martes, 20 de febrero de 2018

CUBA 2108 - 13º. PARQUE NACIONAL ALEJANDRO HUMBOLDT

Parque Nacional Alejandro Humboldt
Vadeando el río Toa.
         Como había comentado, el segundo día de estancia en Baracoa hicimos una excursión por el Parque nacional de Alejandro Humboldt. Dudamos en acercarnos con nuestro coche pero había que cruzar el Toa y hubiéramos sido víctimas del agua o del barro, así que lo hicimos contratando la actividad en la que Joy, el guía, nos instruyó ampliamente sobre este magnífico lugar.
         El grupo lo formábamos, además de Joy, nueve personas (una californiana, dos rumanas, dos suizas y "cuatro aragonesas") que durante once kilómetros de recorrido por caminos, sendas, ríos, barros, más ríos, más barros... disfrutamos de un entorno verdaderamente selvático.
Palmera real.
         El Parque Nacional Alejandro Humboldt, que se extiende por las provincias de Holguín y Guantánamo es uno de los ecosistemas montañosos de mayor riqueza y endemismo del mundo. 
            Fue declarado Patrimonio de la Humanidad debido a que el tamaño, la diversidad altitudinal, y la composición del terreno complejas de formas terrestres han traído como resultado una gama de ecosistemas y especies únicas en el Caribe Insular. Los ríos de agua dulce que fluyen de los picos del Parque están entre los mayores del Caribe Insular, debido a esto poseen una gran diversidad biológica de agua dulce.
Orquídea Elena.
          Nos cuenta Joy, que el Parque Nacional Alejandro de Humboldt contiene los hábitats naturales más importantes y significativos de todo el Caribe insular para la conservación in situ de la diversidad biológica terrestre.  Es uno de los sitios más importantes para la conservación de la flora endémica en todo el Hemisferio Occidental, con casi el 70% de las 1302 especies de espermatofitas, de un estimado total de 1800-2000, son endémicas del Parque. Es uno de los ecosistemas tropicales terrestres más diversos desde el punto de vista biológico en una isla situada en un punto de la Tierra. Las tasas de endemismo de vertebrados e invertebrados son altas. Muchas de estas especies se encuentran amenazadas debido a su pequeño radio de dispersión. Debido a su singularidad y el hecho de que representan procesos evolutivos únicos, estas especies poseen un valor universal relevante desde el punto de vista científico y conservacionista. Según Joy, en este P.N. se encuentra el 2% del endemismo mundial.
Polymita.
           Algunos animales originarios de la zona, están en peligro de extinción como el carpintero real, el almiquí (un mamífero insectívoro de vida y costumbres nocturnas), el gavilán caguarero, el catey, la cotorra, la dracena, la polymita picta (caracol de muy bellos colores), la jutía andaraz, el manatí, anfibios como una rana de un centímetro que pudimos ver, reptiles y peces. 
         Tienen su hogar aquí, tres de los vertebrados más diminutos del planeta, contados ejemplares del bello milano cubano y el almiquí de Cuba  roedor catalogado como un fósil viviente que habita en esta isla, Haití y República Dominicana, tiene una longitud de 40 a 55 centímetros y saliva venenosa.
Mini-rana-
              Y, cómo no, el tocororo, ave, que junto a la palmera real constituyen los dos símbolos de Cuba. Tuvimos la suerte de ver y fotografiar este curioso pájaro. Muestra en su plumaje los colores de la bandera de Cuba.
Tocororo.
Vadeando el río Santa María.
         De nuevo pudimos observar los árboles del cacao, palmeras reales, mango, papaya, orquídea Elena y un sinfín de plantas y animales poco comunes por las sendas que estamos acostumbrados a caminar. En este caso lo hicimos por el denominado Sendero del Balcón de Iberia, que en un buen rato discurre por el cauce del río Santa María que debemos de vadear en varias ocasiones; hay quien volvió con el pantalón mojado.
            En algunos puntos, las gentes que habitan este lugar nos ofrecieron algunos de sus productos artesanos y gastronómicos.
Salto.
           En el regreso a Baracoa, la "expedición" nos detuvimos en la playa de Maguana, algunos se dieron un baño, los de Aragón (Spain) nos quedamos en un chiringuito disfrutando de unas "Bucanero" (birra) y de una buena charrada con Joy que nos contó, entre otras cosas, anécdotas sobre la subida a El Yunque. Gracias Joy por tus buen humor, tus dotes de guía y por tu conversación.
           Fueron 11 kilómetros de sendero de agua, paisaje, flora, fauna, compañeros de viaje y... barro en el calzado, que Tomás, nuestro casero ya en casa, se empeñó en limpiar y, créanme, lo consiguió.



ENLACES AL RESTO DE CAPÍTULOS
Introducción
1.- La Habana
2.- Las Terrazas - Santa Lucía - Cayo Jutías
3.- Viñales
4.- Matanzas
5.- Cienfuegos
6.- El Nicho
7.- Trinidad
8.- Valle de los Ingenios
9.- Sancti Spíritus
10.- Camagüey
11.- Holguín
12.- Baracoa
13.- Parque Nacional Alejandro Humboldt
14.- Santiago de Cuba
15.- Regreso a casa


Una muestra:
Los cuatro se van al monte.

El futuro.

Maite nos muestra la planta del cacao.

Milpiés.

Naturaleza viva.

Lagarto negro.

Termitas.

Joy.

CUBA 2108 - 14º. SANTIAGO DE CUBA

Santiago de Cuba
Cucurucho.
          Con mucho dolor abandonamos Baracoa, lo hacemos por la misma carretera, la de la Farola, que hace cuatro días nos trajo a este impresionante y maravilloso lugar.
               Una parada en el Alto del Cotillo para echar un último vistazo a estos bosques que, al fondo, nos muestran las aguas del mar Caribe. Una mujer nos ofrece el clásico cucurucho, un manjar local de la ciudad de Baracoa. Envuelto en una hoja de palma en forma de cono, es una mezcla de coco, azúcar y otros ingredientes como naranja, guayaba y piña. Estaba exquisito.
            Pasamos por el centro de Guantánamo, una ciudad más conocida por la canción (Guantanamera) y la cercanía de base norteamericana. Esta ciudad no podía ser menos que otras y a estas horas el movimiento de gente era enorme.
              Aprovechamos que hasta dentro de un par de días no íbamos a devolver el "carro". Antes de alojarnos decidimos visitar el Santuario Basílica del Cobre, a la que llegamos por una ¿carretera? que el GPS, que no entiende de baches, nos ¡malguió!.
              El Cobre es una población que toma su nombre de las minas  que existieron aquí, en las que trabajaban los esclavos hasta 1807.
          En esta basílica se venera a Ntra. Sra. de la Caridad, patrona de Cuba. El exterior muestra tres torres coronadas con cúpulas rojas, la actual basílica fue construida en 1927, en el sitio de un santuario anterior. 
Basílica del Cobre.
                Una cámara en la planta baja muestra una de las numerosas reliquias dejadas por agradecidos beneficiarios de la benevolencia de la Virgen, incluyendo una roseta y camisa del equipo de la medallista de oro olímpica, el diploma del premio Pulitzer de Ernest Hemingway, así como diplomas universitarios, innumerables fotografías y, lo más conmovedor, un mostrador en el que venden ¿reliquias?... ¡no!, camisetas, pelotas, guantes y bates de béisbol, deporte nacional de Cuba.
La Piedra de Fidel.
            Como todos los santuarios, en el exterior unos cuantos puestos callejeros tratan de venderte mil y un artículos sanadores. Nosotros decidimos "sanarnos" con unas pizzas y unas birras en un garito en el que, a lo mejor, Hemingway hizo lo mismo.
              A continuación nos fuimos a visitar el Cementerio de Santa Ifigenia en el que estaban ensayando un homenaje a Martí, en el 165 aniversario de su nacimiento que se celebra el 28 de Enero. En esta necrópolis descansan los restos de personas ligadas a la historia reciente de Cuba como José Martí, José Maceo, Manuel Céspedes... así como las cenizas de Fidel Castro.
También se erigen auténticos monumentos a la memoria de ilustres mujeres, entre ellas Mariana Grajales madre  Maceo; María Cabrales, esposa de Maceo, Elvira Calpe...

________________

Cuando llegue la luna llena 
iré a Santiago de Cuba, 
iré a Santiago, 
en un coche de agua negra. 
Iré a Santiago. 
Cantarán los techos de palmera. 
Iré a Santiago. 
Cuando la palma quiere ser cigüeña, 
iré a Santiago. 
Y cuando quiere ser medusa el plátano, 
iré a Santiago. 
Iré a Santiago
Luna llena.
         Primeros versos del poema que Federico García Lorca dedicaba a su amada Santiago. Tan solo estuvo tres días, pero fueron suficientes para enamorarse de la ciudad. Debieron ser los sonidos de bongos, claves, congas y güiros, los instrumentos de origen africano, los que inspiraron al poeta.
           Nosotros, como el poema fuimos a Santiago con luna llena. 
        Tras dar muchas vueltas por calles, plazas y callejuelas encontramos nuestro alojamiento. Sus propietarios Rosa María y Henrry (rmanglada@nauta.cu) nos recibieron y mostraron la casa en la que, seguro, iríamos a pasar los últimos días en Cuba confortablemente. Y así fue, ayudados por la simpática y siempre dispuesta Migdalia nos facilitaron la estancia para que pudiéramos pasar unos buenos días en Santiago de Cuba. La casa se encontraba ubicada en el barrio de Tívoli que fue habitado principalmente por inmigrantes franceses en la huida por la sublevación haitiana, el barrio se creó en la primera mitad del siglo XVII por españoles y criollos que vinieron de fuera.
Con Henrry, Migdalia y Rosa Maria
Música en el Parque Céspedes.
          Salvo un intento de jornada playera, abortado por una nube, el resto de días lo pasamos pateando las calles, visitando algunos lugares históricos y escuchando música.
          Si algo diferencia Santiago al resto del país es la música. En Cuba vayas a donde vayas, se escuchan los sonidos del son, de la rumba, del "cha cha cha"; pero Santiago transpira ritmo por sus poros, en cada una de sus calles, en el rincón de sus bares, en cada esquina: música y pasión africana.
       El ambiente y principales monumentos se concentran alrededor del Parque Céspedes y sus calles adyacentes. 
Exterior de la Catedral.
                La plaza que alberga este parque se aprecia por completo desde la terraza que hay frente a la puerta de la Catedral de Ntra. Sra. de la Asunción, iglesia de apariencia neoclásica en el siglo XIX y ecléctica desde el XX hasta la actualidad. Sigue hoy en pie con toda su belleza intacta y rejuvenecida, a pesar de ser una sobreviviente de las llamas, los ataques de piratas y corsarios, cuatro terremotos y por último el huracán Sandy en el 2012.
          En su imponente fachada principal, creada por el arquitecto santiaguero Carlos Segrera Fernández  destacan dos esculturas de mármol: una de Bartolomé de Las Casas y la otra del Almirante Cristóbal Colón, dos torres laterales y una puerta principal que termina en un arco de medio punto, encima de él una celosía coronada por un ángel sentado en una tumba; sobre esta un pretil escalonado sostiene en el centro la escultura del Ángel Guardián que mira atento a Santiago, con un clarín en la mano derecha, un libro en la izquierda y con las alas listas para volar.
Nave central de la Catedral
      El interior, recientemente restaurado muestra un aspecto grandioso, con magníficos frescos, un coro de sillería labrada a mano y un altar en honor a la Virgen de la Caridad.
    En el mismo Parque Céspedes visitamos, la casa de Diego Velázquez de Cuellar, conquistador español, primer Gobernador de Cuba y fundador de las siete primeras villas en el país. Fue construida entre 1516 y 1530, mantenida a pesar del tiempo y de los recientes incendios a los cuales se ha visto amenazada.


Exterior de la Casa de Diego Velázquez.
           Convertida en museo, la casa presenta interesantes elementos arquitectónicos, como el artesanado, las celosías de sus balconadas y techo de cedro tallado. El último piso eran las habitaciones; la planta baja la parte comercial de la casa, donde Velázquez mantuvo sus oficinas y en algunas de sus partes fueron guardados carruajes de caballo.
        El parque, en cuyo centro se encuentra un busto de Céspedes, lo completan edificios como el Ayuntamiento y un hotel.
         Se vaya a la hora que se vaya, la música suena en la plaza, lujosos coches de época esperan a ser alquilados, en las esquinas te ofrecen lugares para comer...
Ayuntamiento
           Otra casa ubicada cerca del parque es la de José María Heredia, hoy convertida en museo, también una edificación muy interesante ubicada en la calle que lleva el nombre del patriota cubano.
         Este inmueble es en sí, una joya de la construcción de estilo colonial en la ciudad, y atesora en su interior importantes documentos, pinturas y otras reliquias relacionadas con la vida del insigne intelectual santiaguero, autor de famosas obras como el Himno del Desterrado y Oda al Niágara.
        Es en esta calle donde se concentra su corazón; bombea con toda su fuerza la sangre de la música santiagueña: La Casa de la Trova, el Museo del Carnaval, la UNEAC (Unión de de escritores y artistas de Cuba) y varios otros locales en los que bulle mucha actividad con el sonido de guitarras, tambores y canciones. 
En la Casa de la Trova.
        En el Museo de Carnaval asistimos a una representación del carnaval que se celebra en el mes de Julio. El carnaval santiaguero es una de las expresiones más genuinas de la tradición de esta antigua villa colonial. Su peculiar sonido, colorido y gastronomía, atrae a médicos, universitarios, obreros, campesinos, jóvenes viejos, mujeres, niños, a todas las personas, sin importar el origen. Se alimenta de las congas, los cabildos, las agrupaciones centenarias, los mamarrachos, los desfiles, la música...
         Junto a la calle Heredia se encuentra el Museo Emilio Bacardí Moreau, primer alcalde electo de Santiago. Este museo muestra buena parte de la historia de Cuba.
Museo Bacardí.
En el Museo del Ron.
          Otro museo que visitamos fue el dedicado a ron. El edificio muestra una mezcla entre los estilos ecléctico y neoclásico e incluye un amplio corredor y un hermoso jardín para completar las seis salas donde se conservan las diferentes colecciones. Desde la caña de azúcar, la fabricación del ron, la colección de botellas, la tonelería del patio y el proceso de embotellado; hasta la sala en que se exhiben maquetas de fábricas y el desarrollo de la industria hasta la actualidad. Degustamos unas copas de ron, se nota que no somos muy de bebidas fuertes, pero "no estaba mal el asunto".
Por la calle de Las Enramadas.
          Paseos por la plaza de Marte, calle Enramada y otras muchas nos mostraron una Cuba que, a pesar de todo, parece despertar de su letargo.
             Por un par de noches nos fuimos a escuchar música, ver bailar (e intentarlo nosotros) a la Casa de las Tradiciones, muy cerca de nuestra casa en Tívoli. Bailar, lo que se dice bailar, no lo conseguimos ni lo conseguiremos, además mover el esqueleto delante de los reyes del son te hace sentir minúsculo en el tema del baile. Eso sí, nos tomamos unos de los mejores mojitos de Cuba e hicimos amigos... somos fáciles.

Casa de las Tradiciones.

Última cena... en Santiago.
          En la última noche en esta ciudad cenamos en la casa, Migdalia nos acompañó conversando de asuntos como la vida que llevan en la actualidad, de cómo los que están fuera de su tierra quieren volver a ella, de la cartilla, de sus hijas y nietos y de otras muchas cosas que en un hotel no se hablarían.
          A las seis de la mañana del día 30 de Enero, un taxi nos recoge para llevarnos al aeropuerto y volar a La Habana en donde quedamos con Alina. Nos alojó en su casa de la calle Industria y, tras una buena charrada nos despedimos, con mucha pena, de ella.
          El día siguiente por la mañana, visitamos la monumental Necrópolis de Colón, comimos las primera y última langosta en "La Vitrola", restaurante que ya estrenamos los primeros día y que nos dejó "buen sabor de boca", tomamos café en la Plaza Vieja y por la tarde-noche partimos hacia el aeropuerto José Martí de La Habana para volver a España.

ENLACES AL RESTO DE CAPÍTULOS
Introducción
1.- La Habana
2.- Las Terrazas - Santa Lucía - Cayo Jutías
3.- Viñales
4.- Matanzas
5.- Cienfuegos
6.- El Nicho
7.- Trinidad
8.- Valle de los Ingenios
9.- Sancti Spíritus
10.- Camagüey
11.- Holguín
12.- Baracoa
13.- Parque Nacional Alejandro Humboldt
14.- Santiago de Cuba
15.- Regreso a casa

Una muestra:
Cementerio de Santa Ifigenia.

Cambio de motor del coche de Henrry.

Edificio.

Barrio de Los Cangrejitos.

Cotilleando en la Casa de Velázquez.

Casa de Velázquez.

Música en el jardín de Velázquez.

Más música.

Con Barbarito en la Casa de las Tradiciones.

Alameda.

Puerto pesquero.

Palacio Provincial.

Sombrilla y paraguas.

Migdalia nos cuenta que...

CUBA 2108 - 15º.(Regreso)

Regreso

      Veinticinco días después volvíamos a casa, dejamos atrás el suave clima de Cuba, en España un temporal de nieve blanqueaba la geografía peninsular.
           Allá quedan sus bulliciosas y pintorescas calles, sus instantáneas de vidas al aire libre e inconfundibles aromas: papaya tropical mezclada con hoja de tabaco, gasolina y alfombras enmohecidas. Cuba es una fruta prohibida, un país de contradicciones que por más que se visite nunca responderá adecuadamente a todas tus preguntas.
            Pero volvemos el alma cargada de recuerdos bañados por las aguas turquesa de sus mares, de su musicalidad, su arraigada cultura, su historia perfectamente preservada y el hecho de que puede ser fuente de frustración en un momento, y de inesperada inspiración al minuto siguiente.
        Nosotros, humildes visitantes, traemos las maletas plenas de buenos momentos. Desde Viñales a Baracoa, desde Cienfuegos a Camagüey, desde Trinidad a Matanzas, desde La Habana a Santiago... sus casas, palacios, calles, bosques, ríos, frutas, aromas, olores, sones... han calado en nuestros huesos más que el agua de la nube de Baracoa.
       Y sobre todo sus gentes, conversadoras para ayudarte, conversadoras para enseñarte los pasos del son, conversadoras para pedirte un lapicero, conversadora para venderte cualquier cosa; y culta, muy culta. 
                No hay cubano que no tenga algún antepasado hispano ya sea padre, abuelo o bisabuelo; ellos siempre tienen el referente y miran, allá al otro lado del océano, a España. ¿No sería justo que desde aquí miráramos algo más a Cuba?
            Para finalizar este viaje, quisiera mostrar mi, y creo que el de los cuatro, agradecimiento a:
  • Alina, su hijo Pepe, Adriana y demás comensales (no recuerdo sus nombres), de La Habana por la espléndida sobremesa y acogida que nos regalaron.
  • Héctor y su sobrina Sandra de La Habana. A él por las facilidades y favores que nos facilitó en su casa y a ella por los exquisitos desayunos que nos preparó cada día.
  • Mayte y Exi nuestras atentas anfitrionas de Viñales.
  • Miguel de Viñales, jinete que nos enseñó cómo se monta a un caballo.
  • Zandra, la casera de Matanzas.
  • Betty y Jesús de Cienfuegos, buenos anfitriones y mejores personas.
  • Magda y Elena de Trinidad por el baño de cariño que nos dieron.
  • Sara y Rosa de Camagüey, anfitrionas de lujo para estos humildes viajeros.
  • Gustavo de Holguín, en nuestra corta estancia estuvimos agradablemente confortables en su casa.
  • Maira y Tomás de Baracoa por el baño de cariños que nos regalaron.
  • A Joy de Baracoa, por el día tan estupendo que pasamos en el Parque Nacional de Humboldt bajo su tutela.
  • A Rosa María, Migdalia y Henrry de Santiago por la amabilidad demostrada en los días que estuvimos en su casa.
  • Alina (otra vez) de La Habana, por acomodarnos en el apartamento de La Habana y por dejarnos convencidos de que tenemos una amiga en Cuba.
  • A Luis, Barbarito y al camarero de La Casa de las Tradiciones: al primero por intentar el imposible de enseñarnos a bailar (fracasó), el segundo por compartir mesa con nosotros y al tercero por preparar... ¡esos mojitos!
                   Termino estos simples relatos de este viaje por Cuba, mencionando a los compañeros de viaje:
                  De Maite ¿qué voy a decir que no haya dicho en este blog?: El cansancio propio de los años que vamos cumpliendo me hace dudar de seguir o no con esta faena. Los que me seguís, agradecerle a ella que todavía ande aporreando las teclas del ordenador.
                    Alfredo y Mª Ángeles, dos viejos amigos que siempre están allí.
              De Alfredo, sufrido calculador, diré que los peores kilómetros de los recorridos por el "carro" le han tocado conducirlos a él. Ha sido casualidad pero a mí me han tocado los menos malos.
                   De Mª Ángeles diré que: no sé si la bondad, la gracia, el buen humor, la conversación... se pueden personificar, pero de ser así, indudablemente todo eso es ella con su permanente sonrisa.
                   Buen rollo entre los cuatro y, créanme, 25 días compartiendo tanto y tanto, con esta gente es fácil. 

Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche. 
¿O son una las dos? No bien retira 
su majestad el sol, con largos velos 
y un clavel en la mano, silenciosa 
Cuba cual viuda triste me aparece. 
¡Yo sé cuál es ese clavel sangriento 
que en la mano le tiembla!…


        Hasta pronto.