jueves, 4 de agosto de 2016

TOUR DEL ANETO (III)

Día 20 de Julio de 2016 (De Cerler a Castanesa)
A comenzar la jornada.
      Hoy tenemos prevista alguna ascensión, concretamente a la Tuca de Castanesa o Pasolobino (Pizolobino en patué) (2858 m.) por lo que ya teníamos previsto subir en vehículo hasta el aparcamiento del Ampriu (1910 m.).
         Desayuno rápido y a "la rue", el autobús conducido por Bárbara, que ejerce de fotógrafa, espera que lo abordemos. Ya montados en la máquina, la conductora nos obsequia repartiendo, uno a uno, caramelos. Algunos recordamos los caramelos que nos regaló la azafata del "avión a Lukla".


Camino de Basibé.
        En el Ampriu, nos preparamos para darle al calcetín, a estas alturas las garras están fuertes, las cabezas frescas y el ánimo por las nubes, hoy también, Maite ha decidido acompañarnos.
           Caminamos por la pista que asciende en dirección SE. y que va paralela al arrastre de esquí. Una de las muchas marmotas que emiten el típico chillido, sale a nuestro encuentro pero ante la proximidad de los diecisiete humanos toma las de "villadiego".
     El cielo delata que las previsiones meteorológicas se van a cumplir, las nubes y el ambiente, se van cargando por momentos.

La Tuca habrá de esperar
   Superados los trescientos cincuenta metros de subida, llegamos al collado de Basibé (2277 m.). Aquí se abre el valle de Castanesa, un inmenso prado por el que tendremos que ir adivinando el camino.
      Aquí surge la duda: ¿subimos o no a la Tuca de Castanesa?. Aunque nos autodenominamos "estalentaos", en estos casos "Doña Prudencia", que siempre nos acompaña, nos aconseja desistir del intento, la Tuca siempre estará allí para que la subamos y la bajemos. Así que, todos de acuerdo, comenzamos un largo descenso por el valle de Castanesa.
Basa de Pascual
         El ganado pasta a sus anchas, en la Basa de Pascual, una gran concentración de reses vacunas parecen reunidas en asamblea permanente. Me recuerdan a esas escenas del cine western, aunque por otro lado me vienen a la mente, imágenes como la del Congreso de Diputados. -Perdónenme, estoy algo mayor y "estalentao".
       Decenas de sendas discurren por el pastizal que el ganado se encarga de marcar, tomamos la que nos parece más humana y que lleva hasta una cabaña, lugar ideal para descansar los músculos y fatigar el estómago con los alimentos que hasta aquí hemos porteado. Las botas (de vino), lanzadas con la pericia de años y años de experiencia, vuelan de mano en mano.
       Pero queda tajo por andar, a partir de aquí, lo hacemos por las pistas que utilizan los ganaderos para subir con sus "cuatroporcuatro".
¡Pasaaaa la botaaa!
Sin palabras.
       Abajo, en la orilla izquierda del Barranco de Basibé, un pequeño núcleo de edificaciones; son las Bordas de Llana D´Obarra en la que se ve un gran grupo de gente con mochilas.
       Este grupo nos lo encontramos en un cruce de caminos, se trata de un grupo de scouts, concretamente el Okapi de Zaragoza. En un atajo les adelantamos y "os estalentaos" ejercen de eso dejando pasar a los chavales bajo un arco de bastones, ¡que horror!.
       Durante unos cuantos kilómetros coincidiremos con ellos, incluso un mozalbete que no anda nada fino, reconoce a Lola como su "ex-pediatra".
Río Baliera
      Pasamos por delante de la Borda de Teodoro D´Ardanuy que es antesala para la parte más baja del valle de Castanesa, regada por el río Baliera que cruza el fondo del valle regando sus orillas y propiciando una frondosa vegetación dominada por álamos temblones, avellanos y tilos. Descendemos por su cauce para ir al encuentro de pequeñas poblaciones, donde el aire limpio y puro impregna nuestros pulmones. Poblaciones de origen ganadero, donde la tradición pervive gracias a la sabiduría heredada por unas gentes, que a través de generaciones han sabido convivir en perfecta armonía con un entorno que intereses especuladores pretenden destruir.
Ruinas de la ermita de San Vicente.
        Atrás, la Tuca de Castanesa ha desaparecido entre grandes nubarrones, cosa que refuerza nuestra decisión de desistir.
      Aquí comienza a soplar un fuerte viento de tormenta, una rama caída de un árbol me pasa rozando. El personal acelera el paso.
       A la altura del puente que lleva a Denuy, comienza a llover débilmente, un poco más adelante observamos las ruinas de la ermita de San Vicente y un poco más adelante ya adivinamos la pequeña localidad de Fonchanina, su decena de habitantes se dedican fundamentalmente a la agricultura y ganadería. Tiene, frente a su iglesia, una fuente de la que algunos toman agua y hablando de agua, ahora no llueve, ¡jarrea a cántaros!.
Iglesia de Fonchanina.

            A paso ligero, con ropa impermeable, llegamos al fin de la etapa, a Castanesa, pueblo  dividido en dos, Castanesa de Arriba y Castanesa de Abajo las dos tienen una calle y una iglesia, la de San Martín (románica) que fue reformada en el siglo XVI y ampliada en el XVII, la de Santa María de Nova
San Martín.
(Yglesia de la Virjen de la Nova, pone a la entrada) también románica del siglo XII. También reformada, la capilla de Santa María de la Piedad ahora en ruinas, y la ermita de San Silvestre.
       Nosotros aterrizamos en lo más hondo de Castanesa, en "Ca de Graus", muy concurrido a estas horas. El dueño de nuestro alojamiento anda algo agobiado por el "exceso de trabajo", nos comenta que no podremos desayunar mañana a las siete porque tienen que descansar (sin palabras). Durante la cena, su hijo Rubén le contradice y atiende nuestra demanda. -No es que madruguemos por gusto, en verano hay que comenzar pronto la jornada para que cuando el calor apriete, llevemos un buen trecho caminado y, además, las tormentas suelen entrar por las tardes. Es un establecimiento de montaña, no de playa-.
"Yglesia de la Virjen de la Nova"
          Maite se encarga de repartir dormitorios. Por la tarde nos vamos a visitar a los "De Arriba", aparte de las iglesias mencionadas, observamos casas solariegas de grandes dimensiones.
        Como hoy no ha habido grandes desniveles de ascenso, algunos suben a la torre de La Nova para apreciar de cerca las campanas y sus badajos. 
           En la plaza Mayor entablamos una buena charrada con gentes del pueblo, nos cuentan curiosidades del valle, de sus pueblos, sus gentes...
           La cena tiene la presentación del cocinero Rubén formado en la Escuela de Hostelería de Guayente, en los postres brindamos a la salud de Maribel y Javier que pasan su última noche con nosotros, el santo les demanda y han de andar camino de Compostela.
La lluvia ha dado paso a un cielo estrellado que esperamos sea  el augurio de que mañana va a ser "un buen día", ahora todos a...zzzzzzzzzzz
Sueño con un país de siete meses sin gobierno. Despierto y...¡es real!
Buena nuei

Datos técnicos:
Recorrido

Perfil:
Distancia, 16,2 Km
Desnivel acumulado + 566 m.
Desnivel acumulado - 1018 m.

Día 21 de Julio de 2016 (De Castanesa a Aneto)
Adiós a los que se van...
     Adiós a los que se quedan, 
y a los que se van también...
              Maltratamos la estrofa de L´Albada de Labordeta, Maribel y Javier nos dejan, se van.  Ellos se van pero su bota de vino, queda confiscada. Se van a gastar suelas, camino de Compostela, a pedirle al santo ( a los santos hay que pedirles lo que sea) que las raciones de pulpo de Cacabelos y Melide no les siente mal, que el vino de Petrouso haga de ellos buenas personas, que el chorizo de Molinaseca no participe en el "juego de las lorzas", y, como no, una pequeña rogatoria para este pobre pecador, apartado, muy apartado, del buen "camino".
          Queda también en Castanesa Maite, ha caminado más de la cuenta y el cuerpo le pide calma.
Pronto alboreará.
Un alto en el Qüeso.
          Comenzamos a garrear por las calles de Castanesa d´abajo hasta una senda que la lluvia ha dejado muy resbaladiza, tanto que alguien del grupo mide con su cuerpo.
         Al fondo, trescientos metros más arriba, divisamos el Serrat del Qüeso (collado del Cueso), hacia allí dirigimos nuestros pasos. Una vez en él, realizamos la primera de las paradas, hoy la etapa es más exigente y hay que tomarla con calma. Desde el Serrat, observo un pueblecito, es Ardanuy y, a nuestra izquierda, otros doscientos metros de subida, nos espera Punta la Quasta (1930 m.) que alcanzamos por un sendero poco amable con estos "jóvenes".
El Turbón.
         Abajo queda Castanesa, no lo veremos más, una llamada telefónica y los tres que han quedado allí, nos hacen señales, -¡los vemos! ¡nos ven!-, las coloridas prendas que cubren nuestros cuerpos se divisan a grandes distancias.
       A partir de aquí la ruta se endurece más si cabe, comenzamos a padecer el "castigapiernas" del lomo (cordal argot montañero) de Cornaledo que se inicia con un ligero cresteo hasta alcanzar el Turonet del Cap de la Capsereta (2267 m.). Caminamos en dirección Norte, escoltados, a nuestra derecha por el valle de Barrabés, y a la izquierda por el de Castanesa que nos muestra buena parte del recorrido de ayer. Ejerciendo de guardaespaldas, el Turbón (2492) que aunque algo lejano, su imponente mole parece decirnos que tranquilos, que ¡aquí estoy yo!.
Por "la lomera"
        Delante de nosotros, un par de collados (2234 m. cada uno) con loma en medio y, de nuevo, "lomo p´arriba" por sendero imaginario que cubren las flores de este inmenso prado.
       Alcanzamos otra "cima" el Pico del Mich del Vedal (2322 m.) . Yo, que encabezo el grupo, miro hacia atrás y observo que las "jetas" de algunos andan algo descompuestas. De vez en cuando hay que parar para recuperar "cara bonita".
        De nuevo descendemos, esta vez hasta la Colladeta Del Sarronal (2246 m.), desde la que mirando hacia el frente vemos la siguiente "cuestecica". La tomamos inventando un zigzag eterno que, definitivamente, nos deja en el Pico de Cornadelo (2434 m.).
En el Cornadelo.
         Es hora de echar un bocado, posar las nalgas en el prado, sacar las botas de vino y disfrutar de este agradable entorno.
        A uno de los debutantes le cae una cariñosa "bronca": ha cargado con el vino, y para aligerar peso tan solo ha cogido 300 ml. de agua. Afortunadamente, el resto llevamos suficiente para "dar de beber al sediento" 
       Las caras de los amigos han quedado recompuestas, así que, antes de arrancar de nuevo, nos hacemos la "foto de grupo", tan demandada una y otra vez por Piedad. En esta ocasión el fotógrafo es fotografiado.
Fotógrafo fotografiado.
Margaritas moradas.
Collado de Salinas.
     A partir de aquí, será todo bajada, larga pero bajada al fin y al cabo. Bellas flores cubren el pastizal.
    Descendemos en paralelo a una alambrada, que separa los pastos de ambos valles, hasta el Collado de Salinas (2184 m.) en donde giramos bruscamente hacia el Este para tomar la recientemente señalizada GR.18 hasta la cabaña de la Fon del Bisbe. En el abrevadero del corral, el debutante carga agua y, casualidad o ciencia, posteriormente no padece de ningún trastorno intestinal.
         Seguimos caminando por pista de tierra que, más adelante se convierte en caluroso asfalto. Algunos atajos acortan considerablemente el trazado curvo del camino hasta llegar al puente que cruza el río Llauset. Aguas arriba, el dique delata que tras él, se encuentra el embalse que nos sirvió de punto partida, hace unos días, para una bonita travesía por los ibones de Cap de Llauset, Botornás y Angliós.
Dique de la presa de Llauset.
        Camina que te camina por la carretera que sube a la presa, con un calor asfixiante, pasamos por el barranco del Clot y, poco más adelante, unimos nuestro camino, el GR.18, con el de la GR.11 que, poco más adelante, nos saca de la carretera para acometer la senda que, bruscamente, nos baja más de trescientos metros hasta Aneto (1350 m.).
         Maite se ha encargado de que Mario de Casa Moliné (alojamiento por un par de días), tenga suficiente stock de cerveza para estos sedientos elementos que hoy sí, hoy nos la hemos ganado con creces (el resto de días, también).
          Aseados, por la tarde, algunos damos un garbeo por el pueblo y alrededores. Aneto tiene la sede del Centro de Interpretación del Parque Natural Posets Maladeta en el que informan a través de paneles, material interactivo y un documental muy logrado. 
San Valeri.
        Aneto se agrupa en una pronunciada pendiente. Mantienen elementos de la arquitectura pirenaica, formando un conjunto magnífico y equilibrado, con abundantes ejemplos de su pasado arquitectónico". En el listado de estos ejemplos s sitúa casa Feixa, casa Puyol y Casa Sanglés.
           La iglesia parroquial de San Valeri lleva grabada en la portada de su fachada la fecha 1809. No tiene un estilo definido vista desde el exterior. En un extremo del templo se encuentra la torre.
        Llega la hora de la cena. Luis Lasala, hace entrega a las damas, de unas pequeñas "fallas" que ha adquirido en el Centro de Interpretación.
       Mario, Pilar y Pilar hija, nos han preparado una mesa para, dicen, recuperar fuerzas, y yo digo ¿será para varios días?. Unas inmensas tortillas hispanas (una para cada dos comensales), ensaladas, fiambres, longanizas... y todo ello regado con un caldo peleón de esos que ayudan a dormir.
        Y eso es lo que hacemos rápidamente los tres que mañana, pese a las malas predicciones climatológicas, intentaremos ascender al Pico Mulleres (3010 m) por su vía oriental. Así que...
...zzzzzzzzzzzzz¡¡¡
Buenas noches







Datos técnicos:
Recorrido

Perfil:
Distancia, 19,7 Km.
Desnivel acumulado + 1233 m.
Desnivel acumulado - 1341 m.

TOUR DEL ANETO (II)

Día 18 de Julio de 2016 (Hospice de France a Hospital de Benasque)
Las albadas de mi tierraaaa....
        Seguimos la ruta del Tour del Aneto (TA). El tiempo sigue siendo inmejorable: cielo totalmente despejado, mañana fresca, fuerzas intactas.
       En alguno de los dormitorios contiguos un despertador suena sin cesar, nos despierta a toda la tropa excepto a su dueño que duerme y duerme plácidamente. 

     El desayuno, algo escaso, coincide con el primer rebuzno del asno que anda por los alrededores del hospice.
       A las ocho en punto ya estamos todos formados para la foto de arranque y cinco minutos más tarde con la canción “La Albada” destruida, comenzamos a darle al calcetín. Antes nos hemos despedido de Maite que hoy tiene un viaje por carretera bastante largo
Por la fresca senda.
          Desde el principio se adivina la primera parte de la ruta: una auténtica pared de más de mil trescientos metros que iniciamos cruzando un puente sobre el Ruisseau (arroyo, barranco) de Pesson. Tenemos suerte de que la senda discurre de norte a sur, por el Ruisseau del Port de Venasque (en francés es con “v”) que será guía del ascenso, bajo las paredes de los Pic de la Pique y La Frèche que ejercen de parasol.
          Todavía frescos, cruzamos el barranco por el puente de Penjat y, poco a poco, nos acercamos al salto de agua que Maite visitó en solitario ayer.

El Ruisseau de Venasque.
      A partir de este momento, el sendero se empina dibujando sobre cómodos canchales, un agradable culebreo que hacer sudar al más lindo.
      Si nosotros subimos, el agua del arroyo baja en dirección contraria sin un descanso que remanse litro alguno. Pero los "estalentaos" que no somos ni arroyo, ni ruisseau y, además, vamos p´arriba, sí que hacemos una parada para respirar.
     Alborea en las cumbres, el sol comienza su andadura de Este a Oeste pero con nosotros no podrá, nos hemos protegido contra sus agresiones con grandes cantidades de escudos.
       Casi tres horas de subida y tenemos premio, estamos llegando al  “Refuge de Venasque”, pequeño, justito, pero acogedor. Además tienen “bière” para acompañar un tentempié.
Pasando ante los Lacs Boums du Port.
           No es un refugio de lujo pero el entorno sí que lo es: bajo las paredes que lo rodean, los lacs “Boums du Port” ejercen de decorado natural en la pista central de este espectacular circo. Arriba, el pico Salvaguardia nos indica el camino que habremos de tomar y de paso ejerce un provocador magnetismo.
       Solo queda salvar una pared por la que la senda transcurre en uno y otro zigzag que, con paso firme, los “dieciséis chavales” vamos salvando metro a metro.
    -Ya se ve, ya llegamos 
    -¿a dónde?
  - al “Portillón de Benás” (2445 m.) que se abre como un auténtico hachazo entre las paredes del Salvaguardia y Tuca de la Mina que un equilibrista cruza sobre una sirga. 
En el Portillón de Benasque.
Funámbulo.
        Durante cientos de años, esta grieta de no más de cuatro metros, flanqueada por verticales paredes, ha visto pasar contrabandistas, peregrinos, vendedores de sal y ganado, huidos del hambre o de la justicia, refugiados, ejércitos, geólogos, botánicos y escaladores. Hoy, recorremos el camino que durante siglos ha unido Benasque y Luchón.
      Salvar este collado, es asomarse a disfrutar de nuevo, hoy más de cerca, del macizo que ayer divisamos desde la Tuca de La Entecada.
      Pero como no queremos parecer tan pequeños, unos cuantos, la mayoría, nos dejamos atrapar por el magnetismo  que más arriba refería, o sea que ¡a subir el Salvaguardia tocan!.
Subida al Salvaguardia.
         Sin más complicaciones que el paso asegurado con cadena, uno a uno, vamos subiendo por cómodo camino, hasta alcanzar la cima del Pico Salvaguardia (2736 m.).
      ¿Y qué decir de esta cima?, casi se tocan con la mano el Aneto (3404 m), Coronas (3293 m), Maladetas… 
       Entre estos gigantes y nosotros, bajo nuestros pies, el Río Ésera ejerce de eje de un valle de origen glaciar en el que se alberga el Hospital de Benasque (no diviso a Maite), La Besurta, el Forau de Aiguallut vertiendo el agua del barranco de la Escaleta al Garona.       Hacia el Norte, además del recorrido del día anterior, observamos lo fuerte de la ascensión de hoy con los "lacs" que hemos visto y el Hospice de France a tamaño diminuto.
En la cima del Salvaguardia.
       Pero hay que bajar, cosa que hacemos con la debida precaución, el terreno anda algo descompuesto y no hay que fiarse.
       De nuevo en el Portillón, en el que el funámbulo sigue mostrándonos su equilibrio, decidimos descender unos metros hasta el prado en que se bifurca la senda hacia La Besurta para aligerar las mochilas de productos perecederos. Añado que en cada una de estas paradas, un par de botas de vino acompañan los buenos momentos gastronómicos de los “estalentaos”.
Los de la cumbre.
Dedalera.
        Pido permiso para adelantarme y bajar hasta el Hospital de Benás, pues si el Salvaguardia ofrece una atracción magnética, Maite…
       Con buen garbo voy descendiendo, cerca de las ruinas del antiguo hospital, un muro de piedra esconde importantes cantidades de “dedaleras” (digitalis purpurea).
      -¿Y Maite?
      -¿me espera?
      -¿andestaaaaa?,
      -¡en el spa!
  -¡viva la montaña y sus refugios!.
Refugio de lujo.
      Pues nada, que en recepción me dejan una copia de la llave y a la ducha. Cuando termino, los demás ya han llegado. Dicen que el calor los ha expulsado del prado.
       Tarde agradable con visita a la Fundación del Hospital de Benasque cuyo objeto es la investigación, estudio, restauración, divulgación y puesta en valor del patrimonio artístico, cultural, etnológico y natural del Pirineo. Nos entretenemos en echar un vistazo a algunos de los cientos de volúmenes que alberga su biblioteca.
Los alrededores del hospital son para perderse en ellos y escuchar el sonido de la paz
Archivo de la Fundación Hospital de Benasque.
      Maite no ha sido la única en disfrutar del agua, ahora son Maribel y Javier quienes sucumben ante los placeres hidrológicos del interior del spa.
     La cena está a la altura de la calidad del establecimiento y de la atención que nos merecemos, y como siempre, nos portamos bien y nos comemos todo.
      Afuera, el cielo se va llenando de estrellas, la luna se encuentra a un par de noches de mostrarnos toda su grandeza y nosotros…, a dormir que mañana entonaremos L´Albada.
Buenas noches




Datos técnicos
Recorrido

Perfil:
Distancia, 12,9 Km.
Desnivel acumulado +, 1356 m.
Desnivel acumulado - , 978 m.
Día 19 de Julio de 2016 (De Hospital de Benasque a Cerler)
Arrancando.
      Como auténticos relojes suizos, a las siete estamos desayunando, a las ocho entonando L´Albada y cinco minutos después ya estamos caminando.
           Comenzamos por la carretera que lleva a Benasque, pero enseguida tomamos la senda que parte a nuestra izquierda, pero si somos relojes suizos, la memoria no es precisamente lo más destacado de algunas testas: Celia se ha quedado con la llave de la habitación y, listilla que es ella, le encomienda a Benjamín que vuelva al Hospital.
       Echamos un último vistazo a la cumbre de ayer, al Salvaguardia y seguimos caminando.
Hoy, las flores...
          Hoy parece que el día es más claro, las flores más coloridas, las montañas más grandes, la gente más guapa, los pájaros cantan más, incluso L´Albada ha sonado mejor.
    -¿Por qué será?
   -¿Será que hoy nos acompaña Maite?
     -¡Será eso!
     Grandes abetos van dando paso, poco a poco, a pastos subalpinos con extensas superficies floreadas. La senda transita por la ladera occidental de Tuca Blanca de Paderna, a nuestra derecha se escucha el correr de las aguas del Ésera, camino de "Benás".
 
Estampa florida
Baños de Benasque
    Tras cruzar el Canal de Turonel, pronto llegamos a Baños de Benasque, dicen que el más alto de España.
     No es un balneario de lujo, ni ninguna joya arquitectónica, pero el entorno con la mayor concentración de tresmiles de la Península Ibérica le llevan a ser un lugar sobrecogedor en el que la paz y el silencio le presiden, tanto en invierno, cuando se cubre totalmente de nieve y su acceso se hace a veces impracticable, como durante el verano, cuando florecen sus bosques y se escucha de forma permanente el sonido del agua.
Realizamos una parada, incluso hay alguien que se pierde por las instalaciones.
Tritón jaspeado.
     Una vez recuperadas las energías, que confieso todavía no hemos gastado, bajamos por la carretera de acceso al balneario hasta que en uno de los cruces del Barranco de Baños, retomamos la senda que nos lleva a cruzar el Ésera por el Puente de los Baños.           En el camino nos sale a saludar un tritón jaspeado, parece que anda algo desorientado (no lleva GPS) y lo colocamos en un pequeño arroyo.
        A partir de aquí no hay más desnivel que el que nos marca el río. De nuevo volvemos a su margen izquierda cruzando el Puente de Cregüeña. En esta margen vierte sus aguas el barranco del mismo nombre y de recuerdos imborrables para algunos de nosotros cuando, hace años, visitamos uno de los ibones más extensos de los Pirineos: "El Ibón de Cregüeña"
Embalse de Paso Nuevo.
      Ya no dejaremos la ribera del Ésera hasta Benasque. En el camino destacan algunas ruinas de construcciones que bien podrían haber sido viviendas de carabineros. Aún se conserva alguna borda como la de Caballé.         Nos detenemos en una sombra de Plan de Senarta a reponer fuerzas y "líquidos".
    Seguimos nuestra cómoda marcha, ahora pasamos junto al embalse de Paso Nuevo que fue construido en 1969 para regadío y producción eléctrica y cuenta con una capacidad de 3,04 hm3.
      Aquí se unen dos sendas, la variante de la GR.14 que hasta ahora transitábamos nosotros, con la GR.11, que recorre la cordillera pirenaica, en sus cotas más altas, desde el Cantábrico al Mediterráneo.
Puente Cubera.
      Hace calor y es de agradecer perder la altura de la coronación de la presa hasta su base por un oscuro y fresco bosque, más bien un túnel vegetal cuyas paredes están compuestas por denso boj.
       Poco más adelante pasamos bajo uno de los arcos del Puente de San Chaime que aún conserva alguna reliquia del pasado más oscuro de nuestro país. Más me gusta el Puente Cubera, que de aspecto medieval, encontramos un poco más adelante.
       Los últimos dos kilómetros que nos separan de Benasque, los caminamos por la carretera de Llanos, no tenemos seguridad del estado de la senda y sí la tenemos de que estamos en esa hora mágica en la que los jugos gástricos entonan música celestial, así que, tras recorrer su calle Mayor y admirar algunas de sus históricas puertas, tomamos una terraza en la que los bocatas son acompañados por unas buenas jarras de "zumo de cebada".
Maite en la puerta del Palacio de los Condes de Ribagorza.

¿Pocahontas?
      Parece ser que el sol ha tocado más de la cuenta alguna cabeza y, recuerdos de juventud, adornan a Lola con aspecto de "Pocahontas".
    Pero no hemos terminado, tenemos que salvar los más de cuatrocientos metros que nos separan de nuestro destino: Cerler (una placa a su entrada dice que es el pueblo más alto del Pirineo)¿Por donde hacerlo?...
      Tomamos el camino que transita por la PR.27 disfrutando de la umbría y de la gran variedad de vegetación que ofrece el bosque de Es Felegás, como boj, avellanos, robles...
     La espesura se abre por un momento y nos conduce hasta un promontorio desde donde disfrutamos de una buena vista sobre Benasque y su valle.
Por el bosque de Es Felegás.
      Avanzamos bordeando la colina por su izquierda a lo largo de un sendero ascendente entre muros de piedra, y en pocos minutos nos situamos en un cruce decisorio. Ante la duda, siempre la izquierda.
      Por un momento, el sendero desciende y nos entra la duda de si hemos tomado el correcto. Pese a ser confirmado por el GPS, un pintor que está captando con lápiz la belleza del entorno, nos confirma que vamos por "la buena senda". Pobre pintor, todos los que hemos ido pasando ante él hemos preguntado lo mismo.
       El camino desemboca en Cerler junto al cementerio, tan solo nos queda recorrer la carretera que lo atraviesa por completo para llegar a nuestro alojamiento que, tras el reparto de dormitorios, recibe en su piscina el sudor de estos cuerpos que se han ganado, con creces, un chapuzón.
        El ambiente en el garito es relajante, unos en la terraza dándole a la jarra, otros en las tumbonas y un servidor, haciendo encaje de bolillos para adelantar todo lo posible la salida de mañana.
Buena cena, luna llena y felices sueños...zzzzzzzzzzzzz!


Haz clic aquí para ver las fotos de los días 18 y 19.
Si te interesa el track para GPS, haz clic aquí.
Datos técnicos
Recorrido

Perfil:
Distancia, 18,5 Km.
Desnivel acumulado + 745 m.
Desnivel acumulado - 883 m.