miércoles, 22 de agosto de 2018

RUMANÍA (Viaje - Babele - Omu)

Palomica, palomica
no levantes tanto el vuelo
que si te sales de España
no sabrás volver luego.

Lago Balea.
               Una copla que, a modo de jota aragonesa, parece ser nuestro estandarte de cada año para estas fechas, pues "estalentaos" que somos, alzamos el vuelo a otras tierras en busca de nuevos senderos; senderos que debieran recorrer quienes, ciegos de molleras, no ven más allá de sus inútiles fronteras.
               En esta ocasión nos vamos a Rumanía, ese desconocido país que, en tierras hispanas, nos suena por los muchos rumanos que pueblan nuestra geografía y por aquella leyenda hollywoodiana del Conde de Drácula, extraída de la novela de Bran Stoker.
Manifestación en Bucarest.
               Una vez de vuelta me queda la sensación de haber visitado un país cargado de contradicciones en lucha por desengancharse de una cruda y reciente historia que pesa sobre su pueblo como una losa.
            Nos han sorprendido las montañas que nuestras piernas, en algunos casos con esfuerzo extra, han recorrido: bosques y más bosques, profundas gargantas, grandes valles, montañas magnéticas, ríos vivos, cabañas pastoriles, lagos de espejo... 
            Nueve personajes ilusionados, acompañados por Javier Garrido de Aragón Aventura y el guía local Cristian (supongo que se escribe así). Total: once pares de botas que hemos disfrutado y sufrido de la, cuasi salvaje, naturaleza que adorna esta parte de los Cárpatos. Además visitamos, menos de lo deseable, algunas sorprendentes ciudades como Sinaia, Brasov, Bran, Sibiu, Bucarest...
Once pares de botas.

                      Y nada más, con el color verde dominando un buen espacio de la retina... ¡allá vamos!.
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Día 11 de Agosto de 2018
En Barajas.
            Ya se sabe, los viajes son como una especie de rutina que no queda más remedio que soportar. En esta ocasión vamos a Madrid, afortunadamente, lo hacemos en el monovolumen, de Aragón Aventura lo que nos evita depender de los horarios de los medios de locomoción.
             En Barajas, Sara y Marisa se nos unen para volar a Bucarest. Allí nos recibirán Cristian, nuestro guía, y Costin, el conductor que magistralmente nos trasladará de un lugar a otro.
          En los aeropuertos ya se sabe, facturaciones, esperas, embarque, y esperar que el maldito cacharro eche de una vez a volar.
                 Desde el avión adivinamos lo que, una vez en tierra, vamos a ver: grandes hectáreas de cultivos y más grandes, si cabe, extensiones de bosques
Nuestro nido en Sinaia.
          Ya en tierras rumanas, tras hora y media por la transitada carretera uno, jalonada por inmensos campos de maíz y girasol, llegamos a Sinaia, ciudad abarrotada de turistas  hasta la bandera (estamos en fechas), asentada bajo los Montes Bucegui.
              La larga jornada viajera tan solo nos deja tiempo para tomar posesión de nuestras habitaciones en un coqueto hotel ubicado en un espectacular bosque, cenar, preparar la mochila y dejarnos caer en el más profundo de los sueños.
           Bună seara (buenas noches)



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Día 12 de Agosto de 2018
Desde nuestro balcón.
             Son las siete de la mañana, el desayuno está previsto para una hora después. Mientras, un paseo por un bosque, en el que las ardillas juguetean a nuestro paso, nos acerca hasta el Castillo de Valea Peles.
         No tenemos tiempo de esperar a la apertura pero desde el exterior se adivina la riqueza e historia que encierran sus muros.
               Cuentan que cuando el rey Carlos I de Rumanía visitó el pequeño pueblo de Sinaia en las estribaciones de las montañas Bucegi en la década de 1.860, quedó tan cautivado por su pintoresca ubicación que encargó la construcción de un palacio allí mismo.
Castillo de Valea Peles.
                La obra duró 10 años, pero al final, la realeza rumana tuvo un palacio de verano equipado con todas las comodidades, desde un cine hasta una sala de conciertos.                                   El ornamentado palacio fue construido en un estilo neorrenacentista y cada habitación se hizo con su propia identidad y temática. Después de su inauguración en 1.883, el rey y su familia comenzaron a pasar sus veranos en este castillo de cuento de hadas, que también sirvió como sede de importantes reuniones durante los primeros meses de la Primera Guerra Mundial.
                  Nos cuenta Cristian, nuestro guía, que el dictador Nicolae Ceauşescu tuvo su ojo puesto en el castillo como posible residencia de protocolo, pero este plan fue frustrado por los cuidadores del propio castillo, quienes le dijeron que estaban creciendo hongos en el interior y que sería perjudicial para la salud de sus residentes.
De ensueño.
¿Qué toca?...
            Volvemos al hotel para tomar el desayuno y, sin perder el tiempo, cargar las mochilas y subir, entre abetos y algunas construcciones "high category", hasta unas telecabinas que nos dejan en la cota 2000.
            Caminamos por sendas que discurren por grandes pastizales, instalaciones deportivas y gente, mucha gente que, bien por carretera, bien en funicular, se acercan hasta las proximidades de la Montañas Babele, nuestro primer objetivo y principal reclamo turístico de los montes Bucegi, más conocidas como “Las Viejas”.
...¡caminar!
           Se trata de un singular conglomerado calcáreo, fruto de la erosión y del paso de los siglos. Su forma de enormes “setas” de roca provoca la curiosidad de miles de turistas y geólogos que ha dado nombre a un parque natural de gran singularidad. En este lugar se esconden algunas "leyendas" de alienígenas, pero eso es otra historia.
           Tras adquirir unas apetitosas moras en uno de los tenderetes del lugar, seguimos nuestro camino por un sendero que nos acerca hasta el collado Sugarilor (2309 m.), a nuestra derecha (E.) las antenas del pico Costila (2498 m.) vigilan nuestro caminar.
Babele.
Hacia el Omu

                      Frente a nosotros, allá arriba, se adivina nuestro próximo objetivo al que no tardamos en llegar, el pico Omu (hombre) (2507 m.), lugar idóneo para realizar un descanso, pues estamos a mitad del recorrido y nuestras piernas y estómago merecen una buena dosis de cariño.
En el Omu.

Hay que descender.
              A partir de aquí nos espera un largo descenso adornado con algún destrepe equipado, ríos y barrancos que sueltan el agua formando bellas cascadas, bosques de abetos y alerces, cabañas pastoriles, altas paredes de caliza, hermosas flores y... ¡oh!, un monumento en recuerdo de los militares israelitas que fallecieron cuando su helicóptero impactó, en Julio de 2010, con una de las mencionadas paredes.
                Nuestras tabas comienzan a sentir la larga caminata así como el desnivel de bajada que parece no terminar nunca.
Destrepe.
Cascada.
Bosque.
Paredes.
Flores y
...memoria.
                   Finalmente, una pista nos acerca hasta el minibús para trasladarnos a Bran, animada ciudad sede de... "aquel castillo" que hoy no, hoy no toca visitar pues la marcha ha sido larga y el cuerpo nos pide ducha, birra, cena y cama.
Buenas noches.
Continuará
Datos técnicos del día 12
(El track pulsando sobre la palabra wiquiloc del mapa)

2 comentarios:

  1. Fijate en los Cárpatos y verás un extraño dragón con cabeza en Polonia, que luego entra en Ucrania, Rumania, Balcanes y gira en su cola hacia el mar Negro. Los carpatos son la frontera natural con los húngaros que venían de Siberia (Vaclav o Dracula era húngaro) y son enigmáticos. A los romanos les costó mucho llegar a conquistar Rumanía hasta Moldavia, y por eso guardan su especificidad latina. Buenas escursiones por las montañas y a ver si nos describes algo de los alimentos de esas montañas, que siempre te olvidas. Un abrazo a todos. Jorge

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  2. Rumania es uno de paises que quiero visitar. El costumbre, idioma, etc. son diferente, por eso me fascinan. Informaciones sobre Rumania son pocas, especialmente rutas de senderismo/la excursion; cabanya, comidas, el medio de reservacion, etc.

    Este blog es util. Muchas gracias a Jose.

    Yas Watanabe desde Japon.

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