sábado, 3 de agosto de 2019

TOUR DEL CARLIT (II)

...continúa de la anterior.
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Día 24 de julio de 2019 (Del refugio d´en Beys al lago de les Bouillouses)
A por la cuarta.
           "Bonjours les amis". Ya hemos cruzado el paso del Ecuador de este sorprendente trekkig y me corresponde seguir contando y cantando los quehaceres de este grupo que, todo sea dicho, cada día está más fuerte.
            Nos vamos del refugio d´en Beys (1970 m.) con el desayuno en su sitio, las mochilas en el suyo y capturada la clásica fotografía "d´antes d´arrancar".
              Echo un vistazo al lago, un túnel escupe el agua que llega desde Portella Gran, se trata de una de las impresionantes obras hidráulicas ejecutadas a principios del siglo XX para abastecer a los pueblos y ciudades de estos valles.
Lago d´en Beys (se aprecia el túnel que lo alimenta)
Bonne journée!
                 Nuestros primeros pasos los realizamos bajo la atenta mirada de un sarrio (rebeco, isard), ¿se preguntará aquello de ––adónde van estos––?.   
             Pues de momento a recorrer una ladera que se cuelga sobre el valle de l’Oriège, valle que baja, grupo que sube, por lo que el patio es cada vez más alto.
            Durante unos metros caminamos sobre una conducción de agua que alimentaba el lago, construida a base de mampostería de granito, material que aquí lo tienen a "capazos". Nos cuenta Armand, que la construcción del túnel secó este cauce.
               La senda que ha arrancado en dirección norte, poco a poco va girando hacia el este.
Por la antigua conducción de agua
Sobre el valle de l’Oriège.
Hacia el sur.
            Con el sol atacando nuestras testas, cruzamos un puente sobre el río Grande Portelle, junto a la toma en la que las aguas se introducen en el túnel que ya he comentado.
          En la cabaña d´en Dela (1970 m.), un pequeño refugio  nos ofrece una fuente para hacer el primer y breve descanso (¡leches!, tanto subir y bajar y estamos a la misma cota que de salida).
         Aquí, el camino gira bruscamente en dirección sur; como en jornadas anteriores los lagos, terraza a terraza, protagonizan nuestro recorrido; en el de Portella Grand (2300 m.) cargamos un poco de energía, pues mirando "p´arriba" deducimos que necesitaremos algo más que "chuches".
Lago de la Portella Grand.
Asoma el Diente d´Orlú
                Así es, la cosa se empina y con la cabeza baja, como con humildad, vamos ganado metros, por un terreno algo quebrado, para alcanzar un impresionante collado: el de Portella Grand (2600 m.).
      ¡Verdaderamente impresionante!, no sé si esto es el paraíso, pero seguro que se le parecerá: Atrás, hacia el norte, asoman el impresionante Diente d´Orlú y los valles que venimos recorriendo; bajo nuestros pies, al sur, lagos y más lagos que se asientan sobre las gradas que morirán en el gran valle de la Cerdanya, valle que llevará estas limpias aguas al mar Mediterráneo.
En el Coll de la Portella Grand. Abajo, los estanys Blau, Llosa, Baix...
Por la orilla del Blau.
             Pero nosotros no vamos tan lejos, eso sí, vamos a caminar por las orillas de estos lagos. Antes hemos de salvar una fuerte y descompuesta bajada para alcanzar la orilla del Lago Blau (2560 m.), azul oscuro le llamaría yo, pues los negros nubarrones de "allá arriba" tiñen las aguas de carbón. Al Blau le siguen el de La Llosa (2440 m.), el Baix (2400 m.) y otros muchos que me recuerdan al circo de Colomers.
           Donde no hay lago, hay pastizal; una brisa agita la superficie de las aguas; las nubes cubren, en armonioso abrazo, las laderas del Carlit; la brisa se torna en viento; las nubes, precipitadas, se hunden sobre nosotros que intentamos cobijarnos bajo unos tristes árboles. El agua nos moja y el granizo nos golpea la azotea que algunos lucimos desprovistos de la protección capilar adecuada.
Flores, agua, ellos, nubes y...
... ¡más agua!.
––Esto ha crecido, ¿por donde cruzaremos?...
                Tras la tormenta ¿viene la calma?: hemos de cruzar las aguas del arroyo de La Llosa y el arroyo se ha tornado en bravo río. Recorremos su orilla buscando algún lugar en el que vadearlo sin mojarnos y sin que se nos lleven las aguas. Pues nada, los unos descalzos y los otros con las botas puestas, echamos los pinreles al agua como buenos vadeadores.
         El camino sigue descendiendo entre algunos otros lagos como el de L´Esparver (2180) hasta que desde un promontorio vemos el de Bouillouses (2017 m.) alimentado por los serpenteantes recodos del río La Grava que recuerdan en muy mucho a las Aguas Tuertas de la Jacetania aragonesa.
... ¡por aquí, que no cubre!.
Las aguas tuertas alimentando el lago Bouillouses.
Lago Boiullouses.
Ya queda poco.
            Cruzado el puente que salva el río, solo queda recorrer la orilla occidental del lago, la senda lo transita en toda su longitud de tres kilómetros, hasta alcanzar nuestro destino en el hotel de montaña (2030 m.) que se encuentra en las orillas de este idílico rincón del mundo.
¡Sí, sí!, mucho laguito, mucha agua, mucho granizo... y sin comer. Eso estás hecho, ––"Camarerooo, unas birras––.
               El lago de Bouillouses me parece un lugar encantador, sensación compartida con mis compañeros de viaje. Se nota la afluencia de gente que lo toma como referencia para caminar por los impresionantes senderos que recorren multitud de lagos y picos como el Carlit y el Peric. Este lago fue represado allá por el año 1911, transformándose en un espectacular lago de 180 hectáreas de superficie. Alimenta diversas centrales hidroeléctricas del valle del Têt y algunos regadíos por la zona. El lago está clasificado como lugar natural de gran interés desde 1976.
                      Después de dos días con agua fría, la ducha calentita sabe a gloria, así como sabe a gloria la exquisita cena que nos sirven, así como sabe a gloria acostarse en cama, así como sabe a gloria... zzzzzzzzzzzz.

Datos técnicos
Recorrido
Perfil:
Distancia, 14,5 Km.
Desnivel de ascenso, 901 m.
Desnivel de descenso, 824 m.

Día 25 de julio de 2019 (Ascensión al Pico Carlit y ruta por los lagos)
Preparados.
                En uno de los carteles informativos que indica la dirección al Carlit dice "Accès difficile réservé aux randonneurs avertis" (acceso difícil reservado para excursionistas experimentados). Esto y la descripción que hizo anoche Armand del pico, nos llevará a partir el grupo en dos: mientras los unos realizan la ascensión, los otros caminarán por la "Ruta de los doce lagos". Pero eso será más tarde.
            Es temprano, mientras me froto los ojos me asomo a la ventana y veo que ya hay gente subiendo hacia el Carlit o hacia alguno de los innumerables lagos.
El espejo.
           Con las mochilas más ligeras que en días anteriores, arrancamos hacia el desconocido día de cumbre, como de costumbre, no lo hacemos por los senderos (muy pateados) indicados por los que transita el resto del mundo; Armand nos guía por suelos herbosos, por alfombras de flores, por el frescor de los bosques y, evidentemente por lagos y más lagos.
           Camino de la base del Carlit, como una piña, vamos todos juntos admirando los lagos como el  Viver (2140 m.), el espejo de sus aguas clona la imagen del grupo y del paisaje que lo rodea; más adelante,  otro menor luce en su superficie blancas flores del lino que crece en sus aguas;  el Lago de La Comassa (2180 m.) refleja en sus aguas la silueta del más importante de los objetivos de la jornada.
Lago Viver.
Lino.
          Seguimos disfrutando de lagos y más lagos, en el de Vallel (2240 m.), decidimos seguir todos juntos hasta el desvío de los doce lagos, que serán recorridos por los tres componentes que no ascienden el pico. De este tramo, el del trío, no puedo relatar mucho más de lo que nos cuentan: que la ruta goza de una belleza extraordinaria, que comenzaron en el lago de Sobirans (2360 m.) para continuar en el de Trebens (2320 m.),  Gombau, comer en el arroyo que los separa del Castellar (2300 m.)... En fin, cuando nos encontremos nos lo contarán con gran detalle e incontrolable entusiasmo. Es curioso que a esta zona llena de agua se la llame Désert du Carlit, dicen que en invierno toda esta hermosura queda cubierta por un gran manto de nieve convirtiéndolo en un desierto blanco.
                  Desde cualquiera de estos y otros lugares del entorno, se asoma con mucho desparpajo la silueta del "piquito".
El pico Carlit
Lago Gelat.
          Somos siete "estalentaos" quienes tomamos la dirección que nos guía por un concurrido sendero para el ascenso al Carlit, ascenso que iniciamos por una pateada senda de ladera, ganado metros en cada uno de nuestros pasos hasta alcanzar el lago Gelat (2610 m.); en sus aguas flotan, como icebergs, algunos bloques de hielo que lo tiñen de un hermoso color azul que nos deja clavados ante tanta belleza.
              A partir de aquí, la ladera se convierte en cresta, las manos se suman a los pies para realizar una larga trepada que no ofrece más dificultad que la prudencia que se debe tomar en terrenos como estos de lajas cortantes. La trepada final, no apta para personas con acrofobia, nos lleva por algunas pequeñas chimeneas y partes con patio hasta culminar esta impresionante cima del Pico Carlit (2921 m.) desde donde se puede ver toda la Cerdanya, Canigó, Picos de Andorra, lago Lanoux, Peric, Pica d´Estats y, entre otras muchas montañas y cimas, lagos, muchos lagos.
¡P´arriba!
Ya queda poco.
En la cima del pico Carlit. Abajo se observa el lago Lanoux.
Hacia el este.
Los lagos de los tres de abajo.
Con Armand en el lago Gelat.
             Armand nos señala la ruta que, hasta aquí, hemos llevado en los días anteriores y, vista así, ¡leches, cómo ha cundido!. 
         Cuando se alcanzan estas metas, difícil resulta sujetar algunas emociones, sí, muy difícil. Los recuerdos de los amigos que nos dejaron vuelven a la mente. Me parece verlos, allí, erguidos sobre una piedra pidiéndome que les fotografíe para que sus hijas vean la satisfacción de su logro. Por mi parte, esta ascensión va dedicada a su memoria.
         Si en el ascenso hemos subido con "doña prudencia", en el descenso nos dejamos acompañar por la misma dama. Tan solo un pequeño corte en un dedo, propiedad del más "averti": lesión tamaño "tirita".
De vuelta.
              De nuevo alcanzamos el lago Gelat (helado), ahora más concurrido; observamos como una "fille" se introduce en sus frías aguas.
            Una vez abajo conectamos, vía walkie y teléfono, con los tres de los lagos que han decidido bajar hasta el hotel del lago Bouillouses.
      Nosotros, guiados por Armand, tomamos otro camino que, como viene siendo habitual, no coincide con la vía principal del resto de "randonneurs". Esto nos proporciona un agradable paseo por, cómo no, más lagos como el Llong (2210 m.), en el que algunos nos bañamos y todos movemos el bigote; el Llat (2180 m.); el Sec (2170 m); el Negre (2160 m.); el... ¡uf, cuántos lagos!.
De postal.
Hacia el hotel.
              En la terraza del hotel nos esperan los "tres de lagos" y, todos juntos, nos metemos en el cuerpo "la que nos hemos ganado": ¡una buena y fresca cerveza!.
            Tras ducharnos y relajarnos, algunos damos un paseo; en la terraza escuchamos la música tradicional de acordeón y organillo que, a falta del conocimiento del idioma galo, algunos tarareamos con gran maestría.
               La cena está servida. En torno a una elegante mesa comentamos los parabienes de la jornada que ha resultado de lo más satisfactoria. Mañana cerraremos el tour. 
                   No sé si la noche se abre o se cierra, las nubes de ayer volaron a otros lugares; allá arriba las estrellas brillan con fuerza; de entre ellas hay dos que lucen por encima de las demás, se han quedado en el Carlit hasta que, al albor de un nuevo día, se escondan hasta otros tiempos.
                  Buenas noches.

Datos técnicos
Recorrido
Perfil:
Distancia, 14,8 Km.
Desnivel de ascenso, 1002 m.
Desnivel de descenso, 1002 m.

Día 26 de julio de 2019 (Del lago Bouillouses a Angoustrine)
Abriendo camino.
              Hoy cerraremos el círculo. El camino recorre el largo Valle D´Angoutrine, es el camino por el que suben y bajan los montañeros hacia el lago de Bouillouses y, lógicamente, ¡no es el nuestro!.
                     Es todo un lujo contar con un guía como Armand. Como decía Antonio Machado: "se hace camino al andar"; nuestro camino nace en el caminar.
           Comenzamos caminando (y disfrutando) entre pinos, vacas, caballos y... tras nosotros un ciervo  observa a este rebaño humano alejándose del lago.
                Alcanzando la sierra de las Liebres, echamos un último vistazo al pico Peric y al Carlit, que desde aquí se muestra más inexpugnable.
Au revoir monsieur Carlit.
Armand nos cuenta que...
                   A nuestra izquierda (este) se une, profundo, el valle, nosotros seguimos bastante altos.
      Es una jornada tranquila qu aprovechamos para charlar con Armand que nos cuenta algunas curiosidades de estas montañas, de las veces que las ha pateado, de la cresta que, al oeste, se utiliza para descender del Carlit por esta zona de pastos. A lo lejos nos observan varios sarrios (rebeco, isard).
              Cruzamos un puente que salva el río Mesclan D'aigues que vierte sus aguas sobre el Angoustrine, este al Segre y este al Ebro, ¡qué pequeño es le mundo!; así como los ríos caminamos los humanos, unas veces bravos, las otras mansos, corre la vida por este y aquel valle pero al final todos confluimos.
Aquel puente.
Félix y la yegua.
                Pasada una zona en la que sierra, fuentes y rediles acogen el nombre de Llops (lobos), el ganado equino va ganando protagonismo en los prados de estas montañas. 
              Un alto en el camino para reponer fuerzas: Marisa abre una bolsa de patatas chips... los caballos huelen la sal... se aproximan a ella y la rodean, la siguen, la acosan... Marisa les da unas pocas a probar... ellos siguen acosándola...¡huimos!.
       Conseguimos darles esquinazo, tan solo una yegua insiste algo tras los cariñosos efluvios de Félix (tiene un encanto especial).
          Perdiendo altura nos introducimos en L´Avellanosa que como su nombre indica se trata de un bosque en el que el avellano, con permiso de los bloques de granito, es dueño y señor del lugar. Un bosque de frescor en una mañana calurosa.
Por L´Avellanosa.
De frágiles alas...

...hijas del aire...
... qué frágiles sois mariposas.
Iglesia de Dorres.
            Poco a poco, por un cómodo camino plagado de bellas mariposas, como el que no quiere nada, nos presentamos en el pueblo de Armand, Dorres. Es hora de comer, en un establecimiento hotelero nos permiten sacar las viandas, eso sí, regadas con las birras que nos sirven.
            Antes de comer, hemos dado un paseo por el corazón de la localidad, un tranquilo pueblo en el que se respira paz. Pasamos junto a la iglesia de San Juan Evangelista, de estilo románico, construida entre los siglos XII y XIII.
             Antes de llegar a Dorres, en lo alto de una colina, hemos divisado la capilla de Notre-Dame de Belloc (S. XIII), con su abisme semicircular y su campanario de tres bahías.

Lavadero de Dorres.
           Como comentaba en la entroducción de la entrada anterior, el lavadero de Dorres tiene su historia, pues allí se lavaba la ropa, pieles y lana de las ovejas. Caliente y sulfurosa, esta agua era especialmente eficaz para lavar la lana en bruto de las ovejas. Nos cuenta nuestro guía, Armand, que en la actualidad todavía se usa para lavar las alfombras.
         También comentaba sobre los Baños Romanos de Dorres, pues bien: con el look montañero accedemos a ellos para aliviar este cálido día con las aguas calientes (¿?) y azufradas que, parece ser, a las legiones romanas tanto les agradaba.
Últimos metros.
              Tiene también, Dorres, un huerto muy bien trabajado por Armand; nos invita a visitarlo. Temerosos de que nos enseñe el uso de la herramienta hortelana, declinamos rotundamente la invitación
               Debemos descender hasta Angoustrine, punto final del tour 2019. Lo hacemos saltando alguna que otra valla, unas de piedra y otras de alambres, y, finalmente atravesando un bosque con impresionantes ejemplares de cedros de lo que fueron, en su día, los jardines de un sanatorio que en la actualidad se encuentra cerrado.
             Truena, el cielo se está cerrando; caen unas gotas. No importa, hemos alcanzado el hotel y, ya refugiados, el cielo se abre y deja caer toda su carga sobre las tierras de la Alta Cerdanya. Armand ha ido a su casa, luego volverá con los quesos que le hemos encargado.
         Aseados y vestidos con look menos montañero, pasaremos al colofón del trekking, será en la cena que, más abajo, intentaré comentar.




Datos técnicos
Recorrido
Perfil:
Distancia: 15,7 Km.
Desnivel de ascenso, 301 m.
Desnivel de descenso, 1010 m.
Colofón
                    La cena resulta animada, en los postres obsequiamos al guía con una muestra de las plantas, esas que "han dejado huella" en nosotros.
                       Armand: un hombre al que se le adivina la unión con esta tierra ¿o es la tierra la que se une a Armand?. Hace falta haber caminado por lagos, prados y bosques, para llevarnos por tan insólitos lugares. De su tierra, conoce de sus plantas, conoce sus valles, conoce su historia; ama su tierra; ama su serenidad, ama sus ríos y valles, claros y brumas, sus noches y sus días... Gracias Armand.
                  De los compañeros de viaje, poco puedo aportar a lo ya hecho en otras ocasiones. Lo comenté, copa en mano: en estas travesías de varios días, las montañas, valles, lagos, ríos, animales, flores, bosques... son hermosos, pero más hermoso es la convivencia diaria con las gentes con las que sufres, ríes, compartes, ayudas e, incluso, roncas;  con estos amigos, la cosecha está asegurada.
                   Un recuerdo a Javier, Maribel, Luis y Carmen, que a última hora tuvieron que quedarse en casa y que los hemos echado mucho de menos. Gracias porque me empujasteis a montar este Tour del Carlit.
                  Este grupo, autollamado "Estalentaos" llevamos muchos años saliendo, verano a verano, por estas y otras tierras: Carros de Foc (2 veces), Las Ports del Cel, Cavalls del Vent, Senda de Camille, 3 Valls, Tour del Aneto, Madeira, Setau Saghet, Campo Base del Everest, Eslovaquia, Bulgaria, Rumanía, Andorra, Viella... En todo este tiempo ¡cuántos amigos hemos compartido emociones!; de todos conservo un entrañable recuerdo, pero si de alguien lo conservo de manera más intensa es de Lola y Luis. Este ha sido el primer trekking sin ellos ––¡qué vacío dejasteis!, vacío difícil de llenar sin vuestra presencia––. No sé si habrá más (vamos cumpliendo años), no me gusta hacer planes a largo plazo, pero de lo que sí estoy seguro es que en la mente de todos, los que hemos estado y los que en alguna ocasión lo han hecho, dedicamos este "Tour del Carlit" a la memoria de ellos.
Gracias a todos y especialmente a Maite, esforzada compañera en la montaña, por estar siempre allí, a mi lado.

jueves, 1 de agosto de 2019

TOUR DEL CARLIT (I)

            Otro año más y van... nos juntamos un puñado de hombres y mujeres unidos por esta bendita afición a la naturaleza que las montañas nos regalan, y, unidos también, por la amistad que esas montañas forjan en quienes las abrazamos con el cariño que ellas nos demandan.
       Esta vez somos nueve los autoproclamados "Estalentaos", cuatro se quedan en Zaragoza aquejados de diversas dolencias que, espero, superen de inmediato. En esta ocasión seremos guiados por Armand, amigo de caminar por lugares alejados de las muchedumbres que recorren los principales senderos de estos valles. Junto con su pareja, nos cuenta, se dedican a diversas actividades como yoga, montaña, submarinismo, etc. "Yoga Rando".


Espejo.
        ¿Adónde vamos?: vamos a descubrir una parte de los Pirineos desconocida para nosotros. Pero, ya en casa, la sensación de esta travesía es que nos ha sorprendido por su belleza, por sus amplios valles hundidos bajo hermosas montañas, por la gran cantidad de lagos y ríos, por el ruidoso y alegre verde de sus prados que alimenta al ganado vacuno y equino, por el colorido de sus flores y la dureza del granito que, junto a algunos neveros, crean un paisaje realmente elegante y fino. En el centro geográfico de nuestro recorrido se encuentra el Puig o Pico Carlit, que con sus 2921 metros de altura nos invitará a coronarlo (ya veremos).
Clavel del pastor
        Gracias a la humedad, atlántica por un lado, y mediterránea por otro, en el suelo de estos valles encontramos una flora extremadamente diversa: aromáticas, coloridas, medicinales, tóxicas, endémicas... El árbol que, con permiso del avellano, destaca en el lugar que el prado y el rododendro se lo permiten, es el pino negro.
           Marmotas, ciervos  isards (rebecos, sarrios), se dejan ver y, en el cielo, águilas, buitres y las bulliciosas chovas sobrevuelan un cielo que se nos ha mostrado azul en casi todo el tiempo.
              El día 20 de julio, como de costumbre, en un restaurante de carretera, nos unimos las fuerzas de Jaca y Zaragoza para dar buena cuenta de las reservas de "güevos", y continuar viaje hasta Angosutrine.
En los Baños de Dorres.
          La tarde la pasamos dándonos el placer de meter las nalgas (y el resto del cuerpo) en las calientes y sulfurosas aguas de los Baños Romanos de Dorres. ¿Romanos?, no sé. Cuentan que las centurias de Roma ya habían acondicionado unos baños en Dorres aunque los vestigios datan de la edad media. En aquel tiempo, los campesinos utilizaban el agua caliente de la fuente de Dorres para un uso doméstico, sin instalaciones sofisticadas.
             Al salir del agua, alguno de nosotros comenta la sensación de suavidad de la piel pero la realidad es otra: a fecha de hoy "cada cual con lo suyo".
             Aunque lo comentaré más adelante, en nuestro paso por el pueblo de Dorres vemos el actual lavadero. Allí se lavaba la ropa y las pieles y lana de las ovejas. Caliente y sulfurosa, esta agua era especialmente eficaz para lavar la lana en bruto de las ovejas. Nos cuenta nuestro guía, Armand, que en la actualidad todavía se usa para lavar las alfombras. 
              Terminamos esta jornada previa al Tour del Carlit con una rica cena y una mejor dormida para, al día siguiente, comenzar la travesía de este 2019.
           Jornada a jornada, voy a intentar resumir las andanzas de tan dignos personajes por las montañas de la Cerdanya gala, en un par de entregas, pues, seguro, las cosas a plazos son mas digeribles, así que... ¡Hale!.

Día 21 de julio de 2019 (De Enveitg a Porté Puymorens)
Primeros pasos.
           Una de las mozas, algo indispuesta, se queda en cama. El resto, en un microbús, nos acercamos hasta un lugar (1400 m.) por encima de Enveitg que, entre prados en los que pastan vacas y caballos,  caminamos con la alegría que nos caracteriza por una senda que nos lleva al Coll de Béna (1580 m.).
          Entre avellanos y vallas eléctricas, Armand intenta que alcancemos la cresta que marca el pico de Béna pero, la cada vez más escasa actividad ganadera conlleva que la vegetación crezca obstruyendo nuestro avance y poniéndonos en nuestro sitio, o sea, en la aldea de Béna, cosa que logramos no sin dificultad.
¡Que no se puede pasar!
Con Félix y Chema en el Coll de L´Home Mort.
               A partir de aquí, la senda asciende sin compasión para con los más débiles: unas veces por prados adornados por gencianas lutea, otras cruzando ríos y barrancos y otras ante la dulce mirada de las vacas, hasta alcanzar el Coll de L´Home Mort (2290 m.)
            No sé si el nombre es el más adecuado (yo le llamaría el Coll de la faim morte), pero sí un buen lugar para acallar los sonidos gástricos que, desde hace rato, claman compasión. Armand, francés él, debe adaptarse al horario de comida del hispano y a beber vino en bota; a lo primero no logrará adaptarse, a lo segundo aprende rápidamente.
             Con los deberes cumplidos comenzamos el descenso por un impresionante bosque de pino negro con ejemplares espectaculares. Abajo, a nuestra izquierda, el río Carol labra un profundo valle en el que se asienta el pueblo de Porta, tan cerca de nosotros como de Andorra.
Caco, Sara y Maite en un impresionante pino.
Localidad de Porta en el Valle de Carol.
Hay que recuperar líquidos.
            China, chana, ya se ven los edificios de nuestro destino: Porté-Puymorens (1620 m.) al que accedemos atravesando un puente sobre el río Carol y tomando por asalto el primer garito que encontramos para dar buena cuenta de sus existencias de "bier". Se trata de una estación de esquí, ahora con nula actividad invernal, que ofrece alojamiento a los caminantes.
                     Nos espera la moza que se había quedado en Amgoustrine, tiene mejor aspecto. Nos cuenta que ha subido en taxi por un precio que mejor no comentar.
           Duchas, llamadas telefónicas a familia, mensajes, etc, y, tras la cena, todos a dormir que esto no ha hecho más que empezar.
            Bonne nuit.
Datos técnicos.
Recorrido
Perfil:
Distancia, 16 Km.
Desnivel ascendido, 1159 m.
Desnivel descendido, 825 m.
Día 22 de julio de 2019 (De Porté Puymorens al refugio de Besines)
Frescos y lozanos... sobre alfombra de flores.
           Ya estamos todos, La moza indispuesta se ha recuperado. Con Armand somos una decena de animosos guerreros ansiosos de comernos este trozo de la Cerdanya.
          Tenemos por delante dos días con final en refugio, por lo que cargamos las mochilas con algo más de equipaje, comida y abundante agua; el cielo nos anuncia un día de "mucha chicharrina". Crema protectora, y a darle al calcetín que hoy empezamos ¡p´arriba!.
        Frescos y lozanos, abandonamos Porté-Puymorens (1620 m.) atacando el sendero que se va abriendo paso entre una alfombra floral, sendero que cruza un par de veces la serpenteante carretera que, a través del puerto d´Envalira, conecta con Andorra. Algunos recordamos el trekking que realizamos hace un par de años del que deje constancia en esta página y en esta otra.
Flores y mochilas.
Mama marmota.
                 Se nota que la etapa de ayer ha puesto a punto algunas deficiencias físicas, el personal sube que se las pela, y, casi sin darnos cuenta, hemos alcanzado el Coll de Puymorens (1900 m.); la sombra de una autocaravana  nos sirve para echar un trago de agua.
              De nuevo, el prado se torna en florida alfombra, más si cabe porque Armand nos guía fuera de la ruta que se encuentra a nuestra izquierda.
           El valle que estamos remontando, curiosamente llamado D´en Garcia, no solo nos regala vistas, agua y flores: unas jóvenes marmotas vigiladas desde el alto de una roca por su madre, van y vienen deleitándonos con sus correrías. Yo que cierro la comitiva, me deleito con el tendedor que Benjamín se ha montado en la mochila.
Valle d´en Garcia.
                 El valle es largo, lo cual no obstaculiza para que vayamos haciendo algún alto y para que Armand nos explique algunas cosas relacionadas con las plantas y sus virtudes. El agua brota por mil lugares y las ranas saltan a nuestro paso; algunos caballos lucen rubias crines.
               El camino se va empinando, arriba se adivina un collado, los más atléticos del grupo se adelantan a coronarlo, el resto no tardan en hacerlo: hemos alcanzado la Portella de la Coma D´en Garcia (2520 m.).
                Antes de iniciar el descenso nos desviamos unos metros hasta el cercano lago o estany Coma d´Or para cumplir con el rito diario de comer y, de paso, probar la temperatura del agua (no está mal).
Restaurante y chapuzón.
Añadir leyenda
               El descenso lo iniciamos entre verdes y floreados prados que se asientan compartiendo lugar con  grandes bloques de granito.
                 El río de la Coma d´Or, nos sirve de guía, allá abajo vemos el refugio que será nuestro destino. Pero para eso queda mucho, entre este y nosotros se abre un gran y profundo valle que acoge el embalse de Besines.
              Parece que nuestro camino debe recorrer una senda que la vegetación ha engullido: el rododendro pone a prueba la capacidad de resistencia de nuestras pieles; los agujeros que se esconden bajo la vegetación ponen a prueba la dureza de las garras; la humedad que envuelve rocas y raíces ponen a prueba la adherencia de las botas...
¿Dónde está el sendero?
Llegamos al refugio.
                En fin, entre penas y risas, con las tabas en su sitio y los huesos enteros, alcanzamos el puente que cruza las aguas del río (2010 m.). Ahora toca ascender hasta el refugio que antes veíamos "allá abajo" y que ahora está "allá arriba" y alcanzar el de Besines (2104 m.), alojamiento que nos acoge con unas templadas birras.
             Generalmente, en un refugio de alta montaña como este, al atardecer hace algo de frío pero este verano está siendo verdaderamente cálido en estas y otras latitudes. No obstante, el ambiente montañero se palpa entre la gente que nos encontramos aquí.
              Para acabar la jornada, solo nos queda cenar y alojarnos en el dormitorio ubicado en el sótano del refugio para, todos juntos, en lo más profundo del sueño, interpretar bellas melodías nocturnas.
                 Zzzzzzzrrrrrrr

Datos técnicos
Recorrido
Perfil:
Distancia, 11,4 Km.
Desnivel de ascenso, 1046 m.
Desnivel de descenso, 580 m.
Día 23 de julio de 2019 (Del refugio de Besines al d´en Beys)
¿Preparados?
                Jornada corta, aunque por eso no menos exigente, pues no olvidemos que transitamos por alta montaña y en terreno sembrado de grandes bloques de granito que hemos de salvar una y otra vez.
            Desayuno montañero, ración de crema, foto de arranque y ¡p´alante!. Difícil de creer, pero a estas tempranas horas, (8 am) lucimos "manga corta" para descender hasta lo más profundo del arroyo Coume d´Agnel.
              Alborea en lo alto de la montaña, las flores rinden culto al sol, también a los "estalentaos" que caminamos salvando algunas zonas encharcadas. Algunos neveros ejercen de decorado para las fotos de rigor.
Alborea.
Tocando granito.
             Poco a poco las aguas se embravecen anunciando que el camino también lo hará. Así es, la ribera da paso al sendero que se empina con ganas para alcanzar el Coll de Coma D´Anyell (2470 m.), no sin antes ponernos un montón de obstáculos graníticos que el personal salvamos con la destreza que cada cual posee.
          Nada más iniciar el descenso, el sendero se divide en dos: hacia el sur se desvía el GR.10 (equivalente al GR.11 español) que se dirige hacia el lago que nosotros alcanzaremos en un par de noches. Nuestro camino sigue de frente, a nuestra izquierda divisamos parte del lago Lanux, del que dicen es el más grande de los Pirineos. Sobre él se eleva, provocadoramente atrayente, el pico Carlit, allí nos espera pero eso será otro día.
Un poco de hielo en el coctel del Carlit.
En el Coll de Coma D´Anyell
Estany de Faury.
                Nosotros nos acercamos a otro lago más humilde, pero no por eso menos hermoso, con la intención de comer y darnos un baño que nos alivie este sofocante calor. Se trata del estany de Faury, rodeado de vertiginosas paredes y carente de un palmo de sombra en la que cobijarnos. Afortunadamente, el frescor del agua y alguna pequeña sombra alojada bajo rocas, ayuda a digerir el condumio de ese mediodía.
           No hay siesta, si no queremos socarrarnos hay que abandonar el lugar y seguir el camino que ahora nos conduce hacia la Portella d´Orlu, divisoria de la reserva nacional de la fauna.
La montaña amarilla.
Genciana lutea.
Arnica.
Clavelina de los cartuchos (Dianthus carthusianorum).
Llegando al refugio d´en Beys.
            El camino va descendiendo entre bloques de granito y más lagos. Nos llama la atención el color amarillo de una de las paredes de granito que vemos a nuestra derecha, nos cuenta Armand que se trata de un liquen.
            Entre piedra y piedra, la flora nos enseña hermosos ejemplares como el árnica, acónito, genciana lutea, siempreviva, lilium... en fin todo un orgasmo de colores y olores.
            Recorremos, de cabo a rabo, la orilla del lago d´en Beys por el que accedemos al refugio del mismo nombre (1970 m.).
             Nos llama la atención las familias, niños incluidos, que pernoctan aquí. Nos cuentan que, a dos horas de camino, hay un parking y suben. algunos con la intención, para que los churumbeles beban de esa poción mágica que es la montaña.
                Buena cena y mejor noche, se nota que llevamos la mitad del trekking, ¡esto va que chuta!.
                Bonne nuit
Datos técnicos
Recorrido
Perfil:
Distancia, 8,8 Km.
Desnivel de ascenso, 550 m.
Desnivel de descenso, 676 m.