martes, 26 de agosto de 2014

BULGARIA - TREKKING POR LAS MONTAÑAS DE RILA Y PIRIN (Capítulo VI - Día 9 de Agosto)

Día 9 de Agosto de 2014


El Pino Baikushev..
Vuelta a la normalidad, solo que hoy abandonamos Bansko para dirigirnos a tierras del sur.
Por el momento, repetimos la jugada de hace dos días. Dimitri nos traslada, de nuevo, al refugio de Virhen, aunque en el camino nos detenemos a ver un pino. Se trata del "Pino de los Balcanes"(Pinus heldreichii). Al arbolito le llaman "Baikushev", tiene 24 m de alto, 2,2 m en diámetro y se calcula que anda por los 1.300 años de antigüedad. Independientemente de sus medidas, solo de ver sus enormes ramas, te hace pequeño. Nos comenta Neli, que este es un ejemplar único.
Primeros pasos.
Se nota que es sábado, el parking del refugio está a tope, Dimitri se impone ante un conductor que, aprovechando la maniobra del bus, intenta colarse en el hueco, ¡"listillo",-Dimitri es mucho Dimitri!.
En el lugar, se vuelve a quedar Lola a la que despedimos. Partimos de la fuente. Hacia el Virhen sube o lo intenta, una procesión de gente. Nosotros nos dirigimos hacia el sur, por la orilla izquierda del río Banderitsa, sus aguas, transparentes, nos refrescan la vista. Un par de mozas muy monas que siguen nuestros pasos, nos adelantan. Calzan blancas zapatillas con detalles magenta, visten blancas camisetas, se dirigen..., no tienen ni idea de por donde se sube al Virhen. Preguntan a Neli y "media vuelta, que no es por aquí". -Que no se vaya equipado, mal; que no se lleve mochila con el material, mal; pero que además, en la montaña, no se sepa por donde se anda, ¡peor!-. Por cierto, no han sido las únicas en confundir el camino por seguir el paso de "os estalentaos".
Entre cardos.
La etapa de hoy es travesera, o sea, que comenzamos en un punto y terminaremos en otro. En principio, la senda es tan agradable como el día que tenemos; el cielo está azul; el suelo verde, salpicado por las flores que la naturaleza nos regala. Los miembros del grupo, andan tan frescos como el primer día y pensando que van quedando pocos días y que hay que aprovechar el tiempo.
Esta parte de la montaña, pese a ser fin de semana, se ve más tranquila que lo que hemos dejado atrás, un grupo nos va adelantando, en él se ve que algunos andan justos de compresión y se detienen varias veces a" cargar pulmón".
Río Banderitsa.



















Lago Muratovo.








Pronto dejamos el verde prado, para adentrarnos en terreno menos blando, vamos ganado altura y alguna que otra cuesta, nos arranca las primeras gotas de sudor.
Cuando llevamos cerca de 300 m. de desnivel, un bonito lago, el Muratovo nos enseña el espejo de sus aguas. En honor a Fernando, lo bautizamos "Morata" y no es que el nombre sea muy parecido, pero ¡así somos nosotros!.
El sitio, nos invita a quedarnos un rato, echar un trago de agua y disparar las cámaras.
Ya repuestos, miramos hacia adelante y el paisaje cambia, el agua transparente, se torna en...

...pura y dura piedra que intentamos salvar por entre ellas cuando se puede o saltando de una a otra cuando no.
Y no se que tienen estos bloques, que conservan el calor recibido del sol para regalarlo a los que pisamos sobre ellos.
Volvemos a mirar "p´arriba" y ya se adivina el collado que en el día de hoy, ejercerá de cumbre.
A la derecha, sobre nosotros, el Pico Muratovo ("Pico del Morata") de 2669 m., vigila nuestras andanzas.
Llegamos al collado, que a sus 2501 m., nos abre un paisaje completamente diferente al que hasta ahora habíamos disfrutado.
En el collado.
Bajando hacia..."el sur"
Es lo que tiene la montaña, que cuando crees que ya has visto todo, se abren las cortinas y un nuevo decorado adorna el escenario de la naturaleza.
El paisaje alpino que hasta la fecha hemos  transitado, se torna en el, más familiar, paisaje mediterráneo. Estamos pasando la barrera que nos lleva hacia el sur de Bulgaria (o norte de Grecia, como se quiera) y además del paisaje, encontramos las primeras unidades de ganado vacuno que hasta la fecha no hemos podido divisar.
Descendemos por una suave pradera que nos recuerda en algún momento a Agua Tuertas (Pirineo aragonés).
Ganado vacuno (¿raza parda?).
Las vacas (y algún toro) nos miran con extrañeza, no se si es por nuestro aspecto o por nuestro idioma.
Las nubes, en lo alto, viajan a velocidades no deseadas, una rana búlgara, pequeña ella, se deja fotografiar sin pedir nada a cambio. Tras la sesión, desaparece por el foro de tan impresionante teatro.
Neli señala una gran roca que se encuentra en medio de la pradera. Allí nos dirigimos, ha decidido que pararemos a comer en la piedra. Y así es, de su mochila saca el largo mantel de siempre y el resto, vaciamos los últimos alimentos de las mochilas. Y como todavía queda vino, "la bota va que arde".
Último modelo de traje de montaña.
Las nubes que antes nombraba, se están poniendo furas. El cielo se ve algo oscuro y como no es cosa de mojarse, engullimos los alimentos con algo más de soltura y nos colocamos ropa impermeable. El modelo de polainas de Fernando, triunfan en lo más alto de esta pasarela.
No hay como ser previsor ante la amenaza de lluvia. No hay como ponerse protección, sacar paraguas, etc., pàra que no caiga ni una gota. Si no lo hubiéramos hecho..."el diluvio" hubiera caido sobre nosotros.
Tan solo ha refrescado un poco y no tardamos en despojarnos de prendas sobrantes.
Llevamos andados varios kilómetros desde el collado y no hemos descendido ni un metro, ¿será que no hay bajada?
Entre helechos.
Pues sí que la hay, un bosque de pinos y espectaculares abetos. albergan otro de helechos por el que, en algún momento, se esconde la senda que desciende algunos metros y que sobre ella, una alfombra de hojas, acolchan el terreno que pisamos (y resbalamos).
También vemos, por primera vez, un arbol que nos es muy familiar, el haya. 
El cruce de un puente sobre un caudaloso río, sirve de escenario para tirar unas fotos a los que por él cruzan.

Sobre el puente.
La senda desemboca en una confusa y llana pista. Como toda pista que se precie, se hace interminable. De vez en cuando, alguna obra civil rompe la monotonía del camino.
Una barrera, custodiada por un guarda, nos indica que estamos abandonando el Parque nacional de Pirin. La pista comienza a estar asfaltada y aunque, la naturaleza no cambia, entre sus abetos comienzan a verse edificaciones de todo tipo, sin ninguna disciplina ni respeto con el medio en el que se encuentran.
Y más abajo, Lola, sentada en una piedra, espera nuestra llegada.

El abeto.
Cansados, sudados y empolvados, nos cambiamos de calzado y de "ropas no deseadas", subimos al bus y poco más abajo, nos detenemos en un lugar muy acogedor, para debajo de un gran pino y sobre un gran mesa, tomarnos unas cervezas que un buen señor nos sirve. Para postre, Neli nos guarda un par de buenas "dinias" (sandías) que previamente cortadas y peladas, las tomamos con las ganas de los que han pasado el día, digo los días, sin probar mucha fruta.
De nuevo en el bus de Dimitri, nos desplazamos hasta Melnik en un viaje que durará un par de horas.
Consecuentemente, tras una larga jornada, semejante viaje, junto con la sandia y cerveza, deja al conjunto de estalentaos, más dormidos que "un diputado en el pleno".
Melnik.
Vivienda en Melnik.
Al abrir los ojos, grandes viñas indican que llegamos pronto a Melnik. Así es, pronto Dimitri intenta llegar a la puerta del alojamiento por unas arenosas calles cuyo suelo delata el terreno de la zona. Una ducha y a la calle. Nos cuenta Neli, que Melnik es una de las ciudades-museo de Bulgaria. Se situa al suroeste de la Montaña de Pirin y muy cerca de Grecia. El clima de Melnik es más caluroso y seco que en las zonas que hemos recorrido hasta la fecha.
La ciudad es una mezcla de naturaleza (con grandes plataneros de paseo), junto a un río seco en el que a un lado y otro se encuentran las casas y sobre estas, unos cerros de piedra arenisca, amenazando con caer sobre la población. Las casas blancas, una encima de otra, con quicios de las ventanas en color pardo y patios tranquilos, abundantes de vegetación.
Vaya arbolito
 Melnik no es sólo historia y arquitectura, es vino también. Bodegas originales están excavadas en acumulaciones de arenas, que rodean toda la ciudad , y donde se cultivan, producen y maduran los famosos vinos de Melnik. Tengo que confesar que el vino me ha gustado más que la ciudad en sí. El turismo, que seguro propicia beneficios económicos en la zona, también ha cargado las calles y casas de muchos establecimientos que en muchos casos, no guardan el mismo estilo que las casas en los que están ubicados. En los alrededores, existen varias casas que conservan un buen pedazo de la historia de Melnik, pero eso es otra historia...para la próxima entrega.
Cenamos en un ajardinado patio del hotel y esta vez, cambiamos músicos por "partido de fútbol en un gran televisor", ¡es lo que decia del turismo!.
Y nada más, nos vamos a dormir que el día ha sido largo.
Buenas noches.





Capítulos anteriores:
Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III
Capítulo IV
Capítulo V

Datos técnicos;
Mapa del recorrido.

Perfil.- Distancia; 16,3 Km. - Desnivel acumulado de ascenso: 570 m. - De descenso: 1264 m.

lunes, 25 de agosto de 2014

BULGARIA - TREKKING POR LAS MONTAÑAS DE RILA Y PIRIN (Capítulo V - Día 8 de Agosto)

Día 8 de Agosto de 2014
Parking del Refugio Virhen
Hoy volvemos a la normalidad, si es así como se debe  describir a trasladarnos con el microbús al Refugio de Virhen (1970 m.), para una vez calzados y preparados, ascender al pico del mismo nombre. Solo han sido 25 minutos de viaje por una carretera de esas que le gustan a Dimitri, es decir con ciento y una curvas. Eso sí, el paisaje es espectacular, grandes pinos y abetos a un lado del valle, al otro el río Banderitsa deja correr sus aguas que caen con fuerza desde lagos más altos.
En una fuente, cargamos las cantimploras de fresca agua, hace calor y conviene ir bien hidratados.
Primeras cuestas.
Uno a uno, nos despedimos de Lola a la que se suma Luis Casao (buena compañía), que con envidia y resignación se quedan en los alrededores del refugio. Todos tenemos grandes deseos de que se recupere del todo y pueda compartir con nosotros esas cuestas. Y hablando de cuestas, comenzamos a caminar por una de ellas, por una senda que entre muchas plantas bajas, destacan las gencianas, Neli nos lleva a un paso suave (calienta-piernas) intentando en algún caso, no desviarse del trazado que, en alguna ocasión, es algo confuso. Tras  ella, Maite y Luis Casao agradecen el ritmo marcado.

Entre granito.
Para los que vamos al monte, cuando subimos un pico, sabemos que no todas las sendas son verdes y floridas: finas pedreras en zonas calizas y bloques  en las graníticas,  se atacan con sumo cuidado para no aterrizar en pista indeseada. Este último caso va a ser compañía de viaje para hoy.
Tras cruzar un pequeño barranco, en un cruce, tomamos la senda de la derecha. Al ser circular la etapa de hoy, bajaremos por la que dejamos a la izquierda.
Por un rato, abandonamos las piedras y de nuevo, la genciana parece querer acompañarnos hasta que las circunstancias se lo permitan.
Genciana lútea.
Por la cresta.
Hasta ahora hemos llevado nuestros pasos en dirección norte-nordeste, pero cuando estamos a unos 2350 m., giramos en dirección noroeste, por una bonita y aireada cresta (no confundir con la del gallo que fecundó a la "clueca de Ledeno Ezero"). Nos detenemos a cargar combustible al cuerpo en forma de barritas de chocolate y otras guarrerías de las que solemos alimentarnos en estos parajes. Mil metros abajo, se adivina el valle que ya he nombrado y que alberga el refugio desde el que hemos partido, ¡Ay, Lola!, al otro lado se divisan unas instalaciones de esquí.

Cara este del Pico Virhen (2914 m.)
Neveros bajo las paredes del Virhen.
Y delante de nosotros, imponente, el Pico Virhen que con sus 2914 m. es el más alto de la Montaña  Pirin y segundo de la Península Balcánica, tras el Musala.
Bajo su pared E., con una caída de 520 m., una olla alberga algunos neveros que se resisten a licuarse.
Coincidimos con una pareja con dos niños, que van a ser compañeros de viaje casi todo el día. Con admiración y envidia, observamos a los dos pequeños que suben sin mochila en la espalda y con poco lastre de edad en sus cuerpos. Benito, en recuerdo de lo que fue, le da la mano al mas pequeño, ¡bonita estampa!
Caballero de bella estampa.
Esto se empina.

Y mira tú, que entre unas y otras cosas, pues que estamos ganando altura sin darnos cuenta. El Virhen es testigo mudo de ello, su pared nos parece cada vez más baja, aunque mirando arriba, las diminutas siluetas de algunos montañeros que ya se acercan a la cima, nos delatan que aun queda trecho que subir. Y nuestros huesos comparten sensaciones, pues la senda se pone mas vertical y hay que esforzarse en salvar una pequeña, pero desagradable pedrera que a 2540 m, se suaviza un poco, mostrándonos un collado desde el que atacaremos el pico.
Llegando al collado...

Se trata de un lugar llamado (prepárate José Luis) "Premkata Virhen Kutelo".
Nos detenemos a coger fuerzas, recoger los bastones, protegerme   una uña del meñique que se ha afectado en el camino y mirar p´arriba.
Pero antes echamos un vistazo alrededor. Hacia el norte, se adivina una senda que cresteando,  lleva a varios picos de unos 2800 m., bajo uno de ellos, nos indica Neli, una cadena ayuda a salvar un paso llamado "el del Caballo".
Blancas nubes se dibujan en esa dirección, formando caprichosas formas en un cielo completamente azul.

Atacando el Virhen.
Ya repuestos del esfuerzo realizado y preparados para el que viene, comenzamos a ascender por la cara norte los 250 m de desnivel que nos quedan. Las manos han relevado a los bastones y el personal ataca la subida con verdadera destreza. Nos cruzamos con un grupo de Valencia del que ya teníamos conocimiento que andaba por aquí. Este tramo está bastante frecuentado, incluso nos cruzamos con un individuo con cuerpo de armario, sandalias por calzado, vaso de vino en una mano y mochila en la otra, con pinta de ir "cocido", ¡horror!, vamos, una persona con mucho conocimiento ¡no lo usa!.
Ya queda poco.
Pero "os estalentaos", que tenemos más talento, pasamos de estos personajes y seguimos trepando. Poco a poco, la cosa se va suavizando y ya nos encontramos a la altura en la que andaban aquellas siluetas que desde más abajo divisamos.
Atrás, Benito ha encordado, por prudencia, a aquellos miembros del grupo que suelen "mirar hacia abajo desde muy arriba". Luego confiesan que "no es pa tanto".
Algunas nubes se esfuerzan en subir más deprisa que nosotros para aguarnos el tema, más no lo consiguen (de momento), pues hacemos cima en el Virhen (2914 m.) con buen tiempo y mejor cara.
"Os estalentaos" y algún simpático intruso en el Pico Virhen (2914 m.).
Yo también soy "estalentao".
Como siempre que alcanzamos una cima y siendo conscientes de nuestras edades, nos embarga una emoción muy especial. Lo mismo sea el Kala Patthar (5545 m.) que el Moncayo (2315 m.), arranca de nosotros esa sensación de que el esfuerzo realizado, que bien ha valido la pena,  queda enormemente compensado por la paz que en las alturas aspiran nuestros poros. Algunos dirigentes mundiales, deberían de tomar ejemplo y cargarse el alma de estos pacíficos aires.
Las cámaras echan humo, apetece quedarse aquí más tiempo, pero queda mucho trecho por bajar, así que "p´abajo".
"As estalentás", dedican este retrato a Lola.
¡Que bien nos bajan estos chicos!
Como la idea es comer en el refugio de Virhen, con Lola, comenzamos a bajar. Lo hacemos en dirección sur, los primeros 300 m., bajamos por una pedrera de granito, mucho más cómoda que la de subida.
Los niños y sus padres, van a nuestro lado, los peques se caen varias veces pero, "redios", son de goma. Seguro que yo lo hago solo una vez y hay que avisar a rescate.
Abajo, vemos un collado, parece ser que se llama Kabata, Neli comenta que en invierno sopla mucho viento y que las cornisas de nieve suelen gastar pasar malas pasadas a los practicantes de esquí de travesía.
Descenso.
En el collado, giramos en dirección E. Tenemos dos motivos para bajar a buen ritmo, el primero se trata de que las nubes están, cada vez, más cargadas y el segundo, es que tenemos más hambre que el "zapatero de Tarzán" y las "chuches", no son lo bastante contundentes como para apaciguar la rebeldía de nuestros estómagos.
Comienza a gotear, ya vamos divisando el refugio. Un rebeco (sarrio), anda solo y con dificultad por un barranco. Luego nos enteramos de que le acaban de poner un localizador y que anda algo aturdido, se le pasará.
Entre cardos.

Poco a poco, deja de gotear, ¡llueve!. La cercanía del refugio es patente y algún que otro árbol nos protege, por lo que no llegamos a impermeabilizarnos. Luis y Lola han salido a nuestro encuentro. Luis Lasala, se lanza en tumba abierta en los brazos de Lola (così è l'amore), los demás hacemos lo mismo (per amicizia), con la moza a la que le sobra cariño para repartir.
La ruta ha cerrado el círculo en el mismo punto que lo comenzamos y ya estamos en el refugio.
Deja de gotear, deja de llover, ¡ahora diluvia!, por lo que damos cuenta de la comida, dentro del refugio. Afuera la tormenta se hace dueña del paisaje, un rayo ha caído cerca. Dentro, el garito está abarrotado, estamos mucho personal, eso sí, secos. ¡Hemos tenido mucha suerte!
Por "las mismas curvas" de subida, Dimitri nos devuelve a Bansko. Algunos (pocos), se apuntan a una sesión de sauna, el resto, una vez acicalados y perfumados con "maderas de oriente", nos vamos al centro, a las 19 horas comienza el Festival Internacional de Jazz, es al aire libre y queremos ver alguna actuación. Solo que a esa hora en punto, se vuelve a abrir el cielo y a descargar toda el agua, de la que sus nubes eran propietarias. Anuncian (nos lo traducen) que el radar anuncia mejoría para las 20 h. y que comenzará a esas horas. ¿Qué se puede hacer mientras tanto?, pues sentarse en una terraza cubierta y con una cerveza en la mano, esperar que "escampe".
El sol se esconde, llega la noche.
No se como ha sido, pero Benito, Javier Lacadena, Fernando y yo, nos encontramos sentados en sillas secas junto a las autoridades y en localidad privilegiada. Tras las palabras (que no entendemos) de autoridades y organizadores, comienza la actuación. A nuestro lado, unas muchachas nos escuchan hablar en castellano, una de ellas, búlgara, trabaja hace años en Valladolid.
Comienza la actuación con Camellia Todorova, una mujer búlgara con una voz impresionante y de reconocida fama internacional.
A las nueve de la noche, estamos cenando en la mehana del hotel, esta vez en el interior ya que, afuera está todo mojado. Vuelve a sonar la música, mismo clarinete, mismas canciones. Como dicen en nuestra tierra: ¡lo poco gusta, lo mucho cansa!, y cansado se ve al personal. A los de la sauna, el sudor los ha dejado sin un gramo de sales en su cuerpo y al resto, al resto se nos cierran los ojos al mismo ritmo que nos marca la percusión de la banda y el clarinetzzzzzz. Buenas noches.

Capítulos anteriores:

Datos técnicos de la etapa:
Mapa del recorrido.

Perfil.- Distancia: 7,6 Km. - Desnivel acumulado de ascenso: 1004 m. , de descenso: 1004 m.

domingo, 24 de agosto de 2014

BULGARIA - TREKKING POR LAS MONTAÑAS DE RILA Y PIRIN (Capítulo IV - Día 7 de Agosto)

Día 7 de Agosto de 2014

Calle en Bansko.
El desayuno que nos preparan en el hotel es...!interesante!. Cuando vuelva a casa, me peso, lo prometo. Dicen que en un trekking de estas características se pierde peso, "no se yo".
La fecha de hoy, está marcada en el programa como "de descanso y relax", de "dura jornada de visitas culturales y gastronómicas", la denomino yo.
Todos escoscados y con muda de festivo, salimos de paseo por las calles de Bansko. Hoy, Neli va a ejercer de "guía cultural" y es que además de montañera está licenciada en historia, ¡vaya lujo que hemos contratado!
La ciudad de Bansko, un centro espiritual, revolucionario y cultural durante el Renacimiento Búlgaro en los siglos XVIII y XIX, es hoy un famoso centro vacacional de montaña. Situada en el Suroeste de Bulgaria, en las faldas de la montaña Pirin, la ciudad está rodeada de decenas de fuentes de aguas termales. Bansko es el punto de partida hacia una única pista de esquí de 16 kilómetros, iluminada por la noche, y con una cobertura de nieve garantizada. Estos día se está celebrando el Festival Internacional de Jazz en el que, desde 1998, participan figuras de fama mundial.
Iglesia de la Santísima Trinidad en Bansko.
Desde cualquier punto de la ciudad, se divisa el campanario con reloj del Templo de la Santísima Trinidad. La escalera de madera que lleva al desván es coetánea de esta impresionante torre. Fue construida en 1850 y el mecanismo del reloj fue montado en 1865. La iglesia es aún más antigua y ha dado el nombre al complejo. Fue consagrada en 1835, al cabo de dos años de obras. El de la Santísima Trinidad, en Bansko, es uno de los templos cristianos ortodoxos más grandes de los Balcanes. El significado de este hecho es reforzado por las circunstancias en que apareció la iglesia.
Neli nos explica, en la galería.
En aquella época Bulgaria estaba bajo el dominio otomano. La edificación de templos cristianos estaba permitida sólo en sitios donde antes habían existido edificios de culto, templos y santuarios, y sólo bajo la condición de que el punto más alto del nuevo edificio no superase la altura de una persona a lomo de caballo.
Rodeada por una valla y un jardín lleno de flores, presenta en todo el contorno una agradable galería con soportales pintada de blanco y azul. El interior, de tres naves, es impresionante. Observamos el iconostasio de nogal labrado y las pinturas que cubren los muros, auténticas obras maestras realizadas por Veljan Ognev en el s. XVIII. Del mismo siglo son los iconos, obra de Dimitar y Simeon Molerov.
Horno en la casa de Neófit Rilski.
Abandonamos la iglesia y una puerta contigua nos deja en la casa-museo del fundador de la educación laica de Bulgaria y primer enciclopedista búlgaro Neofit Rilski (1793 - 1881). 
Se encuentra situada en un patio grande rodeado de muros de piedra y una pesada puerta de madera. El edificio es una típica representación de la casa fortificada de Bansko. Se le otorgó el estatuto de monumento arquitectónico con el número 87 del Diario Oficial del Estado del año 1967. En la planta baja hay un escondite, un lugar para amasar y locales agrícolas. 

Patio-jardín.
En la segunda planta están la sala, la escuela religiosa y el vestíbulo. Una gran galería conecta, a través de una terraza exterior, con los antiguos edificios de la granja.
Nicola Popetrov Benin, nombre secular de Neofit Rilski, nació en 1793 en Bansko. Cursó estudios de iconografía con el fundador de la Escuela de Arte de Bansko Tomá Vishanov-Mólera. Pintó en el Monasterio de Rila, donde pronto se convirtió en monje y más tarde en superior del monasterio. Dedicó su vida entera a la ciencia, la cultura y la educación y es el autor de la primera gramática búlgara. Entre los objetos expuestos ocupan un lugar especial la “Gramática búlgara” de 1835, partes de un diccionario griego-búlgaro y libros de su biblioteca personal.
La Casa-Museo de “Neofit Rilski” se inauguró en mayo de 1981, con motivo del aniversario de los 100 años de la muerte de Neofit Rilski.
Una de las habitaciones de Neofit Rlski.
Rosas búlgaras de Dobarsko.
Paseando por las calles de Bansko, regresamos a la puerta del hotel en el que Dimitri nos espera para en un corto viaje hacia el norte, dejarnos en Dobarsko.
Cuentan que Dobarsko fue fundada por soldados del zar búlgaro Samuil del ejército  de ciegos (solo veían por un ojo, nos cuenta Neli). Después de la Batalla de Belasitsa, en 1014, los soldados llegaron a la zona por el camino del Monasterio de Rila  y descubrieron un manantial sagrado que supuestamente les curó. 
Nos adentramos en el recinto de la iglesia y en sus jardines, un grupo de mujeres nos esperan para recibirnos.
Añadir leyenda
En un espléndido día, una a una, nos dan la bienvenida, nos regalan unas hojas y un ramillete con unas flores. Neli nos explica que son para desearnos prosperidad, fertilidad (¿?) y no sé cuantas cosas más.
Luego, entonan varias canciones tradicionales búlgaras, todas ellas relacionadas con el amor, la pareja, bodas, etc., vamos ¡que nos cogen "años tarde"!.
Claro, y como no hay boda que se precie, y no posea unos padrinos, pues que van las buenas mujeres y nombran a dos de nosotros, o sea a ...
¡Vivan los padrinos!
...Fernando y Maite. Poco a poco les van vistiendo. A él, sobre pantalón "nortface", le colocan una blanca camisa adornada por bonito bordado, chaleco y faja rojos y finalmente, un sombrero que le dan un aire caucasiano.  En su mano izquierda, la bandera de la prosperidad y a la derecha, una botella de rakia, ¡eso es un buen padrino búlgaro!.
A ella, una listada y larga falda, una camisa y chaleco parecidos al de Fernando, un pañuelo sobre los hombros y otro cubriéndole la cabeza. ¡Esta no es "mi Maite" ¡Vivan los padrinos!


Baile.
Y como en toda boda, finalizamos con un típico baile: Comienzan los padrinos y poco a poco, nos vamos sumando el resto de "estalentaos" y todo sea dicho, "se nota que habíamos practicado la noche anterior". Las buenas mujeres, nos piden algo del folklore de nuestra tierra y va "el Chema" y entona una de esas jotas que, lejos de tu pueblo, te ponen la piel de gallina (de gallina de verdad, no como la de la clueca de Ledeno Ezero). Terminamos, Maribel y yo, bailando algo parecido a una jota aragonesa y que las señoras agradecen con un aplauso. Hacía más de cuarenta años que nadie me aplaudía tras el baile que practiqué en mi juventud.
El ramillete de la prosperidad.
Flores en el jardín. ¡Ah!, y también había rosas.
Jesús en el ¿cohete?
Terminada la juerga, pasamos a la Iglesia deTheodore Tiro y Theodore Stratelates , pequeña construcción, parte de ella excavada en la tierra. Su construcción data sobre el año 1614, sus pinturas del 1672. A la izquierda de la puerta unas pinturas de los constructores Stanko y Smilen nos anuncian, lo que adentro nos vamos a encontrar. La iglesia es conocida por su abundancia de frescos e iconos originales, algunos de los cuales, tan originales como retratar a Jesús en una especie de nave espacial (cuentan que algún programa de parapsicología se ha realizado en el lugar). Una pequeña esvástica y una cruz en la pared oriental, son los únicos elementos en el exterior que muestran que el pequeño edificio de piedra es un templo religioso. Los frescos fueron limpiados y restaurados parcialmente en 1974-1978 y la iglesia es un monumento nacional de la cultura, así como uno de los 100 lugares de interés turístico nacional. En su exterior, se encuentra la fuente milagrosa de la que hacía referencia arriba.
¡Buen provecho!
Mucha boda, mucho baile, iglesia, astronautas...y sin comer.
Nos llevan a una casa típica (preparada al uso) para que pasemos a reposar los jugos gástricos que ya llevan tiempo interpretando una gran sonata.
Ensaladas, carne guisada y una especie de pasta con forma de rosca rellena de queso (Banitsa). Vinos, cervezas y rakia han regado el contundente menú y de paso, han dejado a los estalentaos (dentro del microbús), con los ojos más cerrados que el "túnel de Canfranc".



Juventud, divino tesoro.
La tarde la tenemos libre (por fin) en Bansko y la empleamos para pasear por la ciudad disfrutando de sus estrechas calles, los muros que rodean a las casas, de sus amables gentes que no dudan en compartir cualquier cosa con ellas.
Aprovechamos, también, para realizar algunas compras de regalos para la familia y como no, para sentarnos en una terraza y tomarnos unas cervezas.
La cena la hacemos en el patio del hotel, los músicos vuelven a amenizar la velada (el clarinete se vuelve loco) y las pizzas que nos sirven, nos dejan un poco afectados, lo que ayuda a que pronto estemos soñando con los angelitos (digo yo, que si tienen alas, no necesitarán cohetes, ¿o sí?. 
Una jornada, cultural, gastronómica, con poco desnivel, recorrido insignificante, día espléndido, decían que "de descanso", pero hemos terminado más cansados que cualquier otro día de trekking. 
Buenas noches.

Enlaces a los anteriores capítulos: