martes, 19 de enero de 2021

PASEO DE SAGASTA - CABEZO DE LAS ZORRAS (circular por Zaragoza)


 Día 17 de enero de 2021
        Teníamos verdaderas ganas de echar el cuerpo por tierras del Campo de Belchite y ¡zas!: de nuevo quedamos confinados en nuestro amado municipio Zaragozano. Pese a todo, en lugar de enfadarnos con los imprudentes que hacen caso omiso a las recomendaciones sanitarias, esparciendo el Covid a diestro y siniestro, nos vamos a mover las garras por los "caminos de los campos de Torrero". Además, no hay órgano microscópico que soporte el cierzo que sopla por estos dignos lugares; como decimos los de aquí: ¡vaya ciercera q´hace!
        Salimos de casa calzados y vestidos con el look senderista que marcan los cánones. 
Paseo de Sagasta
        Pronto estamos en el Paseo de Sagasta, que antes fue "Camino de Torrero", camino que salía desde la Puerta de Santa Engracia.
        El actual paseo comenzó a construirse a principios del XX y muy pronto se convirtió en el bulevar preferido por las familias burguesas y aristocráticas zaragozanas para edificar sus ricos edificios, conventos y colegios religiosos (corazonistas y jesuitas) y hermosas mansiones, construcciones de las que aun hoy, a pesar de las piquetas especulativas de los años sesenta y setenta del pasado siglo, quedan verdaderos testigos de una época floreciente de la ciudad. 

He aquí algunos ejemplos de los edificios que hoy se mantienen vivos:
Casa Corsini

Casa Palao

Sagasta, 37

Sagasta, 40

Colegio La Anunciata

Casa Juncosa

Antiguos depósitos de Zaragoza
        
Dejamos este histórico paseo, en dirección sur, para adentrarnos en el Parque de Pignatelli, hermano menor del cercano José Antonio Labordeta, pero por eso no menos digno. Además cuenta con los que fueron primeros depósitos de agua de la ciudad, construidos por Ricardo Magdalena, que constituyen un importante e interesante conjunto arquitectónico urbanístico del siglo XIX. Parte de aquellas instalaciones son utilizadas como sala de exposiciones. Para los que no conocen el parque, decir que se encuentra ubicado en lo que fueron los viveros del Canal Imperial de Aragón y que se unía a las llamadas Playas de Torrero. Aquí llegaban las embarcaciones con pasajeros hasta la mitad del siglo XIX  y las hortalizas y materias primas hasta la mitad del siglo XX. Desde ese punto, los tranvías, de mulas primero y electrificados más tarde, las bajaban al centro de la ciudad.
Parque Pignatelli
Antiguo Cine Torrero
        Crecí en este barrio y al pasar por las puertas del antiguo Cine Torrero, me vienen los recuerdos de aquellas sesiones del domingo por la tarde en los que, ya adolescentes, íbamos a ver cualquier película que nos pusieran; no había palomitas, sí un ambigú en el que tomar un refresco de "Mirinda" en el descanso o cuando se produjera uno de los muchos cortes de la cinta. Eran otros tiempos.
        Cruzar el puente de América, es siempre una experiencia, al pasar por él hay que detenerse,  apoyarse en las barandillas modernistas, bellamente decoradas, y asomarse a las aguas del Canal Imperial de Aragón para disfrutar de esa bella postal, postal que cada vez que la miro cambia de color.

Asomados al Puente de América

Tiro de Bola
        Maite, que tuvo este barrio como zona de trabajo en sus últimos años laborales,  y un servidor seguimos hacia la hoy denominada calle Fray Julián Garcés (primer obispo de la Nueva España a principios del XVI), que en mis años mozos llamábamos "Camino de las Canteras" ––había que darle calle al fraile––.
        Siempre en dirección sur alcanzamos las tapias del cementerio para seguir garreando, ahora los hacemos por el antiguo "Camino del Tiro de Bola": antaño aquí se jugaba mucha guita lanzando lo más lejos posible una bola de piedra. Hoy es un camino asfaltado en el que los primeros mountainbikers comienzan a transitar. Durante casi todo el trayecto vamos a caminar junto a ellos.
        A un lado y a otro se observa la fuerza de la borrasca Filomena: pinos caídos, ramas quebradas, cables rotos, etc. Pero no hay mal que no se pueda curar, hay otras borrascas más difíciles de combatir.
Víctima de la borrasca Filomena

¿Camino del Moncayo?
        A partir de ahora no hay más paisaje que el campo baldío, paisaje que contemplándolo tiene su encanto.                    
        Cruzamos sobre la autovía Z-40 y las vías del AVE; mirando la primera de ellas parece llevar a aquella montaña que asoma a lo lejos, montaña calva no hace mucho, hoy blanca desde los pies hasta la cumbre: es el Moncayo.
        El camino está animado, somos 700.000 almas en busca de la libertad, pocos caminamos a pie, los más montan en bicicleta, las unas de energía humana y las otras ayudadas por la electricidad ––las llamo "bicis iberdrola"––
        Con el cierzo por montera pasamos junto a Las Canteras de Torrero, aquellas que daban nombre a la calle del fraile, se ve que dan buena cosecha de áridos, pues siguen extrayendo de ellas hasta la última gota de sangre.
Avanzando

Llegando a la cumbre
        Llevamos siete kilómetros recorridos y ya vemos la cumbre, discreta ella, del la jornada. Su aspecto sería algo más grato de no ser por la erosión a que se ve sometida por los trialeros y derrapadores  de turno ––una pena––. Una suave subida nos deja en lo más alto del Cabezo de las Zorras (402 m.).
        Otero pequeño de tamaño, pero generoso en las perspectivas: no solo el Moncayo, que ya lo habíamos visto antes; al norte divisamos desde la Sierra de Alcubierre, pasando por la de Guara; Cotiella se ve como avergonzada, bajo las nubes que la cubren. Más cerca, ya despierta, "la ciudad": se ve toda su riqueza y su pobreza, todas sus luces y sus sombras, todas sus tristezas y sus alegrías... Son cosas que el cierzo no es capaz de cambiar y la ausencia de mi cámara poder captar (no obstante dejaré las fotos del móvil, de peor calidad pero muy dignas).
        Pero, amigos, hay que seguir el camino que ahora, lógicamente, descendemos intentando no resbalar por un suelo descarnado por las máquinas propiedad de los amigos de practicar el deporte de ¡esto mola mucho!.
Ambos dos
Los montes de Torrero, al fondo la ciudad
Tras la ermita de Santa Bárbara asoma el Moncayo (zoom)
Bajo la autovía
        La pista, en algunos tramos, se torna en senda que sube, baja, gira y vuelve a subir, bajar, girar... Es lo que tiene el monte.
        Con velocidad de crucero, volvemos a salvar la Z-40 y el AVE, esta vez bajo ellas por túnel. 
        Salimos a las inmediaciones del centro comercial Puerto Venecia (no se me pregunte el porqué del nombre). Se va viendo más personal, unos paseando al perro, otros a ellos mismos, otros dándole al pedal, otros corre que te corre, otros... Se ve que tenemos ganas de movernos, aunque solo sea en los límites del municipio.
        Alcanzados los Pinares de Torrero volvemos al camino del Tiro de Bola, cerrando así el círculo, tan solo nos queda volver al punto de inicio.
        No ha sido una gran expedición, ni tan siquiera una marcha por alguna de las altas montañas de Aragón (que las hay a capazos) pero una mañana como esta no la dan gratis, así que el que quiera conocerla, se calce las botas y ¡hale!, como decimos los aragoneses "vaya de propio, pero hágalo con rasmia".
        Los alrededores de Zaragoza dan para mucho y la ciudad esconde rincones, calles, plazas, fuentes, ríos, avenidas y pasión, mucha pasión. Como escribió José Antonio Labordeta: 
               Cuando el cierzo desciende y se alza la niebla,

toda la ciudad –mi Zaragoza amada- se cubre de palabras

que surgen del silencio hacia la nada.

        Hasta pronto


Datos técnicos
Recorrido (track)

Perfil:
Distancia, 16,5 Km.
Desniveles positivo y negativo, 310 m.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

POR LOS CERROS DE LA ALMUNIA DE DOÑA GODINA

 Día 28 de diciembre de 2020
Sierra de Algairén
        "No hay mal (confinamiento) que por bien (descubrimiento) no venga". Pues sí, lo del confinamiento perimetral, en nuestro caso, limitado a la provincia de Zaragoza, nos sirve para descubrir algunas rutas que desconocíamos, lo que amortigua la envidia que nos produce saber de los amigos del norte, que nos cuentan de sus idas y venidas por los Pirineos, incluso hay quienes se saltan las normas cruzando la frontera hacia las Galias.
        Esta "pareja-burbuja", aprovechando que en martes ni... y que tampoco hay caza, nos acercamos a lo más occidental de la sierra de Algairén, allá donde nace (o muere) ese territorio tantas veces recorrido por nosotros.
Iglesia de la Asunción
        No nos cuesta mucho tiempo llegar a La Almunia de Doña Godina, capital de la comarca de Valdejalón, población de tierras fértiles y de una rica historia. De la dominación musulmana conserva su nombre Al-munia, que significa «huerto», y su apellido lo tomó de Doña Godina, una rica propietaria de Cabañas que en el siglo XII donó una huerta a la orden de San Juan de Jerusalén para instalar en la actual localidad un hospital, siendo este el germen de la nueva población.
        Además de la ermita románica de Cabañas, el principal legado de La Almunia es la iglesia barroca de la Asunción, no en sí por templo y su cúpula de zinc, sino por la torre de más de 40 metros de altura, construida entre los siglos XIV y XVI, siguiendo la estructura de alminar hispano-musulmán. En el cuerpo inferior presenta un exterior muy decorado con esquinillas, zigzags, y cruces de brazos múltiples formando rombos, siguiendo la tradición ornamental imperante en ese periodo. En el cuerpo superior octogonal se dispuso el cuerpo de campanas que abre al exterior mediante dos arcos apuntados por cada lado.
La Almunia de Doña Godina

Por el barranco de Valhigendo
        Pero no son las calles almunienses las que protagonizan los andares de esta pareja, el sur del municipio se arruga entre barrancos y cerros ofreciéndonos una agradable mañana para caminar por un recorrido dibujado en forma de lazada y de perfil de "sube y baja", o sea de los llamados "rompepiernas".
        Un camino asfaltado  casi entre su totalidad ––paseo de los cerezos le llaman–– nos deja en una zona (460 m.) en al que podemos aparcar el buga para comenzar a caminar.
        Ya a pie, el recorrido se inicia en dirección SO hasta un pinar en el que adivinamos la dirección (NO) que debemos tomar hasta alcanzar el barranco de Valhigendo. Lo remontamos por un bonito sendero; arriba el viento que ha traído la borrasca "Bella" se deja oír ––ya llegaremos y nos "joriaremos" de virus y otros bichos––.
En el Cerro Val de Fajas
        El barranco nos acerca hasta una pista que tomamos en dirección norte, pista que transformada en sendero nos deja en lo alto del "Cerro de Val de Fajas" (618 m.).
        ¡Leches, cómo sopla!, no importa, el paisaje que nos ofrece el lugar bien vale la pena: un manto de nubes, fundido con la nieve, cubre un macizo del Moncayo que aun así nos muestra algunos de sus "morrones" y formaciones como las Peñas de Herrera. Vemos, además, La Almunia de Doña Godina, las fértiles tierras de Valdejalón regando pueblos como Calatorao, Lucena, Berbedel, Épila, hasta que el río Jalón, algo así como este año, se esconde tras las murallas del castillo de Rueda.
Sierra del Moncayo
La vega del Jalón
La Cruz de Alberto
        Desandamos un tramo hasta alcanzar un agradable camino, el denominado "Sendero Botánico de Fontellas" dotado de un buen número de paneles informativos de la variada flora de esta sierra: romero, tomillo, apagafuegos (albada), salvia de Aragón (lavandúfila), ruda, retama, olivo borde y así un sinfín de plantas no muy vistosas en esta época invernal, pero "ya llegará la primavera". 
        La senda va ascendiendo suavemente hasta alcanzar el Mirador de la Cruz de Alberto (650 m.), del que no sé el porqué de su nombre, pero sí de las vistas que el lugar nos ofrece.
        Abandonamos el aireado mirador para descender fuertemente por una empinada senda que nos deja, primero, en la Fuente Vieja de Fontellas, que se aloja bajo un impresionante olivo borde, y luego en la Fuente Nueva, ubicada en un entorno de área recreativa en donde que se construyó una balsa y un abrevadero.
En la Fuente Vieja de Fontellas
        No es que uno sea mucho de belenes, pero el que han montado aquí es "de chapó": multitud de figuras, algunas tumbadas por el viento, representan varios ambientes como la herrería, la granja, el horno, no podía faltar el río ni el portal, etc. Vamos, que dan ganas de coger la pandereta, la zambomba y el tambor y cantar un villancico, pero dejemos que el día siga sin lluvia.
        En estas fechas, por esos caminos, no es difícil encontrarse con los llamados belenes montañeros, los hemos visto de distintas ejecuciones, pero "currados, lo que se dice currados" como este, pocos. Dejo algunas imágenes:


El rey caído

La mesa preparada
El pan nuestro de cada día
¿Pero no era en un portal?
La granja
Por el barranco de Fontellas
        El sendero desciende, entre pinos bajo los que nacen un buen número de setas, por el Barranco de Fontellas hasta alcanzar un cruce en el que giramos en dirección sur para acercarnos a unas formaciones rocosas que son utilizadas por los amigos de la escalada.
        Desandamos unos metros para tomar la Cañada Real de Morata de jalón a Alfamén, camino que, tras cruzar el Barranco de Valluengo (510 m.), abandonamos para  ascender por la Senda El Viti. Las piernas comienzan a sentir el "sube y baja" del perfil de caminos y senderos y... ¡lo que te rondaré morena!
    La Senda del Viti nos sube hasta un collado, aquí nos adentramos en territorio de Alpartir para, girando 90 grados a la derecha, seguir subiendo hasta alcanzar el Cerro de San Cristóbal (734 m.).
En el Cerro de San Cristóbal
En la Cueva del Tío Chirras
        De nuevo se abren las cortinas del gran escenario que nos muestra un hermoso paisaje: a la Sierra del Moncayo se suman las de la Virgen, coronada por el Pico Cabrera; la de Vicort, coronada por el Pico del Rayo y el antenado cerro de Santa Brígida; la de Algairén coronada por el pico de Valdemadera; y al norte, bajo nuestros pies, la gran extensión de la huerta de La Almunia, Alfamén y Cariñena, encerrada bajo los cientos de molinos aerogeneradores de La Muela.        
        Poco más podemos hacer aquí, el fuerte viento de "Bella" nos invita a descender por un sendero que zigzaguea, por la vertiente opuesta, de forma poco amable para con esta pareja, pasando por la Cueva del Tío Chirras.
        La senda se suaviza y nos permite ver algunos restos de hornos de piedra y las ruinas de la Ermita de San Clemente del siglo XVII. Nosotros, por aquello de no quedar, como la ermita, en ruinas, hacemos un descanso y pasamos al dulce momento de quitar lastre (gastronómico) a las mochilas.
Ermita de San Clemente
Naturaleza viva
        No tardamos en reanudar el camino, ahora pasamos ante una gran roca con un cartel que reza: "naturaleza viva"; un espino negro crece sobre ella, aferrándose a la vida.
        Pronto alcanzamos otras ruinas: las del Convento de San Cristóbal, construido en el siglo XV. 
        Nos desviamos por un sendero para acercarnos a ver la Ermita del Pilar (1652), un pozo de nieve y los Humilladeros, cavados en la roca de lo alto de un cerro. 
        En torno a estos edificios, los restos de los muros de piedra delatan la superficie que tuvo el convento, en torno a 7,75 ha.

Ábside del templo de San Cristóbal
Ermita del Pilar
Pozo de nieve
Humilladero
Descendiendo por el barranco de Fontellas
        Abandonamos este histórico lugar, teníamos previsto rodear la loma del Convento, pero la borrasca Bella nos invita a "tomar las de Villadiego" y cerrar el círculo bajando por la Senda el Viti hasta alcanzar el barranco de Fontellas que nos baja hasta el lugar de arranque, cerrando así el segundo de los círculos.
        Por este año despedimos las salidas al monte. Ha sido un año de proyectos truncados, de crueles y fríos datos, de ausencias indeseadas. Llega el último día de este año, después vendrá otro: otro que veo como el inicio de uno de esos senderos que, zigzagueando, ascienden hacia la cumbre; otro como esos ríos a los que se les ponen obstáculos, pero no por ello dejan de verter sus aguas al mar; otro como esos pajarillos que llegan en primavera cantando bellas melodías; y te veo a tí, recorriendo conmigo las, cada vez más, limpias sendas.

Feliz año nuevo

Goyoso año nuebo

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Datos técnicos
Recorrido
 (track)
Perfil:
Distancia, 11 Km.
Desniveles positivo y negativo, 640 m.

jueves, 17 de diciembre de 2020

ALCORNOCAL DE SESTRICA

 Día 14 de diciembre de 2020
Cerro de Santa Brígida
        El otoño se va con muy poco ruido, como si hubiera querido pasar por la puerta de mi casa en silencio, como si las hojas de las acacias que envejecen en la tierra no quisieran caer; pero sí, como la vida caen.
        Es lunes, la previsión meteorológica es esperanzadora, las ganas son inmensas, así que nos vamos al monte a dar un garbeo por la Comarca del Aranda.
        Camino de nuestro destino las nubes, silenciosas y vacías, hoy no cubren la Sierra de Algairén; ni la Vicora, que nos muestra el Pico del Rayo y el Pico de la Nevera (o Cerro de Santa Brígida como lo llaman los lugareños), ambos limpios tras la lluvia; tampoco cubren, esas nubes, la cima del Monte Cano (Moncayo), cubierto de nieve hace unos días, hoy carente de blancas canas.
Sestrica
Iglesia de San Miguel
        De sierra en sierra, hemos llegado a los pies de la que toma el nombre de La Virgen, concretamente al pueblo de Sestrica. Las gentes comienzan a despertar al son que marca el reloj de la torre de la iglesia barroca, del XVII, de San Miguel. Pero de Sestrica ya hablaré luego, pues es intención dar un garbeo por sus calles.
        Hoy es lunes, están montando el mercadillo semanal, junto a él aparcamos el buga y ¡hale!, sin más dilación, comenzamos a caminar. 
        El peirón de San Bartolomé nos indica el camino que hemos de llevar que, enseguida, nos deja en la ermita del mismo santo: un templo barroco del XVII, de una sola nave rectangular. Cuentan que el domingo de Quasimodo (se celebra el domingo siguiente al de resurrección), los sestricanos marchan en procesión hasta la ermita para, tras el rito correspondiente, acercarse al parque de La Hiedra a degustar la "culeca" (mona de pascua en Aragón).
En la ermita de San Bartolomé
Arco minero
        Tomamos el sendero que sale a la izquierda de la ermita, el PR-Z 72, que recorre la margen izquierda del barranco de las Umbrías; aquí el camino asciende suavemente. A nuestra izquierda, arriba, observamos una extraña construcción: es el llamado arco minero de Sestrica que, junto a alguna caseta derruida, son los últimos recuerdos de las minas de la CAM (Compañía Aragonesa de Minas). Se trata de uno de los pocos restos que se conservan del teleférico construido en 1921 que se utilizaba para transportar hierro extraído en las minas de Tierga.
        Entre almendros y olivos centenarios vamos ganando metros, ahora giramos hacia la derecha para alcanzar un refugio inaugurado en 2012. Aquí tomamos el camino, siempre el PR-Z 72, en dirección NO para adentrarnos en el "Alcornocal de Sestrica", un enclave botánico extraordinariamente singular por ser el único bosque de esta especie en Aragón.
Colores que se resisten
Por la PR-Z 72
        La senda va ascendiendo entre alcornoques; algunas plantas, como la jara y el brezo, completan este singular bosque. Arriba divisamos la cima del Pico Cabrera, al que accedimos en otra ocasión (crónica aquí); abajo, hacia el norte, divisamos la población de Illueca.
        Descendemos sobre nuestros pasos hasta el refugio, lugar inigualable para hacer un descanso, comer un par de mandarinas y echar un vistazo al garito muy bien provisto, con chimenea, hogar, mesa, etc. Lástima que por aquí pasen los pinta-paredes de interior, por lo que han instalado cámaras de vigilancia.
        En una de las paredes exteriores, en unos murales, "Gorky" nos pone al día del asunto del alcornocal.
Lecciones de Gorky
        Ahora tomamos dirección norte para, de camino a Sestrica, visitar el "Alcornoque del Prado", declarado árbol singular. Este impresionante ejemplar nace en casi una decena de pies para alcanzar los 10 metros de altura y una copa de 15 metros.
Ante el Alcornoque del Prado
Recolectando el fruto
        Unas fotos y seguimos el camino que, ahora, desciende por el barranco de Sestrica. Los olivareros están en plena faena de recolección. Soy profano en esto de la oliva, pero sé que cerca de aquí es famosa la "negral de Sabiñan", de sabor  semi-dulce, afrutado, jugoso y un verdadero placer para los paladares más exquisitos.
        El pueblo lo tenemos cerca, antes de llegar nos detenemos a echar un vistazo al Parque de la Hiedra (aquel de la culeca), construido en torno a una fuente. 
        En la ermita de San Bartolomé cerramos el círculo de la jornada, pero antes de retornar al coche, nos damos un garbeo por la población. A la derecha quedan los restos de un viejo molino de viento, nos cuentan que lo quieren restaurar.
Molino de viento
        Nada más acceder a sus calles, se adivina que Sestrica se acomoda alrededor de la Torre de los Urrea, edificación en mampostería que fue parte de la fortaleza de los Fernández Luna y posteriormente de los Urrea. Intentamos acercarnos y no somos capaces de encontrar su puerta: afortunadamente un lugareño nos acompaña al interior de una propiedad desde la que se contempla una de las paredes de esta magnífica torre ubicada en una propiedad privada, por lo que no es posible acceder a ella, aunque sí muestra su carácter señorial. 
Superando desniveles
Torre de los Urrea.
Bonito regalo
        Toca volver al coche, las calles ahora están en "posición de descenso".
        Las chimeneas de los hogares delatan el calor del fuego hogareño: quizás sean restos de arraigadas costumbres, que un día se condenaron en el fuego, quizás sean las esperanzas más gratas del momento, volando hacia el cielo.
        Unos gatos, blancos como la nieve, observan el paso de estos dos personajes con mochila. 
        Como el humo de las chimeneas de Sestrica, nosotros dos nos vamos del pueblo dejando una estela de sosegada paz. En el agua de la alberca de la Hiedra se refleja una nube que dibuja un futuro lleno de esperanza.
        Cerca están las fechas navideñas, en esta ocasión las cosas serán diferentes, pero entraremos en otro cargado de regalos; llegarán los "reyes magos" que si lo son, nos traerán: Melchor: la vacuna; Baltasar: un tesoro antiracial; Gaspar: sentido común para quienes gobiernas el mundo; ya se encargará el amigo Noel de todo lo demás. Del otro rey, mago de sus finanzas, no esperemos más regalo que su frase preferida: "no volverá a pasar más..." ¡y pasó!
        Hasta pronto

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Datos técnicos
Recorrido   (track)
Perfil:
Distancia, 11,3 Km
Desnivel positivo y negativo, 395 m.