martes, 28 de enero de 2014

CAMINO NATURAL DE LA HOYA DE HUESCA (Linas de Marcuello-Loarre)

Día 25 de Enero de 2014

Amanece.
Los de Stadium Casablanca, han preparado, otra cómoda etapa por los caminos que surcan La Hoya de Huesca. 
Linas de Marcuello, fue el final de la etapa del pasado 21 de Diciembre. Hoy es el comienzo de una jornada en la que el ejército de senderistas, ataca con alegría esta ventosa mañana.
Amanece, camino de Huesca. Hacia el este, el sol comienza a asomar por encima de la prisión de Zuera. Dentro, son todos los que están, pero estoy convencido de que no están todos los que son.
Ante el Castillo de Marcuello.
A la salida, un pequeño, pero inevitable despiste, nos hace retroceder sobre nuestros pasos para caminar por la pista adecuada.
Volvemos la vista atrás y observamos el Castillo de Marcuello, ya visitado en la anterior etapa.
El camino, en principio y en casi todo su recorrido, lo hacemos por pistas acondicionadas para el buen paso de las máquinas agrícolas.
Las "máquinas del Stadium", de la misma manera, compactan bajo sus botas el terreno que pisan.
La comodidad de la marcha, arranca de lo más profundo del personal, charradas varias.

La Peña del Sol.
A nuestra derecha, o sea, al sur, la lámina de agua del Embalse de la Sotonera, refleja la bondad que en este año y el el pasado, la naturaleza está siendo bien regada por la bendita lluvia.
Al norte, o sea, a nuestra izquierda, nos vigila y realiza funciones de guía, la peña del Sol, impresionante balcón de la Hoya para el que a ella se asoma.
Pero hoy no toca, hoy la cosa va de llano y paso a paso, llegamos a Sarsamarcuello.
Iglesia de San Nicolás de Bari.

El casco urbano, está formado por dos barrios. El inferior se articula  con las casas agrupadas en torno a la iglesia parroquial de San Nicolás de Bari. El barrio de arriba agrupa a las casas más rústicas y sencillas del conjunto, muchas de ellas construidas a base de sillarejo, con piedra sillar reforzando las esquinas.
Levantada en el siglo XVIII, la Iglesia parroquial de San Nicolás de Barí presenta una planta de grandes dimensiones construida con sillar tapial y ladrillo en la cúpula. Cuenta con tres naves separadas por pilastras y crucero. En su interior encontramos diversos motivos ornamentales neoclásicos inspirados en las acróteras y guirnaldas.  
Rosa de invierno.
El exterior, está rodeado en su mitad, por el camposanto. El personal recorre las enterramientos, curioseando las inscripciones de las placas.
A las afueras se levantan los últimos testigos de lo que fue un castillo amurallado del siglo XII. Así, nos quedan los restos de una torre rectangular mandada edificar en tiempos de Ramiro I y ampliada posteriormente por Sancho Ramírez, de claro aspecto defensivo presenta una cuidada factura de sillería. 



Lavadero en Sarsamarcuello.
Tras la visita a la población, regresamos al punto en el que hemos quedado, un restaurado lavadero en el que hemos tomado un bocado que, desde luego, no nos hemos ganado.
Abandonamos Sarsamarcuello por una senda que entre casas y muros, nos protege de el fuerte viento que en esta jornada, barre nuestra geografía.
Tras cruzar el arroyo Palangás, llegamos a un  cruce de caminos, junto al núcleo de Santa Engracia.
No entramos en el pueblo, pero sí nos paramos junto a una rústica cruz de piedra.


Cruz en Santa Engracia.
Aunque, no hayamos visitado la población, en una publicación, leo que su casco urbano se reduce a una calle con casas alineadas. Las construcciones domésticas son sencillas, bajas de altura y los tejados aparecen muy pegados a las ventanas. El tipo de entrada más generalizado es el adintelado que, en algunas ocasiones, aparece apoyado en ménsulas.
El edifico parroquial data del siglo XIX y presenta una buena factura de cillería y sillarejo. En su interior encontramos varias tallas de mártires de la Iglesia y una pila bautismal de piedra, probablemente de época anterior a la construcción del templo. 
El viento ha mandado las nubes a otros parajes y luce un sol espléndido y a nosotros, si nos descuidamos, nos manda al delta del Ebro.
Abandonamos "la cruz" y chino chano, seguimos el paseo. Tras cruzar el barranco de Calderillas, nos adentramos en Loarre.
Uno que ya va entrando en años, se acuerda de su niñez. La pasó viviendo en una calle con el nombre de esta población, de la ciudad de Zaragoza. Pero de eso, hace mucho tiempo.
Loarre
Si bien, Loarre es conocido por su castillo, no podemos pasar por alto el núcleo urbano en el que se encuentra la iglesia de San Esteban construida en 1505, que fue declarada Monumento Nacional. De la época, sólo se conserva la torre piramidal, en piedra y estilo gótico, puesto que el resto fue derruido en el mismo siglo. Fue levantada de nuevo en el S.XVIII.
A la entrada, el autobús espera para subirnos al castillo, pero hete aquí que algunos, casi todos, decidimos castigar nuestros cuerpos con el ataque a sus murallas, a pié. 
La juventud, cruzando el barranco de los Mallos.

Castillo de Loarre.
Cruzamos la población, algunos se cargan las mochilas de los productos que adquieren en la panadería.
Primero por camino y luego por una agradable senda, vamos ganando metros al abrigo del la loma que acoge el castillo y donde la ausencia de viento, nos arranca el primer sudor de la jornada.
Poco a poco, la cuesta y el peso de la repostería ha castigado a más de uno, llegamos al centro de visitantes en el que una buena señora, nos sirve unas botellas de birra, que acompañan de buen grado a los variados productos que portan las mochilas.


Castillo de Loarre.
 Algunos que ya hemos visitado el castillo, nos quedamos a reposar la comida, el resto entran a ver esta joya del románico.
El castillo de Loarre y su muralla se elevan sobre un peñasco. Es una de las fortalezas medievales mejor conservadas en Aragón y está considerado uno de los edificios más bellos y perfectos del Románico europeo. Castillo, fortaleza, residencia real y monasterio forman este conjunto que perdió su carácter militar al avanzar la Reconquista.
El origen de esta fortaleza se remonta a la época íbera y romana, siendo el núcleo más antiguo del actual castillo el realizado en tiempos de Sancho el Mayor, en el siglo XI. A finales de este siglo Sancho Ramírez instaló en su interior la comunidad y la abadía de los canónigos de San Agustín.
Escalera
El castillo consta de un recinto amurallado y un cuerpo edificado además de una torre albarrana exterior. Del conjunto monástico destacan la iglesia de San Pedro y la cripta de Santa Quiteria, ambas ejemplos del estilo artístico denominado Románico Jaqués.
El castillo de Loarre tiene una planta poligonal que forma un pentágono irregular. Se defiende en el lado Sur por una muralla que presenta nueve torreones semicirculares. Aunque hoy no se conserva su remate este fue almenado y con adarve. 

Vista aérea del castillo de Loarre.
La entrada principal al recinto es un gran arco flanqueado por dos torres, de las que destaca la torre albarrana de planta cuadrada. Cuenta con dos torres más: la torre Norte y la torre de la Reina, una torre de tres plantas que defendía la entrada del castillo primitivo. En el siglo XI, Ramiro I, hijo de Sancho el Mayor, ordenó levantar la torre del homenaje sobre la torre albarrana, también conocida como la torre de los Reyes. La torre de los Reyes se comunica con el camino de ronda de la muralla, por el que hemos ascendido, tiene cinco pisos y remate almenado.

Patio de armas.
Frente a la puerta de acceso se abre el patio de armas y la gran fachada principal del castillo. El edificio posee dos plantas. En la inferior se localiza la capilla real y la gran portada por la que se realiza la entrada al interior. Al piso superior se asciende por medio de una escalinata cubierta con bóveda de cañón y abierta por ventanales con arco de medio punto. A ambos lados de esta escalinata se disponen dos estancias.
La iglesia de San Pedro aloja la llamada capilla de la Reina, la antigua capilla del castillo. Es un templo de una sola nave con crucero no acusado en planta, de grandes dimensiones si se considera la época en que fue construida.
San Pedro.
La cabecera presenta ábside semicircular muy bien conservado al igual que la gran cúpula que cubre el crucero. Bajo el ábside se ubica la cripta dedicada a Santa Quiteria y en la que se custodiaban las reliquias de San Demetrio. La cripta tiene su entrada desde la escalera principal del castillo, acceso que se protege con un crismón esculpido sobre su arco.
Sin duda el elemento artístico más relevante de la Iglesia de San Pedro y también de la cripta, es la ornamentación escultórica que viste tanto su interior como el exterior. Un total de 82 capiteles de influencia francesa y jaquesa decoran la iglesia, los ventanales con derrame de la cripta y el exterior de sus vanos. Así, el ábside de San Pedro es uno de los elementos más bellos de este castillo, gracias a su altura junto con los capiteles y las columnas-contrafuerte sobre pilastras que recorren de manera vertical sus muros exteriores.
El Reino de los Cielos.
Otras estancias del recinto como el mirador de la reina, las dependencias monacales, el pozo, el aljibe o la terraza del ábside de la Iglesia de San Pedro, dan fé de su pasado militar y religioso de este gran castillo.
El Castillo de Loarre, ha sido escenario de algunas películas, no hace mucho fue el escenario elegido por Ridley Scott para grabar los exteriores de la épica película sobre las Cruzadas del siglo XII, “El Reino de los Cielos” protagonizada por Orlando Bloom.
Nosotros que somos más del reino de la Tierra, nos subimos, no al caballo, sino al autobús que, luchando con  el cierzo, nos lleva  a nuestro destino, a la ciudad. El paso por el puente, deja ver las aguas del Ebro que, bravas ellas, andan por encima del caudal normal. En los próximos días, desbordará todo aquello que el hombre ha ocupado en zonas anegables. Y es que el Ebro, es así.
Hasta pronto.

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DATOS TÉCNICOS:

Recorrido.

Perfil: Distancia,  10,5 Km. - Desnivel acumulado: Ascenso, 687 m. Descenso, 359 m.

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