viernes, 22 de agosto de 2014

BULGARIA - TREKKING POR LAS MONTAÑAS DE RILA Y PIRIN (Capítulo III - Días 5 y 6 de Agosto)

Días 5 de Agosto de 2014
Buen día.
Amanece, pronto el sol aparece entre las copas de los pinos, ¿durará?, ya veremos.
El desayuno lo tomamos como es  costumbre, o sea, unos por necesidad y otros por pura gula, nos comemos todo.
Hoy, la jornada comienza con un transfer conducido con gran habilidad por Dimitri (¡el rey de las curvas!). En el camino, nos detenemos en un supermercado a comprar la comida para hoy, y como vamos escasos de vino, en la sección de bebidas adquirimos un par de briks de buen tinto de la tierra. Tras más de una hora y media, estamos en Borovets (1430m.), población en la que el deporte de invierno es su mayor atracción.
Puente sobre el río Bistritsa.
Recuperadas las "garrillas" de nuestro tute de ayer, de nuevo nos despedimos de Lola (hoy se queda con buena compañía, la amiga Piedad) y echamos a andar cruzando el puente sobre el río Bistritsa, cuyo curso lo vamos a seguir, aguas arriba, durante un buen rato.
A lo mejor me repito, pero tengo que mencionar al agua. Vayas por donde vayas, el agua fluye por entre piedras y raíces, baña bosques y praderas, esculpe caprichosas formas en la piel y entrañas de la tierra, alimenta a las plantas y humedece el ambiente para que, junto a una buena temperatura, ayude a que los hongos salgan por troncos y tierra para alimentar (o envenenar) a quien los ingiere. 
Seta.
¿Senda o río?
Una larga, pero bonita pista, de manera suave, nos va ayudando a tragar kilómetros de distancia y metros de desnivel. A nuestra derecha asoman las instalaciones de esquí, a la izquierda varios picos que no voy a nombrar, pero que la cercanía de ellos los hace espectaculares a la vista.
Llegando a una instalación de un arrastre, ya a 2140 m. de altura, abandonamos la pista para adentrarnos en una senda por la que, como no, el agua se empeña en llevar el mismo trayecto que nosotros y en probar la permeabilidad de nuestras botas. En el cielo, aparecen las primeras nubes.
Nuevo cruce, ahora sin puente, del río Bistritsa.
La senda acuática desemboca en un prado adornado por pequeños pinos.
De nuevo, hemos de cruzar el río (ese de nombre complicado) y ante la ausencia de puente, lo vadeamos, bastón en mano, haciendo gala de nuestra destreza en estos menesteres y probando, de nuevo, el "guarretex" de nuestro calzado.
¡Menos cachondeo!, que el camino se empina y las nubes amenazan con mojarnos algo más que los pies. Nos parece mentira que no haya nadie por estos parajes tan asombrosos. Neli nos comenta que los lunes y martes no funcionan los remontes y ese es el motivo de que el personal no suba, mañana. será otra cosa.
Al fondo, el Pico Musala.
Metros (muchos) más arriba,  junto a un lago, encontramos una serie de edificaciones, algunas en construcción. La más antigua, alberga el Refugio de Musala. El sitio está en expansión, ya que con los remontes y una pequeña caminata, se puede acceder sin ningún esfuerzo hasta una cota de 2400 m. (nosotros ya llevamos un millar a patita.).
Un bonito lago, sirve de centro a un futuro complejo invernal y desde sus orillas se divisa nuestro objetivo para mañana: el pico Musala de 2925 m. de altura.
Comemos en el exterior del refugio cuando comienza a llover, el café lo tomamos dentro del garito.
Reflejos en el lago.
Llueve sobre la piedra.
Seguimos, queda mucho trecho. Impermeables, capas, paraguas y cualquiera de los plásticos que algunos portan en la mochila, cubren nuestros cuerpos para mantenerlos secos en la subida que ahora atacamos.
En estas alturas, que nadie espere encontrarse sendas alfombradas por verde césped, ni escaleras mecánicas que te colocan en la "planta de corsetería" de los "almacenes pinpanpún". Los mojados bloques de granito se hacen cargo de gastar las suelas de las botas y evitamos pisar los mas pulidos, no vaya a ser que un pequeño resbalón de al traste con la expedición.
Cartel del refugio de Ledeno Ezero
Parece que hay ganas de llegar a nuestro próximo refugio, el Ledeno Ezero (Dejo foto del cartel por si alguien quiere probar a traducir) que a sus 2720 metros de altitud (eso se entiende) y en un país en el que el único helicóptero que vimos está en un museo, pocas comodidades se pueden pedir, las literas y la amabilidad de la guardesa, compensan todas las carencias del garito, no todo van a ser hoteles de **** estrellas. Realmente este tiene muchas más, mirando al cielo, ¡todas!.
¿Que si nos duchamos?, pues no. ¿Que si fuimos a la toilette?, pues sí, era tan amplia como la montaña.
Llegada al refugio Ledeno Ezero.
Por no mentir, un pirado, a escondidas, se metió en el lago Ledeno, ¡en este ganado, estamos de todo!. Y digo de todo, porque hasta un par de ovejas descarriadas, impacientes ellas, van y se suben al Musala sin esperar a mañana, que es cuando lo haremos el resto de ganado. ¿ya sabes por qué nos llaman "estalentaos"?.
Algunos salen al exterior a ver unos rebecos (sarrios, se llaman en el Pirineo aragonés), que andan por las cercanías, cuando la jefa del garito toca a fajina. En la mesa hay buen ambiente "de invierno", la sopa nos sentará bien. Llegan los dos...
La gallina clueca.
Tras la cena, el animador del grupo prepara un "show vespertino": La última adquisición, José Antonio, ejerce de gallina clueca y empolla dos huevos. Finalmente, dos pollitas ven la luz: Maribel y Sara, ¡que imagen más emocionante!. ¡No!, no es mal de altura, "repito" ¿sabes por qué nos llaman "estalentaos".
A los pies de las literas, tres mantas. Dirás -¡que exageración!- Pues no, algunos valientes nos pusimos solo una y amanecimos con todo el equipaje encima. Un termómetro, en la puerta, marca 6ºC y...llueve.
Mañana subiremos el Musala. Zzzzzzzzzzzz...
Datos técnicos:

Mapa del recorrido

Perfil.- Distancia: 10,8 Km. - Desnivel acumulado de subida: 1327 m. - De bajada. 18 m.

Día 6 de Agosto de 2014
Nubes.
La mañana es fría y con lluvia, el cielo...¡bueno!, el cielo está cubierto por densas nubes que vaticinan que el día va  a estar pasado por agua. Nuestros guías Benito y Neli, que han debido reunirse clandestinamente, deciden con buen criterio, variar el itinerario de la jornada. Lo previsto era subir al Pico Musala por la cara sur y descender por la cara norte hasta Treshtenik, pero ante las previsiones meteorológicas, se decide ascender el pico y bajar por el mismo recorrido que nos trajo hasta aquí.
Día de paraguas.
Desayunamos, como siempre, con buena gana. Dejamos las mochilas en el refugio, bien vigiladas por la pareja que ayer... Nos colocamos las prendas impermeables y todos p´arriba. Los menos de doscientos metros que nos separan del pico, los hacemos sin darnos cuenta y en menos de cuarenta minutos y bien mojados, hacemos cima en el Pico Musala (2925 m.), el de mayor altura de la Península Balcánica.


Estación meteorológica del Musala.
En su cumbre se encuentra una importante instalación meteorológica. La estación fue proyectada por los arquitectos  Panaiot Kálchev y Guencho Skordev y la construcción fue realizada gracias a donaciones de turistas y ciudadanos.. Desde aquel momento, sin parar e independientemente de las condiciones atmosféricas, en la estación, generaciones de meteorólogos realizan observaciones del tiempo. Los valiosos datos meteorológicos ocupan un importante lugar en las investigaciones de las variaciones y cambios del clima regional y global.

En el Pico Musala (2925 m.)
Té en las alturas.
Ya sabemos que el Musala no llega a los 3000 m., pero hay que subirlo y bajarlo. Pero de momento, no hay prisa, sacamos nuestras fotos con los teléfonos (la cámara se ha quedado en la mochila para no mojarse) y además, no todos los picos albergan un garito en el que el guarda de la estación nos sirva un té calentito. Nos sabe "rico, rico", y a algunos nos viene a la memoria, el que nos servían en las alturas del Himalaya, junto a uno de los lagos de Gokio o en el campo base del Everest.
Ya calientes y secos, iniciamos el descenso con cuidado, la roca está mojada y resbala algo.

Descendiendo.
Al pasar por el refugio de Ledeno Ezero, recogemos las mochilas, a los vigilantes, y seguimos descendiendo. En el siguiente refugio, el de Musala, paramos a echar un tentempié en el exterior (ayer lo hicimos subiendo). Se nota que hoy funciona la telecabina, hay algo más de personal. Comienza a diluviar y nos refugiamos en el interior. Ante el complicado clima del día, se decide acercarnos hasta las instalaciones para bajar en "el huevo". Así lo hacemos.
¡A la rica miel búlgara!
Un tenderete en el que un buen hombre vende productos de la tierra, es asaltado por algún estalentao, al que, afortunadamente, de pronto le acude un poco de conocimiento y recuerda que vamos con mochila y que su capacidad tiene un límite y además, quedan muchos días por delante. El lugar es espectacular, es un mirador hacia todo el macizo que ayer subimos y hoy bajamos, y para celebrarlo, sacamos el resto de artillería comestible de los rincones de las mochilas y ¡a comeeeeeer!
Al fondo, el Pico Musala.

¿Que habrán comido?
Ya no llueve, empero, por dentro, nos mojamos del rico vino que la guardesa del refugio nos sirvió la noche pasada. Una vez más, Neli saca una larga tela que la venimos usando de mantel y sobre ella (la tela), depositamos ricos fiambres, quesos variados, patés no se sabe de qué, chocolates...
A alguno se nos va "la olla" y nos subimos a unas piedras (¿será para sentirnos más altos?- no sé).
Recogemos la mesa y terminamos el descenso montados en las telecabinas que nos dejan en Borovets, lugar desde el que ayer iniciamos el ataque al Musala.
En el telecabina.
No ha salido como esperábamos pero "doña prudencia" es la que manda en la montaña y hay que obedecerla. No obstante y como siempre, la jornada está siendo entretenida y el buen humor no desaparece del grupo que ahora, monta en el microbús que Dimitri ha tenido a bien acercarnos, y un transfer de un par de horas nos deja en Bansko, ciudad turística al norte de la Montaña Pirin y que va a ser nuestro centro de operaciones por unos días.

Lavadora automática.
En uno de los balcones del hotel en el que nos alojaremos, dos bellas mujeres nos saludan y nos dan la bienvenida ¡son Lola y Piedad! de las que nos habíamos separado un par de días antes.
Nos cuentan que han hecho turismo por la ciudad, que han estado en un balneario y allí han conocido a Darina, una mujer búlgara que trabaja en la ciudad navarra de Tudela y se encuentra de vacaciones con su esposo y sus dos preciosas hijas.
Tomamos posesión de las habitaciones y tras asearnos, damos un paseo por la ciudad. Cerca del alojamiento, nos llama la atención una especie de fuente o molino o ¡que se yo!. Neli nos explica que es una lavadora y que no es de adorno, días después vimos como unas mujeres lavaban alfombras en la "lavadora automática".
Mehana exterior del hotel.
Volvemos a cenar en la Mehana del hotel. ¿Que qué es una mehana? A "meyhane" es un restaurante tradicional o bar en Irán, Turquía y los Balkanes. La palabra "meyhane" se compone de dos palabras persas: mey (vino) y hane (casa). La palabra derivó en los idiomas serbio y búlgaro como "mehana"·. Los restaurantes mehana utilizaban para servir principalmente vino junto al messe (aperitivos variados) hasta finales del siglo XIX, cuando la rakia se convirtió en la bebida nacional de Bulgaria (casi oficial). En Bulgaria se refiere a un restaurante de comida tradicional, con decoración tradicional y acompañamiento de músicos. En nuestra mehana exterior (en la interior cenaremos otro día), el menú lo comemos con agrado y somos víctimas de los músicos. El clarinete suena de primera, mezcla canciones tradicionales con el más puro estilo jazzístico. Dimitri se anima y comienza a mover el esqueleto con un movimiento de cuerpo que para sí, quisiéramos algunos, Neli se suma y el resto, que no tenemos ni idea del baile, nos quitamos el disfraz y ejercemos de "estalentaos bailarines". Bueno, al final no lo hacíamos nada mal: es como bailar una sardana al ritmo de jota.
Y, lógicamente, la suma de montaña, viaje, paseo, cena, vino y rakia nos dejan en la cama como bebés tras la teta, así debe de ser: ¡Buenas nooch...! zzzzzzzzzzzzzz.
Capítulos anteriores:
Capítulo I
Capítulo II

Datos técnicos:
Mapa del recorrido.

Perfil.- Distancia: 13.1 Km. Desnivel acumulado de ascenso: 303 m. - De descenso: 1660 m.
Nota.- Puesto que parte del recorrido lo hemos hecho en medios mecánicos, hay que descontar: 4,5 Km de distancia y 1000 m. de bajada.


miércoles, 20 de agosto de 2014

BULGARIA - TREKKING POR LAS MONTAÑAS DE RILA Y PIRIN (Capítulo II - Día 4 de Agosto)

Día 4 de Agosto de 2014
Poco más de las siete de la mañana, "escoscados", desayunados y con las mochilas al hombro nos despedimos de Lola que no se como ha pasado la noche, pero Luis se queda con ella, "il en est de l'amour". Ante la ausencia de este, asumo la función de grabar con la cámara los momentos más estelares de "os estalentaos" (¡vaya responsabilidad!).
Salimos en la misma dirección por la que ayer llegamos, solo que ahora vamos en dirección sur.
El suelo granítico de esta montaña, esconde una de las maravillas que el ojo humano puede observar:
Gemelo.

Conforme vamos ganando altura, el suelo de estas montañas,  nos va mostrando, uno a uno, siete lagos de origen glaciar.
Los Siete Lagos de Rila se encuentran en la parte Damgskiya de la montaña de Rila noroeste. Están situados en peldaños en un gran circo, rodeado de los picos Suhi Chal, Otovishki y Haramiya. Cada uno de los lagos tiene su propio nombre, inspirado por su forma y características. El lago más alto es "Salzata" (gotas de llanto). Se llama así por sus aguas cristalinas. Se sitúa a una altitud de 2535 metros, debajo del pico Otovishki. Sigue "Okoto" (el ojo) de forma ovalada y de color azul profundo.

Debajo de él, está “Babreka” (el riñón). El lago siguiente es “Bliznaka” (el gemelo): tiene la forma de un reloj de arena. Debajo de la ruta se encuentran los lagos "Trilistnika” (el trébol) y Ribnoto (de pesca), junto a cuya orilla se encuentra el refugio en el que hemos pasado la noche.". El lago más bajo, a unos 2095 metros sobre el nivel del mar, “Dolnoto” (el bajo) pone inicio al río Dzherman. Todos los lagos están conectados por estrechos barrancos.
Todo un espectáculo que a estas alturas nos encoge el alma, poco a poco los vamos superando.

Lagos bajo las nubes.
Más lagos, y van...
¡Vamos p´arriba!
Sí, sí, pero la función no es gratis y si la quieres ver, hay que sacar localidad de palco alto. Pues eso, que atravesando "la boira" (niebla), vamos ganando altura metro a metro. El paso es lento pero firme, Neli nos va describiendo cada uno de los lagos que vamos descubriendo. Las cámaras de fotos echan humo y la humedad y desnivel, arrancan de nuestros poros ese fresco sudor de mañana que ¡todavía se puede aguantar!.
Pronto adivinamos el primero de nuestros objetivos, el Pico Ezerni que con sus 2500 m. espera a ser conquistado por estos "jóvenes muchachos".
Pico Ezerni (2500 m.)
Collado Razdela.
Las nubes dejan ver. en alguno de sus claros, los lagos que allá abajo van quedando.
Descendemos, solo un poco, la senda transcurre por terreno de prado alpino y engañosamente llana, vamos ganado metros entre la niebla. Sin darnos cuenta, hemos ascendido 100 metros más, cuando un artilugio metálico nos indica un cruce de caminos coincidente en un collado que creo que se llama Razdela (una vez más, disculpas por los nombres). Zona, esta, que suele ser víctima de las nieblas y vientos, por lo que unas campanas avisan de su presencia, ¿estaremos en el mar?. Unas aletas, movidas por el viento golpean las campanas, aunque hoy no es el caso -¡marineroooo, viento en calma!-



En la cresta.
A partir de aquí, la senda se convierte en una larga culebra que anda por lo alto de una cresta a veces o cordal en otras. En mi tierra la denominaríamos "lomera".
Subimos un poco, bajamos otro poco, pasamos por el Pico Dodov (2630) y otra vez "p´abajo".
La senda va girando al Este, a nuestra derecha, 1500 metros abajo, vemos el Monasterio de Rila que días más adelante visitaremos.
Y de frente, la cumbre de la jornada: el Pico Malyovitsa de 2729 metros y que alcanzamos en pocos minutos.

En el Malyovitsa.

Neli, muy prudente ella, tenía dudas de que pudiéramos llegar hasta aquí, la mañana estaba cerrada pero, en argot alpino, una ventana se nos ha abierto y ¡zas!, que hemos tocado cima.
El descenso, en principio suave, lo hacemos entre bloques de granito. Alguien del grupo recuerda el descenso de Mulleres por el Ibón de Cregüeña allá en el lejano Pirineo.
Una terraza, nos da un respiro, pero al final, otra bajada entre bloque y ¡otra terraza! y ¡más bloques!. Las piernas me tiemblan más que a la Gospe cuando escucha ¡podemos!.
Y con el símil marinero, alguien grita: tierra no, ¡aguaaaaaa!
Lago Elenski.
Se trata del Lago Elenski, de aguas cristalinas y de rasgo acogedor. ¿por qué?. Pues porque sacamos de nuestras mochilas el resto de comida que ayer por la mañana cargamos y no dejamos ni una miga, ni una gota.
Javier Lacadena, hunde sus robustas piernas en húmedo y frío medio. Dice que va bien "pa las tabas". Pues preparadas, que llevamos tropecientos metros de desnivel y aun nos quedan por bajar, cerca de 800. Ya nos había dicho Neli que hoy es el día fuerte y esta chica ¡no miente!.
Pues nada, recogida de material, cordones apretados y...

Ahora, p´abajo.
...p´abajo. La música es la misma que la de antes de llegar al lago: terraza, bloques, terraza, bloques...
Eso sí, nos vamos tragando el desnivel a pasos agigantados.
Poco a poco, la senda suaviza su trazado, el pino y el abeto comienzan a aparecer. El suelo comienza a florecer, el río, a nuestra derecha, nos regala su clásico sonido al salvar, roca tras roca, el desnivel de su curso. Vamos, como lo hemos hecho nosotros, solo que el sonido era otro: ¡cagüenla!.
Al fondo, un edificación. Es el refugio de Malyovitsa (1960 m.) en el que paramos a realizar un ligero descanso.
Llegando al Refugio Malyovitsa.
El grupo al completo.
¡Sorpresa!. Hasta aquí han subido Lola y Luis a recibirnos, les saludamos con la camaradería que nos distingue. Lola dice que la pierna va bien. Sacamos unas latas de birra y emprendemos el descenso que, aunque bastante suave, se hace interminable tras tan larga y dura jornada.
Llegamos al centro alpino de Malyovitsa. Varias edificaciones de montaña se esconden entre los abetos que pueblan la zona.
Nosotros nos dirigimos a uno de ellos en el que pasaremos la noche. Dimitri nos espera con el equipaje que subimos a las habitaciones para, tras cenar..., "a ñoñon". Zzzzzzzzzzzz

Mapa de la etapa.

Recorrido.- Distancia: 18,3 Km - Desnivel acumulado de ascenso: 1075 m., de descenso: 1453 m.
Capítulo anterior (I)

domingo, 17 de agosto de 2014

BULGARIA - TREKKING POR LAS MONTAÑAS DE RILA Y PIRIN (Capítulo I - Días 2 y 3 de Agosto)

Todo parece volver a la normalidad, los días van pasando a velocidades de vértigo, estamos en pleno verano y las maletas estivales son víctimas de la presión que ejerce un cuerpo sobre otro. Las calles de Zaragoza, quedan desiertas. Poblaciones de la costa cercana, se convierten por unas semanas en la capital de "Oregón" (Aragón). Nosotros, los autodenominados "Estalentaos": maletas, petates y mochilas los cargamos en dirección a la península de los Balcanes, concretamente a Bulgaria. 
Curioso país, desconocido para mí, con una extraña lengua (cirílico) que dificulta el presente relato que un servidor va a intentar hacerlo digerible. Para ello, lo voy a ir publicando por etapas, siendo lo más fiel posible a lo que mis ojos han visto alimentados por la información que voy consultando.
Mapa de Bulgaria.
Bulgaria se encuentra en una encrucijada de culturas, cuenta con fronteras de cinco países diferentes: Turquía, Grecia, República de Macedonia, Serbia y Rumanía. Al Norte, su frontera viene delimitada por el Danubio, y al Este, por el Mar Negro. Esta posición geográfica la ha colocado en el centro de las numerosas disputas fronterizas típicas de los Balcanes a lo largo de su historia, y la sitúa, además, en el punto de contacto entre Europa y Asia, especialmente con Turquía.
En el siglo VII, los eslavos, apoyándose en la tribu de los búlgaros de origen centro asiático, establecieron el primer reino búlgaro. 
Artillero otomano.
Tras un período en el que fue uno de los más importantes poderes en el sudeste de Europa, sucumbió al imperio bizantino a principios del siglo XI. Aunque hubo varias revueltas, hasta el año 1185 no se estableció el Segundo Imperio Búlgaro, bajo la dinastía de los Asen con capital en Veliko Tarnovo. A finales del siglo XIV, la división del imperio en varios reinos permitió su ocupación por el Imperio Otomano. Éste ocupó toda la zona hasta finales del siglo XIX, en que le fue concedida la independencia a Bulgaria como consecuencia de la Guerra Turco-Rusa de 1877-1878. En los años previos, se habían dado diversas revueltas y levantamientos, el más importante de los cuales fue protagonizado por líderes nacionalistas de Koprivshtitsa. Bulgaria participó en las dos Guerras balcánicas y en la I Guerra Mundial, perdiendo en ambas ocasiones partes importantes de su territorio. En la II Guerra Mundial, participó en el Eje junto a Alemania e Italia, aunque luchó contra la primera, tras la entrada del ejército soviético en septiembre de 1944. Bulgaria se convirtió en una república popular de corte comunista en 1946, y permaneció como tal hasta 1990. En la actualidad, forma parte de la OTAN y, desde el 1 de enero de 2007, de la Unión Europea. Aunque es conocida por su reciente pasado comunista o por su nivel de desarrollo en comparación con Europa, en realidad es un país que tiene mucho que ofrecer en términos de su historia, gastronomía (lo certifico) y naturaleza. Por otro lado, sus constantes esfuerzos de modernización y su reciente incorporación a la Unión Europea, hacen que en estos momentos se pueda observar un país que cambia prácticamente día a día, con enormes contrastes entre unas zonas y otras. Seguro que en esta agitada historia, se pueden añadir muchísimos más detalles, pero hay otras páginas más aplicadas que esta para ello.
Geográficamente y en rasgos generales, Bulgaria se encuentra dividida en: la costa del Mar Negro. En esta zona se encuentra la tercera ciudad en importancia de Bulgaria (Burgas), así como Vrna, Balchiik, Albena y Neessebar. 
Rodopes y Tracia ocupan el Sur y Sudeste del país.
Al sur de la Cordillera Balcánica, las llanuras en las que se encuentra la capital Sofía y el Valle de Tracia
En el extremo norte, el Danubio ejerce de frontera con Rumanía y en el sur, emergen de la tierra las Montañas de Rila y Pirin. Y es precisamente en estos dos macizos, en los que nuestros cuerpos han disfrutado de unos de sus mayores placeres: "gastar tabas por el monte". ¡Ahí va!

Día 2 de Agosto de 2014. (Por un problema técnico, todas las fotografías de este trekking, quedaron borradas. En desagravio dejo el reportaje en este enlace)
De pie y de izquierda a derecha: Benito, Chema, Maribel, Luis L, Lola, Javier Lamiquiz, Maite, Piedad, Fernando y Luis C.  Agachados: Sara, José Luis (o sea, yo), José Antonio y Javier Lacadena.


En El Prat, víctimas del retraso.
Los de Zaragoza vamos acudiendo a la estación del tren con rigurosa puntualidad, la misma que nos deja en Barcelona donde ya se encuentra el destacamento que, en coche, ha llegado desde el norte de Huesca.
Todos "escoscadicos" y con muda del día, nos colocamos en la fila de facturación del vuelo con destino a Sofía, que con más de una hora de retraso, tiene a bien abrir el garito.
Parece ser, por lo que nos cuentan, que a la gestora (Iberia) no le constaba dicho vuelo. ¡Horror!. Un miembro del grupo, se queda dormido en el suelo junto a una columna, ponemos una gorra a su lado y, lo prometo, una niña le echa dinero (que, lógicamente, devolvemos). El retraso se arrastra hasta la salida del avión, dentro del cual, en tierra, permanecemos una hora de espera. Me viene a la mente aquel anuncio de hace muchos años en el que un niño de la mano de papá, le dice -¡con Iberia ya habríamos llegado!- Sin palabras me quedo.
En tanto tiempo de espera, no es difícil entablar relaciones momentáneas con otros afectados y una feliz pareja nos cuentan que van a por una niña de adopción. La maleta más grande es para la niña.
Por fin llegamos a Sofía, una simpática joven nos recibe en el aeropuerto. Se trata de Neli, nuestro ángel de la guarda hasta que volvamos a despedirla en este mismo lugar.
A la una de la madrugada llegamos al hotel y como el horario de cena "es de ayer", nos dejan una mesa para que nos sirvamos nosotros mismos.
Con la comida en una mano y la bebida en la otra, atendemos el plan que Neli, ahora ejerciendo de guía, nos tiene preparado para la primera jornada de trekking.
Tomamos posesión de nuestras habitaciones y...zzzzzzzzzz. Buenas noches.
Día 3 de Agosto de 2014
Transfer hasta Zeleni Preslap.
Como no es caso de andar por el monte con una fuerte carga de desnutrición, el bufet libre es asaltado por "os estalentaos" como si de la conquista de una fortaleza se tratara.
En la puerta nos espera quien va a llevar nuestro equipaje y en algunas ocasiones a nosotros mismos, de un punto a otro. Se trata de Dimitar (nosotros le llamaremos Dimitri), tan buen bailarín como conductor.
Vamos hacia las montañas de Rila, nombre de origen tracio y que significa, más o menos, "montaña bien regada", y efectivamente, más adelante veremos el porque del nombre.
Neli nos explica...
Salimos de Sofía por anchas avenidas y edificios de tiempos soviéticos. Adivinamos algunas joyas que a la vuelta visitaremos.
Autovía, carreteras, baches, otra vez baches, obras, etc., nos demuestran que este es un país con mucho futuro por delante.
Pasamos por un pueblo-balneario. Se trata de Sapareva Banya, popular sobre todo por sus aguas minerales: en la ciudad brota el agua mineral más caliente de Europa, con 103°C. Aquí se encuentra el géiser, único, en Bulgaria,  por su esencia.
Tras pasar por Panichishte, el microbús nos deja en un lugar llamado Zeleni Preslap a 1600 m.
Primeros pasos.
Lola, que como sabemos se accidentó en semana santa, todavía en fase de recuperación, se va con Dimitri a esperarnos al final de la etapa. Hasta luego Lola.
Bien calzadas las botas, encremados hasta las cejas y bien dirigidos por Neli en cabeza y Benito en la retaguardia, en una bonita mañana, comenzamos a caminar por una pista engalanada por espectaculares pinos y abetos.
A nuestra izquierda, las aguas del barranco (o como se denomine aquí) Skakavitsa, suenan como suenan las secciones de viento en las grandes orquestas y, además, nos indica que debemos abandonar la pista y adentrarnos en una empinada senda que, adornada de múltiples variedades de flores, nos va acercando al refugio del mismo nombre (me niego volver a escribir tan complicado nombre) que el barranco.
Jardín de flores, paraíso de los insectos.
Voces búlgaras.
El aterrizaje en el refugio, no puede ser más espectacular. En la puerta, un grupo de paisanos entonan bellas melodías búlgaras acompañados de una acordeón y de un instrumento de percusión parecido a una copa del revés.
Una tras otra, canciones populares bañan el aire de semicorcheas y fusas. Un gato sentado en una silla, mueve el rabo al son de la música y nosotros movemos el cuerpo entero rumbo a la cascada del "mismo nombre que el barranco, el refugio, el..."
Más y más flores engalanan la senda, de tal manera que en algún momento, casi desaparecemos entre ellas.  Ejemplos:
Viola tricolor.


Entre gencianas.
En la cascada de Skakavitsa
Tras salvar unos 200 metros de desnivel, el salto de agua de unos 80 m. de caída, sirve de decoración para ciento y una fotos. Por resbaladizas piedras (lo he comprobado), nos adentramos bajo sus aguas que con fuerza golpean los escalones graníticos por los que descienden.
Pero el ruido del salto con su bravura, no mitiga el que en lo más adentro de nuestras entrañas, nos reclama con sordina (gastronómica) por lo que volvemos al refugio y tras sacar el contenido de nuestras mochilas, damos cuenta de la mitad, la otra mitad hay que guardarla para mañana.
Quesos, embutidos variados, salsas de diversos sabores, chocolates...etc., remojados con buen vino y rica cerveza, cubren una larga mesa que su soledad nos ha regalado.
El postre.
Y como queda mucho camino, mochilas al hombro y a caminar. Cruzamos el río Ska...(ya sabemos: el nombre) e iniciamos una fuerte subida por senda provista de la consabida colección de flores y un batallón de mosquitos que se afanan en absorber la sangre más apetitosa de los 16 humanos que por sus campos andan.
El abeto sigue siendo el rey del entorno hasta la cota de 2000 metros, en el que el prado alpino cubre el suelo.
Unas instalaciones de esquí, nos indican el collado Viek Rislki Ezera (otro nombre que se las trae) y allá abajo divisamos el refugio del mismo nombre (2100 m.).
Refugio-Albergue Rislki Ezera desde el collado.
La jornada va tocando a su fin. Con alegría de colegiales descendemos por una empedrada senda, un miembro se adelanta al resto, es Luis, abajo se adivina el semblante de Lola que ha llegado en telesilla. En su encuentro, la saludamos todos y pronto, tomamos posesión de nuestras habitaciones en este refugio-albergue, el primero que he conocido en que te facilitan toallas para la ducha ¡que lujo!.
Cenamos los productos búlgaros que en los restantes días van a ser los protagonistas: shopska salata (¿y ahora qué, a que no sabes que es esto?) (¡ensalada!), musaka y el rey: ¡yoghurt!. En Bulgaria se descubrió el yoghurt  ¡y mira tú, si lo probaremos!.
Mapa de la etapa.

Perfil: Distancia, 8,6 Km. - Desnivel acumulado de subida, 847 m. - De bajada,  340 m.
Esto es todo por hoy, seguiré publicando las siguientes jornadas. Mientras tanto puedes ver y descargar las fotografías que mi humilde cámara realizó, haciendo click aquí.
Y si quieres ver una selección de ellas, más animada, dale aquí.

domingo, 20 de julio de 2014

MÓNICA EN SU EVEREST PARTICULAR

Día 20 de Julio de 2014
Ya son muchas las jornadas que no gasto tecla, que no relato las idas y venidas por los montes, barrancos, valles, pueblos, cerros, tozales, etc. Hay veces que tienes que renunciar a tus aficiones por dedicar tu cuerpo y alma a un ser querido.
Pido disculpas a los que desde uno u otro lugar tenéis por sana (o no) costumbre de dar una vuelta por la Vieja Mochila y acompañarnos por esos paseos. De hecho, Maite y un servidor, tendríamos que haber estado de trekking por tierras catalanoaragonesas en compañía de una veintena de "Estalentaos", pero Mónica, mi hija, tenía una dura ascensión que llevar a cabo y necesitaba de "un par de sherpas" que le ayudaran a subirla.
En el Valle del silencio.
Tras varios años de luchar con su diabetes, combatiendo hipoglucemias muy fuertes, ingresó en el Hospital Clinic de Barcelona, para ser trasplantada de páncreas.
Solo quiero dedicar esta página a Mónica que tras varios días, parece salir de la importante intervención que le va a cambiar su calidad de vida. El equipo médico del Clínic, le ha informado de que la recuperación ha de ser a paso lento y constante, sin grandes esfuerzos pero sin pausa. ¿A quien no le vienen a la cabeza aquellos consejos de nuestras aventuras por el Himalaya?. "Paso lento, respiración profunda". Y así de esta forma y con estos humildes sherpas, Mónica va a hacer cima en su Everest particular.
Mónica y Maite.
No voy a entrar en los detalles de la complicada intervención, pero sí, el reconocimiento a los diversos especialistas médicos que han realizado el trasplante, a el personal del H.C. y a la familia del desconocido donante que han perdido una vida pero han creado otra.
Hoy, ya dada de alta en el hospital, aguardamos en Barcelona a pasar su primer control y volver a casa a retomar la vida más o menos normal, a uno ya le pide el cuerpo un poco de rutina (trabajo, paseos con Atos, zapatillas, etc.) y además, hay que preparar la mochila, que a primeros de Agosto se nos va el cuerpo de trekking por Bulgaria. Hasta entonces os remito al blog de mi amigo Chema, que en él nos contará las últimas calcetinadas.
Unos días, los pasados, en los que el alma se te encoge, el cuerpo se angustia hasta lo más profundo de él. Las jornadas parecen tener doscientas horas y dos mil minutos. Miras hacia atrás y solo ves dos metros, y hacia adelante, un muro infranqueable. Pero mira por donde, de pronto te das cuenta de la gente que te quiere, los amigos que desde la lejanía te dan aliento, la familia que siempre está en el sitio y momentos adecuados "y Maite".   ¡Gracias a todos!
Hasta pronto