lunes, 3 de agosto de 2015

CARROS DE FOC (y III)

Día 23 de Julio de 2015
    Anoche, entre tertulia y tertulia, encontré por el refugio una de esas revistas de montaña que describía la etapa de hoy como "un buen tramo de ella es algo así como el cuarto trastero de un escultor titánico". Y es que en este mar de piedra salpicado por lagos, se ve claramente como el granito ha sido expulsado de las montañas, depositándose en laderas y valles que, ¡leches!, es por donde caminaremos nosotros.
Besiberris.
   La describen como la etapa reina, no por su longitud, ni por sus desniveles, simplemente porque hay que salvar una tachuela llamada "Collet de Contraix".
   Pero ya llegará el "collet", de momento hay que cargar pilas con un buen desayuno, salir al exterior y disfrutar del paisaje. Hoy sí, hoy los Besiberris lucen con todo su esplendor, no hay ni una sola nube en el cielo.
    Arrancamos por, dicen, uno de los valles mas bonitos de la ruta, el de Colieto.
   ¡Sorpresa agradable!, la senda que en la pasada vez que estuvimos por aquí, recorría la margen derecha del río haciéndose camino entre bloques, la han cambiado al otro lado del cauce y transita por mejor suelo.
     Antes de que el sendero comience a ascender, pasamos por el estany de Colieto, pequeño pero bello, en él descansan las aguas que las nieves de la Punta Alta de Comalesbienes (3014 m.), dejan caer por sus verticales paredes, formando impresionantes cascadas. En el lago se reflejan las montañas que la cámara no es capaz de captar.
Estany de Colieto.
Sin palabras.
Ganando altura.
     Mis compañeros disfrutan con tan bello entorno, además lo cerrado del valle nos lleva casi siempre por terreno umbrío. Es de agradecer. He dicho que "el personal disfruta", bueno cuando se mira de frente y arriba, se ve una pared que desde aquí, parece imposible. Los más veteranos del recorrido les animamos, nosotros ya lo pasamos hace seis años y aquí estamos.
        Poco a poco, entre pastos, vamos ganando nivel. A los pastos les siguen los bloques grandes y así una y otra vez.
       Conforme vamos subiendo, son varias las posibilidades y marcas a seguir, la mayoría lo hacen por la izquierda, Maite, Félix y yo, vamos siguiendo los mojones que van por el lado contrario.
A contraluz.
       Es lo mismo, todos van a parar al mismo embudo, una especie de boca con pocos dientes, entre los que debemos pasar.
        Oigo a Maite dar un grito, me vuelvo y veo a Félix en posición "tortuga patas arriba", con el caparazón (mochila), bien embutido en un hueco de la piedra. Tarea: quitar la mochila del caparazón para poder incorporarse.
Cuando ya reemprendemos la marcha, otro, esta vez uno de la izquierda (Víctor), tropieza y las piernas más hermosas del Pirineo, quedan bastante afectadas (foto). Esperemos que vuelvan a ser lo que fueron. Estas piedras, además de dejar marca, han dejado al susodicho un poco tierno del coco.
Ya queda menos.
    Armando, que está como un toro, ha subido el primero y vuelve sobre sus pasos a echar una mano: le coge la mochila a Maite que a partir de aquí, "sube como una moto". Yo me quedo atrás, en "la enfermería", animando a Víctor y uno tras otro, los diez, una vez salvado el último y empinado embudo, accedemos al Collet de Contraix (2748 m.).
      En el año 2009, atravesamos este mismo paso, pero la nieve que cubría gran parte del camino, facilitaba su tránsito, hoy la cosa estaba algo mas complicada. El caos de roca, la piedra suelta y la fina gravilla del último tramo, hemos debido de atacarlo con extrema prudencia.
Observemos la diferencia:
Así se subía en el año 2009.

Así se sube hoy.
Coll de Contraix.
     Arriba, echamos una mirada a lo ya superado: al fondo del valle de Colieto, se adivina un puntito, es el refugio que hemos dejado; más a lo lejos, los Besiberris ya no parecen tan altos.
     En el otro lado, el camino a recorrer: el estany de Contraix dando paso al valle del mismo nombre. También aquí hay carencia de nieve, las piedras son las dueñas del paraje.
Comenzamos a descender por un descarnado zigzag que da paso a un par de pequeños neveros y, ¡vuelta a la roca! ¡cagüen to!. Pero como decía mi abuelo: -"el que no quiera polvo, no vaya a la era, que el amo de la burra, tiene caguera"
Estany y Collet de Contraix.
¡P´abajo!
    Hemos decidido acudir a un restaurante que se encuentra en la zona de desagüe del estany, creo que se llama "La Piedra". Es de categoría superior (2580 m. de altura) y tiene piscina climatizada (climáticamente fría de coj..) en la que algunos nos bañamos. Comemos a la carta, hoy no hay vino pero sí toda el agua natural que queramos.
     Tras los postres, a base de naranja deshidratada, servidos por uno mismo, emprendemos el descenso, siempre sin dejar el barranco de Contraix.
Salvamos el fuerte desnivel, las aguas descienden formando bonitas cascadas, nosotros lo hacemos "cascándonos las tabas". Somos como la piedra que pisamos: "aunque nos patean, no nos quejamos".
Barranco de contraix.
       Bajamos una fuerte pendiente a la que le sigue una especie de rellano. Otra bajada y, de nuevo llano y así una y otra vez,
Poco a poco, la piedra va dando paso al pasto, comenzamos a ver el ganado realizando una buena siega de la hierba y un magnífico "abonado" de la tierra que nuestras suelas intentan sortear.
    Van apareciendo algunos ejemplares de pino negro.
       Luis y yo nos adelantamos para llegar al refugio Estany Llong, con la antelación suficiente y hacer gestiones para pillar los catres a la altura de las circunstancias, o sea: litera baja. Es lo mismo, hasta después de la cena no les apetece que accedamos al dormitorio.
        Algunos se acercan al Estany Llong, otros nos quedamos esperando turno para la ducha caliente. El resto de la tarde la usamos como siempre: leyendo, jugando al guiñote con unas barajas que se pegan entre ellas, charrando, preparando la última etapa, etc. y como no, tras la cena pronto a ñoñón que mañana tocan diana al alba.

Pase de diapositivas
Datos técnicos:
Recorrido

Perfil: Distancia, 8,7 Km. - Desnivel positivo, 825 m. - Negativo, 1024 m.
Día 24 de Julio de 2015
Primeras cuestas.

      Ya teníamos ganas de comenzar a andar por la mañana bajo la sombra de algún que otro árbol. Hoy es el pino negro el que protege nuestras pieles del agresivo "Lorenzo" (Sol).
        Las vacas tampoco tienen muchos deseos de tostarse y pacen tranquilamente en la paz de estos pastos.
       Es la última etapa, hoy cerraremos el circuito y se nota la cara de satisfacción prematura del personal.
      Como el recorrido es, en principio bastante cómodo, me quedo en la retaguardia sacando fotos y disfrutando de una bonita mañana.
¡Segando la han pillado!
Bajo las Agujas de Dellui.
      Por un buen rato, aunque muy por encima, transitamos paralelos a la pista de Aigües Tortes y río de S. Nicolau, ambos desembocan en el valle de Boi, en el que varios pueblos acogen una impresionante muestra de iglesias románicas. Ya comenté en otra entrega que S. Maurici le da la mitad del nombre al parque nacional, el otro medio lo aporta esa maravilla que tenemos allí abajo: Aigües Tortes.
     En la cota 2300 m., la senda gira hacia el SE. Caminamos por la ladera que a nuestra izquierda viene desde las Agulles de Dellui, a nuestra derecha, el valle del mismo nombre en el que unos pequeños estanyets, los de Dellui, dan paso al grande, también del mismo nombre.
Collada de Dellui.
Por la cresta del Dellui.
      Alguien pensaba que la senda iba a ser siempre así, cómoda, bien marcada, con poco desnivel, pues ¡no!, que el canchal reina por estas tierras.
      Ya hemos dejado atrás el estany, cuando comienza  la ultima pechugada hasta la Collada Dellui. Desde aquí tenemos una buena panorámica del Monsent de Pallars, el Subenuix, el Peguera y más cerca, unos cuantos estanys por los que más tarde pasaremos.
        Y, como no, ¡vamos a echar la última!. Tenemos a mano el pico Dellui y un poco más allá, el de Mariolo. Como el segundo ya lo subí en otra ocasión y el primero es el único que me queda en lo que es el circuito, comento que voy a subirlo y si alguien quiere más pues eso... que se apunte.
Cima del Pic Dellui.
      Somos cinco lo que poco a poco, unas veces por la cresta y otras flanqueándola, salvamos los 228 m. hasta la cumbre, en la que aparte de las vistas (360º de impresión), nos entra cobertura en los teléfonos. Llamo a Caco y me cuenta que ya está en Zaragoza, tiene cita para que le vean esa rodilla.
      Bajamos con cuidado, algún tramo tiene gravilla suelta. Ya en el collado, recogemos las mochilas que habíamos dejado y comenzamos a descender zigzagueando hacia el estany de Cubieso esperando encontrarnos con el resto del grupo y comer en su compañía. La bolsa que nos han preparado en el refugio no es ni mejor ni peor que la de otros días, simplemente: "es".
Desde la cima: Estanys Morto, Castieso, bajos de Cubieso (pequeños), Eixerola y Cubieso (unidos) y Cubieso en el que nos espera la comida y la compañía.
Estany de Mariolo, al fondo el Tort.
      Se esta nublando, mi azotea recibe una gota y nada más, pero por si las moscas, nos ponemos en pie y, continuamos el largo camino que nos queda.
    Dejamos el de Cubieso y bordeamos el de Mariolo, desde aquí abajo baña los pies del pico de su mismo nombre.
   Por la grada inferior, cruzamos el dique que sostendría el agua, si no fuera porque el nivel está por debajo de lo deseado. Al otro lado, perdura un rudimentario refugio construido en el hueco que dejan los enormes bloques de piedra.
    Y, por fin, aparecen las aguas del último lago: el estany Tort.

Maite en el estany Tort.
       Sabemos que en el otro extremo de sus aguas, se encuentra el camino que cierra nuestro círculo pero, ¿lechesss!, el "laguito" tiene más de 2 Km. de longitud y la senda discurre por un sube y baja incesante. El Tort, vierte sus aguas sobre el embalse de Sallente, cabecera del río que baña la Vall Fosca, el Flamisell.
       Las ganas de llegar y el cansancio acumulado a lo largo de los días, se va notando, pero a velocidad "diesel", alcanzamos la orilla sur y poco más adelante, el sendero que sube del funicular por el que bajaremos, pero eso será mañana, hoy, bajo una fina lluvia, vamos a dormir en el primer refugio que pisamos hace una semana: el de Colomina.
Por la vía.
     De nuevo, vamos por la vías del buen camino, esas vías que no se sabe ni de donde vienen ni adonde van, pero "vamos".  Las pocas gotas que caen, son recibidas por algunas como el bautismo de experiencias vividas en el caminar hasta aquí. Ya en el refugio, "jarrea" de lo lindo.
       Los refugios de estas alturas (recuerdo que estamos a más de 2400 metros), suelen cocinar todos los días la misma cena, lo que pernoctamos una noche, no nos enteramos del detalle. Pues bien, la guardesa que sustituye a Gerard, nos ha preparado un plato diferente a base de pasta que estaba delicioso, algunos hemos repetido un par de veces.
Los neocatecúmenos.
        Y como en cada Trekking, una vez más, tras la cena llega la ceremonia en que celebramos haber terminado la travesía sin más incidentes que los propios de nuestra condición humana.
   Preside la mesa el enano "marmota descarriada", al otro extremo, de rodillas y con la cabeza tapada por rústicos velos, los "neocatecúmenos" (así denominamos a quienes se estrenan con los estalentaos) Armando y Fernando Morata reciben la energía de las manos de dos jóvenes voluntarias del numeroso público que se ha congregado en la ceremonia.
Posteriormente, uno a uno, de manos del "enano" y de las mías propias (por eso de haber ejercido de "Lidl"), hacemos entrega de  una gorra de Carros de Foc, un mapa de la travesía y el forfait acreditativo de haber realizado "la hazaña". Unas cuantas risas, no más que el resto de los días pues como decía Chaplin : "Un día sin reir, es un día perdido"
El enano
         Posteriormente, gentileza de los "neocatecúmenos", abrimos un par de botellas de cava para brindar por los que estamos aquí, por la compañera que no ha podido terminar, por los que no se apuntaron esta vez, por los que, a última hora, tuvieron que renunciar,  y sobre todo por una de esas personas que cuando no está, se nota su ausencia, me refiero a nuestro "joven Luis Casao". Un abrazo de todos y para todos.
     Mañana madrugaremos, de nuevo cogeremos el funicular, esta vez de bajada y con la vista puesta en este impresionante valle y las montañas que lo acogen, poco a poco iremos regresando a nuestros nidos, allí en la ciudad.

La magia.
       Han sido días duros, hemos caminado entre los dos y tres mil metros. Unos u otros hemos recorrido cerca de 80 Km., salvados casi 7000 metros. Como ya dije, algunos ya los conocíamos pero ha sido igual de sorprendente que la primera vez. La piedra y el agua han protagonizado  tan bello espectáculo. Pese a las predicciones, el cielo ha alumbrado el escenario para darle ese preciso tono que nuestras retinas necesitan a fin de captar la majestuosidad de estas montañas. Y la magia. La magia está en sentir cerca de uno, la compañía de estos amigos que el primer día (recordar, en Puente de Montañana), tras los huevos fritos, dejamos prejuicios y diferencias en el valle y subimos a la montaña con las mochilas cargadas de "buen rollo". Con estos, ¡yo sigo!.
         Ahora a preparar el equipaje para la próxima que ya está cercana y "no será moco de pavo".
         Hasta pronto.

Aquí puedes ver el resto de mis fotografías.
Aquí dejo las de Fernando Cebrián.
Pase de diapositiva: Haz clic aquí.
Datos técnicos:
Recorrido

Perfil: Distancia, 13,2 Km. - Desnivel positivo, 1123 m. - Negativo, 702 m.

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