domingo, 14 de marzo de 2021

HOCES DEL RÍO HUERVA (circular desde Herrera de los Navarros)

 Día 11 de marzo de 2019
Río Huerva a su paso por las hoces
       Hoy echamos el cuerpo hacia el sur de la provincia (seguimos con el confinamiento perimetral zaragozano), para descubrir otro de los rincones mágicos que nos regala el Huerva, ese río tan poco valorado en la capital y tan querido por quienes, aguas arriba, viven de sus aguas.            
        ¿Quién, en esta tierra de mañolandia no conoce de esos pueblos que han adoptado el apellido de La Huerva?: María de Huerva, Cuarte de Huerva, Villanueva de Huerva, Villareal de Huerva, Ferreruela de Huerva, Vistabella de Huerva...? 
        Pero, amigos, hoy no es ninguno de ellos, hoy el buga va camino de Herrera de los Navarros y, ¡leches!,  toma las curvas de la carretera con algo más entusiasmado que en las últimas ocasiones. Pues sí, en realidad el carro se hace cómplice de Maite y de mí, pues nos acompañan nuestros amigos Alfredo y María Ángeles.
Mañana soleada y florida
        A un kilómetro, entes de llegar a Herrera de los Navarros, el Peirón de Santa Bárbara nos anuncia que hay que ponerse en marcha, aunque debemos de aparcar un poco más adelante.
Con el más preciado "look senderista", arrancamos a caminar por una pista señalizada como PR-Z.54. Los aerogeneradores están produciendo a tope, pues, aunque templado, el viento del oeste sopla con ganas.
Pronto dejamos la pista par descender por un agradable sendero que se abre paso entre floridas aliagas y olorosos romeros. El hecho de perder altura y el sol, que muestra el mismo entusiasmo que el buga, nos lleva a ir liberando nuestros cuerpos de algo de materia textil.
Descendiendo
Ruinas de la ermita de San Miguel
        Cuando alcanzamos las ruinas del Molino Bajo, el camino vuelve a mostrarse horizontal. Aquí podríamos acortar la ruta cruzando el río, pasando por el Molino del Zorro, también en ruinas, pero esto resultaría fácil para estos cuatro entusiastas caminantes.
        Seguimos aguas abajo del Huerva, pronto alcanzamos otra ruina: la que fue ermita de San Miguel, ubicada en el viejo poblado (más bien despoblado) de Luquillo (o Luco de Huerva). Cuentan que una plaga de peste hizo que sus habitantes se fueran a Herrera de los Navarros, y en compensación, por la ayuda recibida, sus tierras pasaron a ser propiedad de los Herrerinos.

Luquillo
Gran porte (el de los chopos)
        Pero los herrerinos habrán de esperar a que lleguemos, de momento seguimos la senda del Huerva, que ahora se adentra entre chopos cabeceros, algunos de gran porte ––¿cuántos años lleváis aquí?––, hasta cruzar el río por una pasarela "colgante y bailona", una especie de puente tibetano y, créanme, uno que ya ha cruzado más de uno de esos, en Nepal eran más largos, más altos, más coloridos, pero "menos bailones". Uno a unos cruzamos a la otra orilla y, descendiendo la rústica escalera de la pasarela al suelo, voy y me da por besarlo efusivamente, eso sí, afortunadamente desde el peldaño más bajo.

Por la pasarela
Un alto en el camino
        Una vez atendido por el equipo médico habitual que tengo a disposición las 24 horas del día, o sea Maite, reanudamos el camino que gira en dirección contracorriente del Huerva. Pasamos ante una vieja construcción a la que llaman la Casa del Abogado, no sé si por haber sido propiedad de algún letrado o de un lugareño de esos que saben de todo lo sabido.
        Por un momento vamos a dejar la compañía del Huerva, cosa que hacemos en un desvío en dirección NO. Unas piedras nos acogen para hacer un pequeño descanso, comer la fruta de la mañana y "echar un vistazo a la pupa del nene".
Doscientos metros adelante, tomamos una inmisericorde senda que asciende en dirección S., discurre entre una espesa vegetación de monte bajo, principalmente romero y otras plantas, en el que liban las mariposas, hasta alcanzar un collado desde el que, de nuevo, descendemos a las orillas del río a la altura del molino del Zorro, que ya había nombrado arriba.
Issoria lathonia
Entre romeros
En el azud
        A partir de aquí seguimos el curso del Huerva, río que se esconde entre maleza y árboles caídos; que serpentea   como queriendo dudar adonde va, de donde viene; que baja callado, escuchando el canto de los pájaros que no sé si rinden homenaje al río o a nuestro paso.
        Pero ahora el río suena, entre chopos y álamos nos adentramos en su orilla hasta alcanzar un azud que, en su día, se encargaba de desviar el agua para alimentar los molinos que pueblan las orillas. Las imágenes del río aquí se muestran espectaculares en su caída, además sus aguas generan sonidos y cantos que, junto a los de los pájaros inspiran mil melodías.
El río suena
El sendero sigue su curso
        Seguimos remontando el cauce del río; una cinta de balizamiento corta la senda, no sabemos el porqué, quizá haya algún problema en adelante. Pues nada, vamos a probar y si el camino está cortado nos daremos la vuelta.
        Nada de nada, el sendero sigue su curso. El río ahora fluye en silencio, no así los pájaros que, animados por la pronta llegada de la primavera, cantan bellas sinfonías acompañadas por el ulular del viento que sopla arriba en los collados. De vez en cuando, algunas viejas construcciones son invadidas por la vegetación, la naturaleza está reclamando lo que le pertenece por derecho propio, naturaleza que, alimentada por el agua del Huerva, comienza a extraer de algunos árboles hermosas flores. Las rocas que jalonan el río muestran algunas plantas como el ombligo de Venus. 
Ombligo de Venus
Tirando de cuerda
        En algún tramo, ayudados por unas cuerdas, extremamos la precaución, pues el terreno, algo descompuesto, facilita un posible resbalón.
        Es eso, solo un tramo, pues la senda discurre plácida, abriéndose paso en un bosque en el que, no muy tarde, las hojas cubrirán su bella desnudez; vendrán otros pájaros a construir sus nidos en las ramas. Arriba, en el cielo, son otras las aves que claman nuestra atención: son las grullas en perfecta formación que van de vacaciones al norte.
        Alcanzamos otra pasarela como la de antes, que por aquello de la seguridad han construido para evitar el paso por el tronco de antaño. Quien suscribe, que ya ha probado la anterior pasarela en toda su crueldad, se decide por el tronco.
¡Iluminado!

Bajo la Peña Águila
        En la otra orilla alcanzamos el molino Las Saladas, vivo ejemplo de aquel refrán: "el agua no mueve molinos". 
        Pronto alcanzamos el corral Hoya del Buite, aquí nos despedimos del río Huerva: Una señal nos indica que debemos de tomar la senda PR-Z.54, aquella por la que habíamos comenzado el camino y abandonado por capricho propio.
        La vegetación de ribera va dando paso a un bosque repoblado de pinos y el sendero se va olvidando de la horizontalidad; no importa pues, no sé si por fortaleza o porque se va acercando la hora de cargar energía, el ritmo es animoso hasta alcanzar "mesa y mantel", bajo las paredes de la Peña Águila, inmejorable lugar desde el que se otea lo grandiosas que son las Hoces del Huerva. Arriba un buitre se deja llevar por el viento, ¿puede ser que su extraordinaria vista esté captando a estos cuatro sujetos? ––lo siento pájaro, no dejamos ni una miga, además el tinto de garnacha no te hará bien––.
Peña Aguila
Las Anroyas
        Para postre tenemos una cuestecica, de esas que mantienen en silencio a quienes las suben; unas cabras montés pasan fugaces ante nosotros, difícil fotografiarlas.
        Un vistazo arriba y ya se divisa el final de la subida, el sendero serpentea entre pinos, a nuestra izquierda divisamos Las Anroyas, una curiosa formación erosionada por las lluvias.
        Aterrizamos en una pista que nos devuelve al paisaje del comienzo de la ruta: campos teñidos de verde por la mies, salpicados por enormes aerogeneradores, artilugios que con el viento que corre aquí arriba "están que echan chispas".
        En un par de kilómetros cerramos esta agradable ruta que nos ha mostrado molinos que fueron, cabañas de adobe, corrales en ruina, árboles gigantes, paisajes imposibles y un río, el Huerva, que de aquí a casa, tendrá que salvar algunos obstáculos, soportar algunas agresiones y ser pasto del olvido.
Herrera de los Navarros
        Con la tarea cumplida nos acercamos a Herrera de los Navarros; el río del mismo nombre (Herrera) nos muestra el camino hacia una la plaza Mayor, en la que se erige la iglesia de San Juan Bautista. Contemplamos el exterior con su galería y portada, así como su interesante torre, datada en el siglo XIV, mudéjar de porte rectangular en sus tres primeros cuerpos, decorada con arcos mixtilíneos y esquinillas, típicos de este estilo.
        Antes de acometer la penúltima tarea de la jornada, entablamos conversación con un lugareño muy ilustrado de las cosas del pueblo (¿será aquel abogado?):
––Buenas tardes
––Buenas tardes, ¿qué, de caminar?
––Sí, contestamos–– le pregunto por lo de "los Navarros"
––Os cuento: el apelativo se debe a la repoblación, tras la reconquista, por gentes llegadas de Navarra en tiempos de Alfonso I que fue rey de Aragón y de Pamplona. (Consultadas otras fuentes, parece haber otra interpretación, algo más verosímil, relacionada con las cruces flordelisadas que aparecen en la portada de la iglesia, las cuales también se pueden ver en la iglesia de San Miguel de los Navarros de Zaragoza y que parecen estar relacionadas con el obispo Pedro Aznar de Rada en cuyo blasón aparecía esta cruz).
Iglesia
Peirón de Santa Bárbara
        Nos cuenta también, el buen hombre, de algunos descubrimientos arqueológicos como los del cerro de Los Castellares en donde se hallaron restos de un poblado celtíbero de la II Edad del Hierro, fechados en los inicios del siglo II de antes de nuestra época.
        Bueno, interpretaciones aparte, lo importante es que estamos en un bonito pueblo, estamos en su plaza, estamos ante su iglesia, estamos en una esquina de la plaza, esquina dotada de un establecimiento en cuya terraza, sentados alrededor de una mesa, brindamos, cerveza en mano, deseando que el bicho que nos condiciona la vida, a los que la vivimos, vaya dando paso a un futuro más amable con la humanidad.

Datos técnicos
Recorrido
Perfil:
Distancia, 13,1 Km.
Desnivel positivo, 490 m.
Desnivel negativo, 490 m.
Track

3 comentarios:

  1. Como siempre, disfrutando de tu prosa tan suelta, tan amena. Envidia de los que ya estáis disfrutando de esa mejor vida en la tierra, la del jubilado, que viene de júbilo. Y vaya como os jubiláis, amigos, en plena forma, y si no a las pruebas me remito. Ya me gustará, cuando me llegue tan feliz momento, encontrarme con las fuerzas, el ánimo y la forma física en la que estáis mis jubilados favoritos para acompañaros, aunque sea llevando el buga y esperando vuestro regreso ante una caña bien merecida; me pido que la mía no sea esa pequeñita que sale en la última foto ¿vale?.
    Si me gusta la excursión, que sí, casi tanto más los comentarios y la documentación cultural: estilo arquitectónico, botánico, avifaunística, etc. ¡Vaya qué bien lo paso!, seguid caminando, seguid, y sigue publicando amigo.
    Por cierto, dile a tu asistencia sanitaria 24/7 que el turquesa le favorece, y a tus amigos que en esta y otras excursiones te acompañan, que ya les prepararás otros recorridos para que no se refugien en tierras que en otro tiempo también fueron Aragón.
    Hasta pronto.

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  2. Hola.

    Estuve hace unos meses subiendo al pico Herrera, este tramo de las hoces del Huerva, creo que es el mismo que el que se hace desde Vistabella, no?

    Un saludo

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    1. Hola Eduardo. El tramo de las Hoces coincide un poco, el resto es diferente, quizá algo más bonito en su conjunto.

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