miércoles, 28 de enero de 2015

CAMINO NATURAL DEL SOMONTANO DE BARBASTRO Y ALGO MÁS (1ª etapa bierge-morrano por Fuente de la Tamara y Huevo de Morrano)

Muchos días sin vernos en la "Viejamochila". ¿Motivo?: uno que ya es mayor, ha tomado la alternativa en esa plaza de la experiencia a la que en el IMSERSO llaman "envejecimiento activo". En compañía de Maite, ambos hemos pasado una semana por tierras malagueñas, a pesar de un largo viaje motivado por la niebla del aeropuerto de la Caesaraugusta (Zaragoza), mal equipado él, para este frecuente meteoro que suele visitar la capital del Ebro.
Namaste.
En este viaje, hemos disfrutado en primera persona de la compañía de gente mayor, de sus virtudes, sus defectos y como no, "de su buen apetito". Benalmádena ha sido durante estos días, cuartel general para conocer su antigua población, su pescadito, el castigo a que se haya sometida su costa (masiva construcción de edificios con los que algunos se enriquecieron en el reciente pasado) y una sorprendente estupa en la que revivimos aquellas que conocimos en el Himalaya. Inaugurada el 4 de Octubre de 2003, es la estupa budista más grande del mundo occidental con sus 33 metros de altura y 25 de base. Está rematada por un cono de oro que se divisa desde la franja litoral entre Fuengirola y Benalmádena. La sala de meditación cuenta con una superficie de 100 metros cuadrados y seis metros de altura. Contiene murales que muestran los hitos más importantes de la vida de Buda. Las pinturas han sido elaboradas por artistas procedentes del Himalaya. Un monje nos atendió con mucha amabilidad, explicándonos que para pedir un deseo, hay que tener los pies en la tierra, vamos que hay que pedir cosas realizables. Como el resto de creencias, parece ser que lo fundamental es "pedir". Uno es más de "currar".
Subiendo al Calamorro.
Y como, no, también conocimos parte del territorio que en este municipio tan pegado al mar y tan abrazado por el monte, se encuentra bien equipado de senderos.
En una de las jornadas, realizamos una ruta circular ascendiendo  al Calamorro, famoso por la telecabina que sube a cientos de turistas cuando funciona, ahora está en fase de labores de mantenimiento. El día estaba algo nublado por lo que el mayor atractivo de este monte, sus vistas, quedó un poco empañado. No obstante encontrase en un altura de 760 m. a una distancia de unos 4 Km. del mar, tiene su atractivo.

Benalmádena Costa.
La costa africana no la vimos, pero ladrillos... 
Ante la poca frecuencia del bus, regresamos a pie hasta el hotel, vamos que si sumamos la excursión y los diversos paseos por la zona, nos metimos en las piernas un fajo de kilómetros
Un par de días después unimos dos sendas y realizamos una circular que ascendía por una ladera del barranco o Ragajo del Quejigal, para descender por un tortuoso y empinado sendero que nos dejó en Benalmádena Pueblo. Esta vez, pillamos un bus para regresar al hotel.
En resumen, una semana sin grandes hazañas, pero acompañados de hombres y mujeres cargados de experiencia, de años y, en muchos casos, de un gran humor. "Hacia allí vamos todos".
Calamorro desde El Quejigal.

Día 24 de Enero de 2015
Una vez concluidas las jornadas de senderismo por el Camino Natural de la Hoya de Huesca, los amigos del Stadium Casablanca inician lo que sería la continuación, esta vez es el del Somontano de Barbastro.
Vista de Morrano.
Las pasadas experiencias de la dificultad del vadeo de ríos y la prudencia de la organización, convierten esta primera etapa en una circular con principio y fin en Morrano. lugar de la provincia de Huesca, perteneciente al municipio de Bierge. 
El topónimo tiene su origen en el nombre romano de Moranus. Mantuvo Ayuntamiento propio, con San Román y Yaso, hasta 1980, en que se incorporó a Bierge. Su término comprende, asimismo, el despoblado de Castelnou. 
Edificio en Morrano.
En 1097 perteneció al monasterio de San Ponce de Tomeras, por cesión de Pedro, obispo de Huesca. El 8 de Abril de 1275, Inés, abadesa de Casbas y Ato de Foces, nombraron árbitros para que se establecieran los límites entre Morrano, Yaso, Sieso y Castelnou. En 1566 el lugar era de la orden del Hospital, según Durán Gudiol. 
Su población llegó a superar el centenar y medio de habitantes en el siglo XIX, y los mantuvo hasta mediados del XX. Pero en 1970 solo contó con 51, en la actualidad son unos 35 los morranenses.
Detalle de una fachada.
Al finalizar la travesía, pasamos por su calle principal, que lo atraviesa de parte a parte, desembocando en amplia plaza. Los edificios datan de los siglos XVI al XVII; al menos los de más rancio sabor, pues hay otros de épocas mucho más recientes, cuando no se ofrecen remozados. La piedra sillar y el ladrillo figuran como principales materiales de construcción, aunque el tapial solo aparece ocasionalmente. La Casa Consistorial resulta atractiva; manteniendo su antigua prestancia. 
Iglesia de San Pedro en Morrano.
Existe una referencia de 1279, donde se dice que la iglesia de Santa Cecilia de Morrano era de San Pedro el Viejo de Huesca, pero en Morrano la parroquial está dedicada a San Pedro. Es un edificio de origen románico, que conserva su ábside circular y la torre campanario alzada junto a la cabecera, de tres cuerpos, el segundo con vanos ajimezados. En los siglos XVII-XVIII se produjo una remodelación, que dividió la nave en tres tramos y se abrieron capillas como brazos de crucero, cubiertas con las correspondientes cúpulas. El primer tramo de la nave se cubre con bóveda de cañón, y estrellada los otros dos. La puerta de ingreso está situada a los pies y se abre en arco de medio punto, cobijado bajo pórtico.
Entre pinos y piedras.

Como en el camino hasta Morrano, no hemos encontrado pesebre alguno, comenzamos a caminar en temprana hora. Somos más de cuarenta, somos casi ejército de senderistas dispuestos a seguir los pasos que nos señalan los guías del Stadium. Una pista sembrada de encinas, nos va acercando, en dirección NE, hacia una senda, bien amueblada con unas barandillas de madera, que toma el SE. Ya lo he comentado en otras ocasiones, pero sigo opinando que se están gastando los cuartos en cosas inútiles y no en dotar a estos caminos de unas simples pasarelas para no tener que abortar el cruce de los ríos.
¡Sorpresa!
Descendemos hacia la ribera del Alcanadre, cuando  nos cruzamos con los dos únicos humanos que hemos podido encontrar en toda la
ruta y ¡sorpresa!, uno de ellos es nuestro amigo Eugenio Monesma, realizador de grandes documentales como "El Secreto de las Piedras", Los Oficios Perdidos" y múltiples publicaciones que día a día nos va mostrando a través de Facebook, realizaciones que dan fe de como hemos llegado hasta aquí. Varias travesías hemos compartido con Eugenio, disfrutando de su buen carácter. Nos despedimos con la consabida frase de - ¡a ver cuando coincidimos!. 
La Fuente de Támara.
Pronto llegamos a un remanso de agua, de paz, de silencio, solo roto por "el ejercito". La Fuente de Támara llaman a este trozo de paraíso. En este sitio, nos detenemos un rato, disfrutando del entorno. Las cámaras echan humo, las mochilas echan diversos avituallamientos mal merecidos y algún humano echa las pieles de ricos plátanos canarios en el suelo (s.c.).
No son fechas de probar estas aguas pero ¡ya llegará el verano!.

El ¿Huevo? de Morrano
Aquí es donde deberíamos de proseguir la ruta oficial pero por lo descrito al principio, volvemos por el mismo camino por el que hemos venido, solo que en esta ocasión "pica p´arriba!. En el cruce que habíamos tomado en la bajada, nos desviamos hacia el "Huevo de Morrano", monumento geológico que en forma de aguja formada por areniscas y conglomerado, apunta al cielo con tantas ansias que su forma se asemeja más a otro tipo de cuerpo, lo que desata los comentarios de los presentes.
Félix encabezando el ejército.
La senda rodea este impresionante formación que los del pueblo siempre han denominado "Peña Falconera o Alconera", pues en otros tiempos se criaban halcones. Todavía siguen apodando a los habitantes de Morrano "falconeros".
De nuevo toman protagonismo las encinas y robles. El sendero es agradable, llegamos a un cruce que lleva al Solencio de Morrano. Curiosa palabra ésta del solencio que en la Sierra de Guara se utiliza para designar la boca de un sistema subterráneo por la que sale agua únicamente cuando el acuífero que tiene dentro se llena y se satura y esto se produce principalmente después de los deshielos o de fuertes lluvias. 
Barranco de la Peonera.
Pero la senda se torna complicada por lo que volvemos al camino. 
Unos ladridos, algún disparo y un cartel, nos indican que hay batida de caza por la zona. Afortunadamente no hemos sido "cazados" ninguno de los asistentes.
Un cruce indica el Barranco de la Peonera, sitio que visitaremos en la próxima etapa.
Tras girar al sur, el camino cruza una carretera, que en pocos minutos nos deja en el punto de partida, en Morrano, núcleo del que ya he comentado más arriba.
¡Va por ti!, Javier.
El autobús nos acerca a Bierge en cuyo único bar, damos cuenta de nuestros bocadillos, bien regados por una fresquísima cerveza.
Los "Estalentaos", nos ponemos en pie y hacemos un brindis en honor a nuestro amigo y compañero Javier Lacadena, que días atrás culminó su ascensión al Aconcagua (6962 m.) como miembro de una expedición liderada por Fernando Garrido.
El recorte a que se ha sometido esta etapa, la podríamos calificar de paseo, agradable en el caminar y bello en el observar, que los amigos del Stadium Casablanca nos han preparado. Gracias chavales.
Hasta pronto.

Datos técnicos:
Recorrido.

Perfil: Distancia 10,2 Km. Desnivel acumulado de p´arriba 387 m. y p´abajo, otros 387m.

1 comentario: