero el calor nos traslada a Bossòt, allí la cerveza está más fresca y si lo hacemos bajo la iglesia románica de la Purificación (S XI), la birra es algo así como el agua bendita que nos vamos a ganar en los próximos días.
San Miquèu de Vielha.
           Una vez refrescados y "bendecidos", nos trasladamos a Vielha a recoger el material y cambiar algunas impresiones con José Luis García de "Camins".
         Visitamos la iglesia de San Miquèu, otra joya del románico, con su imponente torre campanario (siglo XVI).
          La portada (S-XIII y XIV) representa un fiel testimonio de la evolución artística del lenguaje románico hacia las primeras formas góticas. 
          Entramos en el interior del edificio religioso. Destaca la pila bautismal, con una iconografía de motivos vegetales esculpida en relieve muy común en las pilas aranesas del siglo XIII.
       Al fondo de la nave sobresale el retablo que decora el ábside central, de ejecución gótica y atribuido al maestro de Vielha. Pero, sin duda, la pieza más emblemática que guarda la iglesia de Sant Miquèu es una talla románica de Cristo que formaba parte de un conjunto escultórico más amplio, producto de la época más madura del taller de Erill-la-Vall y que representa una de las piezas más paradigmáticas de la escultura románica del siglo XII.
     Abandonamos la iglesia y a sus espaldas, volvemos a refrescar la garganta en este caluroso día de Julio acariciado por la luz del silencio del monte y de la "almendra en casa nueva".
        Vámonos a Betrén, que allí aguarda a estos "estalentaos", cobijo por esta noche
Talla románica.
         Ya en el hotel, algunos nos damos un chapuzón en la piscina, otros andan enganchados al "Tour de France", pero la cena nos une y el postre sirve de antesala a la marcha que comenzaremos mañana.

Día 17 de Julio de 2016 (de L´Artiga de Lin al Hospice de France)
Preparados.
      "Las albadas de mi tierra, se entonan por la mañana, para animar a las gentes, a comenzar la jornada"
        Con esta entrañable canción del "abuelo Labordeta", nos retratamos todos vestidos de verde (camiseta del TA) y comenzamos, como dice la letra, la jornada.
       Maite no nos acompaña, prefiere recuperarse de su lesión y, de paso, acompañar al equipaje que nos encontraremos en la France.
      Un transfer nos deja en el mismísimo lugar de ayer, en L´Artiga de Lin, pues es este el lugar de comienzo de la etapa de hoy.
No sé qué pasa que lo veo todo verde.
          Con las alforjas repletas de agua y demás útiles de monte, arrancamos por una senda perfectamente señalada, camino del Port de la Picada y el Coll de Lunfèrn.
         Entre hayas y pinos, con el rumor de las aguas de la canaleta de Pomero y el cantar de los pájaros, vamos ganando metros, los debutantes están demostrando que están a "la altura". Cuando el bosque desaparece, asoman extensos pastos con el ganado disfrutando del manjar que les ofrece la montaña. Parece que los lirios no son de su agrado pues su flor morada predomina entre tantos colores.
Vida a raudales.
Camino del infierno.
       La "cuestecica" se las trae; con sus más de novecientos metros de desnivel y el sol cayendo sin compasión sobre las testas de estos "jóvenes" alcanzamos el Coll de Lunfèrn (infierno en aranés), el mejor nombre que se le puede dar por lo costoso de alcanzarlo. Nos hemos ganado un descanso y este "lugarico", es ideal.
        Al fondo, otro coll, el de la Picada parece atraernos pero no, tenemos que girar bruscamente hacia la derecha, así que con las mochilas cargadas proseguimos el camino. Los unos siguen por la senda y otros, los cabras, nos acercamos a la Tuc de La Escaleta por eso de parecer que somos más altos, pero, más adelante, el coll de la Monjoia (2060 m.), nos devuelve a la realidad: seguimos siendo igual, no hemos crecido.
Spielberg en acción.
         Nos encontramos con un pie en la Galias y el otro en las Hispanias, cosa que confirma la muga fronteriza que tenemos bajo unos carteles indicativos. Por si fuera poco, Luis (Spielberg), capta con su cámara de video cada uno de los momentos más representativos del TA.
         De nuevo, el grupo se divide, los menos "estalentaos" siguen descendiendo camino del Hospice de France, que pronto ven allí abajo, el resto, decidimos desviarnos, ya en tierras aranesas, hacia la Tuca de la Entecada (2267 m.) mirador incomparable del macizo al que hemos comenzado a rodear.
Con Chema, ante "el gigante".
        Como si fuera la primera vez, como si de un altar se tratara, rendimos culto, intercambiamos energías, captamos con cámaras y retinas, respiramos su aire que devolvemos convertido en pensamientos, soñamos, despertamos: son Las Maladetas y el Aneto, gigante del Pirineo que con sus 3404 m., cuenta la leyenda, que se enfrentó con el misterioso Atland, personaje mitológico de Aragón llamado también "El Encantador de las Cumbres" y descendiente de los míticos atlantes que sostenían el mundo. Pues bien, nuestro Atland (el aragonés) fue un personaje con una apariencia humana relativamente familiar, ya que era como un viejo de gran barba cuyo poder radicaba en que podía hechizar las montañas. Pero Atland fue asesinado de un flechazo por el gigante Aneto. Ante este asesinato el cielo para vengarse envió un rayo contra Aneto y lo sepultó, a lo que siguió un terremoto que hizo desaparecer su cuerpo y al mismo tiempo surgió la montaña que en la actualidad sigue llevando su nombre.
En la Tuc de La Entecada.
Flores.
        Empequeñecidos por esta historia y por la grandeza de las montañas que nos rodean, tomamos las de "villadiego" y emprendemos el descenso. Son muchas las sendas que el ganado dibuja en el prado -¿por cual bajamos?-  ¡cada cual por donde puede!-, tan solo la referencia de la cabaña D´Arro nos marca la dirección a seguir. Seguimos descendiendo. A nuestra derecha, el Estanh de Romingau nos alerta de que, de nuevo, entramos en suelo galo. Las laderas que nos rodean andan disfrazadas de primavera multicolor, los insectos se afanan en libar el néctar de las flores.
¡Dad agua al sediento!
       Por las emisoras sabemos de nuestros compañeros que ya andan cerca del Hospice. Nos comentan que cuando tomemos la senda zigzagueante que desciende al fondo del valle, tendremos la suerte de encontrar una fuente de fresca agua, la "Fontaine Rouge". Así es, el calor nos ha dejado las cantimploras más secas que el cerebro de Mariano (functions president) y alegramos el gaznate como se lo merece, pues esta tarde toca jota.
      Poco a poco, nos vamos introduciendo en un hayedo, con algunos ejemplares que nos recuerdan a esos seres que nuestra amiga, la Escuer, ha pintado algunas veces.
¡Vaya, vaya con el haya!
El Hospice de France.
          Ya estamos llegando al fin de nuestra etapa, los menos "estalentaos", ya han llegado y salen a recibirnos y, como no, Maite, tras un largo viaje por carretera ha llegado la primera y nos tiene "la cama hecha". Nos cuenta que se ha dado "un paseo" hasta las cascada de la ruta que llevaremos mañana y que desde aquí se divisa.
    Aquí la birra se sube bien (de precio)
       Tras la cena, un horroroso concierto de las "voces poco blancas", partitura en mano, sirve de colofón a una primera jornada, verdaderamente sorprendente.

CONTINUARÁ



LOS CLICS











Datos técnicos:
Recorrido

Perfil:
Distancia, 14,5 Km.
Desnivel acumulado +, 1284 m.
Desnivel acumulado - 1354 m.

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