martes, 25 de diciembre de 2012

SARSAMARCUELLO-PEÑA DEL SOL-MIRADOR DE LOS BUITRES

Día 22 de Diciembre de 2012

Ya estamos, de nuevo, en estas fechas de celebraciones (poco hay que celebrar) de fiestas religiosas (navidad) y paganas (solsticio de invierno), nos invitan a reuniones de diversa índole unidas por un mismo rito: "exceso de viandas y licores". Árboles navideños, belenes y muñecos noeles encaramados en ventanas y balcones, nos anuncian que hay que preparar el buche para recibir los alimentos propios de estas jornadas gastronavideñas.
Pues para ayudar a tan saludable menester, como la sierra de Guara está cerca, en compañía de Maite, Piedad y Atos, nos vamos a andar una ruta circular por la sierra de Loarre.
El viaje lo hacemos, en principio, entre bancos de niebla, hasta que pasado Zuera, todo nos anuncia que vamos a tener un día despejado. El Tozal ya ha perdido su blanca boina que lo cubría en días anteriores.
Preparados para la salida
Nos calzamos las botas en Sarsamarcuello (Atos no), salimos de su parte más alta, desde una fuente-merendero que alguien ha adecentado para pasar buenos ratos en su entorno. 
Comenzamos un fuerte ascenso por el PR-HU-99 entre abundante vegetación de pino, carrasca, boj, aliagas...
Tan solo el paso por zonas agrícolas en las que el cereal las viste de verde, nos  dan un pequeño respiro.
La pendiente y el sol, nos hacen desprendernos de la manga larga, estamos ya en invierno y la temperatura es impropia de estas fechas.
Piedad y Maite disfrutando del día. 
Restos del incendio de 2001
Aunque la naturaleza es sabia, todavía quedan huellas del incendio que en 2001, arrasó esta bella sierra.
Poco a poco y en lazadas, vamos ganando metros hasta la Collada Espaldadero. Giramos lentamente a la izquierda de nuestra marcha y en poco tiempo nos plantamos en la Peña de Sol (1286m.).
La vista desde este balcón encaramado sobre la Hoya de Huesca, es envidiable.
A lo lejos el Moncayo asoma por encima de la niebla que cubre el valle del Ebro. Más cerca, el embalse de la Sotonera luce un buen caudal, gracias a las pasadas precipitaciones. 
Bolea, Linás, Sarsamarcuello, Aniés, Loarre, Ayerbe..., pueblos que divisamos a nuestros pies con algunas chimeneas escupiendo el humo de la carrasca quemada que algún vecino ha prendido.
En la Peña del Sol
Peña Oroel
En este paraje, Atos y nosotros, los humanos, bebemos agua y nos tomamos un aperitivo de monte: fruta y almendras. Como queda mucho recorrido volvemos sobre nuestro pasos hasta que comenzamos a bajar por un cortafuegos que nos deja adivinar el pantano de La Peña (está cubierto de niebla), más al norte vemos la parte oriental del Pirineo: Peña Euzcarre, Bisaurín, Anie, Aspe... Más cerca, casi a tiro de piedra Peña Oroel.





Ermita de S. Miguel y Castillo de Marcuello.

Abandonamos el cortafuegos y una fuerte bajada que dibujando varias lazadas, nos coloca en la ermita románica de San Miguel ubicada muy cerca del castillo de Marcuello e  iglesia de Nuestra Señora.
Como ya habíamos visitado este enclave en otra ocasión, por la GR1 nos dirigimos hacia el mirador de los Buitres.






De nuevo estamos ubicados en uno de esos impresionantes balcones que nos brinda la montaña. A lo lejos se divisa el cauce del Gállego,  Aguero y sus Mallos, Murillo y los siempre impresionantes Mallos de Riglos: el Colorado, el Agua, el Cuchillo y más lejo asoman el Firé y el Pisón.
Otro trago y vuelta. Ahora lo hacemos por la senda de Os Fils, colgada sobre unas impresionantes formaciones rocosas entre las que podemos observar el Mallo Tornillo.




Su nombre se debe a su forma cilíndrica formada por varias galletas de piedra apiladas una sobre otras.
La primera ascensión a este mallo, la realizaron en 1963 los míticos alpinistas Rabada y Navarro. Posteriormente el 15 de Agosto del mismo año, ambos perecieron en los Alpes suizos.
La vuelta por esta senda apasiona al senderista por sus impresionantes vistas. 
Una vez en la zona del castillo de Marcuello, ahora más concurrido de caballos de chapa, tomamos el GR-95 que discurre, casi todo él por pista, hasta llegar de nuevo a Sarsamarcuello.
Bonita y agradable ruta la que hemos realizado hoy, que con sus 13 kilómetros y sus 600 m. de desnivel se la recomiendo a quien quiera disfrutar de una jornada agradable y que puede ser premiada, perfectamente, con una buena birra.
Hasta pronto




Más imágenes en el enlace de Fotos








sábado, 22 de diciembre de 2012

FELIZ AÑO 2013

Ahora que tras 5125 años, (el pasado 21 de Diciembre se cumplió el ciclo maya, el 13er baktún), cuando algunos pájaros de mal agüero predecían grandes catástrofes e incluso el fin del mundo, hete aquí que seguimos vivos y coleando por esas sendas, que la "viejamochila",  en su corto trayecto, intenta recoger de la manera más amena posible.

Comenzamos un nuevo año en el que esperemos que la salud nos acompañe, lo del dinero no depende tanto de nosotros como de los poderes político-financieros a los que me permito dedicar la siguiente foto con mis deseos de que en el año que entra, reposen todos ellos en tan sugestivo recipiente nepalí.
Retrete, ecológicamente sostenible (de momento), del Himalaya nepalí

Al resto, a los que en la montaña no reconocemos los límites de esas fronteras que tanto pisamos y que algunos utilizan para dividir a los pueblos; a los que, pensando en el futuro, amamos y respetamos la naturaleza; a los que por luchas que a ellos ni les va ni les viene, se encuentran refugiados en los campamentos del mundo; a los voluntarios que en esos campamentos realizan una labor solidaria (a pesar de los recortes presupuestarios); a esos pequeños mocetes de alegre semblante y escasos recursos;  y lógicamente  a ti y a los tuyos, esta "viejamochila" os desea...
Mocetas sherpas de Khumjung
...





martes, 11 de diciembre de 2012

DE ALQUEZAR AL ABRIGO DE CHIMIACHAS

Día 9 de Diciembre de 2012


Sería de muy mal gusto, por mi parte, no recoger en estas páginas salidas como esta de Chimiachas, excursión eminentemente senderista que discurre entre barrancos y tozales desde los que se pueden
divisar: desde los acantilados del río Vero hasta las más altas cumbres del Pirineo, desde Guara hasta el Moncayo, desde la Peña Montañesa y Cotiella hasta la Brecha de Rolando...
Hoy salimos el mismo equipo de la última, al Pico Peiro, es decir, Maite, Atos y yo.
Si en la pasada salida, Atos disfrutó de la nieve, en esta va a tener la oportunidad de conocer un poco de prehistoria de sus y nuestros antepasados, ya que culminaremos la ida en una covacha con una pintura de un ciervo que pese a no ser bicho canino ni humano, bueno, es mamífero.
Desde el albergue de Alquezar, salimos por un camino que discurre por una pequeña y congelada acequia que ya hace unos años transitamos con los amigos de Esbarre y que más de uno midió en sus ansias de demostrar las habilidades del patinaje sobre hielo.
El camino hacia Chimiachas está perfectamente señalizado y no hay ni un solo cruce que ocasione dudas al caminante que por allí transite.





Andando y andando, encontramos varias recreaciones de casetas pastoriles de planta redonda. En algún tramo coincidimos con el Camino natural del Somontano de Barbastro.
Nos adentramos en el barranco de la Payuela en el que un puente nos conduce a las escaleras que nos acercan a las balsas de Basacol.








Estas reconstruidas balsas, hasta no hace muchos años abastecían a los habitantes de Alquezar, de sus aguas bebían animales y personas y se regaban los campos. Con canales de tejones se recogía el agua en las balsas y el guarda de riego, abría la salida para que llegara al abrevadero del pueblo y las mujeres la recogieran en cántaros para lavar y cocinar. Lógicamente, también las caballerías hacían uso del mismo pilón.
En una de las balsas puede verse una construcción inspirada en los tradicionales esconjuraderos.
Hoy, el agua procede de la fuente de la pequeña aldea de San Pelegrín.

Continuamos  en ascenso, a nuestra derecha las gargantas del Vero, maravillosos acantilados que el río ha tallado en esta parte de la geografía aragonesa.
Desde aquí contemplamos muy claramente, algunas de las montañas arriba nombradas.
Tras bordear la cara oeste del Cerro Quizans, una senda en inesperado y fuerte descenso y a través de un pequeño pinar, nos introduce en el encañonado barranco de Chimiachas.



En gran parte de su tramo, el barranco no recibe los rayos del sol, lo que propicia que el hielo nos haga ir con cuidado de no resbalar, no todos andamos como Atos, a cuatro patas.
Grandes cavidades se van abriendo ante nuestros ojos y por la orientación, ahora sur, del barranco el panorama se va aclarando y llegamos a nuestro destino.






 La covacha o abrigo de Chimiachas, alberga una pintura de un espectacular ciervo, gran representación del arte levantino prehistórico (8000-3000 a.c.).

Maravillosamente conservado, a pesar del tiempo pasado y muy poco afectado por la humedad, el ciervo de la pintura extiende las finas ventanas de su nariz en dirección Norte. El diseño es perfecto y las proporciones del animal cuidadosamente calculadas: la fineza de sus cuernos, el soberbio porte de su cabeza sobre su gran cuello, lo redondeado de su vientre y de su trasero, los detalles de su ojo…


Bajamos de la cueva por una escalera metálica  que puesta allí para facilitar el acceso, me hace coger a Atos en brazos ya que el artilugio se ha pensado para humanos y no para caninos.

Volvemos sobre nuestros pasos por el barranco que en algún momento hay que salvar por pasos alternativos, debido a su estrechez.





En la bajada, volvemos a mirar hacia el Tozal de Guara que sigue con nieve.
En la zona que estamos transitando, predomina el enebro, materia prima de una bebida por todos conocida y que mezclada con algún refresco, entra la mar de bien y sienta la mar de mal. El boj, como en otras ocasiones, no falta por aquí, de la misma manera que la carrasca y el pino.
Varios buitres sobrevuelan las paredes de los acantilados del Vero, en los que varias personas practican escalada.
Nos cruzamos con algunas familias que paseando, van a ver las más cercanas covachas de Quizans,  también albergan pinturas rupestres.
Poco a poco nos vamos acercando, de nuevo, a Alquezar, uno de los pueblos más bonitos que uno puede contemplar, máxime si lo hace desde este inmejorable balcón.
Atos está cansado, ya va teniendo años y como se empeña en multiplicar las distancia de los trayectos, al final se le nota cierta fatiga.
Como hoy también conduzco, dejamos la caña para casa.


Hasta otra.



Más imágenes, en el enlace  Fotos




sábado, 8 de diciembre de 2012

PICO PEIRO

Día 6 de Diciembre de 2012

Fiesta no religiosa la de hoy, aniversario de una de las  constituciones, también en este año se recuerda la de la Pepa. Nos levantamos con la grata noticia que a un individuo que fuera presidente de los patronos, aquel que dijo: "hay que trabajar más y cobrar menos", le han enchironado acusado de "trabajar poco y ganar mucho". La verdad es que, pienso: si a los que como él actúan los metieran en prisión, no habría suficiente sitio en las cárceles del país para todos.

Bueno, pero como es festivo, nos vamos a pasar la mañana al monte. En esta "gesta" participamos Maite, el montañero Atos y yo.
Atos
El paisaje de Pirineo ha cambiado, aquellos cálidos colores amarillo-rojizos que describía hace muy pocos días, se han tornado en el blanco inmaculado de la nieve recién caída, color este, que lucen las novias cuando ante el altar, juez, alcalde o concejal, da fe de su pureza. Además, si su pareja es rica, inteligente y guapa o guapo, diremos que ha dado en el "blanco" y por ser  día de boda, los invitados van de punta en "blanco".
En el camino, vemos el Tozal de Guara, luciendo  el mencionado color en su cumbre. Nosotros vamos más bajos y comentamos que de haber nieve, será en rincones umbríos y en poca cantidad.  El embalse de Arguis luce sus mejores galas, está a rebosar de agua. Tomamos la carretera que lleva a Bentué de Rasal y conforme vamos llegando a la pista en la que dejaremos el coche, nos damos cuenta de nuestra equivocación en cuanto a la cantidad de nieve: está precioso, casi tanto como aquella novia.
Maite y Atos
Nos calzamos la botas (Atos no las ha traído) y comenzamos a caminar por una pista que en pocos metros, nos deja en la senda que lleva al pico Peiro.
Los pinos están cargados de nieve, vamos subiendo por bosque de coníferas, boj, roble y hayas, a todos ellos la naturaleza los ha pintado de blanco.
Es una preciosa y sostenida subida, Atos disfruta de un medio poco habitual en la capital. 





En el bosque

En algunos pasos, hay que agacharse para poder pasar por debajo de las cargadas ramas del pino. A lo lejos se escuchan disparos de  cazadores.
El camino, al igual que el de la pasada entrada en estas páginas, también está amueblado con barandillas y cables. En algún momento se agradecen, pues dan sensación de seguridad en el lado de ladera que cae unos metros que mejor, no medir.
En el espectacular Hayedo de Peiro, un cruce señala el camino hacia Bolea, nosotros tiramos en dirección norte.
La novia de Peiro
Cuando el bosque desaparece, algún que otro pino lucha contra su destino y disfrazado de novia, nos recibe y anuncia que tengamos cuidado donde pisamos, el suelo está resbaladizo y ahora, la pendiente se empina y bajo el manto de nieve hay piedras traidoras. 









Maite en la cumbre




En poco tiempo, alcanzamos la cumbre en la que la panorámica es espectacular: una nube nos deja ver hacia el sur, el Moncayo, hacia el norte, toda la cordillera central de los Pirineos. Vemos las tres Marías con sus hermanas mayores presididas por el Monte Perdido, al este, Collarada, al oeste, lejos el Tozal de Guara y más cerca la Punta del Águila. Abajo, la carretera en obras por la que una procesión de gusanos de hojalata discurren, nos indica que la temporada de esquí ha comenzado y que todos caben y que si no es así, arrasaremos el monte y ganaremos espacio para que todos quepamos. 
Con Atos

Atos ha subido en un ir y volver incesante, revolcándose y lamiendo sin cesar  la nieve, calculamos que realiza nuestro trayecto multiplicado por cuatro.
En la cumbre, que tiene buena caída a uno y otro lado, lo sujeto más por miedo mío que por su seguridad, ya que sus cuatro patas lo mantienen bien sujeto. Además, no está federado en montaña.






El "muy perro"


El descenso lo hacemos por el collado que antes hemos evitado, las nubes han desaparecido y hace un día radiante y nuestra mascota sigue disfrutando de lo lindo.
Más abajo nos cruzamos con algún ejemplar macho de su especie con el que tienen más que ladridos.
Y lo que faltaba, poco más tarde una hembra en celo altera las hormonas de Atós y él, que es muy perro y que llevo atado, me baja como "idem por rastrojo".

Una buena mañana, la que hemos pasado y que termina con unas cañas en el bar de la esquina de nuestra calle, antes no ha podido ser porque hoy conduzco. (Esta última frase la voy a patentar y vender a la DGT)



Hasta otra

+ imágenes en el apartado Fotos

domingo, 2 de diciembre de 2012

OTOÑO EN EL PIRINEO

Ahora que ya va bajando el grado de euforia de las grandes gestas, va siendo hora de volver a la realidad cotidiana y nada mejor, que subir al Pirineo en la que creo que para mí, es la estación que más recoge la belleza de los colores cálidos en el marco del medio natural, el Otoño.
Mientras escribía (entre otras tareas) las entradas de Nepal, dos han sido las salidas que con Esbarre hemos realizado, la primera el 3 de Noviembre al pico del Zebollar y la segunda una travesía de Biescas a Panticosa por los PR-HU-78 y 92.

Día 3 de Noviembre de 2012

Con los "zapadores" de Esbarre (Foto de Ricardo Mateo)
En la primera, el tiempo nos amenaza con mojarnos, motivo este que anima a algunos a quedarse, calentitos, en la cama. Ellos se lo pierden, pues no caerá ni una gota.
La mañana comienza con los saludos que nos hacen el resto del grupo a los estalentaos. Luego en el autobús. les vamos contando nuestra experiencia por los caminos del Himalaya.
Recorremos la nueva carretera que desde Sabiñánigo, nos coloca en poco tiempo en Fiscal. Los pueblos y paisaje de estos valles son nuevos para nosotros, al menos desde este lado de la nueva obra.
Tras tomar café en Broto, el vehículo nos deja en Torla, donde nos calzamos las botas y comenzamos a subir por un camino de herradura cubierto por un espeso bosque de boj y Pino, el suelo está húmedo pero en subida las botas agarran bien. Pasamos un cartel que nos indica que por la izquierda iremos bien. Una pared rocosa que alguien ha tallado para dar paso al senderista, nos anima a asomarnos hacia el valle de Bujaruelo, estamos en el "estrecho dera Escala". Abajo divisamos el camino que lleva a San Nicolas,  transitan varios vehículos, pienso que van a por setas. Tras pasar el barranco de las Comas, nos adentramos en un bosque de hayas, por una senda que en fuertes lazadas nos quita el frío del cuerpo en un instante. Entre las hojas que la estación ha vertido sobre el suelo, algunas setas asoman pidiendo ser recogidas. Ni el ritmo de marcha, ni nuestros conocimiento micológicos, nos animan a coger ningún hongo. A nuestra derecha, el Tozal de Zebollar nos impide ver el valle de Bujaruelo, pero no el de Ordesa que desde este sitio presenta una estampa desconocida para la mayoría del público que, a millares, cada año lo visita.
El bosque que estamos ascendiendo es precioso: vamos pisando una alfombra de hojas que las hayas nos han vertido (aún quedan algunas en los árboles) y que junto a los pinos y boj, dan el colorido que todos los años nos traen a estas tierras.
Termina el bosque, estamos en la pradera, un pequeño esfuerzo y sin dejar la PR-HU-134, por ladera embarrada, cruzamos de nuevo el barranco de las Comas, esta vez más altos, en dirección contraria y con restos de nieve reciente. Pasamos el collado de  Plana Cuesta y ya tenemos a nuestra vista las antenas y la caseta de la estación meteorológica de la CHE que a 1942 metros es el punto más alto de la jornada. Nos echamos al cuerpo un tentempié rápido, la nubes amenazan y el motor del generador del garito no se lleva muy bien con la fragilidad de nuestros tímpanos.
Iniciamos el descenso por una poco señalizada senda, es la de la Artica Ciasta (o Fiasta), el paso de ganado  la ha dejado muy a punto para que nuestras botas midan la profundidad de esa mezcla de barro y excrementos que, en casa, habrá que trabajar.
Vemos una paridera y poco más abajo nos metemos en un bosque que no dejamos hasta el final. Un continuo zig-zag y piedras traidoras bajo las hojas, propician algún pequeño resbalón, pero la senda es preciosa y además nos deja junto al autobús y al establecimiento hotelero en el que sin prisa nos sirven cerveza para acompañar al bocadillo que hasta aquí hemos conservado.
Montamos de nuevo en el "carro" y para Zaragoza.
No he podido poner más fotos ya que todavía no han reparado mi cámara.







Día 24 de Noviembre

Camino amueblado
Hoy vamos más personal, no llueve y lo que es más importante, hay comida en Escarrilla. Es el día que el "señor Esbarre" nos regala una agradable velada tras la excursión. Pero para poder disfrutar de los manjares gastronómicos, primero hay que ganárselos.
Y eso hicimos, disfrutamos en el autobús de un video de nuestro paso por Nepal y sin parada alguna para el acostumbrado desayuno, comenzamos a transitar las solitarias calles de Biescas, Pasamos por un amueblado camino en dirección norte  para poco a poco adentrarnos en un bosque alfombrado de hojas,  es impresionante.

Cruzamos un puente sobre el barranco l´Asieso en el que un pozo, también recién amueblado, llama la atención de algunos viejomochileros. Hay quien intenta extraer agua, pero los muebles impiden realizar tal menester.
Intento convencerme, que estas inversiones en el monte, se harían antes de los recortes presupuestarios en sanidad, educación, cultura, etc.
Y es que los pozos de madera...





Seguimos. Definitivamente, dejamos el hormigón y  una bonita y cómoda senda, va dándonos ánimos para seguir avanzando.
Tras un brusco giro a la derecha, llegamos al Dolmen de Santa Elena, por aquí todo se llama igual: dolmen, castillo, ermita.... de la santa.
Tomamos unas mandarinas, sacamos fotos..., por cierto la losa superior no se caía, a uno todavía le dura el mal de altura.





Fresca mañana, fresca
                                                    

Como la etapa es larga y tenemos mesa reservada, esta vez pasamos de subir al fuerte y ermita de la susodicha y nos adentramos en   un precioso bosque de hayas, cuya desnudez dejan al descubierto algunos acebos que nos recuerdan que la navidad se acerca.
No hace excesivo frío, pero frío al fin y al cabo, aún  hay quien en un afán de exhibición montañera, deja sus brazos a merced del aire.







El camino transita por la márgen izquierda del río Gállego, por un cómodo sube y baja que tras  ocho kilómetros, nos deja a los pies de la presa del embalse de Bubal.

De la Fuen de Tripitituara, el agua se filtra hasta nuestro emplazamiento, creando una verde y pequeña cascada de agua que nos recuerda que aún nos queda un buen trecho.







A partir de ahora, el camino va subiendo, siempre por una espectacular senda. A María Jesús Escuer la fotografío junto a uno de los arboles que la inspiran,  en la ejecución de sus obras pictóricas, ellas reflejan (al menos a mí me lo parece) que el límite entre lo humano y la naturaleza, prácticamenente, desaparece.
Tras el "arbolito", un giro a la izquierda nos va elevando en dirección a Hoz de Jaca.
Hoy nos guía Javier Lacadena y se nota. Como buen himalayista que es, nos marca un cómodo paso que el personal agradece y que no estaría de más, adoptar más a menudo para así disfrutar de los momentos que el monte nos regala.
Además, hoy, la excursión invita a capturar con los sentidos y máquinas,  un paisaje que en esta estación, luce un aspecto de triste  y de encantadora belleza.












Poco a poco nos vamos acercando a Hoz de Jaca, situado a 1272 metros de altura, colgado sobre el pantano de Bubal. Desde este inmejorable mirador, podemos divisar las cumbres, poco nevadas, de la sierra de La Partacua, tambien es punto de partida a la zona de los Ibones de Asnos y Sabocos.
Interesante es la iglesia parroquial barroca de los Santos Reyes, de los siglos XVII y XVIII, compuesta por una nave terminada con una cabecera plana, techándose todo el conjunto con bóvedas de lunetas. También es interesante, el impresionante mirador del muro, balcón colgado sobre el embalse desde el que se divisa una hermosa vista del valle y sus pueblos de la orilla contraria: Piedrafita, Tramacastilla, Sandiniés...

Hay quien piensa que el punto mas alto de nuestra excursión, se encuentra en Hoz ¡falso!, tras el sube y baja del que hemos disfrutado al principio, aun nos quedan unos cuantos metros de ascenso que algunos afrontamos con buen humor: hoy, de verdad, nos espera un buen postre.







Por fin llega el descenso que nos lleva a Panticosa, Maite, que va como una moto, luce mejor semblante que en Gorak Shep.
El camino que sigue siendo bonito, lo bajamos a paso ligero, no por ello sin precaución, ya que las hojas esconden resbaladizas piedras que te pueden dar un pequeño susto.
En poco tiempo estamos en la zona de las sillas de las pistas, en Panticosa. Nos cambiamos de ropa y calzado y damos cuenta de unos cuantos litros de cerveza.
El autobús nos lleva a la cercana población de Escarrilla en la que celebramos, un año más, la fiesta de Esbarre con una buena comida, buen humor, el obsequio de un pañuelo del club, unas simpáticas palabras del "Boss Juli" y el sorteo de varios artículos de montaña.
Otro año más y van..., que los responsables de Esbarre nos dejan contentos, bueno no sé si los responsables, o el "peleón" que nos han servido en la mesa.
Ha sido un buen día. 
Hasta otra










martes, 27 de noviembre de 2012

TREKKING C.B. EVERST POR GOKYO (Continuación y IV)




Dia 23 de Octubre de 2012

El vuelo de regreso a Katmandú ha sido placentero, acaso un poco triste por lo que dejamos atrás. Por otro lado, sentir que nuestros cuerpos vuelven a la normalidad también se agradece.
Esta vez, la avioneta tiene un aspecto como de más nueva, que yo tomara asiento junto a la puerta de emergencia, es pura casualidad.

Tras varios días de ausencia, la vuelta a Katmandú presenta un aspecto algo diferente.
Coches, motos, casas, se encuentran adornadas por flores naranjas. Los hindúes, sobre todo ellas,  lucen coloridos vestidos. Es la fiesta del Dashain que termina mañana.

Durante el mes de Kartik en el calendario Bikram Sambat (finales de septiembre y principios de octubre), el pueblo nepalés disfruta de la fiesta más grande del año, el Dashain. Los quince días de celebración se produce durante la brillante quincena lunar que termina el día de la luna llena. La diosa Durga en todas sus manifestaciones, es adorada con ofrendas abundantes y miles de sacrificios de animales para el baño ritual sagrado, por lo tanto, empapando a la diosa durante días en la sangre.


En el Dashain se conmemora la gran victoria de los dioses sobre los demonios malvados. Una de las historias de victoria  es la Ramayan, donde el señor Ram después de una gran lucha, mata a Ravana, el rey de los demonios diabólico. Se dice que el señor Ram tuvo éxito en la batalla sólo cuando la diosa Durga fue evocada. La celebración principal glorifica el triunfo del bien sobre el mal y está simbolizada por la diosa Durga y el terrible Mahisasur, demonio que aterrorizó a la tierra en forma de un búfalo  brutal. Las primeras nueve jornadas, significan los nueve días de batalla entre la diosa Durga y el demonio Mahisasur. El décimo día es el día en que fue asesinado Mahisasur y los últimos cinco días simbolizan la celebración de la victoria con la bendición de la diosa. El Dashain se celebra con gran regocijo, y la diosa Durga es venerada en todo el reino como la diosa madre divina.
En el Dashain cada casa se limpia y decora, como  invitación a la diosa madre, para que ella pueda visitar y bendecir la casa. Durante este tiempo el reencuentro de familiares lejanos y cercanos se producen en todos los hogares. El mercado está lleno de compradores en busca de ropa nueva, regalos, lujos y suministros para las ofrendas a los dioses, así como productos para la fiesta de la familia. Se sacrifican miles de ovejas, cabras, patos, pollos y búfalos.

Los primeros nueve días de Dashain se llaman "nawa ratri", se realizan ritos tántricos. En Nepal, la fuerza de la vida se manifiesta en la energía divina y el poder de la mujer, representada como la diosa Durga en sus muchas formas. En la mayoría de los templos de la diosa madre, la deidad está representada simplemente como un Kalash sagrado, una jarra de agua o una diosa esculpida con múltiples manos sosteniendo las armas asesinas. Durante estos nueve días la gente paga su tributo a la diosa. Si ella está contenta, da buena suerte en el camino y si por negligencia enfureció, las desgracias están alrededor de la esquina. La Diosa Madre es la fuente de la vida y la muerte.
Después de Dashain, en Nepal, se instala de nuevo  la normalidad. Después de recibir la bendición de la diosa Durga, la gente está dispuesta a trabajar y adquirir la virtud, el poder y la riqueza. El Dashain es la más esperada de todas las fiestas de Nepal.

Nosotros no somos Hindúes, así que a lo nuestro: Bajamos de la avioneta y en  "modernos medios de transporte" nos vamos al hotel, un establecimiento sencillo que tras los lodges que nos han albergado en estos últimos días, nos parece de lujo.
Ducha de agua caliente, afeitado y a la calle, que hay que aprovechar estos días que nos quedan.
Fernando G. nos conduce a una pizzería que ya teníamos en la agenda.
Acompañadas con cerveza, nos entran de primera. Las condenadas pizzas estaban buenas.


Con el postre todavía sin digerir, cogemos unos taxis y por polvorientas calles, callejuelas y avenidas, nos vamos a Swayambhunath o mas fácil: "templo de los monos".
En lo alto de una colina presidida por una gran estupa, se encuentra este complejo en el que vemos a unos monjes budistas jugando a lo que parece ser su deporte favorito: el fútbol.
Y es que también hay un monasterio y diferentes establecimientos en los que los artesanos manejan delicadamente sus herramientas. Un museo y una biblioteca completan este curioso emplazamiento.
Desde este punto tenemos una vista espectacular de Katmandú aunque para espectacular, la pose de nuestras chicas, delante de la estupa.








Y lo de "templo de los monos", es porque en este sitio, la concentración de macacos sagrados es impresionante.
Entre banderas de oración, árboles, tejados, cables y algún que otro turista, estos simios van ofreciendo al visitante espectaculares saltos y de vez en cuando un buen susto, ya que las peleas entre machos son de agresividad bastante pronunciada.

Damos un paseo por el sitio, montamos, de nuevo, en unos taxis y volvemos al hotel en el que nos espera un microbús. 
Al grupo de Valladolid y a nosotros, la empresa que nos ha proporcionado el tema de porteadores y guías, nos invita a cenar a un restaurante de su grupo de empresas y que su lujo contrasta con la miseria de Katmandú. Supongo que la invitación es por promocionar el sitio, pero visto lo visto, el mensaje no ha calado en mí.
Pero como "a caballo regalado no le mires los dientes", cenamos las viandas que el chef nos ha preparado y de paso celebramos el cumpleaños de Maite. Le cantamos el "cumpleaños feliz" y Piedad que está en todo, le regala una lágrima (de joyería) y terminamos la velada entonando canciones tradicionales de la variada geografía hispana.

Vuelta al hotel y a dormir.
Buenas noches.

Día 24 de Octubre de 2012
Hasta mañana no cogemos el vuelo de vuelta, así que hay que aprovechar la jornada.
Tras el desayuno (europeo), de nuevo cogemos tres taxis y nos vamos a Pashupatinath, a las afueras de Katmandú.
Cuando llegamos, pasamos por una serie de tenderetes que nos llevan a una plaza en la que un gran columpio fabricado con cañas de bambú, llama nuestra atención. La altura a que ascienden los niños, asusta.
Pashupatinah es sin duda uno de los sitios que más me ha impactado de Kathmandu. La ciudad funeraria se encuentra a orillas del Bagmati, un río tan sagrado para los nepalíes como el Ganges para los indios.
La gran ciudad ceremonial hindú consiste en varias edificaciones y templos. El principal, destinado a Shiva, tiene la entrada vedada a los no hindúes por lo que tenemos que contemplarlo mirando desde su gran puerta. 
Sin embargo esto significa poco comparado con la aventura de caminar sin rumbo por la mística ciudad, salpicada de templos menores y esculturas, atiborrada de santones (saddhus), a los que por una pequeña propina se les puede fotografiar. 
Las orillas del Bagmati ofrecen una única y fuerte experiencia : La de presenciar las cremaciones muy de cerca. La vida y la muerte, la fortuna y la extrema pobreza, forman parte de un ritual emotivo, íntimo y escalofriante.
La mayoría de los nepaleses van a parar al fuego al término de sus días, pero no los “saddhus”, que al ser hombres sagrados no necesitan purificación: simplemente son depositados en el agua para que se los lleve la corriente directamente al “cielo”.
A mí, sinceramente, me causa un impacto muy fuerte, no ya las cremaciones en sí, ni algunas personas metidas en el río buscando dientes de oro, anillos..., sino lo poco íntimo de la despedida del ser que se va. Veo como un turista se mete, literalmente,  entre una triste familia por sacar fotos lo más cerca posible.
Para mis adentros pienso: -cuando yo...-
Hace calor y buscamos un sitio donde refrescar nuestras polvorientas gargantas, el polvo y el humo con olor a ..., han hecho mella en nuestras ya castigadas vías respiratorias. Vemos un local en el que por el equivalente a 0,25 €, nos tomamos lo que cada cual le apetece.
Posteriormente nos trasladamos hacia el sur, concretamente a Patan. Ya hace algún tiempo, en vísperas de iniciar este viaje, hablaba de Patan y de su plaza Durbar, declarada Patrimonio Mundial de la Unesco. Unos jóvenes, tañen sin parar una campana.

Tras Maite, Piedad y Lola, vemos el Templo de Oro (Hiranya Varna Mahavihar), construido en el siglo XII por el rey Bhaskar Verma. Este monasterio budista de tres alturas está adornado con una fachada dorada, cuatro puertas grandes, una torre con reloj y dos esculturas de leones. En el interior hay imágenes doradas de Buda, esculturas de pared, y una rueda de oración.





Durante la dinastía Malla, los más famosos talladores y canteros recibieron la orden de engalanar el lugar. Patan fue consolidándose como centro básicamente budista. Su gran cantidad de templos y monasterios hace difícil detallarlos, además son famosas sus fuentes públicas y los patios ornamentados.
En Patan conjugan varios tipos de templos, entre ellos el que esta dedicado a la Diosa Real Taleju Bhavani. El estilo artístico importado desde la India resulta notable en la shikara (forma de barco) dedicada a Krishna Mandir, esculpido en piedra. Por su parte, el templo dedicado a Ganesh; el dios con cabeza de elefante que brinda fortuna, luce una excelente muestra de esculturas eróticas. Entre las pagodas que se pueden apreciar, se encuentra el Templo Dorado del Monasterio Nagi, con puertas y ventanas talladas y tejados recubiertos de dorado. El Templo de los Mil Budas resulta muy curioso, con una imagen de buda en cada uno de los ladrillos que integra el edificio. Así pues, Patan resulta una ciudad llena de cultura y arte arquitectónico.

Con nuestras cabezas inundadas de monumentos y las bolsas con té y sal del Himalaya, adquiridos en un establecimiento al uso, nos vamos al Thamel, los estómagos andan tocando a fajina y Fernando nos recomienda para hoy el "Everest Steak House"
Los taxis nos conducen por estrechas calles haciendo sonar constantemente el claxon, hasta el establecimiento. En una planta superior, nos colocamos en una larga mesa en las que unos piden cerveza y otros agua . Javier y el menda, nos levantamos a inspeccionar la bodega en la que una buena colección de vinos internacionales nos invitan a decidirnos. Lo hacemos por uno argentino que no debe de estar mal, algunos cambian agua por el sagrado producto de la vid.
Como la carne ha escaseado en los días de trekking, la pedimos en abundancia.
Nos sirven unos enormes bistec de búfalo importado de Calcuta con unas patatas fritas (que están buenísimas) y variadas verduras.
La carne que en principio nos parece que va a sobrar, nos entra como si no hubiéramos comido en mucho tiempo, esta rica, rica.

Y como es nuestra última tarde en Katmandú, nos vamos de compras. Pronto vamos a ver a nuestras familias y amistades y adquirimos diversos regalos: pashminas, abalorios, patucos, etc.
Tras tan agotadora jornada, algunos parecen no tener fondo y se van a cenar (no a todos les entra la cena en condiciones). Maite y yo que nos consideramos suficientemente alimentados por hoy, nos recluimos en el hotel a preparar el equipaje para mañana.
Buenas noches.

Día 25 de Octubre de 2012

Nos despertamos con la grata noticia de que el vuelo de Doha a Madrid lo adelantan de horario, lo que supone menos tiempo de espera en el aeropuerto catarí y llegada a casa antes de lo esperado.
Desayunamos y recogemos todos los equipajes en dos habitaciones que nos han dejado para tal fín ya que hasta las cinco y media de la tarde, no nos recogen.

Nos trasladamos a Bodhanath, allí se encuentra la mayor estupa de Nepal, emblema de la comunidad tibetana.
Se halla situada en el centro de una plaza redonda, rodeada de multitud de tiendas de recuerdos tibetanos, restaurantes y variados locales de artesanos.
Ciertamente, aunque no seas religioso ni realices ninguna compra, el pasear por la plaza mezclándose con multitud de gentes (hindues engalanadas por el Diwali, monjes budistas, turistas, etc), resulta agradable.
Nosotros, bueno Maite, aún hace alguna compra y tras retratarnos ante la estupa, volvemos a Katmandú.
La Gran Estupa de Bodhnath
Fernando nos lleva al restaurante en el que cenamos la primera vez, antes de comenzar el trekking, y que nos resultó muy agradable.
Comemos abundantemente (hay que recuperar peso), unos y otros tomamos la palabra, brindamos por lo bien que ha salido todo y volvemos a recoger el equipaje.








El resto lo voy a resumir en: aeropuertos, aviones, autobús y ya el siguiente día, 26 de octubre a las quince horas estamos en Zaragoza.
Algún familiar ha ido a recibir a "Os Estalentaos".
Aunque parece que cuesta un poco, nos despedimos, pronto nos veremos por el Pirineo.
Han sido tres semanas que en nuestros adentros (por afuera, se nos nota), no vamos a olvidar facilmente. Ya en su día,  cuando decidimos el destino para el 2012, intuimos que la cosa iba a ser completamente diferente a otros que teníamos en la cartera.
Hemos disfrutado de grandes paisajes, conocido un pueblo completamente diferente al nuestro, visitados grandes templos y monasterios, sufrido el mal de altura. Hemos dado rienda suelta a un montón de emociones, alguna lágrima, muchas risas.... Hemos subido y bajado cuestas, cruzado puentes, tragado  polvo. Pero lo más importante, todo esto y más, lo hemos compartido día tras día, un grupo de personas a las que nos une la afición por la montaña y que hemos sido muy bien guiadas por Fernando Garrido. También hay que hacer mención especial al  shirdar  Nuru, a los sherpas Pasang y Kaji y a los cinco porteadores cuyos nombres no se, pero si se de lo duro con que se las ganan. No me olvido de las familias que regentan los lodges, del esfuerzo que tienen que hacer para en cotas tan elevadas y con los medios mas rudimentarios, proveer a los que allí nos alojamos del mejor de los servicios. Gracias a todos
Y finalmente, a todos  "Os Estalentaos",  es un placer compartir todo esto con vosotros y digo yo: -si ser estalentao conlleva lo arriba mencionado, "yo m´apunto"
Hasta otra.
"Os Estalentaos en Barajas"