martes, 6 de diciembre de 2016

DE TRONCEDO A PANILLO (GR-1)

Día 3 de Diciembre de 2016
¿Llegaremos?
     Con puntualidad y niebla británica, en un renqueante autobús partimos hacia el norte cuarenta (más uno) mozos y mozas con destino a tierras del Sobrarbe y la Ribagorza.
     Por el número de participantes me sería fácil alguna ocurrencia de comparaciones con aquel cuento (Alí Babá y los cuarenta ladrones), pero podría confundirse con ese otro, más actual, relacionado con la cantidad de ladrones que campan por los despachos de las Hispanias.
      Hasta tierras de la Hoya de Huesca, la niebla nos impide ver la luna que, desde su anterior y magnifica aparición, tímidamente comienza a asomar.
        Con termómetro bajo cero, en Graus nos detenemos a desayunar y aliviar penas internas. Lamentablemente no da tiempo de meterle al cuerpo un buen trozo del mejor de sus manjares: "la longaniza".
Troncedo
       De nuevo estamos montados en el bus que se niega a acometer las curvas y cuestas de La Fueva con la misma alegría que las tomaremos nosotros por los senderos.
      Nos disponemos a recorrer parte de la GR.1, una de esas travesías que nos preparan los del Stadium Casablanca en la que las sendas, no solo te llevan por montes y barrancos, sino que además, atravesando pueblos, aldeas, pardinas, corrales, molinos, etc., sientes más de cerca esas gentes que pueblan o poblaron estas tierras altoaragonesas.
        Nos apeamos en Troncedo, el autobús tiene que realizar algunas maniobras en una estrecha carretera para dejarnos en el lugar de partida de hoy. 
            Por su ubicación, sobre lo alto de una roca comunicada visualmente con los recintos fortificados de Muro de Rodas y Samitier, desde Troncedo los ojos se nos van sobre una de esas vistas que se repetirán a lo largo de la jornada con la estampa más hermosa del Pirineo.
Ni el fotógrafo es Alí Babá ni estos son los cuarenta ladrones.
Torre del Castillo de Troncedo.
          Tiene, Troncedo, un castillo del que solo queda la torre mayor de forma pentagonal y el inicio de un torreón rectangular. La torre tiene ventanas semicirculares en cada cara de la planta superior y es     obra de sillarejo, es posible que del siglo XI.
          La carretera divide el pueblo en dos sectores, un poco más alejada se encuentra la barriada de Santo Ángel, donde se encuentra una iglesia románica del siglo XI.
        Aquí, la iglesia románica del siglo XII, está dedicada a San Esteban. Tiene nave rectangular y ábside semicircular. Son posteriores las capillas en los laterales. A los pies encontramos la puerta, adovelada y con bisel, con su atrio. La torre tiene tres cuerpos, más el remate, y aspilleras. Parece ser una construcción del siglo XVI.
     Arrancamos, bien abrigados,  por una calle hormigonada y helada que, en descenso, tomamos con precaución para no resbalar.
         Poco a poco vamos dejando las calles de Troncedo para seguir bajando por una senda que discurre entre carrascas. Abajo ya se ve el siguiente de los pueblos que vamos a atravesar, pero aún tenemos que salir a una estrecha y solitaria carretera que nos va acercando hacia Salinas de Trillo, pequeño pueblo que se encuentra bajo las faldas del monte San Marcos coronado por la ermita del mismo nombre.
Iglesia de la Asunción.
Con Maite. Al fondo Casa Palacio.
      ¿De donde le viene la toponimia de Salinas?. Bajo sus casas se abisma un profundo barranco con manantiales salinos, que permitieron la explotación de sal en el pasado, éstas suministrarían sal a todo el valle de La Fueva y otros lugares.
      La iglesia parroquial está dedicada a la Asunción, de estilo románico del siglo XII. Consta de una nave cubierta de bóveda de medio cañón y ábside semicircular. Tiene capillas laterales gemelas. Entre la arquitectura civil destaca "Casa Palacio" mansión fortificada construida sobre pedestral calizo, en el siglo XVI.
-¿Ande van esoooos?
      Tras un breve descanso en los alrededores de la iglesia, reemprendemos el camino.                    Seguimos unos metros por la carretera, a nuestra derecha, encaramado sobre una roca, un buitre observa con atención el paso de los amigos de Alí Babá. El bicho, abrigado con bufanda de pelo natural, parece algo tímido pues gira el cuello y nos mira de reojo, no sé si por vergüenza o por provocación. Y de nuevo, mi cálida mente me sugiere recordar a esos otros buitres de guante blanco, carroñeros donde los haya, y amigos de lo prójimo.
   Pero, a lo que vamos. Ochocientos metros por la carretera y la abandonamos por un sendero que sale a nuestra izquierda en dirección a Trillo. El camino va salvando fajas aterrazadas del terreno y, de una a la otra, los ribazos ponen a prueba la destreza de los menos habituados a estos menesteres.
Trillo.
      El núcleo de Trillo, encaramado sobre una peña, lo dejamos a nuestra derecha. Destaca su iglesia dedicada a S. Andrés y las ruinas, cubiertas por hiedra, de lo que fue su abadía.
           El sendero presenta una traza reciente pues vemos que el primitivo, según me aclara Félix, tras atravesar la población en ruinas, descendía por un barranco, ahora cubierto por la vegetación.
          Seguimos descendiendo hasta cruzar el barranco de Trillo en el que la niebla asoma con aspecto de fumarola. Pese a que el "boss Armando" intenta colocar unas piedras para vadear las aguas, hay quien pone a prueba la impermeabilidad de las botas.
               A partir de aquí vamos de "subidón" por un bosque en el que encinas y pinos libran una dura batalla por hacerse con el poder de este sorprendente rincón de la geografía.
Estupa de Caneto.
         Arribamos a las afueras de Caneto, pueblo que, como otros, la Confederación Hidrográfica del Ebro se encargó de expropiar y, posteriormente, devolver a La Fueva. Algunos nos introducimos en su interior y observamos como en la actualidad, gracias a gentes que han llegado de las ciudades, se están rehabilitando casas del siglo XVII y XVIII y una ermita posiblemente del siglo XVI dedicada a Santo Domingo. También destaca por su exotismo una Estupa Budista construida por algunos de sus habitantes en los años 90.
       De nuevo, ya reagrupados, seguimos la marcha sin dejar el sendero GR.1. La senda es de un cómodo trazado que desciende suavemente hasta cruzar el Barranco Clamosa. El entorno está salpicado de robles, encinas, carrasca y alguna sabina.
Barranco de Pano.
       En el cielo observamos el vuelo de un buitre y aquí abajo, un carbonero entona esa repetitiva melodía que lo caracteriza. Por otro lado, el batallón del Stadium se va comiendo millas sin parar pues ya llevamos una docena de kilómetros y...hablando de comer, el vacío que siento en mi interior, tan solo es comparable con el cerebro de nuestros administradores.
     Pero -"paciencia amigo" que para la comida aún queda ¡ganársela!.
     Cierto, vamos a comer en Pano y ¡leches, vaya cuesta!. Cruzamos su barranco pintado de escarcha que vierte bravamente sus aguas y "p´arriba".
           No sé si será por el hambre o porque están fuertes, pero los que me preceden, Maite y Luis, se plantan en un santiamén en las calles de Pano.
        Al igual que Caneto, Pano fue víctima de los caprichos embalsistas de la época más oscura de nuestra reciente historia, pues quedó abandonado en los años 60 a consecuencia de la construcción del embalse del El Grado y de la despreocupación de las administraciones por dotar de infraestructuras adecuadas a determinadas zonas del medio rural.
Pero no sé si es porque este pueblo, a camino entre Torreciudad y el complejo budista de Dag Shang Kagyu, o por alguna otra razón, y a sabiendas  de que un servidor no es de milagros, os aseguro que aquí se produjo uno: 
Pano.
     "Una tarde de verano de 1988, un suizo llamado Kurt Fridez alcanzó en bici el alto de La Collada. Desde ese balcón divisó, sobre un risco, el pueblo deshabitado de Pano. La luz lánguida del atardecer coloreaba de mostaza los muros de las casas confundiéndolos con las paredes verticales de la peña. Este es mi lugar, pensó Kurt.
       El amigo, que tonto no es, hizo fortuna con los negocios de la familia. Le apeteció dar la vuelta al mundo... y la dio; le apeteció darse unos baños por las playas de Tahití... y se bañó...
       Pero claro, semejante vidorra le aburría y un día, sentado en un tren de regreso a Basilea, recapacitó y dijo ¡tengo que cambiar de vida!.
    Y ya está, respaldado económicamente por una fábrica que tiene en Suiza, se pasó por el Ayuntamiento de Graus, ya que Pano es una aldea que pertenece a este municipio, para preguntar por los propietarios de las ruinas. Le remitieron al Catastro de Huesca, donde le atendió un funcionario estirado de bigote fino. -Un burócrata franquista- aseguró Kurt. Les dijo que no disponían de esos datos, pero no era cierto. Tras días de intentos, consiguieron que el funcionario atendiera la petición y que les enseñara un plano. 
      Posteriormente volvió para reunirse con los doce propietarios que la gestoría había localizado y como estos no eran tontos, duplicaron el precio. Olieron el dinero. No consiguió alcanzar un acuerdo general, de hecho todavía hoy existen casas que no le pertenecen.
          Sin embargo en la actualidad está en proceso de recuperación gracias a la labor de la Fundación Pano y de Kurt Fridez, su fundador, que lleva desarrollando desde el año 2002 un proyecto de reconstrucción que pretende devolver la vida a Pano manteniendo su estructura original y respetando el medio ambiente". 


Improvisado comedor.
    Me he extendido en esto, puede que demasiado, pero... ¡para una vez que me creo un milagro...!
    No obstante, la información la he sacado de una web en la que "sus mujeres" cuentan esto y más (Está aquí). 
          El resultado es que Pano ya tiene Albergue, se están reconstruyendo varias de sus casas, se trabaja en alguna vía ferrata; las grúas, andamios, cuerdas, sacos de cemento, etc., delatan el resurgir de este "milagro".
         A la salida de Pano, bajo la atenta mirada del "suizo", por fin conseguimos acallar esa especie de "grupo heavy" que rasca con fuerza las cuerdas de la guitarra estomacal.
Antigua construcción
       Y para hacer la digestión, nada como una subidita a una ermita, así que, mochilas en la espalda, recorremos un tramo de la pista asfaltada que llega hasta aquí y tomamos una senda que sale a la izquierda y con un desnivel suficiente para que el bocata ingerido se baje a los pies.
         La cuesta nos lleva a la ermita de San Antón, precedida por varias edificaciones de mampostería, todas ellas en estado de ruina, que debieron se corrales.
Esta ermita, construida con piedra de arenisca, alternando la mampostería y el sillarejo fue, en el siglo XI, la iglesia del monasterio de San Juan bautista.
Ábsides de la ermita.
      Aunque rodeada de bastante vegetación, desde el exterior de aprecia la existencia de tres naves, de las que la central es ligeramente más elevada, y triple cabecera semicircular alineada irregularmente. Los ábsides se cubren con bóveda de cuarto de esfera y las naves con medios cañones sobre arcos fajones, que dividen el espacio en cuatro tramos en la nave central y en tres en los laterales. 
        Existen tres puertas en el edificio, dos de ellas cegadas (en los muros oeste y sur). La puerta original se abre en el muro sur, en arco de medio punto doblado, rematado por una estrecha losa horizontal.  En cada uno de los ábsides hay una ventana en arco de medio punto de doble derrame. 
Puerta principal.
        En los ábsides se conserva una decoración que imita los esquemas lombardos, como la disposición de una banda de arquillos sobre ménsulas, coronados por un friso de dientes de sierra que queda parcialmente oculto por el tejaroz de losas.
      En el interior, observamos la impresión de rusticidad que ofrece, tanto por los desviaciones en el ensamblado de arcos y soportes como en el trazado de bóvedas, así como la falta de cuidado general y la torpeza con que se ha ejecutado la decoración de los ábsides parecen indicar que se trata de una obra de imitación, en planes y decoración, de la tradición lombarda interpretada por canteros autóctonas con resultados de escasa calidad. 
Un par de "santos" en el interior.
            Un sendero que parece poco frecuentado, nos lleva de nuevo a la carretera desde la que sale un camino que sube a la "santa encina", un ejemplar que corona el Monte de la Encina. Se trata de un gran ejemplar rodeado por banderas de oración tibetanas, así como varios hitos de piedra. Alguien comenta que subiendo allí, quedas purificado (¿?).
El Monte de la Encina.
       Aunque "fuera de programa", algunos tiramos "p´arriba", con la esperanza de que nuestros pecados, nuestros defectos, la mala leche, peor café y la acumulación de años, desaparezcan "in perpetuum".
        Llegados al "arbolico", algunos lo abrazamos, le mostramos nuestros respetos, pero el resultado es desesperanzador: los años siguen ahí, el café y la leche ya los hemos tomado por la mañana en Graus, los defectos se pueden comprobar en este servidor y los pecados...¡yo ya subía sin ellos!.
         ¡Ah!, pero lo que sí nos transmite este paraje es la sensación de encontrarnos en el centro de un gran espectáculo, rodeados del mejor de los decorados que uno pueda imaginarse. Son 360º de Pirineo, Prepirineo, Guara... Desde Collarada hasta los Malditos, con la pirámide de Cotiella ante nosotros y el Turbón llamándonos (habrá que ir). Los embalse de Mediano y El Grado, La Fueva y, bajo nosotros, ese mundo, mitad espectáculo mitad recogimiento, que es el centro budista Dag Shang Kagyu al que, tras descender del monte, nos dirigimos.
Cotiella.
Turbón

         Tomamos una senda que baja hacia el fondo del valle, alguien dice que lo debemos hacer en silencio y así procedemos. ¡Ya quisiera la fauna de los montes que recorremos, gozar de tal silencio!. Pero, como en todo, ya se sabe: ¡caña al mono que es de goma!.
Monasterio.
         Este centro de culto budista es un sorprendente multicolor refugio espiritual, presidido por la Estupa, característica arquitectura budista, en la que se han pintado las 35 imágenes de Buda; separado está el templo. El colorido y los remates de aleros y linterna, previenen de su contraste interior: alfombras, lámparas, muros y representaciones, donde el color gana en fuerza a la materia. El monasterio se encuentra separado, lo hemos visto en la bajada.
       A quienes estuvimos por tierras de Nepal, nos invade el recuerdo, eso sí, guardando las distancias pues en poco o nada, por mucho que lo intentan, se parecen los monasterios tibetanos a este curioso lugar. Y no me refiero tan solo a la construcción, ni al "mercedes" aparcado frente al monasterio, ni a las "Nike" que se quitan para entrar al interior; es el ambiente, el lugar, las reglas y advertencias... Bueno, no es más que mi impresión, no se me tenga en cuenta pues soy persona algo difícil.
Estupa.
     Los monjes de Panillo, muy esotéricos y misteriosos, llamados Karmapa o bonetes amarillos, proceden del Monasterio de Sonada en la India. El entorno quiere imitar al Tibet (¿?): mástiles con banderas y gallardetes escritos con oraciones que el viento mueve y se convierten en oración permanente. Campanitas entre los pinos, que al sonar dan gloria a los de arriba y alegría a los de abajo. Vida austera, sencilla, muy radical, siempre tras la perfección mental y la espiritualidad.
   Recorremos el Monasterio, la estupa principal (tiene 107 más), los molinillos de oración, el parking y... allí está el autobús esperándonos para sacarnos de este "santo lugar", eso sí, lo hace igual que en la ida. ¡renqueando!.
     Y nada, hemos desentumecido las tabas que, tras dos semanas a dique seco, ya pedían guerra y había que sacarlas a pasear y, ¿qué mejor que hacerlo en compañía de estas mozas y estos mozos del Stadium Casablanca?.
          Entrando en London, perdón en Zaragoza, echamos en falta las palabras que nos suele ofrecer Caco y que bajo esta espesa niebla, quedarían grabadas en el halo de la "Inmortal Caesaraugusta". Pero la moza se encuentra con cuerpo caribeño y mojito en mano.
     Hasta pronto.

MI RATÓN









DATOS TÉCNICOS

Recorrido

Perfil.
Distancia: 17 Km.
Desnivel acumulado +: 765 m.
Desnivel acumulado -: 912 m.

martes, 29 de noviembre de 2016

EL GPS (Pequeña introducción)


Con mis amigos José Antonio y el GPS.
           Ya tenía ganas de asomarme a la calle y ver llover, ver como los embalses y ríos beben agua hasta saciarse, ver cómo las hojas de los árboles perennes lavan su cara y alfombran los caminos, ver y escuchar los pájaros cantar con alegría. 
        Nosotros que nos somos ríos, ni árboles, ni pájaros vemos pasar estos días con ese sabor agridulce de “finde en mesa camilla" dibujando no sé qué en el vaho de los cristales de la ventana y con la “Viejamochila” más parada que mis garras. ¡Esto no puede ser!. 
   Así que aprovecho para parir esta entrada impulsado por esos amigos que se han comprado el “aparatico ese”, que te lleva por el buen sendero y…-José Luis ¿cómo funciona el chisme este?. 
El "aparatico".
Llegamos gracias al GPS.
    Vamos allá. 
    Primero y fundamental es que sepamos orientarnos como siempre, con nuestra brújula, nuestro mapa, las pistas del terreno que nos rodea y el sentido común. La tranquilidad y relajamiento que nos proporciona el GPS, no puede llevarnos a olvidar que en cualquier momento se puede averiar, agotar la batería, perder la señal (suele ocurrir en algunos barrancos angostos). 
         Mi opinión es que hay que usarlo siempre, aunque las salidas al campo las conozcamos, sean fáciles o vayamos acompañados de los veteranos del terreno. Conviene familiarizarse con el dispositivo, o puede ser que un cambio brusco del tiempo nos deje una visibilidad de dos palmos y medio. Y en esto, no hay veterano que valga, lo digo por experiencia. 
     Hay varias marcas de navegadores GPS, aunque el más extendido es Garmin con toda su variedad de dispositivos. El mío es un Dakota 20 y hasta la fecha ha funcionado incluso en el trekking de la Alta Ruta del Everest con alturas de hasta 5545 m y bastantes grados negativos. Seguro que los hay mejores, no quiero vender nada. 
      Para su manejo es imprescindible tener instalado en el ordenador el programa “Base Camp” de Garmin (gratuito) en sus versiones para Mac o Windows (para el último existe Map Source, algo desfasado). 
          Lo más elemental para poder manejarlo en nuestras salidas es el conocimiento de varias cosas: el mapa, el point (punto) el waypoint (punto en el camino), el track (trayecto) y algunas otras de menos importancia.
Vista de Base Camp (ordenador)
El Mapa.- 
      Podríamos guiarnos en nuestra marcha sin mapa instalado en el dispositivo, bastaría con seguir una línea trazada en la pantalla, pero careceríamos de más referencia que eso. Lo correcto es instalar la cartografía de la zona en que nos vamos a mover para que esa línea tenga algún sentido. Para ello necesitaremos manejar esos mapas tanto en el ordenador como en nuestro GPS. 
       Existen diferentes cartografías de pago ofrecidas por Garmin y aquí sí que no puedo vender marca pues los precios de su cartografía me parece desorbitados. En internet existen varias páginas que, de manera altruista, nos ofrecen abundantes mapas. En este blog, Viejamochila, encontraras alguno de los enlaces que llevan a ellas. 
      Los debemos descargar y una vez en el ordenador, cargar en nuestro GPS aquellas partes que vayamos a necesitar o, incluso, el mapa completo; todo depende de la capacidad de la memoria del aparato o de la tarjeta SD instalada. 
Topo Hispania cuadriculado para elegir las partes a descargar..
Waypoints sobre el track.
El Point.- 
     Es un punto localizado en cualquier lugar de la tierra y referenciado mediante el sistema de coordenadas utilizado por el GPS (geográficas o UTM). Lo va almacenando automáticamente el dispositivo. Cuando descargues un track, estás descargando una sucesión de puntos. 
Waipoint.- 
       Es un punto que, desde el ordenador, hemos descargado en nuestro GPS o que introducimos manualmente en el dispositivo durante la marcha referenciando cualquier lugar que creamos importante al que, además de las coordenadas, se le pueden añadir más datos como nombre, icono, número, color, etc. 
El track nos lleva (las piernas también).
Track.- 
           En el momento de salir al monte es, a mi entender, lo más importante. Se trata de una sucesión de puntos y waypoints concatenados que definen un recorrido realizado realmente y almacenado automáticamente por nuestro GPS.       Como he dicho, cuando hablaba de los mapas, debemos conocer el número máximo de puntos que nuestro terminal puede almacenar en cada trayecto. Contra más información contenga el track, mas elementos de orientación tendremos. 
          Una vez realizado el recorrido, en nuestro GPS se ha creado un track (lo vemos en pantalla) que podemos guardar y descargar en nuestro ordenador. Incluso podemos descargarlo en Internet para que otros colegas puedan hacer uso del trabajo realizado por ti. La web más importante, aunque no la única, es Wikiloc, una gran base de datos de la que más adelante hablaré. 
Otros.- 
       Track Back (Trayecto de Vuelta): Si nos perdemos por cualquier motivo o simplemente necesitamos regresar al punto de partida, nuestro aparato seguirá fielmente todos los puntos por los que hemos pasado en el camino de ida, aprovechando el track que se ha ido almacenando. 
        Go To (Ir a): Se trata de una función del GPS en la que le indicamos un waypoint al que nuestro navegador nos orientará para llegar en línea recta. 

Página de Wikiloc para ver un track.
          Como ya he comentado antes, Wikiloc es una gran base de datos de rutas que los usuarios vamos colgando y compartiendo con el resto de usuarios de la red. La mayoría de las veces son rutas que se han realizado sobre el terreno. Pero ¡ojo! mucha precaución con la ruta que nos descarguemos, conviene que nos informemos previamente de la corrección de sus datos, de las condiciones del terreno y de la dificultad, si no queremos llevarnos una sorpresa. Conviene cotejar varios tracks e incluso, comprobar con un mapa de si el trayecto es el correcto. Si no tienes ninguno a mano, puedes entrar y ver, e incluso descargar de la página del Instituto Geográfico Nacional (IGN), en el caso de España, y otros que puedes encontrar con el buscador.
Página de descarga de Wikiloc.
           ¿Y cuando los cuelgas tú?. Antes de esto, repasa tu track, puede ser que en algún barranco, cueva, etc. se haya producido algún rebote o eco de señal, Pero tranquilo, lo vas a ver en el ordenador con claridad y lo vas a poder corregir arrastrando los puntos por el camino que consideres que es el correcto. 
Tracks colgados.
       Para cargar o descargar tracks desde Wikiloc, el único requisito es que estemos registrados. 
     Una vez registrados, debemos entrar en la página con nuestro email y contraseña, y localizar el track que nos deseamos descargar. En este momento ya podremos utilizar la opción "dowload" que figura en lo alto de la web. 
         Nos descargaremos el track en formato GPX que tiende a ser estándar y reconocido por la mayoría de terminales GPS y programas. El fichero que se descarga incluye un único track con todos los puntos con los que se subió el track a la página web, por lo que nos proporcionará el mayor nivel de detalle. Se puede descargar de diversas maneras: 

  • Track simplificado a 500 puntos: El fichero que se descarga incluye un único track que estará formado como máximo por 500 puntos, por lo que Wikiloc filtrará  automáticamente el número de puntos del track original perdiendo algo de detalle pero asegurándonos que se puedan cargar en la mayoría de terminales GPS sin problemas. 
  • Dividir en múltiples tracks de, máximo, 500 puntos: El fichero que se descarga incluye varios tracks, cada uno con un máximo de 500 puntos para asegurarnos que se puedan cargar en la mayoría de GPS pero sin perder nada de detalle con respecto al track original. 
  • Y si el dispositivo lo soporta, el track con todos sus puntos y waypoints. 
Algunos "botoncicos"
           Y nada, cogemos el juguete y al monte, que hace buen día, y que siga así. 
     Estos son los temas elementales, luego cada dispositivo tiene más o menos” botoncicos”, pantalla más o menos grande, pero empecemos por esto que los demás irá saliendo solo. 
       Existe mucha biografía sobre el tema GPS. Tanto en librerías como en la red hay donde elegir para el completo manejo del dispositivo, pues son mil las posibilidades que te ofrecen estos diminutos aparatos. Recomiendo el Manual Completo de Carlos Puch (Desnivel). 
  El GPS es una de las herramientas que, junto con otras, es necesaria para evitar desagradables sorpresas con el fin de no convertir una jornada de esas que nos regala la montaña en un desagradable día.
     Hasta pronto.


martes, 15 de noviembre de 2016

PORTAL DE LA CUNARDA


Día 12 de Noviembre de 2016
          Si aquel toro que, cuenta la canción, se enamoró de la luna la pudiera ver ahora, el corazón le estallaría en mil pedazos pues se presenta, esta luna de hoy, en todo su esplendor: luminosa, grandiosa, cercana, desnuda, provocadora... Y no solo se muestra así para deleite del astado, también el hombre. como el mar, se siente atraído por este astro que, en una noche callada, su luz, su gran luz, inquieta los sueños de muchos ojos despiertos. Es la "Superluna".
El toro enamorado de la luna...
     Hace un año en estas fechas, Maite, Piedad y un servidor intentamos acometer esta sorprendente excursión por tierras colungueras con intención de llegar al Portal de la Cunarda, pero "los de las escopetas" nos lo impidieron, era día, tras un copiosos desayuno, de matar jabalíes.
           Hoy parece que se han ido a pegar tiros por otros lugares y no hay ninguna dificultad para que, algo más de una treintena de entusiastas esbarristas, realicemos la clásica salida de Noviembre en la que el sudor, la alegría y la gastronomía se unen en matrimonio para celebrar que, un año más, Esbarre sigue gozando de buena salud.
Colungo.
        Ya en carretera, camino de "L´Osca",  el alba despunta por levante, el norte nos enseña la palidez de Guara, sierra que, seguro, no dejaremos de visitar en este invierno que se nos va acercando.
       En la capital de La Hoya recogemos a los ilustres Javier, Elena y Jesús para, todos juntos, adentrarnos en las tierras del Somontano, con sus viñedos teñidos de amarillo, y llegar a Colungo, pueblo conocido por su tradicional destilería de aguardiente, y que se apiña en torno a la iglesia del siglo XVI dedicada a la virgen del Pilar (o columna), sobre la margen izquierda del barranco del Fornocal, afluente del río Vero. Todavía es posible hoy admirar varias muestras de la arquitectura popular aragonesa, tales como Casa Broto (S. XVI), Casa Notario, con escudo fechado en 1550, o Casa Abellanas (S.XVIII).
Barranco de los Pilones.
   Y es en Colungo, punto de desayuno, salida, llegada y...; lugar en el que, tras calzarnos las botas, comenzamos a caminar.
    Nuestros primeros pasos los hacemos por el camino de "Os Lavaderos" en el que destacan algunos huertos y una fuente que, sorprendentemente en este seco año, mana agua. 
      El camino es cómodo, cruzamos el barranco de Pilones para, pronto, cruzar la carretera (A-2205) y transitar la pista de Suelves que, bien cuidada, me recuerda mi reciente pasado laboral.
     Este tramo, en agradable subida, nos facilita mil y una charradas de "esto y aquello".

hacia el barranco
      Un vieja caseta y una encina nos indican que hemos de tomar una zigzagueante senda que desciende entre enebros, coscojas, carrascas, sabinas negrales y alguna encina. Descubrimos, también, algún madroño cuyos rojos frutos son víctimas de algunos de estos mozos de Esbarre (a fecha de hoy no se sabe si hay algún afectado).
     La "ley de gravitación universal" nos facilita llegar rápidamente al fondo del Barranco de las Palomeras por el que transitamos unos metros.
        La excursión dibuja un perfil de diente de sierra por lo que, de nuevo, comenzamos a subir.
Cantera de Arruellos.
         A nuestra derecha vemos una extraña y gran roca con unas caprichosas mordidas de formas redondas. Se trata de la cantera de Arruellos de la que se extraían los ruellos (muelas) de piedra para las almazaras que molían las olivas del rico aceite que da la zona. Me cuentan que aún queda alguna de las piedras extraídas de la cantera en funcionamiento. Le llaman, también, a este barranco el de "Arruellos".
          Ahora la senda se introduce en un pequeño carrascal hasta alcanzar lo más alto del Palomares desde donde divisamos varios barrancos que hemos de alcanzar: Tacho y parte del Fornocal.
Vignemale.
        Y como siempre que pateamos estos lugares, tenemos el consiguiente regalo. Alcanzamos lo más alto del Plano Vedal y, al Norte, descubrimos algunas de las más grandes cumbres del Pirineo iluminando con su blanco manto los ojos de mozas y mozos: Vignemale, Marboré, Perdido, Añisclo, Marías...
      Pero, hoy jornada de Fiesta Esbarre" es día de más regalos y hay que "caminar hacia ellos", cosa que hacemos descendiendo por una delicada senda que hay que atacarla con cuidado.
       Ahora nos metemos en el fondo del barranco del Tacho (o Baricolla) habitado por pinos, grandes bojes, romeros, quejigos, coscojas y romerales. Lo cruzamos para alcanzar una estrecha senda que discurre paralela al Tacho, que cada vez se torna más profundo.
"Güenas mozas" sobre el "Tacho".
      Llegamos a un punto, algo expuesto sobre la vertical del barranco, que "los angelicos de Esbarre" han equipado con una cuerda para facilitar su paso.
       Y cuando más profundo es el barranco, más altos nosotros y más cerca lo buitres que nos sobrevuelan, adivinamos el siguiente de los regalos de la fiesta. Asoma el inconfundible Portal de la Cunarda al que, no sin dificultad y zigzagueando entre coscojas, rudas, romeros, quejigos, aliagas y algún pequeño madroño, nos colocamos bajo este impresionante ventanal abierto por la erosión diferencial, testigo de primitivos lechos fluviales erosionados en las calizas de Guara.
El Portal de la Cunarda.
Ante el Portal.
En la bisectriz.
        Es impresionante la fuerza con que la naturaleza es capaz de crear estas verdaderas esculturas, cuyas paredes dan pie a la imaginación creativa de los artistas de hoy.
     El Portal de la Cunarda es tomado como decorado de estudio fotográfico en el que dejarse captar por las cámaras e inmortalizarse ante esta maravilla.
     Hay que regresar y, en principio, lo hacemos por el mismo sendero que en la ida, solo que ahora el trecho que hemos bajado en la aproximación al Portal se torna en subida y hay quien se acuerda de toda la familia de Isaac Newton.
           Nos reagrupamos en el cruce en el que nos desviamos para regresar por la pista de Suelves y cerrar el círculo que, por el mismo trazado de la mañana, nos lleva a Colungo donde nos espera el siguiente regalo.
El "boss" Julián.
      Se trata de la comida que en esta ocasión la realizamos en el restaurante "A Olla" dirigido por el amigo Dionisio.            Nos sirven unas "ollas" de alubias y ricas costillas de cordero acompañadas por un buen pedazo de longaniza, todo ello asado a la brasa.
      Y, con la compañía de unos chupitos del licor local, el amigo Julián, "boss mayor" entre los "bosses", nos dirige algunas palabras difíciles de oír, que no de escuchar, pues se ve que algunos de la mesa han ingerido el aguardiente de Colungo por las orejas, llegándoles pronto al cerebro. El Juli, con la sorna que le caracteriza, nos adelanta algunos detalles para el calendario del próximo año y en nombre de todos los "bosses" celebra que el grupo tenga vida. Yo no puedo más que reponderles, desde aquí, ¡gracias chavales!.
            Terminamos la fiesta con ¡más regalos!, esta vez en forma de sorteo de prendas de montaña que los agraciados tendrán a bien lucir sobre tan lustrosos cuerpos.
          En la vuelta, "el Morata" nos pone en el video del bus, unas fotos de un viaje que hicieron por Cazorla y otras de nuestro trekking por Madeira. 
       
             Sale la Superluna, se posa... Leonard Cohen

Tu fe era fuerte, pero necesitabas una prueba.
La viste bañarse en el tejado.
Su belleza, y el brillo de la luna, te superaron.
Te ató a la silla
de su cocina.
Rompió tu trono,
y cortó tu pelo.
Y de tus labios arrancó un aleluya.
(L. Cohen)

Hasta pronto.

LOS CLICS DE HOY





DATOS TÉCNICOS.
Recorrido.

Perfil.
Distancia: 11,8 Km.
Desnivel acumulado + = 648 m.
Desnivel acumulado - = 648 m.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

PEÑA MONTAÑESA

Día 29 de Octubre de 2016
Peña Montañesa.
       Con la resaca de una semana montañera que nos han brindado Os Andarines d´Aragón en tres jornadas dedicadas a la naturaleza y senderismo, magistralmente cerrada con la intervención del aventurero y periodista Sebastián Álvaro, Toño Luño y un servidor nos vamos a tierras del Sobrarbe con la sana intención de subirnos a lomo del monarca de este reino que es, nada más y nada menos, esa montaña que se asoma sobre río Cinca por la parte más occidental de una sierra que cabalga entre los ríos Cinca y Ésera, la Ferrera: hablamos de la "Peña Montañesa".
         Como mandan los cánones, Peña Montañesa tiene sus leyendas, Un de ellas la comenté en otra ocasión (enlace a ella); otra dice que este monte es la mismísima Bella Durmiente, petrificada por causa de un hechizo maligno; otra de las fábulas dice que se trata de Pirine, ya que su silueta se asemeja a los bellos contornos de una dama tendida sobre las tierras del Sobrarbe. Además, considerando que la bella Pirine fue enterrada en estos montes se supone que la Peña Montañesa es, posiblemente, su mausoleo. Así son las leyendas.
Guerrilleros.
        Por su estratégica posición fue, también Peña Montañesa, testigo de la Guerra Civil contra la agresión del dictador Franco. Hubo una importante línea de frente entre los fascistas (nacionales) y los demócratas (republicanos). Aún es fácil observar restos de trincheras en el monte de Santa Engracia y en la sierra de Araguás, pues desde allí controlaban la carretera de acceso a Aínsa-Bielsa-Francia.
         Las personas mayores todavía recuerdan que el conflicto bélico fue tan intenso que durante unos días los habitantes de algunos pueblos abandonaron sus casas para esconderse en las cuevas de la base de la roca de la Peña. Allí cocinaban y se calentaban procurando que no se viera el humo.
"Guerrillero Toño".
     Ya más tarde, durante la posguerra, las cuevas de la Peña Montañesa  fueron refugio también de una de las cuatro agrupaciones guerrilleras antifranquistas más importantes de toda la península: la Agrupación Guerrillera del Alto Aragón, encabezada por Villacampa.
       Los maquis resistieron en la clandestinidad en las cuevas de la Peña Montañesa hasta 1952, llegando incluso a instalar en una de ellas una imprenta para editar folletos de propaganda. La certeza del fin de los maquis se constató en 1956, cuando la Guardia Civil descubrió un zulo lleno de armas y munición en una de las muchas cuevas que ocuparon durante esos años.


          A estas alturas del año en que lo más lógico sería quedarnos en casa con el brasero humeando bajo la mesa camilla y los cristales de las ventanas empañados por la humedad de una lluviosa estación otoñal, ¡nada de nada!, este "veroño", seco donde los haya, nos ha echado de la cama y, temprano, estamos camino del Norte, por una carretera que Toño conduce tranquilamente entre la densa niebla que cubre el valle del Ebro.
San Beturián.
      En L´Ainsa, tomamos un ligero desayuno, aún no ha amanecido y las estrellas nos anuncian que, a pesar de "la rasca de l´albada", el día promete generosidad para esta pareja de "estalentaos".
     Por una retorcida carretera vamos en dirección a San Beturián (Victorián), real monasterio del que ya di cuenta en esta otra entrada de Viejamochila.
       Dejamos el coche en un nuevo aparcamiento que han habilitado, justo enfrente del punto en el que se inicia (1080 m.) por su cara sur, una de las rutas, la más clásica, de la ascensión a la mole pétrea de Peña Montañesa.
Ya alborea.
     Por ahora, arrancamos a caminar algo abrigados, pues el "astro calefactor" todavía anda arrancando motores. Además, las primeras rampas transitan por un espeso bosque de robles, quejigos, algún que otro pino y grandes ejemplares de boj, cuya sombra pronto da paso a una valiente y deslumbrante "lorenzo" (sol) que nos acompañará en toda la jornada.
        Poco a poco la vegetación va perdiendo altura, la senda todo lo contrario, su trazado en diagonal nos acerca a una especie de collado en el paraje denominado Poyuelo d´Arriba (1281 m), desde el que ya contemplamos las primeras vistas de La Fueva y Mediano completamente cubiertos por la niebla.
El monte entre niebla.
As Gotelleras.
      Bajo imponentes farallones, la senda avanza en zigzag, salvando algunos bloques, escondidos entre enormes erizones, que nos llevan a los pies de una faja rocosa (1453 m.) que vamos dejando a nuestra derecha.
      Poco más arriba, pintada sobre una roca, una inscripción señala la dirección por "La Faja del Toro", que no tomamos, otra vez será.          Seguimos y se nos abre otro murallón de roca al que denominan "As Gotelleras" que debemos de salvar, y dos son los caminos a elegir: el uno a la derecha, que hay que superar con una pequeña trepada, así que nosotros, que aún recordamos "la del Perdiguero", elegimos continuar por la senda, que aunque da un pequeño rodeo, está más adaptada a nuestros castigados cuerpos. Además, al ser más despejada de vegetación, las vistas van mostrando lo más bello de su esencia.
Bello paisaje (observo).
       El camino, por el momento, va suavizando su pendiente y se nos abre una verde ladera salpicada de pequeños bojes y traidores erizones. A nuestra derecha, un abrevadero y una cabaña, me recuerdan la anterior vez que, con once años menos, ascendimos esta montaña con los zagales de Esbarre.
        Hoy, esta zona de "Os Plans" presenta algo más de luz que en aquella ocasión y, como corresponde, nos detenemos a realizar nuestra primera parada, pues llevamos cerca de mil metros superados y el "motor ya pide gasolina".
        Pasan un par de mozas que nos saludan y nos desean buen provecho. Tampoco es que nos vayamos a reventar el estómago, tan solo un plátano y un par de porciones de chocolate, marca Toño, son los alimentos que tocan digerir (por ahora).
Cabaña de Os Plans
Toño en Os Plans.
       Reanudamos la marcha, a la derecha observamos la presencia de un pluviómetro que debe de estar más seco que el bolsillo de un mono.
      Antes de dejar "Os Plans", echamos una mirada a la panorámica que se nos abre ante nuestros ojos con los sedientos embalses de Mediano y El Grado al fondo, ambos liberados de la niebla que se resiste a abandonar el valle de La Fueva.
        Aquí hay dos opciones, subir por la derecha hacia la Tuca de San Beturián o, a la izquierda, por encima de la Faja del Toro que es el camino que elegimos nosotros, y no nos pena.
¿Algún problema?.
      Damos por finalizado el caminar por "Os Plans", ahora descendemos, bajo el prado, por una senda que transita sobre un cortado con un profundo embudo que nos deja observar ese cauce del Cinca cuya ribera riega los pueblos de Escalona y Laspuña.
     Tras nosotros escuchamos al par de mozas de antes, se han detenido, también, a repostar y será de buen octanaje la gasolina que se han tragado pues no paran de "charrar y charrar" en un catalán que nos suena. Les preguntamos -¿ande sois?- ¡De Tamarite de Litera!-
     Las dejamos pasar, pues las tamaritanas (que no samaritanas) van algo más ligeras que nosotros que caminamos como Caperucita Roja. No cogemos flores pero... "fotos, vídeo, paisaje"...
Bajo los farallones, el embalse de Mediano.
Caprichos.
      Este tramo esconde algunas trampas que salvamos con la experiencia que nos dan los años.       Tras el cruce de un fácil canchal, el sendero sube salvando algunos pinos de buen porte y extrañas formas. Le echamos el ojo a uno y le nombramos "mesa para la vuelta", pues será sitio idóneo para comer.
       Pero para eso falta mucho, a nuestra derecha ya adivinamos la cima que se asienta sobre piedras y piedras, entre las que se atreven a crecer pequeños pinos y... -mira José Luis ¿son sarrios o corzos?-. La distancia y lo profano de nuestros conocimientos en la materia nos dejan con la duda a cuestas.
          Las dudas no pesan, pero el último arreón hacia la cima es otra cosa; ya llevamos mucha subida y el cansancio se va notando.
En segundo término "Os Plans".
Nos está marcando el camino.
        El sendero, corrijo, el pedregal a seguir, flanqueado por varios hitos, se orienta hacia el NO dejando La Peña a nuestra derecha, hasta que giramos hacia el E. ganando altura por un auténtico canchal de ladera en el que los mojones, más que orientar, desorientan un camino que, ahora fuertemente, girando hacia el N. nos coloca en la cumbre de la Peña Montañesa (2291 m).
    La tamaritanas (que no samaritanas) ya han llegado y tras nosotros serán catalanes y franceses quienes nos acompañen en este magnífico balcón en un día excepcionalmente despejado.

En la cumbre.
        Toño anda más contento que un zagal en la tienda de "Chuches Mariano":
                    -Yo todo lo que había oído comentar de la Peña Montañesa tiraba a negativo- me dice-.
                    -Bueno es que cuesta subirla -le contesto-
                    -No es pa tanto.
                    -Ya, pero hay piernas y piernas
                    -Además, José Luis, después del Perdiguero esto está chupado.
                    -Fijate Toño, mira las Tres Sorores, mira el Castillo Mayor, el Cañón de Añisco...
                    -Anda, es verdad, si hasta la Brecha y el Taillón los veo y veo, también, el camino que                          recorrimos en la última del Stadium y...
                     -Toño, cuando estuvimos, hace once años aquí con los de Esbarre, se nos puso una nube                      y tuvimos que bajar por piernas.
Bebiendo paisaje.
        Nos quedamos un buen rato, la cima está animada. 
         Intercambiamos cámaras los unos a los otros, pues aquí el "selfie" no recoge la belleza del paisaje, ni de la alegría de la faz de las gentes que se esfuerzan en subir a las montañas para beber unos buenos tragos de paz, de silencio solo roto por el cántico de las aves que comparten las mismas emociones que "estos locos de la montaña", solo que ellas vuelan, nosotros soñamos. Realmente, también suenan los saludos de un grupo de franceses que están llegando a la cumbre. ¡Bonjour! Llegan, también, los catalanes. ¡Bon día!.
¿Bajando p´arriba?
       Toca bajar, toca despertar, toca pisar suelo y... !vaya suelo!.   
      Descendemos los primeros metros por la misma vía del ascenso, pero pronto tomamos un atajo por un canchal que me hace recordar cuando, de joven, esquiaba por nieve, solo que esta vez los copos son piedras.
       El atajo, pronto nos ubica en la senda de subida y -¡ahí está el pino-fonda!, así que a comer que nos lo hemos ganado, ¡vamos, "digo yo"!. Además, llevo en el fondo de la mochila una mini-nevera con un par de frescas "ámbares" que van a maridar con los bocatas como debe de ser. Nos llegan unos mensajes de Maite y Piedad que "también están maridando" un buen aperitivo en la "citygoza".
Paredes pintadas.
      El resto del descenso lo realizamos por el mismo sendero de subida, únicamente, gracias a la siembra de hitos, las Gotellas las salvamos por el atajo que en la mañana no hemos querido coger. Una pequeña destrepada y "p´abajo". 
     El ritmo que llevamos y el calor de este caliente y seco Otoño nos hace sudar, pero más sudaron aquellos que, en estas montañas, lucharon por defender la libertad.
    Y aquí dejamos la Peña Montañesa, dejamos San Beturián, Mediano, La Fueva, El Grado, Escalona, Morillo, L´Ainsa; y como dice un trocito de esa bella canción de la Ronda de Boltaña:

Tal vez a trocitos se te fue llevando
la gente que hicieron marchar,
o bajo las aguas de un negro pantano
reposas dormido y en paz,
igual que a los pies de Peña Montañesa
las ruinas de San Beturián.

       Tan fuertes como La Peña, tan valientes como aquellos guerrilleros, tan grandes como el Mediano, tan hermosas como esos paisajes, tan solidarias como el boj con la tierra... ¡así son nuestras chicas!. 
         El día siguiente han participado en la carrera de la mujer, esa carrera contra el cáncer, esa carrera en la que todas ganan, y como dice una frase que con orgullo lucen en sus camisetas  ¡Hoy ganan las chicas!
Hoy ganan las chicas.


       Hasta pronto.

LOS CLICS DE LA JORNADA













DATOS TÉCNICOS
Recorrido

Perfil.
Distancia: 10,7 Km.
Desnivel acumulado +: 1315 m.
Desnivel acumulado -: 1315 m.