sábado, 18 de septiembre de 2021

CAMINO PRIMITIVO, 10º ETAPA.- DE LUGO A FERREIRA

 Día 18 de septiembre de 2021
En el puente romano
        De nuevo volvemos a la formación de "a cuatro". 
    Justo a la salida, tenemos una panadería en la que adquirimos la reglamentaria barra de "pan gallego".                                                     
       Aquí, un cuarteto de mujeres me preguntan y les contesto, por el camino de salida. Es tanta la conversación que llevan entre ellas que, a lo lejos, vemos que han errado. Les nombramos "las mudas".
    Abandonamos Lugo cruzando el río Miño, a través de un puente de origen romano, dicen que del siglo I. Sin salir de la ciudad, llegamos al barrio de A Ponte, junto a un centro deportivo y la iglesia de San Lázaro da Ponte, donde se ubicaba el antiguo hospital de leprosos.
Puente romano
Río Miño
Iglesia de San Lázaro da Ponte
Por carretera
        Abandonamos la ciudad por una carretera que se abre paso entre urbanizaciones que posteriormente se convierten en campos de manzanos. 
        Nos encontramos con "las mudas" que han reconducido el camino. Durante un buen rato nos unimos a la conversación.
        Seguimos por la carretera que, ahora, afortunadamente, dispone de un sendero paralelo, lo que nos da más seguridad, pero al fin y al cabo, carretera es.
    Continuamos hasta Seoane, que atravesamos para seguir por tierras del Mera hasta alcanzar la aldea de Carrigueiros, con su Casa Grande (pazo). 

También hay senderos
            Más adelante nos encontramos con la capilla de San Bartolomé do Burgo, seguida de la fuente de Ribicás desde la que ascendemos hasta San Vicente do Burgo. En un garito dotado de vending y algunos bancos, hacemos un descanso para ingerir una fruta. Aquí nos encontramos, entre otros, a Mirian a la que su amiga Lucy, sabedora de que el Camino se suaviza y de que, necesita 100 km para que le emitan la compostela, se ha unido para acompañarla a Santiago.  
        En el kilómetro 87 a Santiago, un pequeño recodo recorta la curva de la carretera, pero volvemos a tomarla enseguida para pasar ante San Pedro de Abaixo y, más adelante, Taboeiro.
Iglesia de San Román de Retorta
        En un cruce de caminos, sobre un muro de piedra, montamos nuestro restaurante particular para acallar los jugos gástricos que, hace rato, están tocando a fajina.
        Dejamos atrás el desvío a Crecente y, siguiendo por carretera, llegamos a la iglesia de San Román de Retorta. El cementerio arropa la pequeña iglesia del siglo XIII. Del románico conserva su portada compuesta de un arco de medio punto formado por dos columnas de fuste liso y capiteles decorados con motivos vegetales.
          A unos ciento cincuenta metros  nos encontramos con la réplica de un miliario que se situaba a la orilla del camino real. En él se podía leer un texto en latín referido al emperador Calígula que traducido decía: "Caio César Augusto, bisnieto del divino Augusto, Pontífice Máximo, con triple potestad tribunicia, Cónsul por tercera vez, Padre de la Patria". En el siglo XIX fue trasladado de sitio por el propietario del terreno y utilizado como columna para un pendejo. Cuando se descubrió, fue regalado al obispo de Astorga para que pasase a formar parte de su museo, donde sigue en la actualidad.
Réplica del miliario de San Román de Retorta
El Camino Primitivo alfombrado
             A poco de salir de San Román nos encontramos con indicaciones de la nueva variante que discurre por la calzada romana, hacia Burgo de Negral y Pacio. 
        En varios tramos del camino volvemos a coincidir con "las mudas", que siguen a lo suyo.
        Poco antes de llegar a nuestro destino, en Pena da Galiña nos sentamos en la terraza de un bar para hidratarnos, pero dicen que tendremos que esperar como media hora para que nos sirvan unas birras (como decía, en el camino los hay de todo). Estamos cerca de Ponte Ferreira, así que nos vamos hasta nuestro alojamiento y, allí en su jardín, nos preparan una mesa, cuatro sillas y unas birras que, como todos los días, las tenemos bien ganadas.
        El alojamiento de Ponte Ferreira, se encuentra junto al río del mismo nombre, junto a un puente romano (dicen) de un solo arco y alejado de población alguna por lo que, tras una breve siesta, volvemos a practicar nuestra sesión de relajamiento: unas partidas de rumí.
        Sopa, tortilla de patata, postre y a "ñoñón"; los "angelicos" estarán contentos de que soñemos con ellos.
            Buenas noches


jueves, 16 de septiembre de 2021

CAMINO PRIMITIVO, 9ª ETAPA.- DE CÁDAVO- BALEIRA A LUGO

 Día 16 de septiembre de 2021
La partida de hoy: Alfredo, José Luis, Maite, Mª Ángeles y Mirian
Alborea en Galicia
        Hoy dormiremos en la capital lucense, eso sí, esta novena etapa, aunque humilde en lo relativo a desniveles, es larga de coj..., por lo que no queda otra que madrugar un poco más que en otros días. Además, en el camino, lúpulo y cebada brillan por su ausencia; es una lástima, pues hoy, el astro Sol va a calentar de lo suyo y un trago sería de agradecer.
        Salimos de Cádavo cinco animosos caminantes, de nuevo acogemos a Mirian, sabedores de que mañana guardaremos fiesta. 
        Como de costumbre, los primeros metros los recorremos ascendiendo (¿será por aquello de calentar las tabas?) al alto de A Vaqueriza.
Por Pradera
        Llegar a Pradera, con la gran cantidad de mojones que ha plantado la Xunta, resulta de lo más fácil. El paisaje gallego no es tan salvaje como el asturiano, pero la vista que se nos abre desde aquí, merece la pena capturarla: bajo la niebla que cubre el Campo de Matanza, asoman las casas de Cádavo.
        Nos parece curiosa la forma que tienen las fachadas de algunas construcciones de los pueblos y aldeas por los que pasamos, por su forma circular.
        Antes de coronar la cima de A Vaqueriza, dejamos atrás la ermita de los Remedios para pasar por Vilalle y entrar en Castroverde, villa que fue dominio de la Casa de Lemos hasta el siglo XVI, en que pasó a manos de la de Altamira. 
Fachada circular
Casa en Pradera
Con un par... de empanadas de Agapito
        Un buen momento para tomar un café y saludar a algunos peregrinos con los que vamos coincidiendo: ––ahora te paso yo, ahora me pasas tú––, ya se sabe.
        Hoy no cargamos metralla gastronómica en las mochilas; lo sabíamos, hemos decidido detenernos en el horno de Agapito a adquirir un par de empanadas recién hechas, pues dicen que las hacen muy, pero que muy, buenas (ya veremos).
        Maite se queda con las ganas de adquirir un pan de hogaza, ya que, ciertamente, aquí en Galicia, los panaderos son auténticos artesanos del pan.
        Al rato de salir de Castroverde cruzamos el río Chamoso, afluente del Miño. Unos metros de carretera para abandonarla por una senda y, tras cruzar un par de arroyos, nos situamos en la iglesia de Santo Tomé, anuncio de la aldea de Souto de Torres. Nos detenemos en el templo que, como muchos de los que vamos encontrando, se encuentra en el centro del Campo Santo. Afuera, un cruceiro nos invita a seguir el camino.
Santo Tomé
Bajo el criterio de Souto
        Seguimos por una pista asfaltada, atravesando varios lugares como Nadela con su cruceiro, Vilar de Cas, los restos se Soutomerille con edificaciones del siglo X y algunas otras aldeas como Gondar.
        En el lugar de A Pallota, observamos los muros de piedra de granito que jalonan el camino, a la derecha se encuentra una balsa en lo que parece será una zona de recreo (creo).
        Antes de entrar en Gondar, a la derecha del camino, vemos unas mesas, con sus asientos, que alguien ha construido a base de palets, con el fin de dar descanso al peregrino. Lástima que no haya pensado en un palet-parasol, pues hace un calor que achicharra. No importa, nos sentamos, sacamos las empanadas y... ¡qué güenas estaban!.
Dando buena cuenta de las empanadas en el improvisado restaurante
Curioso asiento
        Aldea tras aldea, caminos, carreteras, pistas, vamos tragando millas sin conocimiento. Tanto es así que el cansancio, poco a poco se va apoderando de los cinco. Bajo la sombra de los imponentes ejemplares de un robledal, realizamos un breve descanso, sin más asiento que la alfombra de hojas y sin más respaldo que las mochilas. Mirian se queda de pie, es la fortaleza portorriqueña personalizada.
        El camino se va ensanchando; vemos a un joven, con el que hemos coincidido varios días, andando apoyado en un palo, con la rodilla afectada; nos cuenta que el Primitivo, como a otros, le está castigando. Menos mal que nosotros seguimos intactos.
Recuperados hasta el final
Una escena romántica
En las afueras de Lugo
        Por un par de puentes, cruzamos autopista y carretera; las urbanizaciones nos van anunciando que vamos acercándonos a Lugo. 
        Ya la ciudad está frente a nosotros; ya el Miño reposa sus aguas bajo el puente que cruzamos; ya, las caras van tornando penas en alegrías. Aquí queda el joven afectado, va a meter la rodilla en remojo. Pasamos bajo un puente del ferrocarril y ya estamos en la ciudad.
        En la entrada, un gran letrero anuncia la distancia que nos queda por recorrer: ¡100 kilómetros!; nos falta, todavía eso para conseguir nuestro objetivo; aun así, no tanto como la plaza del Obradoiro, este lugar emociona a quienes ya nos hemos metido en el cuerpo 215 km. Mientras nos divertimos fotografiando el momento, vemos algunos peregrinos, algo afectados, pasar, con pocas ganas de detenerse. 
Llegando a Lugo
Kilómetro 100
Puerta de San Pedro
        Subimos unas cuantas cuestas para acceder al interior de la ciudad histórica, rodeada completamente por una muralla, por la puerta de San Pedro.
        En la Plaza Mayor nos despedimos, hasta pronto, de Mirian, pues tiene el alojamiento algo alejado; no así el nuestro que está inmediatamente después de salir de la muralla por la Porta do Obispo Aguirre.
        En el familiar hotel nos espera Morfeo; mañana, como decía, será otro día, jornada que utilizaremos para ¿descansar?, y hacer alguna visita por el centro de la ciudad, accediendo por alguna de las puertas que rodean la muralla para acercarnos a ver las iglesias de San Pedro, Santo Domingo, San Froilán, la Catedral de Santa María, Auntamiento y... algún garito que necesite de nuestra presencia. 
Catedral de Lugo. Exterior
Catedral de Lugo. Nave y retablo
Catedral de Lugo. Claustro
Lugo. Ayuntamiento
         Esta ha sido una larga etapa, si acaso algo más monótona y con exceso de carretera, pero es lo que tiene el Camino; conforme nos acercamos a Santiago, vamos echando de menos la belleza del recorrido asturiano, tanto en esta ocasión como cuando hicimos el Camino del Norte.



miércoles, 15 de septiembre de 2021

CAMINO PRIMITIVO, 8ª ETAPA.- DE A FONSAGRADA A CÁDAVO-BALEIRA

 Día 15 de septiembre de 2021
Abrigados, a por la octava.
        Como Mirian se ha alojado en otro garito, retomamos la formación de "a cuatro" para acometer esta etapa, caracterizada por un sube y baja de esos que al final dejan huella.
        La mañana ha salido fresca, no importa, se agradece no pasar calor.         
        Salimos de A Fonsagrada a través de las callejuelas situadas a espalda de la iglesia hasta cruzar una carretera (LU-530) que nos acerca al lugar de San Xoan de Padrón.
        No tardaremos mucho en alcanzar la Fonte do Pastizal y tomar una pista forestal que discurre entre pinares para descender a la mencionada carretera, atravesarla, e iniciar otro ascenso por camino forestal, dejando Vilardongo a nuestra izquierda. 
Avanzando en blanco y negro
Estos, como si nada
Llueve...
        Atravesamos varios regachos y arroyuelos en un sube y baja que soportamos con gallardía, para alcanzar Montouto. En las cercanías, pese a que se está echando la niebla y unas gotas, divisamos las ruinas del Real Hospital de Santiago de Montouto, de mediados del siglo XIV, de las que se ha recuperado una de las dos ermitas. 
        La niebla se torna en lluvia y no es como esas que en anteriores días nos han amenazado al final de etapa: la de hoy es como la que reclamaba Pablo Guerrero: ¡llueve a cántaros! Yo, que hasta ahora había aguantado con paraguas, me calzo la capa impermeable. Afortunadamente, el terreno por el que transitamos absorbe el agua y tan apenas encontramos barro.
..pero la lluvia nos regala...
        El cielo no nos da tregua. Nos paramos a "charrar" con un pastor que, acompañado de su perro, nos cuenta historias del hospital Real Hospital, de por donde discurría el Camino Primitivo, de las "vaques" y de que, más adelante, encontraremos un bar para refugiarnos un rato y tomar los bocadillos, pero añade que quizá esté cerrado.
        En este deambular por tierras gallegas, en las que aldeas, ermitas, capillas y cruceiros se suceden, una tras otras, alcanzamos Os Osteiros, donde la bajada se hace pronunciada, a través del bosque, hasta desembocar en Paradavella, antigua aldea con edificios singulares de gran valor etnográfico y tradicional. 
... estos paisajes
De aldea en aldea
        Arrecia la lluvia, alcanzamos el bar del que nos había informado el pastor y como él decía, está cerrado. Es un buen sitio para, en el porche, ponernos algo más de impermeable, pero el amo del garito ha puesto una cinta de balizamiento para que nadie se pueda cobijar. Veo que está dentro del cuchitril, sirviendo bebida a algún amigo suyo; me asomo para pedirle permiso con la sola intención de ocupar por dos minutos el porche. Lo que de la boca  del individuo salió, recriminando a los peregrinos que pasan por su puerta, mejor no lo cuento. Afortunadamente, el Mesón de Paradavella es la excepción que confirma la regla. Como decimos en Aragón: ¡p´a qué!. En mi pueblo ––¡que mozé más jauto!
No, no es el mesonero
        Con el cielo más tapado que el cerebro del mesonero, seguimos por un camino que va recorriendo la ladera, salpicada de continuas subidas y bajadas y varios cursos de agua, hasta alcanzar la carretera; la cruzamos y seguimos descendiendo hasta A Calzada, que dejamos a mano izquierda e inmediatamente después A Degolada.
        Un continuo descenso nos baja hasta el Rego (torrente) da Pasadiña, de allí una ligera subida hasta O Couto y desde este punto iniciamos la subida A Costa do Sapo (llamada así porque lo que pide el cuerpo, al enfrentarse a este desnivel, es dar los saltos que efectúa el sapo en sus desplazamientos), posiblemente la más fuerte de todo el Camino Primitivo, trepando hasta alcanzar la carretera que nos dejará en San Xoan de A Lastra. En la del Sapo, me vuelvo al escuchar a Maite encanarse de risa, al observar a Mª Ángeles con los bastones en mano, asomándose fuera de la capa, y la "cabecica", casi en el suelo, formando un ángulo de unos cuarenta y cinco grados entre ella y la cuesta del batracio.
Maite encanada, ¿45 grados?
El Sextoso (foto de un día sin lluvia)
        Alcanzada la cima, el camino desciende bruscamente (un ciclista las pasa canutas) hasta San Xoan de Lastra en el que se encuentra el bar Xestoso, completamente antagónico al de Paradavella. Nos refugiamos, pedimos unas jarras y no solo nos permiten sacar nuestra comida, sino que nos obsequian, como al resto de peregrinos, con unas tapas de tortilla de parada, cacahuetes, patatas fritas... Tomamos café y nos ofrecen "unas gotiñas"; como queda camino, rechazamos la oferta. Charramos con algunos compañeros de etapa. A quien no estamos viendo en esta etapa es a Mirian, ¿se habrá mojado? Afuera, no llueve, ¡jarrea!
        Parece que afloja algo, así que seguimos la ruta pasando por la iglesia de San Xoan y afrontando una empinada pista, el Camín de Roda,
Fontaneira, iglesia de Santiago
        Y por si nos parece poca subida, seguimos poco a poco ascendiendo hasta llegar al alto de Fontaneira. 
        Por agradables pinares y aguantando las fuerzas, nos dirigimos hasta A Fontaneira, en donde nos detenemos en la portada de la iglesia de Santiago. 
        A la salida de esta población pasamos junto al cementerio y volvemos a la carretera, avanzando por ella y abandonándola más adelante, por la derecha, a la altura del Campo da Matanza, desde la que tomamos una senda que nos lleva hasta O Cádavo (capital del concejo de Baleira), pequeña localidad escondida entre montañas que aparece de repente a nuestros ojos. 

Recibimiento
        Fuerte etapa, que la lluvia ha endurecido más, si cabe. No importa, nosotros también nos vamos endureciendo, al menos mentalmente y con la cabeza en su sitio, lo demás viene solo.
        Cádavo-Baleira no tiene nada importante que visitar, tan solo lo hacemos al supermercado que tenemos frente al alojamiento, para adquirir fruta para mañana. No queda más remedio que sentarnos en una mesa del bar, echar unas partidas al rumí y cenar ligeramente.
        Nos reencontramos con Mirian y su amiga Lucy, esta última está haciendo el Primitivo con medios motorizados. Nos cuentan que como llovía, las dos han hecho la etapa en bus.
        Mañana anuncian "cielo azul", así que...
        Buenas noches



martes, 14 de septiembre de 2021

CAMINO PRIMITIVO, 7ª ETAPA.- DE GRANDAS DE SALIME A A FONSAGRADA

 Día 14 de septiembre de 2021
    
A por la séptima
Las previsiones meteorológicas anuncian día de tormentas; afortunadamente los encargados del tema han errado, lo que no es óbice para que, producto de la lluvia de ayer tarde, la mañana aparezca con una niebla de esas que se pueden cortar.
        Más legañosos que un "chow chow", bajamos a desayunar; en la mesa de al lado, una peregrina desayuna solitaria; su compañera de viaje ha decidido que lo del Primitivo no va con ella, por lo que le invitamos a que nos acompañe, pues salimos antes del alba y la niebla no deja ver ni las famosas flechas amarillas.
        Volvemos a las habitaciones, cerramos las mochilas, hoy el pan y fruta tendremos que adquirirlos en el camino y al lío.
Poco a poco, la niebla va levantando...
        Efectivamente, en la puerta del alojamiento nos espera Mirian, mujer portorriqueña con la que vamos a compartir alguna otra etapa.
        Fuertes como robles, los "cinco peregrinos" salimos de Grandas de Salime, atrás queda la colegiata y las fabas con callos de ayer. Como hemos de transitar algún pequeño tramo de carretera y el alba y la niebla se alían para dificultar nuestra visibilidad, saco el frontal con el objetivo de ser vistos por los vehículos.
        Saliendo de Grandas, cruzamos una carretera y continuamos por la calle del Carmen, que muere en su capilla, hasta alcanzar una bifurcación que tomamos por la senda de la izquierda, pasando por un bonito bosque de robles. 
... bueno, a ratos
Capilla del Carmen 
Va clareando
            Recorremos un rosario de aldeas (A Farrapa, Xuntacas, Cereijeira, Malneita, San Julián con su ermita, Castro con su huella de la Edad de Bronce...) y algunas capillas en las que, como de costumbre, nos detenemos a contemplar.
    Cuando dejamos las sendas y transitamos por la orilla de una carretera que no cesa de subir, aparece el Sol y se abre el paisaje sobre las montañas de una Asturias que pronto vamos a abandonar.                             
        Por si fuera poco,  allá lejos, al este, mares de nubes pintan de blanco la cola del embalse de Salime que en su longitud, de más de 30 kms, inunda estas tierras limítrofes.
Mar de nubes
Hermosa postal
Los cinco, en Santa María Magdalena
        Dejamos la carretera para alcanzar Peñafonte, a su entrada nos desviamos para subir a la iglesia de Santa María Magdalena, donde encontramos una gratificante fuente, cuya sola presencia nos da fuerzas para continuar el ascenso.
        La travesía de Peñafonte o Peñafuente, cabeza parroquial y núcleo de mayor tamaño de la misma, marca el paso por el último pueblo asturiano en el trazado del Camino Primitivo antes de alcanzar el alto del puerto del Acebo.
        El agua que mana de cada uno de los dos caños de la fuente, junto a la iglesia, de la que se dice puede derivar el nombre de la aldea, procede de distintos manantiales.

Entrando en Galicia
        Antes de llegar a El Acebo (1030 metros) y entrar en Galicia, atravesamos una portilla y tomamos una senda que discurre entre tojo (retama), helechos y algunos ejemplares de serbal de cazadores. La subida hasta el monte de Curiscada nos exige un último esfuerzo hasta alcanzar unos molinos de viento, que para sí quisiera Don Quijote.                                     
        Rebasamos otra portilla antes de llegar a la cima y entrar en Galicia. Nos llama la atención, la nueva señalización del camino Primitivo en su trazado gallego, los rústicos mojones que hasta aquí nos han traído, se tornan en elegancia granítica de estos elementos que de aquí a Santiago van a ser tropecientos. Hemos contado en 100 metros de longitud, hasta cuatro hitos. Digo yo, que si reviviera el "rey Casto", se echaría las manos a la corona; ¡vamos, un derroche! 
Entramos en Galicia
El Camino en Galicia
        Desde aquí se divisa Fonsagrada. Descendemos hasta la Venta del Acebo (detrás de la cual parte un camino repleto de acebos). Entramos en la venta y salimos con unas raciones de empanada gallega y unas gotas de cerveza. Mirian, de lengua hispana, no se entiende con el ventero y sale con una ración que no se la salta ni un caballo de estos que pacen por aquí.
        Tomamos una senda que sale a la derecha y una ligera subida nos acerca a la Cabreira, a su salida seguimos por una vereda que discurre entre pinares. 
        En el camino encontramos varias capillas y ermitas, pero en Galicia han echado el resto en mojones, mas la información de lugares que han mamado de la historia y que han visto, y ven, pasar muchos peregrinos, pasa a segundo plano. Esto, entre otras cosas que iremos viendo en sucesivas etapas.
Una ermita
            Poco antes de alcanzar Fonfría encontraremos el manantial de agua fresca que, lógicamente, da nombre a la población. Seguimos sin encontrar una tienda que nos venda pan, incluso Maite le pregunta a una lugareña la posibilidad de que sea ella quien nos lo facilite: "negativo". Al llegar a las últimas casas tomamos, por la izquierda, una pista a través de monte de Penoucos hasta alcanzar la aldea de Barbeitos en la que se indica la existencia de un mesón que está cerrado. 
        El camino sigue en busca de Silvela y su capilla de Santa Bárbara del Camino (un cartel escrito a mano por algún vecino, así lo indica). 
        Poco más adelante nos encontramos con el mojón que indica la distancia a Santiago, 157,499 Km. Eso quiere decir que llevamos otros tanto andados y que nos encontramos, "justo a mitad del Camino Primitivo hacia Santiago".
Kilómetro 157,499 y ¡tan frescos! (fotografiados por Mirian)
Hacia A Fonsagrada
        Cogemos la pista que nos lleva hasta Paradanova, lugar donde se bifurca el Camino, bien hacia Puebla de Burón o bien hacia Fonsagrada. Lógicamente, elegimos el segundo.
        Dejamos Paradanova por un camino que sale detrás de la capilla de la Santa Cruz y que desciende a la ribera del río Arime.
        Lo poco que nos queda ¡cagüenlá!, es una subida que unida al tute que llevamos en el cuerpo, a no haber comido más que una mini-ración de empanada y a la distancia recorrida, los 130 metros de desnivel que nos separan de las primeras viviendas que tenemos sobre nuestras cabezas, nos hacen acordarnos del "rey Casto" y de toda la monarquía del mundo mundial. Nos cuentan los lugareños, que allí la llaman "la cuesta del silencio", pues todo el que la sube no "dice ni ¡mú!" (ni decir tiene que ni saque la cámara de su funda)
Iglesia de Santa María
        Esta bromita nos deja en Fonsagrada, la “fons sacrata”, ubicada en el casco urbano, de la que según una leyenda, manó leche para alimentar a una mujer necesitada y a sus hijos. Es tal el agotamiento acumulado que por primera vez, que no cree precedente, ni tan siquiera nos tomamos la birra reglamentaria.
        Tras la ducha y un descanso revitalizaste, nos damos un garbeo por A Fonsagrada en la que destaca la iglesia de Santa María, o las casas de Peñamaría y Tibidabo con amplias galerías y blasones en sus fachadas.
        Concluimos el paseo, acercándonos a una pulpería que nos habían recomendado para cenar y, como no, nos hemos metido al cuerpo varias raciones de este bicho provisto de sabrosos tentáculos. Añado que es el mejor que hemos y, posteriormente se verá, habremos comido.
¿Gustas?

            
Hay que ver que bien se duerme habiendo tomado una "jarritas de ribeiro"
            Buenas noches