viernes, 23 de julio de 2021

LAGO PORMENAZ (semicircular)

Día 6 de julio de 2021
Paisaje alpino
        Como hace un par de jornadas, hoy nos desplazamos hacia Servoz, en el corazón de la reserva natural de Passy. La Partida, además de Ronan, la componemos un par de parejas; la previsión meteorológica y la dificultad de la ascensión han dejado al resto de personas en más bajas cotas.
        Nos desplazamos en un par de "bugas" por unas espectaculares carreteras de montaña, atravesando algunas aldeas, en las que cada kilómetro se alza sobre el anterior, cada casa se torna más bella, cada curva se... ¡leches!.
        Así llegamos a un parking que llaman "La Côte" (1090 m.). Hoy tampoco es necesaria la crema solar, pues allá arriba, en el cielo, tenemos techo nuboso.
Chalet d´Ayères
        En los primeros metros, un bonito hayedo acoge el paso del quinteto, cuyos miembros ya comiénzanos a mamar de la ubre de los desniveles negativos.    
        Desembocamos en una pista en al que se asienta el refugio del Chalet D'ayères (1425 m.), provisto de restaurante y un buen menú de bebidas, en el que hacemos una breve parada. 
        Unas vacas nos observan, no sé si con extrañeza, no sé si con cariño; con "esos ojitos vacunos" ¿esconden ocultos sentimientos alpinos?
        Seguimos por la empinada pista, otro animal, algo más pequeño, milagrosamente se salva de ser aplastado por las botas, se trata de un caracol de tamaño XL que parece volver de algúna travesía.
Simpática
"Veloz"
Los Fiz
    Dejamos la pista; poco a poco, el paisaje se torna en pasto en el que una genciana lutea ejerce de antesala de la colección floral que viste esta parte de la montaña, montaña que se torna pequeña ante esa sucesión de acantilados calcáreos que tenemos a nuestra izquierda, llamados Fiz, entre los que se encuentran el Marteau, el Ponte d´Ayères Sud, los Jumelles y el Pointe d'Anterne.
        Pasada la aldea pastoril de Ayères du Milieu, alcanzamos  el Chalet de Souay ubicado a orillas del torrente del mismo nombre, cuyo caudal cruzamos por un puente metálico.
        La senda, que en estos momentos, unos trabajadores, andan desbrozando, nos va avisando de lo que llega ahora.
Unas cadenitas

        Dejamos a la izquierda el sendero por el que descenderemos y tomamos el de la derecha, que por el momento no va más allá del fuerte desnivel de su trazado.
        Bajo unas rocas, en una especie de cueva, vemos, no sé si un "animal con cuernos o unos cuernos con animal". Se trata de un macho de íbice alpino (capra ibex), bóvido que suele pesar más de cien kilogramos, cuya cornamenta supera el metro y medio de longitud.
        Foto y... ¡p´arriba!. A partir de aquí "no se valen las quejas", pues los siguientes 300 metros de desnivel se salvan a base de trepadas tras trepadas, afortunadamente bien equipadas con grapas, escaleras, estribos, etc. (de este tramo no hay imágenes, tenía las manos ocupadas).
Íbice alpino
Thalictrum aquilegiifolium (ruibarbo de los pobres)
        Afortunadamente, la lluvia, que nos ha respetado en este tramo, ahora comienza caer ligeramente, aunque lo suficiente para obligarnos a sacar de las mochilas el material impermeable.
        Como el resto de salidas por estas montañas, cuando transitamos por zonas de pastos, las flores adornan uno y otro lado del sendero ––toda una explosión de colores––.
        Lo que nos queda hasta alcanzar nuestro objetivo es de "paseo agradable".
        A nuestra derecha, con su cumbre tapada bajo las nubes, se esconde la Pointe Noire de Pormenaz (2323 m.), cuya traducción al español, hasta un servidor se atreve a realizarla.

Queda poco
        Alcanzamos el Lac de Pormenaz (1958 m.) con sus aguas acostadas de frío invisible, reposando en este rincón alpino, aguas dibujadas con mil círculos por otras tantas gotas de lluvia, ondas en busca de imposibles playas.
        Difícil no quedarse como extasiados ante el lago, incluso las nubes colaboran en hacer más bella esta estampa.
        Amaina, buen motivo para, a las orillas del lago, proceder a recuperar fuerzas y rebajar el lastre nutritivo que las mochilas han portado hasta tan hermoso rincón. Un par de miembros de la expedición osan meterse en la gélidas aguas del Pormenaz ––duran menos que un caramelo en la puerta de una escuela––.
Lago Pormenaz y los Fiz (imagen propiedad de rochagneux)
En el lago Pormenaz
Mirada hacia las agujas de los Fiz
        Como el tiempo no está seguro, recogemos los bártulos e iniciamos la bajada. Hacemos una parada en la que Ronan nos describe las agujas Fiz, que ahora las tenemos más cerca que en el ascenso.
        No bajamos por el trazado de subida, ahora lo hacemos descendiendo hasta las orillas del Torrente Le Souay, cuyo curso no dejaremos hasta alcanzar el punto en el que habíamos comenzado las trepadas.
        Afortunadamente, este tramo es mucho más fácil de caminar lo que permite fijarse en el entorno, máxime al cruzar la cascada que forma el torrente que desciende desde el Pormenaz. Al otro lado del valle, con los gritos de las marmotas, los Fiz siguen escondiendo sus cumbres bajo las nubes.
Sobre el valle de Souay
Cascada del Pormenaz
Lac Vert
        Llegados al punto en el que cerramos el círculo, volvemos por el mismo camino que de subida que tan solo abandonamos, unos metros antes del final, para visitar el Lac Vert ubicado en un sobrecogedor lugar. 
        Pese a no haber mucha gente, parece ser un lugar muy turístico, lo que no le salva de su leyenda, que dice: Es posible ver en movimiento, en ciertas noches con luna llena, una forma que se asemeja a una gamuza totalmente blanca que habría sido matada hace mucho tiempo por un cazador de Chamonix. Tras la muerte del animal habría aparecido la buena Señora de la Montaña y habría derramado una lágrima verde, como la legendaria esmeralda que duerme en las profundidades de los glaciares. Esta lágrima, finalmente cubrió por completo el cuerpo del animal y ahora le dio al agua del lago su color especial. 
        Con esta bonita leyenda terminamos esta dura, pero espectacular ruta y nos despedimos de una jornada en la que hemos tenido un poco de todo: agua (de arriba y de abajo), flores, bosque, montañas, fauna y mucho, mucho buen rollo.
        Mañana, miércoles, anuncian jarreo a cántaros; aquí en el albergue ya cae. Así que, amigos, descansaremos y daremos un garbeo por Chamonix.

Datos técnicos
Recorrido

Perfil:
Distancia, 12,1 Km
Desnivel positivo, 950 m.
Desnivel negativo, 950 m.
Track

PIERRE BLANCHE Y CHALETS DE CHAILLOUX (en bucle)

 Día 5 de julio de 2021
Radiante mañana.
Comenzamos la de hoy
        Como todos los días, amanece con una luz radiante y, cuando digo amanece, me refiero a las cinco de la mañana.
        Hace más de un año que decidimos pasar unos días en este valle, la pandemia lo retrasó. Había preparado varias e imponentes rutas, pero ahora la meteo de "ces montagnes" nos aconsejan tirar de prudencia. 
        Afortunadamente, el centro vacacional organiza salidas a la montaña, cosa que aprovechamos y nos apuntamos por aquello de que es mejor ir acompañados. Es una buena razón para descubrir algunos lugares que en anteriores visitas por este impresionante valle, cegados por las rutas más conocidas, no habíamos recorrido.
Cabaña alpina
        Así que, guiados por Ronan, salimos un grupo compuesto por seis animosos montañeros de entre 12 y 80 años (¡toma ya!), hacia el sur de Chamonix.
        Una serpenteante y estrecha carretera nos deja en el parking de La Bettey (1310 m.). Como el sol promete no enseñar su cara, no perdemos tiempo en darnos cremas protectoras, así que pronto comenzamos a caminar, en dirección norte, por una pista forestal que se adentra en un bosque en el que reina el abeto.
        Algunas cabañas alpinas (chalets) adornan el camino que pronto se torna en una senda que pica para arriba. Aquí el bosque va dando paso a amplios prados en los que el rododendro ejerce de bello tapiz.
Hacia Pierre Blanche
        Tras nosotros, allá abajo, vemos como el río Arve, en su carrera por regalar su caudal al Ródano ha creado un amplio valle en el que la ciudad de Sallances (del pre-celta salanca, río, torrente) se apiña en torno a dos torrentes. En el centro se adivina la autopista por la que accedimos a Chamonix.
        La senda sigue su curso ascendente. Mónique, octogenaria ella, parece no reblar, pues lleva una animada conversación con Maite, lo que le vale a esta última para perfeccionar su conocimiento del idioma francés.
        En el cielo, las nubes ejercen de techo alpino, pero de momento se portan con la típica amabilidad gala.
Monique y Maite entre rododendros
        Alcanzamos Pierre Blanche (1697 m.), aquí giramos en dirección SE, no sin antes contemplar todo lo que las nubes nos permiten, principalmente el impresionante glaciar de Bossons, del que dicen es el más grande de Europa, pues se cuelga desde el Mont Blanc (4810 m.) hasta el valle de Chamonix, abriéndose paso entre Rouches Rouges (4364 m.) y el Dôme de Goûter (4304 m). Tristemente, como los demás glaciares del mundo, el de Bossons se encuentra en franco retroceso.
        Seguimos ascendiendo por un florido prado multicolor: flor de lis, siempreviva, botón de oro, rododendro, orquídea, cincoenrama dorada y algunas otras variedades que mi ignorancia floral me lleva a omitir.
Sobre el Valle de Chamonix
Claciares colgados del cielo
Flor de lis
Siemprevivas
Hacia Chailloux
        Llegados a la cota 1983 m. el sendero deja de ascender, dibujándose por una agradable ladera que nos acerca a los Chalets de Chailloux (no confundir los chalets en los que residen las gentes guays, con los, como estos, de montaña construidos tradicionalmente en madera para cobijo de los pastores).
        Con el valle de Chamonix abajo y las cumbres del Mont Blanc arriba, sentados en unas piedras hacemos una parada para comer. Aquí, el amigo Ronan les instruye a los dos zagales de 10 y 12 años, que nos acompañan, de los útiles que deben llevarse a la montaña. Como de una chistera, va extrayendo de su mochila los diferentes utensilios, algunos de ellos de viejas tradiciones montañeras, como el de hacer chispas para encender fuego, brújula, impermeable, etc. Arriba, unas águilas nos sobrevuelan ––¿qué querrán?––.
Cardo
        No estamos mucho tiempo, pues la temperatura va descendiendo y nosotros ¡también!; así que "p´abajo", cosa que hacemos con relativa rapidez hasta cruzar el camino por el que hemos ascendido, pues el trazado de esta ruta se dibuja en forma de bucle.
        Nos detenemos en una zona de turberas en la que Ronan nos explica sobre los "esfagnos", esa especie de musgo que coloniza estos humedales, ejerciendo de auténticas esponjas. De hecho, el asfagno puede acumular agua, diez veces su peso. Nos llama, también, la atención una variedad de cardo, el "cirsium palustre".
        Dejamos las sendas, nuestro paso por la coqueta aldea de La Flatière nos anuncia que la excursión está tocando a su fin.
        Recogidos en el alojamiento, mientras pensamos en la de mañana, disfrutamos de ver como llueve en el valle.
        Buenas noches

Datos técnicos (el track, pulsando sobre la palabra wikiloc del mapa)

LAS GORGES DE DIOSAZ

Día 4 de julio de 2021
Desde la cama
        Ya hemos descansado de tan largo viaje. Afortunadamente, en el camino hemos disfrutado de unas gratas visitas a dos bellas ciudades como son Avignon y Annecy. 
        Los siguientes días los vamos a pasar por estos lugares del Valle de Chamonix
        Amanece temprano, abrimos los ojos, nos los restregamos como queriendo cotejar lo que estamos viendo desde la mismísima cama: el macizo del Mont Blanc con su cumbre y las que lo escoltan, incluida la Aiguille du Midi.
        No, no estamos soñando, será nuestra primera imagen, cada mañana, en los días que vamos a pernoctar aquí.

La Dame de Goúter
Aiguille du Midi
Una de las pasarelas
        Para hoy se anuncia tormentas a partir del mediodía, por lo que decidimos a acercarnos a algún lugar en el que podamos realizar un corto recorrido, no vaya a ser que llueva y aquí, cuando llueve, comparando con nuestra tierra... "llueve de verdad".
        Cogemos el auto y en 15 minutos estamos en la localidad de Servoz, en la que se encuentra uno de los senderos más bellos de Francia, las Gargantas de la Diosaz, un camino suspendido sobre las aguas del río Diosaz, afluente del Arve, y que discurre entre cañones de roca alpina por el Valle de Chamonix. Sus aguas emanan directamente del Mont Buet, a algo más de 3.000 metros de altitud.
        Pronto estamos caminando sobre una sucesión de puentes y pasarelas que, unas veces cuelgan en las verticales paredes, y otras cruzan el río cuyo caudal se embravece formando varias e impresionantes cascadas.
Gorgy, el Dragón de Diosaz
        Aunque, hoy rehabilitado, un tal Achille Cazin  realizó el proyecto de este sendero, cuya ejecución corrió a cargo de un carpintero de Servoz.
        Previo pago de la entrada, justificado para el mantenimiento del sendero, comenzamos el camino ante un monumento dedicado a Frederic Auguste Eschen, naturalista y Poeta.
        Dejamos una pequeña cueva, que queda en la derecha, para el regreso y nos adentramos sobre el cauce que, ni decir tiene, entre las lluvias y el deshielo baja bellamente tumultuoso.
        Enseguida nos encontramos con "Gorgy", el Dragón de Diosaz, representado por una raíz con forma del legendario ser de leyenda.
Cascada de Pierre-Rouse
        El sendero trepa paralelo al río y en pocos minutos llegamos a la Cascada de Pierre-Rouse. El nombre de la cascada proviene de la proximidad de la piedra naranja grande, que hay aguas abajo, color óxido, debido a la presencia de hierro.
        Las piedras verdes alrededor de la cascada son pizarras coloreadas por clorita según nos indica en uno de los paneles informativos que van saliendo a nuestro paso. 
        Cruzamos a la otra margen del río a través del puente de Achille Cazin, para alcanzar la siguiente de las cascadas, la "Des Danses" (de las danzas), cuyo nombre  viene del curioso movimiento de los troncos que flotan sobre el remanso de la poza en la que el río vierte el agua.
Puente de Achille Cazin
Cascada Des Danses
Puente de Soufflet y Cascada del Águila
Paredes multicolores
        La garganta, en todo su recorrido nos ofrece una agradable vegetación y esto viste el paisaje con un bonito colorido. Dicen que se han llegado a censar más de 100 tipos distintos de helechos.
        Foto va, foto viene, seguimos el camino para cruzar el puente de Barme Rouse y alcanzar la cascada del mismo nombre. En la otra orilla, las paredes nos muestran curiosos colores formados por pequeños cristales de gypse, originados por las filtraciones del agua sobre la roca.
        Alcanzamos la más famosa de las cascadas de la garganta, la del Águila, que debe su nombre a que aquí había un nido de águilas, también dicen que cuando las aguas se precipitan tumultuosas asemejan sus alas. 
        Seguimos remontando las aguas hasta alcanzar un espectacular puente colgante
Cascada de Soufflet
Puente de Piedra
En la cueva
        Por encima de tan agradable salto de agua, encontramos un nuevo puente, el de Soufflet, un inmejorable mirador para apreciar otro interesante lugar, el Puente Natural. 
        Por seguridad, el último tramo de unos 50 metros para alcanzar dicho puente se encuentra cortado, por lo aquí concluye el camino.
        Solo nos queda regresar sobre nuestros pasos y visitar la pequeña cueva de la entrada, reviviendo esos momentos mágicos que este corto, pero bello sendero, nos ha regalado en esta primera jornada en el Valle de Chamonix.
        Como era de esperar... llueve a cántaros.
        Bonne nuit.

Los datos técnicos son inapreciables, unos 3 km y un desnivel de algo más de 130 metros. Pero la belleza es de alto nivel

ANNECY, UN ALTO EN EL CAMINO

 Día 3 de julio de 2021
        Las autopistas francesas nos engullen, somos uno más de los miles de bugas que transitan en uno y otro sentido. Afortunadamente, el paisaje adornado por algunos campos de lavanda apaciguan el largo viaje que nos detendrá por unas horas en La Vieille Ville de Annecy, que llaman la Venecia de los Alpes.
        Una ligera lluvia no nos impide sumergirnos en las estrechas y abarrotadas calles con sus coloridas casas que se apiñan a orillas de los canales.
        Paseamos por las orillas floridas, sus preciosos puentecitos y las hermosas casas de coloridas fachadas. Todo un placer bajo grandes montañas de los Alpes y a orillas de uno de los lagos de origen glaciar más grandes de Europa, cuya orilla recorremos, "parapluie" en mano, utensilio que por su colorido, hay quien, en francés, me pregunta de si soy... De momento no.
        Pero hemos de continuar viaje a Chamonix, allí nos alojaremos en la Villa Vacacional Les Econtres, un lugar en el que relajarnos, relacionarnos con gentes de allí y, a pesar de las predicciones climatológicas, pasar una semana bajo la sombra del macizo del Mont Blanc.
        Mientras vamos llegando, te dejo unas fotos.
En las orillas del lago
Canal
Sobre uno de los puentes
Sucumbiendo en el mercadeo
Una de las calles
¡Estilazo!
Una plaza
¡En el lago!
A que mola mi paraguas (adquirido en Lukla, Nepal)
La Venecia de los Alpes
Canales y más...
...canales
Bonito edificio
La Vieille Ville de Annecy
Postal
Aguas claras (y frías)
Callejuelas
Como Venecia, pero con las aguas limpias
Iglesia Notre Dame de Liesse
Más canales
Colores (incluidos los del paraguas)
Palais de l'Île