martes, 28 de julio de 2015

CARROS DE FOC (I)

   Seis años más tarde, seis años menos jóvenes, más veteranos, seis años más expertos...
  Algunos viejos "Estalentaos" regresamos a el trekking que nos parió y, aunque con algunas ausencia, lo iniciamos como debe de ser: a las 9:30 am. de un día 18 de Julio de 2015 en Puente de Montañana, pequeña localidad a caballo entra Aragón y Cataluña, "con un par de huevos (en el plato)", acompañados de esos ricos productos que el cerdo tiene a bien ofrecernos. 
   Algunas ausencias de última hora dejan el grupo en once distinguidos y bien alimentados montañeros, dispuestos a tragar millas por esa espectacular ruta que recorre el Parque Nacional de Aigues Tortes y San Maurici.
   Ya, con la panza en condiciones y las ansias por las nubes, en los coches nos dirigimos por retorcidas carreteras hasta el embalse de Sallente en el que el funicular de la Vall Fosca nos dejará en el Estany de Gento, lugar en el que comenzaremos a desgastar las suelas de las botas.
"Estalentaos" de Carros de Foc: Félix, Víctor, Fernando Morata, Armando, Caco, Chema, Luis, Lola, Fernando Cebrián, Maite y José Luis.
   He d'alavetz emça, sigue iuern o ostiu, quanquauquarrés he era trauessada pendent eth dia, era votz que cor de refugi en refugi tan de pressa com eth vent trauesse es corets: ¡aué que passen es Carros de Foc! “... es aranés, lengua en la que mejor se puede expresar la filosofía de esta travesía en la que el único contrincante es uno mismo y como escenario el ya descrito. Fue en el verano de 1.987 cuando algunos guardas de la zona decidieron realizar la travesía Pallars-Aran-Ribagorza de un tirón, en un solo día, y... alguien la llamó "Carros de Foc".
Anagrama de Carros de Foc.
   Ahora, bastantes años más tarde del primer Carros de Fuego, la travesía sigue realizándose cada vez por más gente y quizás sea esto lo que lleva a los organizadores a animar a los montañeros  a conocer estas bellas tierras.
   Tan solo un par de "peros" totalmente ajenos al paisaje: Como antes decía, la afluencia de montañeros (y turistas) ha ido creciendo año tras año pero no así la capacidad de los refugios para alojar a estos, lo que origina luchar cada noche por encontrar un metro cuadrado en el que depositar tu mochila, botas y a uno mismo.
   El segundo de los "peros" es la actitud de la FEEC (Federación Catalana) de no participar en la reciprocidad de atención al montañero federado del resto del país e incluso de Europa. No voy a entrar en polémicas de si la culpa fue de unos, de otros o "del cha cha cha", pero me parece vergonzoso tener el mismo trato que cualquier turista de fin de semana. Hay que excluir de este tema al refugio de Colomers, dependiente del Consell General de la Vall d´Arán que no han entrado en diferenciar a unos y otros montañeros en función de su partida de nacimiento. Diferente el trato y esfuerzo con que los guardas nos atienden, hay que darles un notable.
     Y ahora que he introducido y me he desahogado, al grano:
    Ya de camino al refugio de Colomina (2395 m.), se adivina lo que vamos a encontrar en toda la ruta: agua, granito, más agua, más granito y, libertad.
Refugio y estany de Colomina.
   En el refugio nos recibe el guarda Gerard que nos indica nuestro dormitorio y mesa para los once.    
    Algunos nos damos un paseo alrededor del Estany de Colomina, pues aunque las predicciones son de lluvia, hasta las siete de la tarde no comienza, jarreará con ganas y con piedra, el monte se teñirá de blanco.
   Refugiaditos en el garito, algunos le damos al "guiñote", otros preparamos y explicamos la etapa de mañana y temprano, muy temprano, subimos al dormitorio que en pocos minutos se convierte en el escenario del Teatro Real en el que una gran coral interpreta una especie de Aida ronca.
Día 19 de Julio de 2015
Preparados.
   Se nota que todos menos una (Maite) nos encontramos en situación de jubileo, pues somos madrugadores (o de mal dormir) y a las siete en punto estamos untando mantequilla en las tostadas, para cuarenta minutos después, con las botas calzadas y la pesada mochila en la espalda, iniciar la travesía de "Carros de Foc".
   En el paseo de ayer, descubrimos que es mejor bordear el estany por la margen derecha en vez de la contraria que es la que marcan los mapas y, paso a paso, vamos dejando atrás el refugio que nos verá llegar dentro de unos días.

En el Estany de Mar.
Hacia el Paso del Oso.
  Solo hemos ascendido veinte metros y ya nos encontramos con el milagro que se va a producir día tras día: dejamos el estany Colomers y aparece el de Mar y poco más arriba, vuelta de cabeza y atrás queda el de Frescau.
   Delante de nosotros, una fuerte pendiente eleva el sendero hasta el paso de L´Os (2500 m.). Es momento de echar un vistazo atrás y contemplar uno de esos regalos que la montaña realiza a quienes la utilizamos para expresar muchos de nuestros sentimientos: bajo impresionantes paredes, una escalera de lagos en los que las hadas y otras criaturas, bañar sus almas.
Chema y Luis en el Pas de L´Os.
Sobre granito.
  Un trago de agua, cuatro charradas y "todos p´alante". Abajo, tenemos que rodear un nuevo estany, el de Saburó, cuyas aguas descansan al pie del pico del mismo nombre y que pronto tendremos el placer de saludar.
   Por el momento, seguimos ganando metros, paso tras paso, piedra tras piedra, con la tranquilidad que la experiencia de los años ha dotado a los miembros de la expedición. Llegamos al Collado de Saburó (2667 m.).
   Aquí se divide el grupo, unos cuantos vamos a ascender al Tuc de Saburó (2912 m.), el resto esperarán en el estany del Cap de Port.
Tuc de Saburó desde el Estany de Mar.
En la cima, bajo el prisma de la Tuc de Saburó.
   En la anterior vez que lo intentamos, año 2009, un error en la cartografía nos impidió hacer cima por escasos metros, comenzamos en aquella ocasión, desde el lago para ir a parar al collado que se encuentra entre el Saburó y su hermano De Baix, entonces atacar la cumbre entrañaba alguna dificultad y como decimos muchas veces "la montaña no se mueve, ya volveremos". Y eso hacemos, esta vez la atacamos desde el collado, sin mochilas (recuerdo que llevamos despensa y ropero en ellas) y con prudencia.
   Comenzamos por la cresta, para en un arco por la cara Este, volver a crestear. Alguna que otra trepada y finalmente hacemos cumbre, bueno lo más alto del lugar es una roca en forma de prisma, imposible de subir.
   Y arriba, como siempre, respiramos profundamente, miramos a uno y otro lado intentando alcanzar lo inalcanzable y los de antaño decimos aquello de -¡por fin!.
El prisma de Saburó, desde la ladera de acceso..
   Y esta, como otras cimas, después de subirla hay que bajarla, además abajo, en el estany, nos esperan el resto de personal, la comida y la bota de vino que ha aportado Luis y de la que se responsabiliza Víctor (cada cual tiene su tarea). Así que con mucho cuidado, hay algunas zonas de fina gravilla, vamos descendiendo hasta la base de la tuca.
   Esto de los picnics de montaña no es, digamos, un "gran manjar" pero somos de buena boca y agradecidos: "nos comemos todo".
   Aunque vamos bien de tiempo, la posibilidad de que nos alcancen las tormentas, nos lleva a abandonar el mantel. 
Abajo, el refugio José Mª Blanc.
   Los viejos del lugar, ya avisamos que el próximo y cercano refugio de José Mª Blanch (2350 m.), se encuentra ubicado en un lugar privilegiado. 
   Quienes siguen este blog, recordarán que, aunque uno no es muy creyente de eso de "cielos e infiernos", en la imaginación anda construyendo su paraíso particular con trocitos de rincones de la montaña, pues bien, en el inventario vamos a añadir el refugio de José Mª Blanc y sus alrededores: los estanys Tort y Negre de Peguera.
No tardamos en llegar, una fuerte bajada nos deja en tan bello lugar, quienes no lo conocían lo corroboran. 
Estany Tort de Peguera desde el refugio José Mª Blanc.
Estany Negre de Peguera.
   Las venas de la tierra riegan este entorno mágico y su dura piedra de granito, la guarda en sus lagos para darnos un atracón de húmeda satisfacción, para que bebamos los que tenemos el setenta y cinco por ciento de nuestro cuerpo de agua, para bendecir y purificar nuestros cuerpos y, como no, para lo que ahora toca: hacer la colada y darse un chapuzón en un discreto rincón del Tort (todos tenemos derecho a purificarnos).
    Tras la copiosa cena, vuelta a la clásica partida de Guiñote, que por una vez, junto a Chema, tengo el honor de vencer.
   ¡Al concierto! Zzzzzrrrrrrrrrrr.


Dejo este enlace de las fotos de la jornada y de las que vendrán.
Datos técnicos:
Recorrido.

Perfil: Distancia 9 Km. Desnivel positivo, 773 m. - Desnivel negativo, 850 m.

Día 20 de Julio de 2015
    Como buen jubilado que soy, madrugo por eso de que "no se vaya a acabar el día" y me quede sin él. ¡Que va!, el alba despunta sobre las tranquilas aguas del lago, el cielo se abre para dar paso al astro que nos da vida y un intenso color dorado tiñe este trozo de ¡mi paraíso!.
Amanecer dorado.
Reflejados
   Sirve, también, el agua para quitarse las legañas y hacer el café del desayuno.
   Como todos los días, foto del grupo en las puertas del refugio, mientras entonamos horriblemente alguna estrofa mal aprendida de la canción "L´Albada" de Labordeta (si "el abuelo" reviviera, nos castigaría de cara a la pared hasta que nos aprendiéramos la letra. De la música, ni hablar).
   Los primeros pasos los hacemos por la misma ruta de llegada, la fuerte cuesta que ayer bajamos, hoy nos arranca el primer sudor del día.
   Tomamos el atajo que parte entre dos estanys: el de Llastra a la izquierda y el de la Coveta a la derecha. Transitamos por un verde humedal en el que ya nos comienza a dar el sol.
Estany Gran y pico de Peguera.
   Y como no, vuelta a la piedra. Bajo las paredes del Pico Monestero (2877 m.), la senda transita por su ladera ganando altura a cada paso que damos. A nuestra izquierda, varios lagos arropados por el pico Peguera (2984 m) y ¡anda!, la cara Este del que ascendimos ayer : el Saburó.
   Dejamos a nuestra izquierda el estany Gran de Peguera y tras una buena sudada, nos colocamos en el Coll de Monestero (2715 m.).
   Es momento de descargar las espaldas de esa especie de "roulotte" que portamos en el camino. Hay que alimentarse, queda mucho recorrido por delante.
Cima del pico Monestero.
   Y como no, ¡ya q´estamos!, ¿porqué no subimos el picacho?. Pues ¡ale!, la mitad menos uno tiramos ¡P´arriba!, eso sí, todos pendientes de Lola, Luis nos ha pedido que se la devolvamos entera y ¡vaya, como sube la Lola!. Alguna pequeña trepada nos deja en la cumbre del pico Monestero (2878 m.) desde el que saludamos al resto de expedición con la emisora. Ellos ya han emprendido la marcha, esperamos darles alcance antes del mediodía.
   Arriba coincidimos con tres componentes de un grupo de Azuqueca (Guadalajara), con los que pasamos un buen rato.
Fotógrafa fotografiada.
 

El descenso lo realizamos con la debida prudencia, en algún tramo hay gravilla fina y un resbalón podría...
   Hemos dejado las mochilas en el collado, las recuperamos e iniciamos otro descenso de unos doscientos metros de esos que nos gustan: zig-zag sobre grava con bastones y cuerpos culebreando, ¡que gozada de bajada!, si no fuera porque las botas se llenan de piedrecitas asesinas.
 Salvada la pared, paramos a desalojar el calzado, echar un trago de agua y...


Fumando espero...

..., ¡horror!, mi GPS se ha quedado sin baterías, pero confío en el de Chema y en los mojones que ¿indican? el camino y, tras una joven pareja, continuamos el camino saltando de roca en roca, salvando los huecos que estas dejan. Cuando ya llevamos buen trecho, Chema me comenta -José Luis, el track va más a la izquierda. Y así es, "los expertos" estamos descendiendo por una ruta que alguno, y no digo quien, no olvidará en la vida. ¡Que pequeños somos, ante esas moles de granito!. ¡Que tiernas son nuestras piernas, ante la dureza de la roca!.
   Nos comunicamos, vía radio, con el resto y nos dicen que hace más de hora y media que han llegado al valle, ¿que valle?, ¡Ah sí!, por fin adivinamos una senda, la GR-11, allá abajo, pero la nuestra sigue ausente, siguiendo los mojones, vamos salvando un millón, creo, de grandes moles con sus correspondientes huecos que de caer en alguno, no te encuentra ni dios, es un caos de rocas. Por fin, una fuerte bajada nos coloca en el buen camino, quienes desde él nos ha visto bajar miran atónitos a los cinco seres que han aparecido por aquel paraje.
Prat y estany de Monestero.
   Nunca una senda de alta montaña me había parecido un paseo de esos que por mi ciudad recorremos en días de asueto, esta sí. Y de alcanzar al resto del grupo, ni soñarlo, ya han llegado al refugio de Mallafré y están comiendo. Nosotros vamos descendiendo por un bello valle, primero el Prat de Monestero, luego el Pletiu dels Cantals con sus pasarelas de troncos, lugar bañado por el río sobre el que emergen las dos agujas de Els Encantats.
   Ya he cambiado las pilas del navegador y, por fin, veo en la pantalla el refugio en el que nos esperan placenteramente el resto de "estalentaos".
Cascada de la ratera.
   Tras dar buena cuenta de la comida y visto que aparecen las nubes, emprendemos el camino.
   Enseguida estamos en el estany de S. Maurici que le da la mitad de nombre al Parque Nacional. Por el Norte de sus aguas, transitamos una concurrida senda que nos lleva hasta la impresionante cascada de La Ratera. Por su margen izquierda, una fuerte senda nos va haciendo ganar metros hasta llegar a la pista que emplean algunos todoterrenos para acceder al próximo refugio.
   Atrás van quedando els Encantats, su leyenda es muy curiosa. Dice que hace muchos años dos hermanos salieron a cazar. De camino hacia el bosque pasaron por la ermita que hay junto al lago, donde mucha gente había ido a rezar para pedir a San Mauricio que lloviera. Los dos cazadores empezaron a reírse de aquella gente y burlarse de la ermita y del santo ..., hasta que apareció un gran ciervo. Entonces, lo empezaron a perseguir, pero el animal trepó en una roca y desapareció de repente, sin dejar rastro. Cuando los dos cazadores llegaron al lugar donde había desaparecido el ciervo, les cayó un rayo que los convirtió en dos grandes bloques de piedra, dos montañas. Hoy se distinguen las figuras de los dos cazadores, en estas montañas ... Es leyenda.
Estany de S. Maurici y els Encantats.
Estany de la Ratera.
   Dejamos el estany de la Ratera a nuestra izquierda. Algunos se acercan al mirador del estany de S. Maurici, a casi trescientos metros sobre este, desde el que se contempla un espectáculo sorprendente.
   El resto nos vamos hacia el refugio de Amitges (2380 m.), comienza a gotear y no es caso de "chipiarse".
   Pasamos por la fuente de las Marmotas cuyas aguas, creemos, fueron la causa de un problema gastrointestinal de quienes apaciguaron su sed, hace seis años.
   El último tramo de pista se hace interminable hasta ver el refugio.
   Pronto van llegando el resto de personal, una cerveza apacigua nuestra sed, ducha calentita y, llueve, afuera jarrea. 
    En la cena, como ya sabíamos, la cocina de Amitges es algo así como "el Bulli" de la alta montaña y además, somos gente de buen yantar.
   Ha sido un día duro, sobre todo para los de "las piedras", así que no tardamos en pasar a la "suite" de más de cincuenta catres, en la que nuestro coro es reforzado con otras voces de origen internacional.
Buenas noches.
Datos técnicos:
Recorrido (Para no provocar confusiones, marco el camino correcto)

Perfil: Distancia, 14,5 Km. Desnivel positivo, 1240 m. - Negativo, 1199 m.
De momento, nos quedamos aquí, pero...continuará.
Hasta pronto

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