lunes, 18 de marzo de 2013

TERUEL EXISTE

Día 16 de Marzo de 2013

Hemos estado en Los Hocinos pasando un buen día, pero antes de nada invito al personal a participar de el siguiente concurso (abrir vídeo):


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Son fechas estas, con Doña Isabel de Segura descansando ya junto a Don Juan Diego  de Marcilla en su mausoleo de la capital, cuando  Teruel estalla con el sonido de los tambores y bombos del Bajo Aragón. Hombres y mujeres redoblan con sus baquetas los tambores al ritmo transmitido de padres a hijos,  otros golpean con fuerte energía la piel ensangrentada de los bombos en un acto, mezcla de fervor y fiesta.
Teruel, esa provincia  a la que la naturaleza esculpe en sus rocas, profundas gargantas   y formas admiradas por aquellos a los que nos gusta disfrutar de la naturaleza. Los Estrechos del río Ebron, los Amanederos del Riodeva, El Parrisal del Matarraña, Puente de Fonseca, Hocinos de  Las Parras, Órganos de Montoro (no confundir con los enormes cataplines del actual ministro de hacienda), Grutas de Molinos, Puertos de Beceite, el Salto de La Portellada, Barranco Hondo del Mezquín,etc.
Bien es cierto que gobernantes de diferente signo (algunos oriundos de la tierra pero de la misma insensibilidad), en jornadas electorales se les llena la boca de ¡Terueeeeel!, pero son sus gentes las que día a día nos muestran sus sentimientos y su realidad cotidiana. "Teruel Resiste".
Aquí dejo un vídeo de la Ronda de Boltaña interpretando "Teruel Existe"
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Los Hocinos de las Parras

Recorrido: 13 Km, desnivel positivo: 402 m., negativo: 612


Que buenos son los chicos de Esbarre que nos llevan...por estos parajes, para algunos como yo , totalmente desconocidos. Además, durante el viaje hasta el destino de hoy, se nos muestra parte de la estepa belchitana en un paisaje que te hace dudar si estás en Belchite, Valfarta o Tozeur.
Al paso por Lécera, comentamos la transformación que se ha producido en sus vinos, hoy están gratamente valorados en importantes mercados de aquí y allá. A Maite le vienen viejos recuerdos de su estancia en esta villa, la de su padre, en la que vivió en su niñez : -¡caminábamos carretera arriba, carretera abajo! ¡aquí está la carpintería de mi primo!, ¡que morcillas las de Lécera!-
Nos adentramos en las cuenca mineras turolenses. Montalban, Utrillas, Escucha, pese al momento tan difícil que están pasando sus habitantes, siguen mostrando en sus calles,  ese aire de dureza y bondad que, recientemente  los mineros nos han mostrado al resto del mundo en su lucha por la supervivencia de la comarca. Otro tema es la insensibilidad que demuestran día a día los personajes ya nombrados en la entrada de estas humildes lineas.
El autobús que nos conduce, hoy carga con más de cuarenta almas. Los teléfonos arden en mensajes que comunican la posibilidad de acuerdo de los representantes de los trabajadores de la CAI (Esbarre, pertenece a la Hermandad de empleados de la entidad). Ya vemos que, a pesar de salir al monte, la situación a que nos han conducido, especuladores, corruptos, presidentes de consejos, etc, no nos puede dejar ajenos a la realidad del difícil momento que estamos viviendo. ¡Empujad fuerte!
.
Aunque, el objetivo de hoy son Los Hocinos, por alargar la excursión, el autobús que justo cabe por sus calle principal, nos deja en Valdeconejos.
Vista de Valdeconejos

Una ligera nevada, nos recibe en esta pequeña aldea de unos veinte habitantes. Estamos a más de 1300 metros de altura y la temperatura a estas horas, es baja. Sus calles son estrechas, en la plaza se dan cita armoniosamente, los mejores ejemplos de la arquitectura civil y religiosa, con el ayuntamiento en mampostería y lonja de dos arcos de medio punto de sillería con columna central,. La solariega casa rectoral, hoy en manos civiles, conserva el alero de madera finamente trabajado y escudo heráldico sobre la portada. En cuanto a la arquitectura religiosa, es destacable la iglesia de Santo Domingo de Silos.
Esbarristas por el Barranco del Hocino

Pero lo verdaderamente importante es lo que, una vez comenzada la marcha, nos encontramos: El barranco del Hocino en el que el chopo cabecero adorna un embarrado cauce que mancha nuestras botas y limpia nuestra admiración.

¡Chopo viejo! Has caído en el espejo del remanso dormido, abatiendo tu frente ante el Poniente. No fue el vendaval ronco el que rompió tu tronco, ni fue el hachazo grave del leñador, que sabe has de volver a nacer. 

Este pequeño fragmento de un poema de Federico García Lorca, resume la sensación que produce la visión de estos enormes troncos que, manipulados por el hombre, adquieren esas raras figuras.

Maite, el tronco y "el tronquito"
En el sur de Aragón, chopo cabecero es el nombre popular que recibe el chopo negro tras ser sometido a una escamonda periódica para obtener madera, combustible y forraje. Por el tipo de poda que se le aplica suele engordar la parte superior del tronco, de aquí su nombre de "cabecero". 
Alguno de ellos, ha perdido en su totalidad las ramas pero sus variadas formas, nos trasladan a cuentos en los que los árboles se tornan en cuerpos de personajes mitológicos.


Ermita de San Juan

 Abandonamos el barranco y ascendemos una ligera pendiente por una ladera en la que a su mitad se levantan los restos de la ermita de San Juan. Nos detenemos a echar un vistazo a lo que de ella queda.
Vuelven a visitarnos unos ligeros copos y proseguimos la marcha que en un suave ascenso, consigue arrancar de las cuarenta y tantas almas el más profundo de los silencios.






Hacia el collado


La "dura subida" nos coloca en el collado (Jesús dice que se llama "de la Parras").
Volvemos nuestros ojos hacia el camino andado y a los lejos, Valdeconejos corona el serpentear del barranco que hemos recorrido y los campos de labor que el cereal tiñe de verde.






Dibujos curiosos
Aquí arriba, el paisaje es otro. La fuerza con que, a través de los siglos, la tierra ha empujado las placas tectónicas, ha dibujado curiosas obras de arte sobre la superficie de las montañas.
Comenzamos el descenso entre vegetación de matorrales de tomillo, romero, espliego y enebros.
Ya, de lejos, se adivinan las hoces que el río Las Parras labra en la roca.




Las Parras de Martín


Pronto vemos la localidad de Las Parras de Martín.
A la entrada, un pequeño parque nos acoge y cada cual saca lo que puede de su mochila, a fin de aplacar los sonidos gastrointestinales que en el silencio del entorno,  la mañana acoge con gran comprensión.
Menos mal que como siempre, alguien ha traído su bota portadora de los mejores caldos del Campo de Cariñena. Gracias Valentín




Por buen sendero


Retomamos el camino sobre una senda labrada en una pared que nadie deseamos medir.
Estamos por encima del cauce del río Las Parras al que en un momento descendemos.








Vadeando el río

 El paisaje ha cambiado por completo, los matorrales que describía han dado paso a la vegetación propia de los ríos a los que la luz alumbra con cuentagotas.
Con Maite, en El Pajazo
Avanzamos entre juncales, vadeando el río con la soltura que se ve en la imagen. Ahora vamos a visitar Los Hocinos de las Parras. El primero al que nos dirigimos, desemboca en el Chorro del Pajazo al que hemos accedido por una estrecha y húmeda senda.








Ya hace un tiempo, se me fué el vértigo
Una profunda garganta labrada por el río, asoma a nuestros pies y arranca de nuestras cámaras, mil y un disparos para completar esas colecciones de imágenes que nuestra retina no es capaz de conservar por sí misma.
(Por cierto, recuerdo que el resto de imágenes de la jornada, se pueden encontrar a la izquierda de estas páginas donde pone: Fotos)




Tras volver sobre nuestros pasos, ahora nos dirigimos hacia el hocino que nos llevará al Pozo de las Palomas.
Una estrecha pasarela adosada a la pared, que soporta el paso de 44 personajes, nos lleva  a la cueva que, en su techo escupe un gran chorro de agua y ante el que, por turnos, sacamos las correspondientes fotografías.
El lugar es de esos que te atraen y que habrá que visitar un poco menos concurrido de acompañantes.











Pozo de las Palomas




Si he denominado Chorro del Pajazo y Pozo de las Palomas y no Hocinos de..., es porque, una vez consultadas fuentes del lugar, nos dicen que se confunde hocinos con los enclaves que hemos visitado.
Bueno, sin entrar en polémicas, el sitio "es una pasada".
Como una presa que están construyendo en el río Martín, corta el camino aguas abajo, volvemos  a Las Parras de Martín en donde nos espera el autobús para llevarnos a Martín del Río a tomar unas judías que a la vuelta, en el viaje a Zaragoza producirá que a más de uno...


Hasta pronto

Más imágenes en el enlace Fotos


3 comentarios:

  1. La misma escursión pero desde Martín, omitimos el destrozo de el embalse de las Parras os pego el enlace por si las quereis ver.
    http://estalentaos.blogspot.com.es/2012/01/cuencas-mineras-los-hocinos-demartin.html#more
    Grandaz.

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    1. Coincidimos con la belleza del sitio, solo los humanos rompemos el curso natural de la vida.

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  2. Precioso, espero que os haya gustado. Soy de Las Parras, aunque vivo en Zaragoza, y tengo esos caminos muy trillados desde pequeño. Aún recuerdo cuando íbamos a bañarnos al Pozo de Las Palomas, por supuesto no estaban las pasarelas. Me encanta que gente sana conozca mi pueblo.

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